Señor Presidente, Señores Gobernadores, Señores Representantes, altas autoridades y personal de la Institución:
Señor Presidente, Señores Gobernadores, Señores Representantes, altas autoridades y personal de la Institución:
Es momento oportuno el de este, nuestro Vigesimoquinto aniversario, para hacer algunas reflexiones.
La ley es la ley y la ley debe cumplirse. Hace veinticinco años, nos dimos la ley constitutiva de la Organización que creamos, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola y definimos, entonces, con claridad meridiana, el fin que justifica su existencia, fin que no es otro que el de financiar el desarrollo rural, precisamente para erradicar el hambre y la pobreza.
En algún momento pareció perderse de vista ese fin que justifica la existencia misma de la institución que creamos y fue así que hasta un cuarenta y cinco por ciento de nuestras inversiones llegaron a colocarse en el mercado bursátil, la mayoría de las veces, colaborando con ello a la expansión de los más poderosos - no así de los débiles - en actividades tales que nada tenían que ver con el desarrollo agrícola y rural, fin así postergado de nuestra institución en aquél juego bursátil.
El camino correcto se ha reemprendido y la reducción de inversiones en este campo, al 10%, resulta alentadora pero no suficiente: Todo aquel recurso que no se encuentre destinado al financiamiento del desarrollo rural, debe considerarse ocioso entre nosotros, salvo aquéllos que constituyan las juiciosas y necesarias reservas de administración y de garantía para el pago de pasivos.
Guatemala ha cumplido ya con todos los pagos a que se obligara en la quinta reposición y ha anticipado recursos a la sexta ya que si, por un lado, precisamos de financiamiento y apoyo, estamos también ávidos de coadyuvar y ayudar cuando podemos.
Se nos ha propuesto para formar parte de la junta ejecutiva de esta institución para el bienio 2004-2005 y nos aprestamos así para integrarla por primera vez, tras 25 años de existencia, honor y confianza que aquilatamos en todo lo que vale y que nos compromete, renovadamente, con sus fines tal y como nos ha comprometido nuestra reelección al Consejo de la FAO trienio 2003-2005. Honor y confianza en una Guatemala distinta que se reconoce con orgullo multiétnica, plurilingûe y multicultural. Honor y confianza en una Guatemala ladina, maya garifuna y xinca, afanada por establecer por vez primera la unidad nacional constituida en el respetuoso reconocimiento de su diversidad. Honor y confianza en la proyección distinta que ha sabido imprimir al tema de la seguridad alimentaria el ministro Guatemalteco de Agricultura, Ganadería y Alimentación, Edin Barrientos, tan cercano a esta institución. Vendremos al relevo de la hermana República de Panamá con la que compartiremos el mandato como expresión de la fraterna relación que nos une y habrá de unirnos siempre.
El ser humano tiende a la soberbia: Muchos habitantes de países poderosos, no llegan a entender que el momento actual de bienestar en que se encuentran, no lo han alcanzado como un mérito propio sino por el esfuerzo de generaciones que los han antecedido y que el actual momento se erige sobre el sacrificio y las privaciones habidas en el pasado. Sobre múltiples sacrificios e, incluso, sobre más que gravísimas iniquidades.
El ser humano moderno quizás no sepa ni tan siquiera porqué
funciona el televisor, por ejemplo, pero está dispuesto a tomarlo
a patadas y destruirlo, si deja de funcionar.
El momento actual de la tecnología que ha permitido tantísimo
bienestar, no es mérito de aquél que ensoberbecido
- no llega a entender a aquéllos que han permanecido atrás.
La paz del mundo, don de Dios, nuestro Señor, el Omnipotente, el Misericordioso, no puede erigirse sobre la injusticia y obligados estamos todos, si la queremos, a establecer las relaciones de justicia que la hagan posible.
Debemos entender que no bastan nuestros propios recursos en el esfuerzo que nos hemos propuesto para financiar el desarrollo rural y erradicar el hambre y la pobreza. Esta institución debe ser capaz de erigirse en el motor mismo de la intermediación financiera para financiar el desarrollo agrícola y rural. En otras palabras, de captar recursos de quien los tiene para llevarlos a quien los necesita.
La cartera crediticia de esta institución es sana y debiese ser ilimitado el crédito posible para todo aquél que haya sabido y sepa honrar sus compromisos. Ávidos están por su parte aquellos que ya han capitalizado para que su capitalización llegue a rendirles los adecuados frutos.
Sea nuestra institución el punto de encuentro de quienes quieren el rendimiento de su capital y de aquellos que necesitan capital para poder desarrollarse.
