Señor Presidente del
Consejo de Gobernadores,
Señor Presidente del Fondo,
Señores Gobernadores,
Señores y Señoras,
En primer lugar, permítanme que extienda una felicitación
al Presidente del Consejo por su nombramiento y al Presidente del FIDA,
Sr Lennart Båge, en el primer aniversario de su elección
para este cargo, que tuvo lugar en estas fechas durante el pasado Consejo
de Gobernadores.
El Presidente ha propuesto, y así lo han querido todos los Gobernadores del FIDA, que nuestra reunión anual fuese más interactiva, sustancial y productiva, sugiriendo como tema general para el Consejo: "Financiación del desarrollo: la dimensión rural". Nosotros deseamos que este nuevo esquema, con las mesas regionales que analizarán los problemas a los que se enfrenta el desarrollo rural en las distintas áreas del planeta, permita dar más operatividad a las reuniones del Consejo, y mayor eficacia a sus conclusiones. Esperamos que nuestros trabajos permitan preparar, entre otras, la Conferencia Internacional sobre Financiación del Desarrollo, que tendrá lugar en México en marzo del 2002, y a la que España, como presidencia de la Unión Europea, otorga la máxima importancia.
A fin de lograr un mayor impacto sobre la financiación a la dimensión rural del desarrollo, será de gran interés seguir mejorando la coordinación entre las agencias de la agricultura y la alimentación del sistema de Naciones Unidas con sede en Roma, aprovechando sinergías y experiencias acumuldas. Mi país concede una atención prioritaria al objetivo marcado por la ONU de reducir a la mitad el número de personas afectads por la pobreza en el mundo, de aquí al año 2015. Es importante que los esfuerzos del FIDA por erradicar la pobreza y el hambre converjan con este objetivo. Para ello, favorecemos, no sólo la cooperación antes mencionada con los otros organismos internacionales dedicados al desarrollo, sino la búsqueda de puntos de coincidencia entre el FIDA y los planes de cooperación internacional de los países miembros.
España apoya decididamente los esfuerzos del Presidente del FIDA para que los miembros del Consejo de Gobernadores se sientan cada vez más partícipes del proceso de toma de decisiones y la formulación de políticas generales, fortaleciendo el sentimiento de "pertenencia" al Fondo. Esperamos que dichos esfuerzos se traduzcan también en una elección de los miembros del equipo directivo del Fondo que refleje de manera equitativa la presencia de las distintas áreas regionales. España mira con especial atención a Iberoamérica, región que hasta el momento no ha tenido ningún exponente en el equipo directivo del FIDA y que ha estado ausente del mismo desde hace demasiados años.
Permítanme ahora hacer referencia a la Sexta Reposición, cuyas consultas se abrirán, si así lo aprueba el presente Consejo de Gobernadores, el próximo 21 de Febrero. España trabajó activamente para que la Quinta Reposición pudiese entrar en vigor y aumentó en ésta ligeramente su contribución al Fondo, en relación con las anteriores. En el momento en que nos preparamos a iniciar las negociaciones para una próxima reposición que asegure al Fondo el nivel de recursos suficiente para poder llevar a cabo su programa de labores en los próximos años, es de suma importancia que todos los países miembros completen sus contribuciones pendientes a la Quinta Reposición. España contribuirá de modo apropiado a la Sexta Reposición y esperamos que su aportación pueda superar el porcentaje histórico de participación española en el FIDA, en línea con el interés creciente expresado en las últimas reposiciones y en correspondencia, también, con el interés español, en desempeñar un papel cada vez más activo en esta institución. España espera que en la próxima reposición, a la vista de la evolución del mercado internacional del crudo y la situación económica mundial, todos los países del Fondo, pero en especial los países de la Lista B, asuman su cuota parte, contribuyendo, si cabe, aún más generosamente al FIDA.
Mi país está también considerando nuevas fórmulas de colaboración con el Fondo, como la cofinanciación de proyectos de desarrollo agrícola y rural a través del programa de microcréditos de la Agencia Española de Cooperación Internacional, en regiones como Norte de África, Oriente Medio, África Subsahariana y Asia, sin descuidar a América Latina, áreas donde el FIDA podría suministrar asistencia técnica. Asimismo, estamos estudiando la utilización de parte de la reconversión de la deuda con algunos países más pobres para proyectos de desarrollo rural. Nuestro país puede compartir, asimismo, su experiencia en lucha contra la desertificación y erosión del suelo, aportando asistencias técnicas para iniciativas en las regiones anteriormente mencionadas.
