Enabling poor rural people
to overcome poverty



Resumen estructurado del informe de evaluación terminal

El área de influencia del proyecto comprende los departamentos de Copán, Lempira y Ocotepeque, en el occidente del país. Se caracteriza por su bajo desarrollo económico y de infraestructura, por su alta densidad demográfica y por la emigración de mano de obra. La superficie regional alcanza los 9 100 km², de la cual el 97% presenta una fisiografía irregular caracterizada por numerosas elevaciones, que van desde los 600 metros a los 2 500 metros sobre el nivel del mar, con pendientes entre 30 y 45%, y con suelos de fuerte vocación forestal.

Las tierras planas están ubicadas en los tres principales valles de la región, y se encuentran constituidos por latifundios dedicados mayormente a la ganadería vacuna. La tala de bosque de pináceas y latifoliadas continúa incrementandose año tras año debido a la fuerte presión campesina por la tierra y a la explotación incontrolada del recurso forestal, con el consiguiente proceso de erosión y pérdida de fertilidad de los suelos.

La población en 1979 era de 350 000 habitantes. La población actual excede los 400 000 habitantes, dispersos en 494 aldeas y 2 099 caseríos. El 90% de esta población está clasificada como rural (menos de 2 000 habitantes), con un porcentaje de analfabetismo cercano al 60%, aunque en algunos municipios éste alcanza el 80%.

Las pequeñas economías campesinas de la región, con una exigua dotación de recursos (0.7 - 2.0 ha. en la mayor parte de los casos), tienen un claro perfil de subsistencia, expresado a través de una agricultura migratoria de corte y quema para el cultivo de granos básicos.

La cantidad de lluvia es variable -entre 1 000 y 1 500 milímetros dependiendo de las áreas- con dos períodos bien diferenciados (julio-octubre y marzo-mayo) que permiten en algunas zonas la obtención de dos cosechas de granos.

Objetivos del proyecto y diseño

Grupo objetivo

Los beneficiarios potenciales del proyecto serían pequeños productores con tierras de área no mayor a cinco hectáreas para actividades agrícolas o 10 hectáreas para actividades pecuarias. Se preveía atender a 9 000 pequeños agricultores y sus familias, de los cuales 6 500 se encuentran participando en los Comités Agrícolas y 2 500 en los Asentamientos Campesinos.

Objetivos y componentes

Los objetivos principales eran: 1) incrementar la productividad agropecuaria y la producción, especialmente la de carácter alimentario, 2) provocar una mejora en los ingresos de los pequeños productores de la región.

Se señalaban dos condiciones para alcanzar estos objetivos: el respeto al medio ambiente y el desarrollo de formas organizativas de base en las aldeas para reforzar la tradicional autarquía campesina.

El proyecto contaría con ocho componentes: 1) crédito, 2) investigación agrícola, 3) organización campesina y capacitación, 4) extensión agrícola, 5) almacenamiento y comercialización de granos, 6) caminos rurales, 7) salud, y 8) apoyo institucional.

Supuestos y efectos esperados

Como complemento a estos objetivos principales el proyecto debía: 1) ampliar y fortalecer la infraestructura básica de caminos rurales y de servicios de salud, 2) promover el fortalecimiento de la organización técnico-administrativa de las entidades vinculadas al desarrollo rural de la región, 3) coordinar las políticas y acciones de las diferentes entidades relacionadas con el desarrollo rural de la región de Occidente, para maximizar los beneficios de los esfuerzos y recursos dedicados al sector.

Además, con la donación del FIDA ser realizarían estudios y diseños de obras de agua potable y alcantarillados en varias comunidades de la región.

Se supuso: 1) que este programa se podría ejecutar en cinco años, 2) que los campesinos estarían dispuestos a asociarse en Comités Agrícolas para captar los beneficios del proyecto, especialmente la propuesta referida al crédito agrícola, la extensión agrícola, la tecnología apropiada y el almacenamiento de granos básicos, 3) que el incremento de la producción permitiría a los pequeños agricultores aumentar el autoconsumo y la comercialización para pagar el crédito, 4) que se desarrollarían mecanismos adecuados (precios y almacenamiento) para la comercialización de la producción, garantizando un incremento en el ingreso de los pequeños agricultores, como consecuencia del aumento en la producción, y 5) que existiría una provisión de mano de obra rural para la ejecución de las múltiples actividades de construcción civil que debería emprender el proyecto.

