IFAD Governing Council 2005 - Daily Journal
ACEH: Transformando el desastre en esperanza
Una funcionaria del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA) recién regresada del campo de refugiados de Aceh, Indonesia, cree que puede surgir una estrategia esperanzadora del desastre que causó el maremoto.
La muerte y destrucción que dejó el maremoto (o tsunami) en la región de Aceh puede convertirse en esperanza, desarrollo y paz dijo Rossella Bartoloni, Directora de Programa del FIDA para Indonesia. "Es importante involucrar a las mismas comunidades afectadas en el diseño de los programas estratégicos para su propio futuro", señaló la funcionaria. Se crearon muchos grupos de trabajo en el área, incluyendo uno para la evaluación de daños y otro para las estrategias de recuperación. Este último arrojó algunos resultados importantes.
Bartolini, quien acaba de regresar a la sede central del FIDA luego de visitar la provincia de Nanggroe Aceh Darussalam, tiene aún frescos los dolorosos recuerdos de esa visita.
Esta provincia sufrió el mayor daño físico y cuantiosas pérdidas humanas a causa de las inundaciones: 265.000 muertos o desaparecidos, 700.000 desplazados, 450.000 personas sin hogar, 2,8 millones de afectados.
Muchos agricultores perdieron sus herramientas, equipos y animales. Los campos fueron arrasados y se convirtieron en pantanos. La destrucción fue total. Todo desapareció, depósitos de agua, instalaciones para la irrigación y el drenaje. Más de 50.000 hectáreas de cultivos quedaron dañados y algunas tierras cultivables se perdieron definitivamente. Aproximadamente, 70 por ciento de los pequeños barcos de pesca de esta provincia, cuya principal actividad económica es la pesca, quedaron destruidos.
Antes del tsunami, un tercio de la población de la región vivía por debajo de la línea de pobreza. Después de las inundaciones, esta cifra se incrementó radicalmente.
Las agencias de Naciones Unidas, como el Programa Mundial de Alimentación (PMA), respondieron frente a la emergencia. El FIDA junto con otros donantes está coordinando la formulación de programas de recuperación. Se ha comprometido una ayuda de más de 4.500 millones de dólares, siendo esencial su correcta coordinación.
Poco después del desastre, el FIDA comenzó a trabajar con el Gobierno, las agencias de Naciones Unidas, el Banco Mundial, el Banco de Desarrollo Asiático y otros socios para realizar una evaluación de los daños y un análisis de las estrategias de recuperación. Bartoloni trabajó junto a grupos de trabajo del Gobierno y otros donadores en Yakarta y pasó dos semanas en tres campos de refugiados del área: Celang y Teunom, ambos en Jayia una localidad de Aceh y, Meulaboh, en la parte sur de Aceh Barat.
Era un hermoso paisaje antes del tsunami. Toda la región tenía tierras bien cultivadas y tenía una producción que ascendía a 32 por ciento del producto interno bruto (PIB) regional. Ahora, toda la tierra está dañada. En algunas áreas le llevará entre tres y cinco años a los sedimentos salados disolverse.
El FIDA se propone tener una presencia de largo plazo para trabajar de cerca con instituciones y varios órganos gubernamentales para promover la participación en el diseño de estrategias de recuperación. "Le preguntamos a los refugiados qué querían realmente", explicó Bartoloni. "Primero, pidieron volver a sus pueblos, luego, reconstruir sus viviendas. Por último, pidieron retomar sus ocupaciones anteriores".
Bartoloni observó que los pescadores y los pequeños agricultores de las zonas afectadas por el tsunami tenían "una fuerza increíble y una determinación para hacer frente a las secuelas producidas por el tsunami".
También se están buscando nuevas formas de desembolso de fondos.
Se estableció un nuevo modelo de participación basado en la conformación de instituciones por personas pobres que trabajen a través de organizaciones no gubernamentales (ONG) junto con los gobiernos locales. Se pueden invertir dos millones de dólares a través de las ONG internacionales para reforzar a las ONG locales y así favorecer su capacidad de reconstrucción comunitaria.
El programa respetará las prioridades expresadas por los habitantes de la zona y asignará fondos para el desarrollo administrados por la comunidad con el objetivo de reconstruir la infraestructura y generar ingresos. Se tomarán en cuenta sus proposiciones acerca de cómo deben construirse las casas, qué tierras son para quién, qué capacidades, infraestructuras, etc. deben implementarse.
El desafío es restablecer inmediatamente una forma de sustento para los más afectados y aquellos que necesiten especial atención. Se requerirán partidas para operaciones de financiación.
La resistencia de la población varía entre los agricultores y los pescadores. A diferencia de los agricultores, los pescadores no pueden reinstalarse, ni adoptar rápidamente sus ocupaciones, ni asentarse en las colinas. La mayoría de estos grupos no quieren separarse de sus comunidades.
Bartoloni dio el ejemplo de una mujer, Nurmallah, del pueblo de Santosa de la localidad de Aceh. Perdió a toda su familia y su comunidad. Su pueblo tenía 11.000 habitantes. Hoy, solo quedan 26.
Estos programas están abiertos a la participación de todas las partes interesadas. El objetivo no es solo ayudarlos a recuperarse, sino ayudarlos a aumentar su capacidad de participación en las decisiones y a ser responsables de sus propias vidas. Para fomentar el desarrollo, la reducción de la pobreza y la paz en la provincia de Aceh, se requiere una activa participación ciudadana.
The Daily Journal of the 28th session of the Governing Council of IFAD thanks IPS/TerraViva for their cooperation in producing the journal