Resumen
Esta evaluación temática1 tiene como objetivo principal realizar un análisis detallado de las experiencias innovadoras del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) en el Perú, a fin de conocer las particularidades de sus características, sus bases conceptuales y su desarrollo en relación con los resultados e impactos alcanzados. Las experiencias innovadoras objeto de estudio serán, básicamente, las referidas a las nuevas prácticas generadas en el Perú por los proyectos del FIDA diseñados e implementados a partir de 1990. La evaluación pretende, asimismo, proporcionar información útil al FIDA, los diseñadores e implementadores, los beneficiarios y el Gobierno del Perú.
La metodología aplicada se ha centrado en la reconstrucción analítica y en la identificación del impacto de las innovaciones. Se ha basado en cuatro niveles: i) análisis de la información disponible (evaluaciones, informes, consultorías específicas, informes de seguimiento y evaluación); ii) visitas sobre el terreno y trabajos de campo, que contemplaron entrevistas y observaciones directas en las áreas donde se han desarrollado los proyectos; iii) realización de encuestas para temas relevantes y visitas sobre el terreno a áreas similares donde no se han implementado proyectos del FIDA; y iv) presentación, análisis y discusión periódica de los borradores de trabajo con el comité científico y con los consorcios de aprendizaje2.
Desde 1980, el FIDA ha financiado seis proyectos en el Perú, cinco de ellos en la región de la Sierra y uno en la Selva, por un total de DEG3 67,4 millones. En diciembre de 2002, se ha aprobado una nueva operación, actualmente en fase de pre-implementación. Como ya mencionamos anteriormente, el estudio se centra en el análisis de los proyectos diseñados e implementados a partir de 19904. Éstos son:
El Proyecto de Fortalecimiento de los Sistemas de Extensión en la Sierra (FEAS, 1991), en el que de un sistema de prestación de servicios de asistencia técnica basado en la oferta se pasa a un sistema de mercado de servicios basado en la demanda, que transfiere directamente fondos a las comunidades a fin de que sean ellas mismas las que contraten los servicios suministrados por técnicos privados;
el Proyecto de Manejo de Recursos Naturales en la Sierra Sur (MARENASS, 1995), en el que se profundiza la experiencia del FEAS y cuyas características fundamentales son: el manejo de los recursos naturales productivos, el desarrollo de servicios de asistencia técnica y de capacitación privados y la metodología de concursos Pacha Mama Raymi;
el Proyecto de Desarrollo del Corredor Puno-Cusco (CORREDOR, 1998), donde se incorporan los avances, experiencias e innovaciones de los dos proyectos anteriores y se añade: i) el concepto de corredor socioeconómico; ii) las relaciones urbano-rurales; y iii) las actividades microempresariales, las oportunidades de negocios y el desarrollo de los mercados locales de bienes y de servicios; y
el Proyecto de Fortalecimiento de los Mercados, Diversificación de los Ingresos y Mejoramiento de las Condiciones de Vida en la Sierra Sur (SIERRA SUR), actualmente en fase de pre-implementación.
Las operaciones del FIDA en el Perú se enmarcan en una estrategia que apunta a incrementar los capitales en poder de la población pobre rural y el acceso a los servicios, fortaleciendo el desarrollo de mercados locales de servicios y la capacidad de los beneficiarios para contratar directamente los mismos, fomentando a los proveedores de servicios, privados o públicos, promoviendo vínculos entre los campesinos, los artesanos y los microempresarios, el eslabonamiento urbano-rural, la descentralización de las decisiones y la participación directa de los beneficiarios en las decisiones sobre el uso de los recursos, incluidos los monetarios.
Otras líneas estratégicas son las referidas a la concentración geográfica en la Sierra Sur, el fortalecimiento de las organizaciones democráticas locales, el desarrollo del capital humano y la recuperación de conocimientos y cultura locales, y la consolidación de las capacidades de negociación entre los pobres rurales y el resto de la sociedad.
En Perú las innovaciones desarrolladas en los proyectos5
del FIDA responden a un proceso de acumulación de experiencias,
de ajuste, modificaciones y nuevas definiciones dentro de una línea
de trabajo continua y coherente. Ha habido innovaciones tanto en los enfoques
y en la estrategia, como en los mecanismos, herramientas e instrumentos.