Evaluación

Logros del proyecto

No obstante las diversas y considerables dificultades que tuvo que afrontar el proyecto como primera experiencia de proyecto de desarrollo rural integrado en Honduras, durante sus siete años de ejecución logró alcanzar sus objetivos físicos y financieros, dando los primeros pasos para alcanzar los objetivos a largo plazo. Hay resultados evidentes que permiten afirmar que la integración de sus componentes, una vez finalizado la fase de ejecución, han coadyuvado a la gestión inicial de un proceso de desarrollo económico y social en la región.

Durante los primeros 24 meses (agosto 1981 - julio 1983) la ejecución de la inversión alcanzó el 9.4% del total programado para un período de 60 meses. Ante esta baja ejecución de los recursos financieros, el gobierno de Honduras solicitó en agosto de 1984 a las entidades financieras la concesión de una prórroga por 12 meses, hasta agosto de 1986, y otras de 16 meses -para cumplir con el cronograma de inversiones previstas- hasta el 31 de diciembre de 1987, acompañada de una nueva programación del gasto y de las metas. Los principales cambios introducidos fueron: 1) reducción de 9 000 a 6 000 los silos metálicos a construir, 2) reducción en el número de Centros Comunales a construir de 270 a 200, 3) reducción de 132 a 92 los kilómetros de caminos secundarios a construir, y 4) eliminación de la programación de la construcción de una sub-estación agrícola.

Los beneficiarios del proyecto tuvieron las características que habían sido previstas (pequeños agricultores con tierras no mayores de 5 ha. en agricultura y 10 ha. en ganadería), ya que la mayoría de los participantes tenían tierras de menos de 4.2 ha.

Asistencia técnica. El incremento del rendimiento en las áreas asistidas fue en promedio 33% para el maíz, 40% para el frijol, 23% para el arroz, 43% en papa y 33% para el café. En relación a los beneficiarios, en términos de asistencia técnica fueron superadas las metas. Sin embargo, la asistencia técnica adoleció de algunas debilidades que condicionaron la obtención de mayores logros: los métodos para la transferencia de tecnología, la supervisión programada, la coordinación interinstitucional.

Dentro de la asistencia técnica, las metas reales de ejecución superaron ampliamente las metas previstas, al brindarse asistencia a más de 10 000 pequeños productores agrupados en 500 Comités Agrícolas, Asentamientos Campesinos, Grupos de Mujeres, cooperativas y otros, con una superficie asistida cercana a las 16 000 ha. Algunas debilidades se pueden señalar en la ejecución de esta actividad: 1) bajo nivel de coordinación con el componente de investigación agrícola y falta de paquetes tecnológicos adaptados a la agricultura de pequeña escala, 2) baja capacitación de los extensionistas, 3) ausencia de supervisión de la asistencia técnica brindada y 4) drástica reducción del personal paratécnico (auxiliares de agronomía) en 1987. La introducción de "agricultores de enlace", en parte como respuesta a esta situación, para presentar y explicar nuevas tecnologías a sus compañeros, ha ejercido un efecto positivo en la disposición de éstos a ensayar nuevas tecnologías.

Los rendimientos de los principales cultivos asistidos por el proyecto fueron mayores que los obtenidos en aquellos que no contaron con los servicios del proyecto. Este aumento de la productividad obedece a diferentes factores: la introducción de nuevas prácticas culturales, el otorgamiento de crédito, la asistencia técnica, los insumos modernos y la reducción de las pérdidas post-cosecha en granos.

Se realizaron giras de intercambio, dentro de la región o en países vecinos, con el objetivo de comprobar 'in situ' la experiencia de otras comunidades. Han sido un instrumento muy eficaz para el inicio de transferencia de tecnología en el proyecto. Una vez que los primeros grupos realizaron obras de conservación de suelos se convirtieron en puntos de referencia para nuevos grupos de comunidades circundantes interesadas. Este mecanismo activó un proceso de cooperación técnica entre pobres rurales en el cual los campesinos eran motivados e instruidos primordialmente con el ejemplo de otros campesinos. Gran parte de los logros obtenidos en el área de conservación de suelos tienen su origen en estas visitas previas de cooperación técnica entre pobres rurales.

