Número 80, Julio de 2011
El Proyecto de Pequeños Productores Agrícolas de la Región Sur-Oeste - Fase II (PROPESUR) aprobado en 1998 y declarado efectivo en el año 2000, se llevó a cabo en tres provincias situadas en la parte sur de la frontera con Haití, una de las zonas más pobres de la República Dominicana. El proyecto cubre también los llamados “bateyes”, asentamientos de familias haitianas en la pobreza extrema ubicados en las áreas de
cultivos de caña de azúcar de las provincias.
El objetivo general del proyecto era reducir la pobreza mediante el desarrollo social productivo en el sur-oeste del país, aumentando los niveles de ingreso y mejorando las condiciones de vida de los campesinos pobres. El diseño del proyecto incluye dos componentes:
- el desarrollo comunitario y el acceso a los servicios financieros rurales. Los beneficiarios directos son alrededor de 10 000 familias.
- El costo total del proyecto fue de USD 17,6 millones, de los cuales
USD 12 millones son la contribución del FIDA.
Principales hallazgos de la evaluación
La evaluación señala que el diseño del proyecto fue en conjunto pertinente en relación a las necesidades de los pobres en esa región, así como a la estrategia del Gobierno y las prioridades del FIDA. El proyecto buscó combinar estrategias de fomento productivo rural con un enfoque de inclusión de los beneficiarios tanto en el diseño como en la implementación y ha desarrollado una nueva forma de intervención para responder mejor al desafío de reducir la pobreza rural. El diseño del proyecto se benefició de un amplio espacio para la experimentación. El proyecto eligió la Oficina Nacional de Planificación (ONAPLAN) como agencia ejecutora. La ejecución del proyecto se llevó a cabo principalmente por agentes privados con la participación de las comunidades rurales. No obstante, el carácter pionero del proyecto no se vio acompañado de un rol más decisivo del nivel estratégico del proyecto para velar y decidir sobre la orientación del proyecto, por encima del nivel de la gerencia del proyecto.
PROPESUR ha focalizado sus acciones a la población-objetivo prevista: los pobres. No obstante, diferentes grupos de pobres como madres solteras, jóvenes sin empleo, analfabetos adultos, familias de productores con tierra, etc., requieren de un acercamiento muy distinto para aliviar su pobreza. Esto dio lugar a un mayor nivel de complejidad, lo que resultó en demoras en la ejecución y las consecuencias negativas en la eficiencia del proyecto.
PROPESUR fue efectivo en varios aspectos como en el apoyo a organizaciones de base, promoción de equidad de género, provisión de servicios, infraestructura social y acceso a servicios financieros. Por otro lado, el proyecto alcanzó escasos resultados en fomentar el establecimiento de nuevas microempresas rurales y la integración a cadenas productivas fue limitada. En la primera etapa se favorecieron obras sociales en detrimento de una estrategia para promover un apoyo oportuno a lo largo de las cadenas productivas comerciales identificadas para la intervención (café, banano, hatos ovino- caprinos).
El proyecto produjo impactos positivos en el ingreso de las familias (en especial en las productoras de café), logró aumentar el capital social en las comunidades apoyadas y además se fortalecieron las instituciones privadas como las ONG, cooperativas e instituciones financieras. Por otro lado, no se alcanzaron impactos en la seguridad alimentaria ni en el manejo de los recursos naturales, donde no se prestó la suficiente atención al manejo integral de la microcuenca.
A pesar de algunos esfuerzos al respecto, existen oportunidades para mejorar en cuanto a la difusión de sus experiencias y lecciones aprendidas en relación al desarrollo de la zona, particularmente en vista del alto contenido innovador de PROPESUR.
Recomendaciones clave
- Asegurar que el anclaje institucional-político para los nuevos proyectos apoyados por el FIDA en la República Dominicana sea una institución especializada en desarrollo rural en el marco
de las nuevas políticas del Gobierno y de las estrategias en este ámbito de actividad. - Diseño y focalización: a) mejorar la definición de la población-objetivo indicando los tipos de unidades a las que se dirige el proyecto (familias, microempresas individuales, organizaciones de base, comunidades), y velar por una clara diferenciación de “instrumentos-intervenciones- horizontes temporales” b) asegurar una participación activa de beneficiarios en la definición y ejecución de líneas de acción, durante toda la duración del proyecto, respetando el principio de una atención “por demanda”, pero además tomando en consideración otros elementos como por ejemplo las potencialidades y los riesgos tanto de las organizaciones, como de la región, del ambiente y del mercado; y c) recalcar el carácter provisorio de algunos aspectos del diseño como una guía inicial, diferenciando las partes que se consideran obligatorias para el proyecto (compromisos en el contrato del Préstamo) de otras que son solamente indicativas.
- Arreglos de implementación: a) asegurar el ejercicio de funciones estratégicas para la implementación del proyecto, por entidades con la necesaria experiencia y capacidad en la materia; b) estudiar costos aproximados de diferentes modelos de implementación (ejecución por el proyecto; tercerización de servicios, o una combinación de ambos); y c) prever una tercerización adecuada de la provisión de servicios técnico-financieros.
- Líneas de acción/componentes: a) completar las actividades realizadas para apoyar los cultivos comerciales (p. ej. café y banano) producidos por grupos campesinos a lo largo de sus cadenas productivas; b) fomentar el instrumento de concurso para acceder a fondos del proyecto para realizar proyectos productivos a nivel comunitario, incentivando la participación de jóvenes en ellos; c) evaluar el estado de consolidación alcanzado por las organizaciones sociales a ser apoyadas; y d) prestar apoyo a las iniciativas de microfinanzas que están más sólidamente arraigadas en las comunidades rurales en cuestión. El instrumento de un seguro climático merece ser apoyado. Con respecto al intercambio de conocimientos, la evaluación recomienda completar la sistematización de las experiencias de PROPESUR y difundirlas e intercambiarlas con actores especializados