Algunos factores contextuales han influido, y, en algunos casos favorecido,
la posibilidad de introducir elementos innovadores. Entre ellos podemos
citar: i) la experiencia acumulada con los proyectos de la década
de los ochenta; ii) la amplia disponibilidad de estudios de carácter
socioeconómico sobre la realidad campesina y andina disponibles
en el país; iii) el contexto político-institucional caracterizado
por las políticas de ajuste y de reducción del papel del
Estado; iv) la situación de conflicto interno armado que obligó
a minimizar la presencia de funcionarios en el campo; v) la presencia
en el país del FIDA, por medio de la Oficina en Lima, y la continuidad
del Gerente de Operaciones encargado del Perú desde 1985, que ha
permitido apoyar con fuerza a los operadores de los proyectos sosteniendo
la continuidad y el diálogo a pesar de los cambios de políticas
y autoridades nacionales; y vi) la existencia, en torno a los proyectos
del FIDA, de un grupo de especialistas, investigadores y consultores tanto
peruanos como extranjeros que han ido compartiendo en el tiempo las experiencias
adquiridas.
Ámbitos en los cuales el estudio ha observado experiencias
innovadoras de interés
Experiencias innovadoras por tema |
Experiencias innovadoras por subtema |
1. La estrategia, diseño e implementación. La ruta crítica de las innovaciones |
Evolución estratégica, estrategia y ciclo de proyectos |
2. Área económica |
Desarrollo impulsado por la demanda |
3. Área social y productiva |
Inclusión social, empoderamiento |
4. Área política e institucional |
Desarrollo rural y territorial |
5. Legitimación |
Aceptación y adopción por parte de los
beneficiarios |
6. Implementación del proyecto |
Estrategias de implementación y capacidades de autoinnovación de los proyectos |
7. Difusión, replicabilidad y diálogo político |
Replicación y consolidación de innovaciones |
Los proyectos del FIDA en el Perú son proyectos basados en la demanda y apuntan al desarrollo de mercados locales de bienes y servicios, fomentando la transferencia de responsabilidad y de poder de decisión a las organizaciones. Estos enfoques no representan una innovación por si mismos: lo que es innovador es que en el Perú se han aplicado de forma consecuente, y que, para hacerlo, el FIDA en el Perú ha generado innovaciones estratégicas metodológicas e instrumentales que han permitido la concreción de estos planteamientos.
The project cycleEn el Perú el ciclo de proyecto ha mantenido las formas y los procedimientos estándar del FIDA, con algunas prácticas aplicadas con especial atención. Entre ellas citamos:
La consulta con los beneficiarios en el momento de la elaboración como elemento esencial en la introducción de innovaciones;
el proceso de diseño de los proyectos basado en una fuerte interacción entre el Gerente de Operaciones, los consultores y los beneficiarios, así como una metodología de elaboración in continuum;
el constante apoyo y seguimiento del Gerente de Operaciones y del FIDA y de los programas regionales, que ha favorecido la adopción de las innovaciones.
En el MARENASS y el CORREDOR son de particular interés la forma de implementación, los estilos de gerencia, la utilización del personal y la capacidad de apropiarse de las innovaciones, así como de favorecer el diálogo con los campesinos y sus organizaciones. Varias innovaciones han sido ajustadas y mejoradas en la etapa de implementación en base a sugerencias del personal y en especial de los beneficiarios. La flexibilidad de los proyectos, los mecanismos de selección del personal de las unidades de ejecución del proyecto por medio de concursos públicos y de talleres de prueba han sido algunos de los elementos que han permitido la obtención de buenos resultados.
Características de los proyectos
En el Perú se ha tratado de superar los problemas de los proyectos de desarrollo rural, que en su burocrática forma tradicional, han sido cuestionados por sus escasos resultados, sus altos costos de operación, su propensión a transformarse en departamentos permanentes de alguna institución pública y su tendencia a proponer el cumplimiento de metas sin medir resultados ni impactos. Han sido cuestionados por su tendencia a determinar motu proprio las finalidades, objetivos y actividades válidas para los beneficiarios. De esta manera, el espacio de decisión de los beneficiarios respecto a sus necesidades, estrategias y prioridades quedaba expropiado y los proyectos, siendo de inversión pública, adoptaban decisiones sobre los fines privados.