El total de créditos otorgados sobrepasó en un 47% la disponibilidad inicial del Fondo. Esta oferta adicional de recursos tuvo su origen en la recuperación de parte de los préstamos otorgados, que fue integrada al Fondo para atender la creciente demanda de crédito agrícola por parte de los grupos de agricultores. Los valores de los créditos recuperados en el período posibilitaron la incorporación de nuevos grupos al proyecto, ampliaron su área de influencia y abrieron nuevas oportunidades para consolidar el proceso de desarrollo regional.

Los incrementos más acentuados de la mora están situados entre los años 1984/1985 y 1986/1987. Estos incrementos resultan, en gran parte, del alto nivel de incorporación de grupos y del otorgamiento de crédito en los años 1983/1984 sin selección previa de los grupos, con inadecuada planificación del proceso de préstamo y de la asistencia técnica, supervisión, seguimiento y evaluación en el uso del crédito concedido.

No obstante los problemas de orden técnico y económico-financiero y las diversas dificultades administrativas y de interrelación institucional presentes en la ejecución del componente de crédito, los resultados -evidentes y mensurables- permiten afirmar que este componente cumplió su función como factor financiero destinado a capitalizar la pequeña agricultura y a financiar el proceso de producción, y como instrumento educativo y de desarrollo técnico, económico y social de los grupos beneficiarios del proyecto.

Caminos rurales. De los cuatro caminos rurales previstos se construyeron sólo tres por falta de recursos de inversión. La ejecución de los mismos se ajusta a los patrones de buena ingeniería, aunque falta un servicio de mantenimiento. Su utilidad es inobjetable desde varios puntos de vista: reducción de los costos de comercialización, provisión de servicios productivos y sociales y ampliación de la frontera agrícola.

El componente de agua potable y alcantarillado fue ejecutado eficiente y completamente. Las metas fueron triplicadas. El efecto imán del proyecto atrajo financiación complementaria por USD 2 115 500, beneficiando a 16 comunidades rurales de la región. La donación fue aprovechada óptimamente.

La Unidad de Seguimiento y Evaluación (USE) preparó un gran número de informaciones y análisis muy útiles sobre la ejecución del proyecto y jugó un papel importante en el desarrollo de sistemas de seguimiento y evaluación en Honduras.

A pesar de las dificultades institucionales inherentes al diseño que preveía la USE independiente de la Unidad Ejecutora, los obstáculos en la interrelación que se presentaron al inicio fueron solucionados. Fue posible establecer entre estas estructuras un fructífero mecanismo de colaboración. Esto permitió preparar un importante número de informes, encuestas y estudios de caso para el mejor seguimiento y evaluación del proyecto y para la identificación y solución de problemas.

Los resúmenes trimestrales presentados por la institución cooperante resultaron muy condensados y no siempre describían con amplitud los problemas y las accione requeridas para mejorar la ejecución.

Efectos, impactos y sostenibilidad

Empleo y carga de trabajo. Con el proyecto, la frecuencia de migración laboral y mobilidad disminuyó aparentemente, tanto en el número de asalariados como en el número de días de trabajo. A nivel de las pequeñas parcelas, la capacitación brindada por el proyecto ha posibilitado la intensificación del trabajo en la propia unidad agrícola, y un mejoramiento de los rendimientos físicos en los principales granos. Uno de los resultados de esto ha sido la reducción en la frecuencia y duración de la migración temporal y la mobilidad por empleo de los beneficiarios, debida a una seguridad alimentaria garantizada por la operación del proyecto.

Nutrición. El reforzamiento de la seguridad alimentaria de los productores con menos dotación de tierras se pudo materializar gracias a las facilidades de almacenamiento de granos otorgadas por el proyecto mediante la construcción de silos metálicos familiares. Esta tecnología desalentó la venta inmediata después de la cosecha, redujo las pérdidas post-cosecha y al disponer de una mayor oferta de granos se suplieron los déficits estacionales que se generan entre el término de una campaña agrícola y el inicio de la otra.

El cultivo de las hortalizas contribuyó al aumento del ingreso real de la finca. Parte de la producción fue incorporada a la dieta familiar con impacto positivo en el nivel de nutrición de la familia.

