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  International Fund for Agricultural Development


6 de septiembre de 2001

Distinguido Gobernado/ar:

Como parte de los preparativos para el próximo Consejo de Gobernadores, que será el primero al que yo asista como Presidente, me ha parecido conveniente compartir con usted algunas ideas sobre la organización del Consejo de Gobernadores que espero que hagan nuestras reuniones más interesantes y pertinentes. El próximo período de sesiones del Consejo se celebrará el 20 y el 21de febrero de 2002 en Roma y el Secretario del FIDA le escribirá por separado para comunicarle los detalles concretos.

En la Cumbre del Milenio, celebrada en septiembre del año pasado, los dirigentes mundiales acordaron el objetivo de reducir a la mitad, para el año 2015, la proporción de personas en todo el mundo cuyos ingresos son inferiores a un dólar diario. Este compromiso ha creado un nuevo contexto en virtud del cual muchas instituciones multilaterales y los países donantes están concediendo mayor prioridad a la reducción de la pobreza. Para el FIDA, que desde hace largo tiempo se centra en la pobreza, surgen ahora nuevas oportunidades, y la correspondiente responsabilidad, para desempeñar un papel catalizador más fuerte con vistas a promover la reducción de la pobreza y contribuir al logro del objetivo de la Cumbre del Milenio.

El Informe sobre la pobreza rural, que el Fondo publicó a principios de este año, pone de relieve que la tasa actual de reducción de la pobreza es muy inferior a la necesaria para lograr el objetivo de la Cumbre del Milenio relativo a la pobreza, en particular en el África subsahariana. En el informe se subraya también que tres cuartas partes de los pobres del mundo viven en las zonas rurales y dependen de la agricultura y de actividades conexas para su sustento. Por lo tanto, para lograr el objetivo de la Cumbre del Milenio, es indispensable aumentar sustancialmente el ritmo de desarrollo de los sectores rural y agrícola. No obstante, por desgracia, la asistencia externa a la agricultura se ha reducido de manera muy acusada durante el último decenio.

Para alcanzar el objetivo de la Cumbre del Milenio serán precisos más recursos, tanto por lo que hace a la asistencia externa para el desarrollo como por lo que se refiere a las inversiones nacionales, especialmente en el sector rural. En este sentido, considero que sería oportuno que nuestro Consejo de Gobernadores adoptara como tema general el siguiente: “La financiación del desarrollo: la dimensión rural”. Nuestras deliberaciones sobre este tema tendrán una estrecha relación con los debates en otros foros y, espero, ayudarán también a determinar sus resultados.

La Conferencia Internacional sobre la Financiación del Desarrollo, que se celebrará en México en marzo, apenas un mes después del Consejo, es especialmente importante en este contexto. La Conferencia de México ofrecerá una oportunidad inmejorable para examinar las necesidades de financiación relacionadas con los objetivos de la Cumbre del Milenio y debemos asegurarnos de que las necesidades de recursos respecto del sector rural reciban una atención apropiada en esos debates.
Durante el Consejo de Gobernadores tenemos la intención de organizar un debate interactivo sobre políticas en el Pleno, con el apoyo de un grupo de expertos de alto nivel en desarrollo. Espero que esta innovación brinde a los Gobernadores la oportunidad de participar en un diálogo sustantivo sobre el tema de La financiación del desarrollo: la dimensión rural.

Asimismo prevemos que se celebren mesas redondas sobre regiones y temas concretos. En el primer caso, los debates podrían basarse en las estrategias regionales que está elaborando el FIDA, mientras que en el segundo los debates podrían centrarse en temas como la microfinanciación y la reforma agraria, que pueden desempeñar una función decisiva en la reducción de la pobreza.
Espero que estas propuestas reciban su aprobación y desearía pedirle que en su declaración ante el Consejo de Gobernadores se centre en el tema de La financiación del desarrollo: la dimensión rural. Tengo interés en conocer su reacción a nuestras propuestas, considerando nuestro común empeño en hacer que el FIDA y sus órganos rectores sean aún más eficaces en la causa de la promoción del desarrollo y la erradicación de la pobreza.

Aprovecho la oportunidad para reiterar a Vuestra Excelencia el testimonio de mi más alta consideración.

Lennart Båge

 

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