Con el FEAS, el FIDA comenzó a afrontar parcialmente este problema en el Perú. Los resultados fueron contradictorios; sin embargo, permitieron aumentar la capacidad de decisión y negociación de los productores con respecto a la contratación y supervisión de los asistentes técnicos y, sobre todo, permitieron acumular experiencia y lecciones para el diseño e implementación del MARENASS y el CORREDOR, donde las comunidades fueron reconocidas por los proyectos como un sujeto público que planificaba, definía prioridades, administraba los fondos públicos y se encargaba de la supervisión, y las familias como un sujeto privado, que definía los fines empresariales de la asistencia técnica conforme a los criterios de rentabilidad.
El estudio identifica tres ejes, complementarios entre sí, los puntos de partida y de llegada del proceso: i) un enfoque guiado por la demanda; ii) el reconocimiento del rol central de las comunidades y de las familias; y iii) la estrategia de desarrollo de mercados locales de servicios y bienes.
En los proyectos de la década de los noventa se otorga un lugar preeminente a las familias y a las comunidades: los proyectos son instrumentos para apoyar las líneas de desarrollo identificadas por ellas. La evolución de esta estrategia puede resumirse como sigue:
Nada de este proceso hubiera podido lograrse sin la premisa de una innovación implícita: dar poder de decisión a los campesinos, reconociendo que cada proyecto define un espacio político institucionalizado en el interior del cual los actores poseen derechos y deberes contractualmente determinados.
Desarrollo de mercados de servicios y de bienes
El FEAS, por varias razones, algunas de fuerza mayor, fue un proyecto basado prácticamente en un único componente: los Servicios de Asistencia Técnica. A partir de ese proyecto, y con avances y mejoras en los proyectos sucesivos, se reconoció implícitamente que el mercado de servicios rurales, con reglas claras, tiende a ser más eficiente en la asignación y utilización de recursos que las instituciones públicas.
Para hacer más dinámico el mercado, el FIDA ha desarrollado una estrategia en la que se combinan acciones en tres ámbitos complementarios: la demanda; la oferta; y las condiciones del mercado. En los proyectos del FIDA en el Perú, el trabajo ha sido simultáneo y complementario en los tres ámbitos, con la demanda como área de intervención principal.
La estrategia adoptada por el FIDA ha sido dejar de proveer una oferta fija de factores productivos, para promover el desarrollo de mercados locales basado en mecanismos guiados por la demanda. Esta estrategia está estrechamente vinculada a las estrategias de empoderamiento y consolidación de la organización de la población beneficiaria y a la minimización de la intervención directa del personal de los proyectos. La adopción completa de este enfoque tiene una implicación adicional fundamental: se transfiere a los demandantes y a sus organizaciones la responsabilidad del manejo directo de fondos públicos.
Fortalecimiento y ampliación de la demanda
Se ha expandido la demanda por dos vías: primero, gracias a un incentivo directo, que rompe la inercia y el status quo, y segundo, mediante un conjunto de actividades destinadas a lograr que: i) la demanda potencial se convierta en efectiva y las demandas potenciales se ordenen en base a las prioridades de los demandantes; ii) la demanda se satisfaga en el mercado; iii) los demandantes obtengan beneficios de estas transacciones; iv) los demandantes obtengan información oportuna y a bajo costo sobre alternativas económicas; y v) existan mecanismos complementarios a nivel individual para ampliar el ingreso y/o patrimonio.
El rol de las organizaciones de base y la demanda
Los proyectos han ido evolucionando, proyecto tras proyecto, hasta colocar, cada vez más claramente, en un lugar central a las familias y comunidades, con sus propias propuestas, sus potencialidades y capacidades. Este enfoque implica que sean los interesados mismos quienes decidan qué recursos disponibles utilizar y cómo utilizarlos. Aplicando este concepto, los proyectos FEAS, MARENASS y CORREDOR centran en las comunidades y en las familias su estrategia de intervención. Los ámbitos de innovación en este campo pueden subdividirse en dos: i) el fortalecimiento de las organizaciones y de las familias para la gestión y control de las intervenciones; y ii) el fortalecimiento de las organizaciones y de las familias para el desarrollo de iniciativas de mercado.