Salud. Las actividades del proyecto tuvieron un impacto importante en la reducción de la morbilidad y en la prevención de las principales enfermedades, mejorando en términos generales el estado de salud de la región.

Organización campesina. Como consecuencia de la experiencia adquirida se cimentaron las bases sobre las cuales construir organizaciones campesinas autogestionadas, capaces de actuar permanentemente en el mejoramiento de sus condiciones de vida.

Organización de las mujeres rurales. Un grupo apreciable de mujeres campesinas recibió conocimientos sobre nutrición, producción, mejoramiento de la vivienda y el medio ambiente, higiene, preparación de alimentos, etc. que han servido para aliviar su carga de trabajo, para producir y generar ingresos complementarios y par mejorar la nutrición y la salud en el hogar.

Medio ambiente. Aun cuando el programa de conservación de suelos introducido por el proyecto alcanzaba -en el momento de la Evaluación- a una proporción pequeña de las tierras cultivables de la zona (en parte debido a la estructura de tenencia de la tierra, donde muchos campesinos tienen que alquilar las parcelas que cultivan) es un inicio significativo para la rehabilitación ecológica de la región. La cooperación técnica entre pobre rurales procura la base organizativa para extender este programa en el futuro. Asimismo, los estudios de agua potable y alcantarillado financiados por el proyecto y los sistemas que resultarán de estos estudios, tendrán un impacto ecológico significativo para las comunidades interesadas.

Disminución de la deserción y de los fracasos escolares. La deserción escolar ha disminuido constantemente durante la ejecución del proyecto. En el período 1983-1987 (que coincide con la mayor actividad del proyecto) los fracasos escolares en áreas rurales disminuyeron más que en las áreas urbanas, invirtiéndose la situación respecto a cinco años atrás. En estos cambios positivos ha incidido -en parte- el proyecto.

Efecto imán. La organización y gestión del proyecto necesitó e incentivó la canalización de recursos técnicos y financieros disponibles en el país de otras fuentes nacionales e internacionales. Mediante estas gestiones, el proyecto desempeñó un papel de palanca o imán que atrajo recursos complementarios significativos en favor de sus beneficiarios.

Autosostenimiento del proyecto. El programa, la metodología y el enfoque del proyecto fueron completamente asimilados por la Secretaría de Recursos Naturales (SRN) y han continuado volcando la mayor parte de los recursos institucionales al servicio de los pequeños agricultores de la región. La asistencia y el 'modus operandi' de la SRN han continuado fluidamente después que el proyecto terminó, aunque -lógicamente- a un ritmo de intensidad menor debido a la contracción de los recursos.

La experiencia de PRODERO tanto en sus aspectos positivos como en aquellos negativos ha sido de gran utilidad para el mejoramiento de los proyectos en ejecución con financiamiento FIDA en Honduras y en Centroamérica.

Cuestiones principales y recomendaciones

En la ejecución del proyecto se observó un importante retraso en la fase inicial de puesta en operación, debido a: 1) los complicados mecanismos para el desembolso de fondos, 2) la centralización administrativa estatal que afectó la autonomía decisoria de la Unidad Ejecutora, 3) la incertidumbre presupuestaria por la reducción y retraso en los fondos de contrapartida e insumos, y 4) la discontinuidad de los recursos humanos.

No existieron planes anuales operativos durante los tres primeros años del proyecto, lo que determinó la indefinición de funciones, tanto a nivel de la Unidad Ejecutora como de las entidades co-ejecutoras.

La ejecución del componente de investigación agrícola enfrentó diversos tipos de dificultades: 1) de orden organizativo-institucional (continua rotación del personal del proyecto por deserciones o despidos, lo que repercutió negativamente en el seguimiento de los experimentos iniciados y por la que se perdió la capacitación inicial dada a los investigadores, en todos los casos ingenieros agrónomos recién egresados y sin experiencia previa en trabajos de experimentación agrícola), 2) de orden administrativo (la Estación Experimental se hizo con serios retrasos respecto a la fecha prevista), y 3) de orden investigativo (la metodología adoptada para el establecimiento, manejo y conducción de los experimentos en los primeros años del proyecto requiere importantes períodos de tiempo para obtener un producto final, lo que -junto con la mínima proyección del trabajo en las fincas- no coadyuvó al diseño de un sistema de investigación más pragmático, con resultados inmediatos).

