Enabling poor rural people
to overcome poverty



Señor Presidente y estimado amigo, Presidente Båge, señores Gobernadores, Excelencias, amigos todos.

Las ideas que la delegación de República Dominicana desea compartir con el Consejo de Gobernadores han sido, en general, incorporadas al discurso pronunciado por el Gobernador por Panamá y Presidente del GRULAC, intervención que apoy! amos en su totalidad.

Deseamos, sin embargo, subrayar algunos elementos puntuales:

Primero, respaldamos la exhortación a que todos los países redoblen esfuerzos en la formulación de promesas a la Séptima Reposición, e invitamos a los Gobernadores a tener presente el espíritu que inspiró la creación del Fondo —y que da razón de ser a su objetivo último de erradicar la pobreza rural—, esto es, que las listas A y B tienen una especial responsabilidad en contribuir a cada nueva Reposición. Compartimos la esperanza del Presidente Båge de que la Séptima Reposición se convierta en la mayor de la historia del FIDA.

Segundo, deseamos dejar constancia de las profundas reservas que tenemos sobre el Sistema para la Asignación de Recursos en Base a Resultados (PBAS), al ver que los criterios que se manejan para su cálculo y su eventual implementación dan un peso excesivo a indicadores que desvirtúan su equidad. En otras palabras, la aplicación del PBAS tal como está planteado podría crear más problemas de los que soluciona. Por estas y otras razones (enumeradas por el Presidente del GRULAC) el tema debe continuar siendo estudiado a profundidad ! y con la activa participación de todos los miembros. Mientras tanto, deben mantenerse las actuales asignaciones regionales, teniendo en cuenta, además, que las pocas instituciones crediticias que funcionan con PBAS sólo lo utilizan para préstamos altamente concesionales, de modo que su uso por el FIDA para una amplia variedad de préstamos crearía graves distorsiones.

Tercero, vemos con enorme y creciente preocupación las tendencias del sistema de votación. Al tiempo que ponem! os la vista en la adopción de la fórmula de “un país, un voto”, sugerimos a los Gobernadores considerar —en el momento que sea oportuno y siguiendo los procedimientos establecidos— una solución intermedia y transitoria: la de realizar un ajuste significativo en la adjudicación de votos vinculados a la condición de miembro.

Cuarto,  planteamos la necesidad de iniciar un debate que culmine en la ampliación de la Junta Ejecutiva, a los fines de reflejar el incremento en el número de miembros del Fondo y consolidar la representatividad de dicho órgano. Del mismo modo, y en nombre de la institucionalidad democrática, no podemos postergar la modificación de los procedimientos, de modo que todos los Estados miembros puedan participar de los trabajos de la Junta Ejecutiva a título de observadores, con derecho a expresar opiniones sobre todos los puntos de la agenda.

Quinto, entendemos que es tarea vital lograr que —para su próximo período de sesiones— el Consejo de Gobernadores sea una mesa de discusiones sustantivas sobre el trabajo del Fondo, sobre su adecuación a los objetivos fijados por sus miembros, y sobre la visión de futuro que habrá de determinar decisiones estratégicas y medidas concretas en ruta a la consecución de sus objetivos.

Sexto, es preciso que las autoridades administrativas actuales y futuras tengan siempre presente que los criterios de gestión del FIDA han de ser los fijados en su Carta Constitutiva, y guardan indisoluble relación con el cumplimiento de sus objetivos. Los principios de igualdad jurídica de los Estados y de universalidad de las acciones a favor de los pobres rurales son inquebrantables. Esto incluye, según señalara el Gobernador por España, la utilización de indicadores que no escondan la realidad de los llamados “bolsones de pobreza” en países de ingresos medios y medio-altos.

Séptimo, nos hacemos eco de una interesante propuesta que va tomando cuerpo entre los delegados de distintas regiones: la de crear un grupo de trabajo abierto y permanente, quizás siguiendo el precedente del que fue formado en el Programa Mundial de Alimentos, para tratar asuntos de gobernanza en el FIDA.

Señor Presidente, deseo concluir mi intervención reiterando la confianza del Presidente Leonel Fernández y del pueblo de República Dominicana en el sistema de Naciones Unidas en general y en el FIDA en particular. Mi país fue el tercero en ratificar la Carta de San Francisco y es miembro fundador de todas las agencias especializadas. Ahora que nos acercamos al 30º aniversario del FIDA, y a la luz de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, debemos aspirar a que, superada la pobreza rural, el Fondo haya quedado disuelto antes de cumplir otros 30 años.

Muchas gracias.