Los proyectos del FIDA en el Perú consideraron que las comunidades andinas eran unidades de autogobierno descentralizado. Se partió de la hipótesis de que un sistema descentralizado con base en las comunidades locales puede captar mejor las preferencias de los interesados finales y tiene mayores posibilidades de éxito en los proyectos de desarrollo rural. Se consideró asimismo que reforzar las organizaciones comunales, a fin de que configuren soluciones públicas de consenso, redunda en un mayor bienestar social. La experiencia del FIDA permite afirmar que las comunidades siguen vigentes en la organización de la sociedad andina y pueden adquirir un protagonismo directo en el desarrollo local. Los resultados de los proyectos demuestran que colocar a las comunidades y a los campesinos y familias en lugar preeminente de las intervenciones fue una decisión acertada para comprender la realidad de la población rural pobre de la Sierra Sur.
Los instrumentos aplicados para lograr el fortalecimiento y el empoderamiento de las comunidades representan un conjunto de innovaciones estratégicas y metodológicas. Además de acciones tradicionales, como la capacitación, las principales son: i) definición de las relaciones proyecto/comunidades (transferencia de los fondos a las comunidades, relaciones con el proyecto basadas en contratos con responsabilidad mutua); y ii) definición de las relaciones entre familias y comunidades.
La experiencia derivada de los proyectos ha permitido entender que las familias se relacionan con su comunidad con más de un objetivo y que las organizaciones económicas particulares destinadas a emprender planes de negocios son totalmente compatibles con la organización mayor. La experiencia ha demostrado que la comunidad asume legítimamente un papel político, regulador, normador y facilitador, mientras que los intereses económicos corresponden a las familias.
Las organizaciones con las que el FIDA ha trabajado son organizaciones legítimas, social y legalmente reconocidas. Las primeras acciones de los proyectos apuntan a una capacitación de las comunidades y las familias para que, con instrumentos como los mapas parlantes y otros, identifiquen sus demandas y definan las prioridades de las mismas. Una vez que la organización, desde su interior, llega a un acuerdo sobre sus demandas de asistencia técnica y les otorga una determinada prioridad, presenta, como comunidad o grupo de interés, su propuesta y compite para la asignación de recursos. La organización recibe los fondos de coinversión y se hace responsable de administrar y entregar los recursos a los demandantes particulares.
La transferencia se basa en:
Un contrato entre el proyecto y la organización de los usuarios. Se trata de compromisos mutuos y legales entre el proyecto y las organizaciones que deben ser respetados por ambas partes. La utilización de un instrumento legal genera una noción de sociedad y alianza que implica derechos y deberes distinta de la relación tradicional benefactor-beneficiario.
La contrapartida. Éste es un mecanismo que permite fomentar la autoselección de los proyectos más rentables (económica o socialmente). La contrapartida en efectivo es un requisito fundamental para lograr la transferencia de fondos desde el proyecto hacia la organización. Los recursos deben ser aportados por los beneficiarios directos y no por todos los miembros de la comunidad, salvo que todos resulten beneficiados.
La apertura de cuentas. Para que una organización reciba fondos del proyecto, debe abrir una cuenta en una institución financiera formal. Esta condición es de gran importancia ya que incentiva a las organizaciones a relacionarse formalmente con el sistema financiero.
La transferencia de fondos y de la responsabilidad de su administración a las comunidades ha demostrado ser un factor efectivo para desencadenar dinámicas positivas. Las experiencias de FEAS, MARENASS y CORREDOR muestran que los mecanismos de control social, las rendiciones de cuentas ante la asamblea general, y las cuentas claras y ordenadas, son suficientes para evitar eventuales problemas de desviación de fondos. Las comunidades manejan fondos de coinversión para asistencia técnica, contratación de promotores comunales, concursos, planes de negocio, y grupos organizados de mujeres.
La estrategia apunta a desarrollar la oferta a partir de la mayor capacitación de los profesionales locales y de la incorporación de nuevos asistentes técnicos. La oferta de servicios es ampliada en base al desarrollo de mercados locales. La estrategia adoptada por los proyectos se ha orientado a consolidar una oferta de mercado, y, posteriormente, a apoyar su expansión. Para lograr la consolidación de la oferta de mercado se ha partido indirectamente de un fortalecimiento de la demanda y la expansión de la oferta se ha buscado básicamente a través de la incorporación de oferentes locales no profesionales.