La concepción de la investigación agrícola resultó ser limitada frente a las demandas específicas de las pequeñas economías agrícolas de la región, particularmente para pisos ecológicos superiores a los 1 000 metros. Entre los factores que han obstaculizado la obtención de paquetes tecnológicos eficientes y de bajo costo para los beneficiarios se pueden mencionar los siguientes: 1) dificultad intrínseca de diseñar un programa vista la gran diversidad de microclimas en el área, 2) insuficiente conocimiento de la realidad de la economía campesina por parte de los investigadores, 3) dificultad de coordinación investigación-extensión, 4) falta de infraestructura física causada por el desplazamiento de casi tres años en la construcción de la estación experimental y la consiguiente falta de equipo, y 5) gran rotación del personal.

Extensión rural. La rápida expansión del proyecto en el período 1983/1985 evidenciada en el número de los grupos incorporados y en el monto de los créditos otorgados, sobrepasó la capacidad de las estructuras de asistencia técnica y de extensión agrícola. En cuanto al número de extensionistas y a la localización espacial de las agencias, no aumentaron suficientemente para acompañarla.

Organización campesina. El diseño y la ejecución del proyecto pusieron poco énfasis en capacitación de los aspectos asociativos. No hay evidencias de que el extensionista haya sido suficientemente capacitado en asuntos asociativos-organizativos de los grupos. No hubo un consultor en organización y gestión de asociaciones campesinas. Tampoco se consideró esta disciplina como requisito de los consultores contratados.

Durante 1987, al agravarse la situación fiscal del país, se redujeron sustancialmente los fondos de contrapartida nacional, obligando a una reducción del personal del proyecto.

Uno de los inconvenientes del proceso de capacitación técnica fue la inestabilidad del personal, con lo cual parte de los esfuerzos se han perdido.

Falta de cumplimiento de las empresas de construcción e inspección respecto de la edificación de dos de los cinco Centros de Salud previstos en el diseño del proyecto.

La integración institucional -principalmente entre el Banco, la extensión agrícola y la investigación- fue practicada desde el inicio del proyecto, pero sin la eficiencia y la oportunidad necesarias para su mejor aprovechamiento.

El Banco, por definición del Reglamento, no tenía derecho a voto en las deliberaciones del Comité de Crédito Agrícola. Los créditos aprobados y concedidos en el período 1981/1986 no fueron sometidos al análisis económico financiero de la entidad bancaria que garantizara el seguro de reembolsos. Esta situación de marginalidad del Banco en las decisiones del Comité fue superada a partir de 1986. El proceso de préstamo pasó a ser analizado, aprobado y concedido con niveles de garantía más elevados.

Alta rotación del personal de la Unidad Ejecutora, de la Unidad de Seguimiento y Evaluación y del personal técnico. El quinto y último director fue nombrado en 1986, con lo que se estabilizó la situación.

El elevado número de grupos incorporados al componente de crédito en el período 1983/1985 perjudicó la eficiencia de la asistencia técnica y provocó una inadecuada aplicación de los préstamos otorgados.

El objetivo principal del proyecto de aumentar los ingresos en efectivo no fue alcanzado. Esto se debió a tres factores principales en el diseño: 1)conocimiento incompleto de la pequeña economía campesina de la región que se puede caracterizar como bajo el nivel de subsistencia, 2) inadecuada diversificación de cultivos que pudieran generar un ingreso adicional tanto en el diseño como en la implementación del proyecto, y 3) las excesivas expectativas de transformación de la economía campesina en relación al ritmo de implementación del proyecto.

El paquete tecnológico recomendado para grano básicos hasta 1986 -basado en el empleo de fertilizantes inorgánicos- permitió un relativo incremento de los rendimientos sin considerar debidamente la relación entre el incremento de la producción y sus costos. Se está todavía lejos de poder acceder a un paquete tecnológico de bajo costo y poco riesgo. De hecho, a precios actuales, la producción de granos básicos con empleo de fertilizantes químicos con base en el crédito no arroja una relación costo-beneficio favorable.

