Señor Presidente del Consejo de Gobernadores,
Distinguido Señor Presidente del FIDA,
Distinguidos Gobernadores Del Fondo,
Amigos todos,
Es muy grato para mí compartir estos primeros treinta años de vida fructífera del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola. Y lo es en una doble dimensión, en lo personal por ser miembro de la Junta Ejecutiva del mismo; en lo político, por ser representante de un país como la Argentina que, luego de un oscuro período de sucesivas crisis políticas, económicas y productivas, ha recuperado su capacidad para transitar una senda de crecimiento con equidad, en la cual el desarrollo agropecuario en general, y la agricultura en particular, están cumpliendo un rol central.
No significa ello que la Argentina haya terminado con la situación de pobreza de toda su población que, aún hoy, reclama de nosotros todo el esfuerzo y toda la creatividad para generar herramientas que posibiliten su desarrollo y, sin lugar a dudas, desde estas instituciones debemos abogar por ello.
En lo particular, deseo destacar que el FIDA y la Argentina están haciendo un buen trabajo. A nivel subregional, la Reunión Especializada de Agricultura Familiar del MERCOSUR es una experiencia innovadora que persigue el fortalecimiento de las políticas públicas para el sector y la promoción del comercio de los productos de agricultura familiar.
No obstante, Señor Presidente,
Comparto en todos su términos la exposición del señor Embajador de México en representación del GRULAC.
Por una parte, entiendo como él que la región requiere una mayor atención por parte del FIDA. Es posible que, comparada con otras regiones del mundo, América Latina y el Caribe aparezcan como menos urgidas. No obstante, las circunstancias de vida de su población rural, en especial en aquéllos países que por buenaventura de la historia han logrado que las mayorías originales sigan existiendo en calidades y cantidades sobresalientes, son tanto o más difíciles que en otras regiones del orbe que, en general, son las más atendidas por los recursos de los organismos internacionales y no sólo el nuestro.
Urge actualizar los fines de nuestra entidad: la pobreza urbano-marginal también es un fenómeno provocado por la pobreza rural.
Prácticamente desde la Edad Media, las masas hambreadas por las circunstancias de explotación, de malignidad climática, de enfermedades, han venido desplazándose, y siguen haciéndolo, del campo a los conglomerados urbanos en busca de supuestas mejores condiciones de vida: la sociedad industrial no ha podido cumplir su promesa de progreso indefinido y esas multitudes de antiguos campesinos, trabajadores rurales devenidos en marginados urbanos, han perdido no sólo su identidad simbólica, su arraigo al lugar de sus ancestros, sino también, toda posibilidad de constituirse en seres libres y creadores de su propio destino.
En tanto los movimientos de migración del campo a las ciudades continúen, el FIDA como otros organismos de promoción social y humana, deben darse programas específicos que convengan y posibiliten el retorno al lugar original con oportunidades equitativas de desarrollo personal y social.
Fuera de toda discursividad, creo que organismo como el nuestro siguen teniendo un rol imprescindible que cumplir. La lucha contra el hambre, el mejoramiento de las condiciones de vida de significativas masas poblacionales, rurales o no, el acceso a los servicios elementales que permitan al individuo el trabajo y el goce, ésto es la dignidad humana, son retos que este mundo, lejos de solucionar, profundiza.
También es necesario reclamar que los expertos, técnicos y científicos de nuestra región puedan ser partícipes activos en la definición de programas y proyectos porque ellos poseen el know-how específico que han desarrollado con talento, capacitación y creatividad. Pero, centralmente, por el conocimiento particular de la realidad hacia la cual hay que destinar los esfuerzos y los recursos.
Sr. Presidente,
Si bien no conozco las conclusiones del Foro Campesino, es muy alentador que esta reunión se haya realizado por segunda vez.
En ese sentido, hago votos para que las aspiraciones, sentires y trabajos del Foro se vean reflejados en los programas y acciones del FIDA para que la participación sea mucho más que un encuentro placentero.
Sr. Presidente,
Estimo que debemos saber leer con inteligencia y una mirada siempre renovada la historia institucional.
Posiblemente, lo que ha dado sus frutos deba seguir siendo central en la actividad del FIDA, pero tenemos, asimismo, la responsabilidad de encarar nuevos modos de trabajo, nuevas formas e instrumentos que, con el bagaje de la experiencia acumulada y el conocimiento actualizado de las circunstancias sobre las que nos toca actuar, nos permitan llegar mas y mejor a una realidad acuciante para buena parte de la población de nuestro mundo.
Mundo cuya única estabilidad, paradojalmente, parecería ser el cambio permanente.
A esos cambios constantes debemos dar respuestas nuevas, efectivas y eficientes.
Por último, deseo dar la bienvenida a Bahams como nuevo miembro del Fondo y un integrante más del Grupo de América Latina y el Caribe.
Muchas gracias.