Los principales instrumentos utilizados para ampliar y mejorar la oferta competitiva han sido:
La capacitación. Los sistemas de capacitación se basan en la experimentación y en compartir saberes y experiencias entre oferentes con distintos niveles de desarrollo relativo. En el caso del MARENASS, esto se logra con las relaciones entre los asistentes técnicos foráneos y los yachaqs6 y los yachachiqs7, gracias a un sistema de capacitación en cascada y con el aprendizaje a través de la práctica.
El sistema de campesino a campesino. Esta metodología se ha aplicado y desarrollado a partir del MARENASS: los yachaq capacitan a grupos de yachachiq, que, a su vez, enseñan lo que han aprendido a las familias campesinas. Los yachachiq exitosos tienen un servicio que ofrecer en el mercado. Muchos de los servicios que estos nuevos oferentes pueden vender antes se transaban mediante sistemas tradicionales de cooperación entre pares.
Los oferentes profesionales. Los proyectos han estimulado un ambiente de competencia entre los oferentes. La existencia de concursos entre demandantes, que han contratado asistencia técnica, fomenta la competencia indirecta entre los asistentes técnicos, que ven en estos concursos un sistema de acreditación y prestigio. La inclusión de nuevos segmentos de oferentes técnicos promueve la competitividad entre ellos y hace que transacciones que tradicionalmente no se realizaban en el mercado comiencen a ser valoradas, ya que tienen un costo de oportunidad.
Las comunidades son las protagonistas centrales del sistema. La transferencia de los fondos y la delegación de las responsabilidades de selección y contratación de los servicios se han reflejado directamente en el fortalecimiento de las organizaciones, propiciando un cambio institucional en el campo técnico y organizativo de las comunidades campesinas.
La tercera área de intervención de los proyectos del FIDA en el Perú, que se ha abordado simultáneamente a las dos anteriormente descritas, apunta a mejorar las condiciones en que operan los mercados. Para ello, se ha utilizado una estrategia basada en: i) la reducción de los costos de transacción asociados con la participación en el mercado de oferentes y demandantes; y ii) la mayor capitalización de los demandantes para fortalecer sus condiciones iniciales.
En el MARENASS, y, posteriormente, en el CORREDOR se ha utilizado un método de asignación competitivo de los recursos basado en un sistema articulado de concursos. Los concursos, ya sean individuales, de grupo o intercomunales, tienen entre sus objetivos: introducir conceptos de competencia y competitividad en función de los resultados, fomentar la adopción e imitación de nuevas prácticas, movilizar recursos locales, promover actividades colectivas y fomentar la cohesión. Existen concursos temáticos (rehabilitación y construcción de andenes, por ejemplo), concursos individuales y de grupo, concursos comunales e intercomunales y concursos para grupos específicos.
Los concursos permiten además mostrar los resultados derivados de la contratación de servicios y constituyen un mecanismo de evaluación directa de la calidad de los servicios. Hacen que el beneficio derivado de la contratación de asistencia técnica resulte evidente, palpable y público, y este efecto demostrativo se refleja en la expansión de la demanda. Los concursos colectivos o de grupo fomentan la colaboración entre pares (la transferencia de conocimientos y prácticas) lo que a su vez se traduce en mejores resultados para el conjunto.
Los participantes, con el fin de ganar los concursos (el premio y, sobre todo, el prestigio), invierten recursos propios y tienden a maximizar los efectos de la asistencia técnica, mostrando una mayor rentabilidad para la misma (por la mayor inversión y esfuerzo de cada participante). Los concursos no son una competición entre pobres para obtener recursos mínimos, sino un proceso que permite movilizar recursos de los campesinos y obtener la mejor utilización de los servicios.
Las comunidades manejan directamente el sistema de concursos: eligen a los jurados, resuelven los conflictos, establecen las fechas de entrega, los montos de los premios y las fiestas correspondientes, y administran los recursos destinados a premios. Los premios en efectivo representan una pequeña fracción del esfuerzo de los ganadores y un monto significativamente menor de lo que los campesinos invierten. Las familias, en los concursos interfamiliares y/o en los concursos intercomunales trabajan con sus propios medios, y lo hacen compitiendo con sus vecinos para establecer quiénes efectúan el conjunto de las prácticas elegidas de manera más eficiente. Las organizaciones compiten entre sí por demostrar cuál es la mejor a la hora de manejar un conjunto de recursos.
La metodología del plan de negocio fue introducida en el FEAS y precisada y definida en el MARENASS y el CORREDOR. En el caso del CORREDOR, los planes de negocios concentran sus esfuerzos en la búsqueda de iniciativas que se apoyan en la vinculación (actual y potencial) entre la economía comunal, la economía familiar y los mercados.