La comercialización del pequeño excedente de los granos básicos y la diversificación de los cultivos es realizada a través de elementos intermediarios, a precios desfavorables para el productor.

La cartera en mora del Banco es la preocupación mayor de la institución bancaria, y afecta a la extensión agrícola. Los técnicos de las instituciones consideraron la mora existente como una situación manejable porque aproximadamente el 75% de su valor es admitido, en principio, como créditos recuperables.

No se previó en el diseño del proyecto la organización de los grupos de mujeres. De todas formas, la Unidad Ejecutora decidió promover estos grupos y capacitó a las Promotoras del Hogar y a dirigentes campesinas para este cometido.

Una de las principales dificultades encontradas durante la fase de evaluación ha sido la falta de estadísticas relativas a la evolución de la producción agrícola, superficies cosechadas y rendimientos físicos en el área del proyecto.

El diseño, la metodología y los instrumentos utilizados por la USE para seguimiento y evaluación no parecen haber sido los más idóneos y funcionales, sobre todo durante los primeros cinco años de ejecución. Las consultorías fueron muy breves y los formatos diseñados no funcionaron. La rotación del personal afectó adversamente al trabajo.

La supervisión, encargada por el BID, enfocada hacia el alcance de las metas físicas y financieras del proyecto, sobre la base de la evaluación 'ex-ante' y de los planes anuales de operación, señaló los retrasos en la ejecución, pero no dedicó una atención suficiente a problemas de crédito y asistencia técnica.

El componente de agua potable y alcantarillado debería ser considerado en el diseño de futuros proyectos de desarrollo rural financiados por el FIDA en Honduras.

Se recomienda analizar detenidamente y tener en cuanta las experiencias de la USE de este proyecto en el diseño y ejecución de proyectos similares en Honduras. Se destaca la importancia de diseñar claramente el seguimiento y la evaluación que se utilizará a lo largo de la ejecución, invirtiendo suficiente esfuerzo inicial para capacitar a la Unidad Ejecutora, a la USE y a la Oficina de Planificación Nacional sobre el papel de la Unidad.

Para la continuación del proyecto en una segunda fase, es muy importante exigir la presencia de personal directivo y técnico capacitado en número suficiente y con garantías de permanencia.

Sería de suma importancia someter la segunda fase a un re-análisis profundo de los aspectos técnicos, económicos, institucionales y asociativos involucrados, para aumentar los beneficios y minimizar los riesgos de los pequeños agricultores que participen en ella.

Sería conveniente establecer con las instituciones cooperantes un acuerdo más detallado sobre los procedimientos y los temas de interés común en la supervisión.

El programa de investigación agrícola debería ser reformulado y orientado hacia una diversificación de cultivos rentables y de fácil conducción por los campesinos del área.

Sería indicado que las actividades de investigación fuesen orientadas hacia la diversificación de los cultivos tradicionales de la región como opción técnica y económicamente recomendable para el uso eficiente del pequeño potencial de factores de producción disponibles en las fincas, con el fin de ampliar el nivel de empleo de la mano de obra familiar y constituir fuentes de ingresos adicionales para el agricultor.

Es indispensable la incorporación del análisis socio-económico a la planificación y ejecución de sistemas y programas pragmáticos y de resultados a muy corto plazo, rápidamente probados en finca.

Es urgente llevar a cabo un rápido estudio a fin de determinar la utilización del excedente físico de los granos básicos para ver si éste se utiliza en el engorde de cerdos o cría de aves, con lo cual se podría mejorar la rentabilidad (y por ende seguir otorgando crédito a esos rubros) de estos cultivos por el valor agregado generado por estas actividades. Si se trata de actividades marginales, el crédito a los granos básicos debería suspenderse y más bien dirigirse a cultivos con mejor rentabilidad económica como café, papa y cebolla.

El área del proyecto en términos de su potencial agroecológico y de las particularidades de las economías campesinas que se localizan en su interior son poco conocidas para los extensionistas y responsables del proyecto. Es urgente la realización de diagnósticos de área y análisis de fincas para conocer mejor la estrategia tecnológica del pequeño productor.

Deben continuarse los trabajos de investigación sobre abonos verdes, labranza mínima y todas las demás prácticas que se adscriben dentro de la llamada agricultura orgánica conservacionista a fin de disminuir los costos de producción en que se incurre por el uso de agroquímicos.

