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1. En los proyectos que combinan crédito y extensión deben considerarse mecanismos alternativos para la extensión. Siempre existirán presiones sobre el personal de las instituciones para rellenar formularios de los préstamos, desembolsar crédito y asegurarse de la recuperación del mismo, por lo que las actividades de extensión y de crédito deben ser realizadas por personas distintas. 2. La restricción en la flexibilidad de la asignación de los créditos (por ejemplo, limitación para financiar exclusivamente capital de trabajo en agricultura) complica la gestión sin resultar efectiva. Por ello, los criterios de elegibilidad para los beneficiarios del crédito deben ser operativos, simples y susceptibles de aplicación efectiva en el terreno. Tampoco es práctico emplear como criterio el ingreso neto (familiar o 'per cápita'). 3. No se debe sobreestimar el componente de crédito. En la mayoría de los proyectos de desarrollo rural la demanda de crédito es considerablemente sobreestimada, dada las condiciones de alto riesgo de la agricultura y las características de los productores de las áreas de los proyectos FIDA. 4. Los componentes de crédito, de asistencia técnica e infraestructura vial y de riego deben ser diseñados y aplicados de forma coordinada y complementaria, para aumentar los efectos y los impactos positivos. Esto puede facilitarse creando instancias de coordinación entre los responsables de los diversos componentes o las diversas organizaciones co-ejecutoras. 5. Los proyectos de crédito para pequeños productores, por sí solos, no consiguen efectos positivos de importancia en la productividad y en los ingresos de la población objetivo. Por ello, el crédito debe vincularse con otros componentes (riego, asistencia técnica, comercialización, fortalecimiento de las organizaciones...) -ya sea dentro del propio proyecto o con otros proyectos- para que se noten los efectos positivos. |
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7. Si, de todas formas, el crédito se considera imprescindible, este componente debe coordinarse con los demás (asistencia técnica, apoyo a la comercialización, obras de infraestructura, fortalecimiento de las organizaciones de productores, etc.), e -incluso- considerarse la posibilidad de comenzar el otorgamiento de créditos después de que las obras de infraestructura que disminuyen el riesgo de producción y de comercialización hayan sido realizadas. De esta forma, se aumentará el efecto sinérgico de la acción complementaria de los diversos componentes. Además, los beneficios de las obras de infraestructura suelen ser inmediatos, lo cual no sólo posiciona mejor al productor, sino que ocasiona una predisposición positiva hacia las actividades del proyecto. 8. Si la escasez de financiamiento en el área rural es muy significativa, dar dinero en forma de crédito oficial es una solución transitoria e ineficaz. Es importante, por ello, hacer una comparación de los beneficios del crédito que se otorga desde un proyecto en forma directa hacia los productores y la alternativa de contribuir al desarrollo del mercado financiero, canalizando esos fondos hacia organizaciones de primer piso, que tengan la función explícita de actuar como intermediarios financieros en el área rural. Para el Estado puede resultar difícil resistir a la tentación de usar la condonación de préstamos como respuesta a presiones políticas. Por otro lado, los bancos públicos han dado dinero sin una valoración real de las posibilidades para pagarlo, por lo que les ha sido difícil tener la autoridad para ejercer las prácticas financieras que exige la administración del crédito. Ante tal situación, el Estado tiene que encontrar, en forma urgente, un nuevo papel en el desarrollo de los sistemas de financiamiento y provisión de servicios financieros en el medio rural, desdeñando la alternativa de administrar crédito. El fomento de un nuevo orden institucional y el surgimiento de instancias de primer y segundo piso, pueden ser apoyados por el Estado, especialmente para crear sistemas financieros que lleguen a donde más se necesita. 9. La formulación de proyectos con importantes componentes de crédito debe asignar mucha mayor atención al análisis del contexto macroeconómico a fin de prevenir procesos de descapitalización de los fondos prestables. En particular, además de la temática relacionada con la tasa de interés de los créditos, es importante diseñar mecanismos de canalización de los recursos externos que eviten su desvío hacia otros fines mediante maniobras presupuestarias y bancarias. Es muy importante, también, asegurar recursos suficientes para garantizar la posibilidad de encarar investigaciones agrícolas adicionales a la existencia de paquetes tecnológicos pre-existentes, ya que la aplicación de los mismos en forma ampliada genera inevitablemente nuevos requerimientos y problemas productivos. 10. El crédito debe ser rural y no necesariamente agrícola. Las demandas de los campesinos no son exclusivamente agropecuarias, muchos tienen interés en invertir en otras actividades que a su juicio les son más beneficiosas, como la producción de artesanías, mejora de la vivienda o fondos para la migración temporal. Por ello, el crédito puede ser de "libre disponibilidad", para que el campesino pueda diversificar sus actividades, como una forma de disminuir los riesgos. 11. El sistema de crédito debe promover una activa participación de la organización comunal. Una manera eficiente de reducir los costos de transacción es delegando en la comunidad varias de las fases del proceso de otorgación, supervisión y cobro de los préstamos. Ello permitiría reducir los gastos de administración y puede contribuir a disminuir el nivel de mora: son los propios campesinos los que mejor conocen la solvencia moral y económica de los comuneros. 12. El crédito debe ser individual. No se deben otorgar créditos a grupos salvo en circunstancias excepcionales. Los principales problemas del crédito a grupos son: a) que la responsabilidad se diluye y posibilita malos manejos, y b) que la morosidad de uno de los miembros del grupo dificulta que a los demás se le otorguen créditos futuros. Puede haber supervisión comunal (y/o grupal) en el manejo del crédito, pero en general es conveniente que la responsabilidad sea individual. 13. Debe darse mayor importancia a la selección inicial de los prestatarios. Las visitas y supervisiones son costosas y son menos necesarias si se cuenta con buena información de base sobre la solvencia de los miembros de la comunidad. Esta información básica podría ser elaborada y manejada en conjunto con los dirigentes de las comunidades. REFERENCIAS FIDA 1. Jamaica - Small Farmers Credit, 100 JA- Completion Evaluation, IFAD 1991 2. Jamaica - Hillside Farmers Support Project, 217 JA- Mid-term Evaluation, IFAD 1994 3. El Salvador - Crédito Agropecuario para la Etapa III de un Programa, 163 ES (English), (Spanish) Evaluación Terminal, FIDA 1990
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