El desarrollo de planes de negocio a partir de iniciativas familiares y/o grupales surge de la planificación comunitaria. El proceso permite la incorporación plena de la comunidad campesina como garante del grupo de campesinos que quiera emprender un negocio. Las comunidades son el sujeto político, que planifica, define prioridades y administra los fondos públicos que se transfieren, y las familias o grupos de interés son el sujeto privado, que define los fines empresariales según los criterios de la rentabilidad.
Los instrumentos principales utilizados para desarrollar los mercados locales de bienes son: i) recursos de coinversión para el desarrollo de planes de negocio y para la contratación de una gama muy amplia de servicios; ii) desarrollo de sistemas de cadena corta que tienen en cuenta las reales capacidades de operación de los campesinos; iii) fortalecimiento de las organizaciones y de los grupos de interés relacionados con los planes de negocio; iv) potenciación de las vinculaciones con microempresas rurales y semiurbanas; y v) identificación y definición precisa del papel de los intermediarios para que se asocien al plan de negocio, si fuera posible.
Desarrollo rural y relaciones territoriales
En el Perú, para el FIDA ha sido esencial entender con precisión quién es el sujeto de los proyectos de desarrollo rural. Las investigaciones sociales y la experiencia han contribuido a esclarecer que los campesinos de los Andes no son agricultores especializados, cuyo bienestar se encuentre vinculado al incremento de la productividad y la producción en uno o dos cultivos o crianzas, sino que son los gerentes de una gama muy diversa de recursos, todos ellos escasos, que rentabilizan adaptándose a los cambios sociales, económicos y políticos del contexto.
La experiencia muestra que los campesinos, que según una visión tradicional se dedicaban predominantemente a las actividades agropecuarias, complementan cada día más sus ingresos con actividades no agropecuarias y se relacionan cada vez en mayor medida con las economías regionales y las ciudades (medias y grandes). El desarrollo de los mercados urbanos modifica rápidamente la rentabilidad de los distintos productos agropecuarios. Esto produce inestabilidad, pero genera también al mismo tiempo demandas de productos y abre nuevas oportunidades de ingreso extraprediales para la fuerza de trabajo. Todo lo anterior significa que el progreso de las familias rurales está estrechamente relacionado con el desarrollo regional.
En este contexto, la superación de las condiciones de pobreza rural no pasa sólo por el desarrollo agropecuario o de infraestructura, sino que, más bien, responde a un concepto de promoción de un sector social, la familia, y no de un sector productivo, con sus correspondientes planes y sus estrategias. Dentro de esa perspectiva, el CORREDOR ha enfocado directamente el tema de las vinculaciones urbano-rurales y territoriales, utilizando una estrategia que tiene en cuenta la visión y las expectativas de los campesinos y comuneros, sabiendo que la relación ciudad-campo, en el interior de los subsistemas urbanos de la Sierra, constituye un tejido relacional extremadamente complejo que no puede reducirse al eslabonamiento de algunas cadenas productivas.
La experiencia del CORREDOR muestra que los campesinos y comuneros consideran, en orden de importancia, que las ciudades pequeñas y medianas: i) les dan la posibilidad de capacitar y orientar a sus hijos hacia los mercados laborales urbanos sin que esto signifique necesariamente alejarlos de la región; ii) les dan la oportunidad de comercializar productos de media/baja calidad y en pequeñas cantidades8; y iii) representan mercados laborales extraprediales que permiten acceder a ingresos monetarios que refuerzan su economía sin alejamientos traumáticos de la vida familiar.
A partir de los conceptos de corredor económico y planes de negocios campesinos,los proyectos del FIDA han cambiado los enfoques predominantes en la lucha contra la pobreza extrema rural. El objetivo centrado en la mejora de la comercialización fue reemplazado por el nuevo propósito de fortalecer los mercados. El CORREDOR orienta los esfuerzos hacia la mejora de la competitividad de las pequeñas ciudades capitales de provincia y distrito con la finalidad de contribuir a la mejora de todo el subsistema urbano-regional y al desarrollo de mercados de bienes y servicios.