El servicio de extensión agrícola tendrá que ofrecer a los técnicos, en sus agencias de extensión, oportunidades de trabajo que consoliden la formación profesional. Es necesario que las condiciones sociales y los salarios sean justos y que exista oferta constante y eficiente de apoyo logístico para evitar la intensa rotación de los funcionarios técnicos y administrativos, situación actualmente predominante en el servicio de extensión agrícola.

Es una tarea prioritaria el reforzamiento del servicio de extensión agrícola y la ejecución de un programa de capacitación al personal de extensionistas en técnicas de comunicación social y elementos de educación informal.

El Comité de Crédito debe asumir atribuciones más amplias. A su tradicional función de decisión final del proceso de préstamo debe añadirse la responsabilidad para los análisis y evaluaciones del desempeño del programa. A partir de las informaciones recogidas, corresponderá al Comité sugerir los cambios y las actuaciones necesarias en las directrices, sistemas y métodos que integran la actividad crediticia, acompañar su aplicación y constatar los resultados.

Toda iniciativa para recuperar los créditos vencidos tendrá que partir de reuniones programadas entre representantes del Banco, de la extensión agrícola y de los grupos deudores para debatir el problema, definir soluciones y asumir compromisos técnica y económicamente aplicables para cada caso de grupo en mora y que no representen desgastes financieros significativos para el Fondo. Sería, además, conveniente utilizar análisis técnicos y económicos de la situación crediticia del grupo para evitar nuevos préstamos de difícil recuperación.

En una segunda fase del proyecto deben analizarse con detenimiento las causas que limitaron la mayor participación de los Asentamientos Campesinos como medio de canalización de los aportes del proyecto al conjunto de familias asociadas a ellos, con miras a eliminar las barreras encontradas.

En una segunda fase del proyecto es recomendable efectuar un análisis detallado de todas las formas asociativas que funcionan en el área de influencia del proyecto con miras a determinar la participación de las mismas en la canalización de insumos para el desarrollo de los beneficiarios.

El proyecto debe orientar y estimular la comercialización colectiva entre los grupos beneficiarios de su acción. La compra de bienes básicos para el proceso de producción y para atender la demanda del núcleo familiar y la venta del excedente de los productos agrícolas, realizadas a través de formas colectivas (grupos informales, asociaciones de base, cooperativas) tienden a obtener precios favorables para el productor.

El proceso de consolidación interna de los grupos debe ser inducido por personal específicamente capacitado para ello, tal como fue originalmente concebido en el diseño del proyecto.

La asistencia técnica y la extensión deben acompañar al crédito para asegurar la viabilidad de las actividades y apoyar la formación de organizaciones campesinas.

Lecciones aprendidas

No hay esquema de seguimiento y evaluación que pueda funcionar sin que, formal y prácticamente, se establezcan mecanismos de entendimiento y trabajo conjunto de las unidades de ejecución y la USE. Una condición previa al establecimiento de estos mecanismos está en una profunda comprensión de las funciones respectivas, de su complementariedad y de la necesidad de seguimiento y evaluación para mejorar la calidad de la ejecución. Sin este acuerdo mutuo la función de seguimiento y evaluación no tiene viabilidad.

Para ejercer la función de seguimiento y evaluación, las unidades designadas necesitan respaldo institucional y entrenamiento en servicio hasta que hayan generado una capacidad a nivel del proyecto y del país.

Los proyectos de desarrollo rural integrado requieren una ejecución más larga y escalonada y con mayor cuidado que las actividades de desarrollo de complejidad menor. La secuencia de las acciones es de particular importancia. Por ejemplo, un componente de investigación totalmente desarrollado y operativo es un requisito previo para la introducción de paquetes tecnológicos apropiados por conducto de la extensión.

La consolidación de los grupos campesinos es un proceso lento y prolongado que requiere capacitación especializada. El proceso de consolidación operacional interna debe ser respaldado por personal capacitado expresamente con esa finalidad. El extensionista debe tener conocimientos generales sobre la organización campesina, aunque no disponga de tiempo para el seguimiento en detalle. La incorporación de grupos de mujeres campesinas es un elemento esencial y a veces muy dinámico en los proyectos de desarrollo rural integrado.