Sea nuestra institución la garantía de la colocación juiciosa de tantos capitales ávidos de ganar y que tanto pueden coadyuvar al desarrollo. Sea el vehículo para que lleguen a aquéllos que puedan darles adecuado uso y obtener el necesario rendimiento. Sea, como lo expusiera Italia en lección magistral, el recinto en que se siguen explorando posibilidades de cooperación. El lugar de descubrimiento de fórmulas nuevas y el lugar en que se forje el camino para aplicarlas. Como lo afirma Guatemala, el lugar en que el combate a la pobreza no atropelle la identidad sino, por el contrario, se funda en ella para combatirla. El lugar para romper el centralismo y ceder el espacio a los planes locales, regionales y nacionales, conocedores de lo propio.
Hemos dicho constantemente en el seno de la FAO y lo repetimos en esta Organización, que ninguno que quiera coadyuvar al desarrollo debe de quedar excluido y que lo ocurrido en la Organización Internacional del Comercio en que la República Popular de China y la República de China Taiwan entraron en la organización, una en pos de la otra, debe servirnos de modelo.
También como modelo, en dimensión distinta, el apoyo sur-sur de los médicos cubanos, testimonio éstos, por otra parte, de lo que constituye el sufrimiento en carne propia del uso de alimentos como instrumento de presión política, presión ésta ejercida también sobre otros pueblos.
Estamos celebrando el vigesimoquinto aniversario de nuestra institución y pronuncio estas palabras en un ambiente universal prebélico del que no puedo ni debemos sustraernos.
Habrá paz cuando haya justicia.
Habrá paz, lo repito otra vez, cuando haya justicia. Debemos entenderlo así, repetirlo y hacerlo que se entienda.
Es este momento oportuno para pensar en los efectos de la posible guerra: Totalmente impredecibles, reflexión a la que nos ha invitado Su Santidad, Juan Pablo II.
Es este el momento oportuno para hacer nuestros mejores votos por la paz y es este el recinco adecuado:
La paz podrá erigirse sobre pilares tales como la universalización de la alimentación escolar, tal y como fuera concebida dentro del Programa Mundial de Alimentos por el Embajador McGovern de los Estados Unidos de América, pero matizada en cuanto al compromiso nacional y universal por alcanzarla y la necesaria auditoría internacional del cumplimiento de los compromisos nacionales adquiridos, así como la función subsidiaria de todos los demás a favor de quienes no pueden lograrla por si mismos. Responsabilidad nacional en el desarrollo, como lo señalaran Nigeria y Zimbabwe, pero también supletoriedad internacional si necesaria.
Universalización de la alimentación escolar, idea capaz, si ejecutada, de cambiar la historia de la humanidad.
La paz erigida sobre pilares tales como el crédito para el desarrollo agrícola y rural. El necesario financiamiento para erradicar el hambre y la pobreza. El FIDA, como lo señalara tan acertadamente Pakistán, líder entre las instituciones financieras para el desarrollo en una estrategia de reducción de la pobreza teniendo la agricultura como centro: Agua, mercado, organización, crédito y acceso a la tierra. El FIDA, institución eficaz como señalara Alemania - Pequeña pero eficaz dijo. Grande, pero eficaz, la veo. Conceptos estos plenamente compatibles puesto que no es la reducción lo que determina la eficacia y debe ser el FIDA tan grande como lo permita su eficiencia: tan grande la veo como su eficacia lo permita.
Sin negar la importancia de otras organizaciones, es en el seno de las agencias de las Naciones Unidas con sede en Roma donde puede coadyuvarse con mayor incidencia a la posibilidad de la paz entre los hombres, edificada ésta sobre la erradicación del hambre y la pobreza, requisito sine qua non para que la paz sea posible.
Permítaseme, en el vigesimoquinto aniversario de esta institución,
saludar con entusiasmo a quienes quisiera ver y veo, como los tres jinetes
de la paz: Diouf, Morris y Bage, llamados a ejecutar nuestro propósito
y saludarles a ustedes, señores Gobernadores y en ustedes a sus
ilustrados Gobiernos: que Dios nuestro Señor, el Eterno, el Misericordioso,
nos ilumine en estos tan difíciles momentos. Concluyo esta intervención
dando mi más absoluto respaldo a todo lo expresado por el Gobernador
de la República Dominicana en representación del GRULAC,
Grupo de América Latina y el Caribe, como Presidente Pro Tempore
de nuestro grupo regional.
Muchísimas gracias.
Roma, 20 de febrero de 2003