Los resultados de la estrategia del FIDA en el Perú y de las innovaciones aplicadas en los distintos proyectos han sido presentados en varios informes de evaluación y en documentos de análisis o sistematizaciones. Esta evaluación temática ha utilizado esta información, complementada por visitas sobre el terreno, análisis detallados y una encuesta de campo, cuyos datos permiten afirmar que las innovaciones han tenido éxito y que el proceso, lejos de haber concluido, está en plena evolución. En este sentido será muy interesante observar los resultados que se obtengan con el CORREDOR y el nuevo proyecto SIERRA SUR.
Las comunidades y las familias
La revalorización y fortalecimiento de las familias y de las organizaciones, en primer lugar las comunidades, han tenido un impacto muy positivo en la modificación de las expectativas de los comuneros: la posibilidad de tomar decisiones, de guiar el propio proceso de desarrollo según estrategias familiares y comunales, y de contar para ello con recursos adecuados han hecho realidad capacidades y potencialidades y modificado la visión de futuro.
Las evaluaciones muestran que el fortalecimiento de las comunidades ha hecho que éstas cuenten ahora con más posibilidades para incidir en la planificación del futuro comunitario, la gestión de fondos y la conducción de procesos de desarrollo. Entre los efectos identificados por la evaluación intermedia del MARENASS, podemos mencionar el poder de negociación con los restantes sectores sociales, así como la capacidad de manejar los propios recursos naturales productivos y planificar, regular y normar. La estrategia de transferencia de poder decisional y de recursos a las comunidades y a las familias tuvo además un impacto positivo en el incremento de sus ingresos y activos y logró fortalecer la legitimidad de las comunidades responsables de la planificación y de la administración de los recursos colectivos.
Tal vez el efecto directo más significativo de la transferencia de capacidad de decisiones, el reconocimiento de la legitimidad de las organizaciones, el respeto de sus decisiones y la aplicación de reglas claras y de contratos entre pares, haya sido el fortalecimiento del concepto de persona y de ciudadano, con la consecuente afirmación de sus derechos y capacidades. Comunidades y campesinos han revalorizado su identidad y son hoy día protagonistas económicos activos que ejercen sus derechos ciudadanos.
Los servicios y el mercado
Se ha puesto en marcha un conjunto de actividades privadas que producen un volumen de servicios superior al que se hubiera logrado si un proyecto los hubiera producido directamente. Se ha incrementado el poder privado activo de los campesinos con respecto a las relaciones que establecen con los oferentes técnicos. Se han dinamizado los mercados de servicios no financieros, fortaleciendo la demanda de asistencia técnica privada. Se ha demostrado que es posible desarrollar mercados locales de servicios técnicos no financieros en zonas pobres rurales y que, a través de la transferencia de incentivos competitivos y de poder de decisión a la población de bajos ingresos, es posible hacer que las demandas sean efectivas. Se ha ampliado la visión de la economía rural con propuestas que fortalecen la capacidad de liderazgo económico productivo de las pequeñas ciudades. Se ha aplicado una visión que supera los linderos de lo agropecuario y fortalece los espacios territoriales.
La ampliación de la oferta y la responsabilidad en la administración de los recursos son dos elementos que potencian un aspecto novedoso y sumamente interesante: los servicios de asistencia técnica pueden ser fraccionados y segmentados. Los usuarios, dado que gastan recursos propios y recursos de coinversión, optimizan y hacen más eficiente el uso de los recursos destinados a la contratación. Así, contratan especialistas sólo por el tiempo estrictamente necesario, aprovechan la ampliación de la oferta para negociar el costo de los servicios y combinan la contratación de especialistas con yachaq y yachachiq.
El sistema de campesino a campesino da muestras de haber comenzado a desarrollarse como parte de un mecanismo institucional de las mismas comunidades. En conclusión:
Existe una demanda por servicios técnicos no financieros que puede satisfacerse en los mercados locales.
Los demandantes conocen o pueden descubrir sus demandas por estos servicios.
Los demandantes están dispuestos a invertir fondos o recursos (esfuerzo) complementarios.
Los sistemas competitivos para asignar recursos resultan útiles para promover la inversión local.
Las organizaciones desempeñan un rol importante como intermediarios entre el proyecto y los beneficiarios.