Señores Gobernadores, el próximo mes de marzo tendrá lugar en México la Conferencia Internacional sobre la Financiación del Desarrollo. España, que durante el 1 Septiembrme de este año asume la presidencia de turno de la UE, está trabajando intensamente en la preparación de esta conferencia. Mi país está especialmente preocupado porque la financiación del desarrollo no descuide a las bolsas de pobreza camufladas en los indicadores macoreconómicos de los países en desarrollo con renta media, la mayoría de las cuales se encuentran localizadas precisamente en zonas rurales. Consideramos que es preciso combatir la pobreza dondequiera que ésta se produzca y no podemos ni debemos concentrar toda la ayuda sólo en unos determinados países. Los indicadores que se están utilizando dibujan un mapa de la pobreza discutible: se tienen en cuenta cifras macroeconómicas de los países (renta per cápita), y no la situación de las personas que padecen la pobreza. La lucha contra la pobreza no se debe concentrar sólo en los países menos avanzados (PMA). Existen importantes masas de población en países de renta baja, o incluso intermedia, cuyos ingresos son tan bajos como los de los PMA. Por este motivo, los recursos destinados al alivio de la pobreza deben dar prioridad no sólo a los países de rentas más bajas, sino también a los países con gran proporción de gente pobre. Es decir, mi país no está en contra de que la ayuda se dirija a los PMA; está en contra de que se pretenda hacer en exclusiva.
Otra de las herramientas en que España participa activamente para aportar fondos a la financiación del desarrollo, es la iniciativa de la deuda para los países pobres menos avanzados fuertemente endeudados. Desde la puesta en marcha de este instrumento, España ha contribuido con 1 400 millones de USD al alivio de la deuda de los países más pobres y ha aportado 70 millones de USD al Fondo Fiduciario del Banco Mundial, constituido a tal efecto. España defiende que el FIDA pueda tener un acceso equitativo a los recursos del Fondo Fiduciario del Banco Mundial para el alivio de la deuda de los países menos avanzados fuertemente endeudados y seguir participando en el alivio a la carga de la deuda de los países pobres muy endeudados, sin poner en peligro el programa de préstamos y donaciones del FIDA, para lo qu los países miembros, y en especial los grandes donantes promotores de la iniciativa, están llamados a ser consecuentes con la decisión adoptada por el Consejo de Gobernadores en su 23 período de sesiones, en febrero del 2000. Por su parte, el FIDA debe determinar lo antes posible una estrategia de su participación en esta iniciativa, incluida la determinación del techo máximo que pueda permitirse financiar con recursos internos sin afectar al programa de préstamos del Fondo.
Finalmente, deseo mencionar cuatro áreas a las que España ha venido haciendo referencia de manera insistente en los pasados Consejos de Gobernadores, y en las que deseamos ver cambios innovadores y profundos en el FIDA: se trata de la mejora de la visibilidad de la Organiación, que debe hacer más por ser mejor conocida en las instancias políticas de los países miembros y en las instituciones internacionales; la aplicación, cuanto antes, de la nueva estrategia de gestión de la cartera de inversiones del FIDA, evitando futuras pérdidas mayores y realizando beneficios en la medida de lo posible, ya que la voluntad de los países de seguir contribuyendo a futuras reposiciones no constituye un cheque en blanco que permita relajar la buena administración de los recursos propios del FIDA; la concentración del Fondo en las áreas del desarrollo agrícola y rural, donde tiene ventajas comparativas evidentes, haciendo hincapié en la formación de su personal, el trabajo de campo y las alianzas estratégicas con los grandes donantes multilaterales; la participación de las poblaciones locales en la formulación de los programas y proyectos del Fondo, y la evaluación continuada y rigurosa de la aplicación de los programas y de su impacto, aprovechando las leccioens aprendidas y la experiencia acumulada.
Permítanme acabar agradeciendo al Presidente Lennart Båge y con él a todo el personal del Fondo, su dedicación y empeño en el proceso de cambio durante su primer año de mandato y transmitirle también los mejores deseos de mi Gobierno para el futuro, animándole a profundizar en las reformas antes delineadas.
Muchas gracias.