El rol de los proyectos
Los proyectos funcionan como un facilitador público de las relaciones privadas y poseen unidades de ejecución pequeñas, que se dedican a estimular los procesos y a crear un contexto normativo finalizado al cumplimiento de los contratos
La legitimación/validación
Las innovaciones propuestas por los proyectos del FIDA encuentran su legitimación y validación últimas en el grado de aceptación y apropiación de las mismas por los beneficiarios. Las personas (familias y comunidades) y sus estrategias, aspiraciones y expectativas ocupan ahora un lugar preeminente. Esto es percibido y apreciado por los campesinos y comunidades como un valor que les permite utilizar de la mejor forma posible, y con perspectivas de sostenibilidad, los recursos de los proyectos.
El reconocimiento, por parte de un proyecto, del Estado, de las comunidades y de los campesinos como interlocutores y no como simples beneficiarios está modificando a fondo la visión de los comuneros. Las comunidades y organizaciones gremiales de campesinos proponen cada día con mas fuerza a las instituciones y a los otros proyectos, esquemas y enfoques FIDA. MARENASS somos nosotros es una frase que, pronunciada con convicción, ha podido escucharse varias veces durante la misión de evaluación intermedia del MARENASS y que expresa claramente el impacto logrado.
Las comunidades consideran la propuesta del FIDA una importante aportación porque les permite relacionarse con los mercados de bienes y servicios y porque el control del proceso está totalmente en manos de los campesinos y sus organizaciones, que seleccionan, contratan, supervisan y pagan.
Los usuarios entienden y aprecian la propuesta del CORREDOR y se identifican con ella, ya que favorece la inserción en los mercados a partir de la estrategia de la economía familiar. La mayoría de los actuales planes de negocio se apoyan directamente en la economía de las familias participantes: el grupo organizado sirve para contratar servicios como la asistencia técnica y para compartir el proceso de aprendizaje, pero es de cada familia la decisión de producir y vender, e incluso la decisión de realizar estas actividades en grupo. Esto es precisamente lo que permite el entendimiento entre el proyecto y los usuarios.
El mayor indicio de la aceptación e internalización de las propuestas, y de su posible sostenibilidad, viene de la insospechada capacidad de inversión de los campesinos que están revelando tanto el MARENASS como el CORREDOR.
1/ Esta evaluación temática se basa en los informes elaborados por Carolina Trivelli, Augusto Cavassa, Ricardo Vergara, Pierre de Zutter, Darío Pulgar y César Sotomayor, y en los resultados de la encuesta de campo realizada por la Asociación Innovación para el Desarrollo (Innov@cción), que se presentan en los respectivos anexos al presente documento. El documento ha sido elaborado por Pietro Simoni, coordinador de la evaluación temática. El trabajo ha sido dirigido por Paolo Silveri, Evaluador de Operaciones de la Oficina de Evaluación del FIDA. Han colaborado en diversas etapas de la evaluación, Ada Ocampo, Coordinadora del Programa de Fortalecimiento de la Capacidad Regional de Evaluación de los Proyectos del FIDA para la Reducción de la Pobreza Rural en América Latina y el Caribe (PREVAL) y Roberto Haudry, Gerente de Operaciones del FIDA para el Perú.
2/ Ver en el Glosario (apéndice 4) la definición de consorcio central de aprendizaje y de consorcio ampliado de aprendizaje.
3/ DEG: derecho especial de giro, moneda de cuenta que aplica el Fondo Monetario Internacional en sus transacciones y que actualmente equivale aproximadamente a USD 1,35.
4/ Para mayor información sobre las características de estos proyectos, véase el apéndice 1.
5/ Se trata esencialmente de enfoques que se basan sobre los avances y los planteamientos de la investigación social y socioeconómica y/o experiencias generadas y aplicadas en pequeña escala o parcialmente por centros de investigación, ONG u otros actores del desarrollo rural y presentes en la literatura: en esta evaluación temática se definen como innovaciones en cuanto asumen ese carácter por ser aplicadas a la implementación de proyectos de desarrollo rural de escala mediana y por ser parte fundamental y estratégica de la propuesta de dichos proyectos.
6/ Técnicos, campesinos y profesionales que enseñan una determinada técnica de producción y conservación de los recursos naturales productivos, y que capacitan a los yachachiq y directivos comunales.
7/ Miembros delegados por la comunidad, que aprenden técnicas de los yachaq y a través de pasantías, y que, a su vez, capacitan a las familias campesinas.
8/ También debe considerarse en este nivel la oferta de los insumos y servicios productivos generados pública y privadamente.