Señora Presidente del Consejo de Gobernadores,
Distinguido Señor Presidente del FIDA, Kanayo Nwanze en su primer año de gestión,
Distinguidos Gobernadores del Fondo,
Amigos todos:
Deseo felicitar a la Sra. Presidente y a la Mesa por su elección para la conducción de la 33 Reunión del Consejo de Gobernadores del FIDA.
En primer lugar deseo manifestar nuestra solidaridad con el pueblo y el Gobierno haitianos por el trágico terremoto que azotó al país el 12 de enero pasado. Argentina se hizo presente rápidamente en esa trágica circunstancia y seguirá colaborando de acuerdo con las prioridades que establezca el Gobierno de Haití para el mediano y el largo plazo. En ese sentido, entendemos que el Programa de Agricultura orgánica Pro huerta ha sido muy exitoso en Haití y con la cooperación de otros países como Canadá y España y el propio FIDA estamos dispuestos a continuar en esa línea de trabajo. Sepan que pueden contar con nosotros. La situación en Haití seguirá siendo tratada en la Declaración que pronunciará México en nombre de la Lista C3 y del Grupo de Latinoamérica y el Caribe.
En los últimos años Argentina ha recuperado su capacidad para transitar una senda de crecimiento con equidad, en la cual el desarrollo agropecuario en general, y la agricultura en particular, están cumpliendo un rol central. En concordancia con ello, en octubre pasado el Gobierno argentino decidió crear el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca. En línea con el modelo de desarrollo nacional con inclusión social, el flamante Ministerio está elaborando el “Plan Estratégico del Bicentenario: Argentina Agroalimentaria 2010-2016”.
En dicho plan se pondera en su real dimensión el peso específico que tiene el sub-sector de las economías regionales y de agricultura familiar, para lo cual su jerarquización en el universo de las problemáticas a atender con medidas de carácter especial y trato diferencial, constituye de por sí un hecho destacable.
En esa línea, la Subsecretaría de Agricultura Familiar y Desarrollo Rural ha sido ascendida al rango de Secretaría de Estado y ha triplicado su presupuesto en menos de dos años.
No significa ello que la Argentina haya terminado con la situación de pobreza de toda su población que, aún hoy, reclama de nosotros todo el esfuerzo y toda la creatividad para generar herramientas que posibiliten su desarrollo y, sin lugar a dudas, desde estas instituciones debemos abogar por ello.
En lo particular, deseo destacar que el FIDA y la Argentina están haciendo un buen trabajo. En 2009 se presentó con signos alentadores la evaluación del Programa de Desarrollo Rural para el Noreste Argentino y también desde el año pasado se está desarrollando la evaluación del Programa país.
A nivel subregional, la Reunión Especializada de Agricultura Familiar del MERCOSUR es una experiencia innovadora que persigue el fortalecimiento de las políticas públicas para el sector y la promoción del comercio de los productos de agricultura familiar.
Señora Presidenta,
Si bien el FIDA y la Región de América latina y el Caribe mantienen una excelente relación y ha mejorado la cartera de créditos, entendemos que queda mucho por hacer.
Además de la especialísima situación de Haití, hay países de la región con situaciones de inseguridad alimentaria muy marcadas y países que pueden y desean retomar su relación con el FIDA. Si entendemos que la agricultura familiar contribuye a poblar armónicamente el territorio de cada país, al mantenimiento de una oferta variada de alimentos nutritivos y tradicionales, y a la protección de la diversidad biológica y cultural, el FIDA debe prestar una mayor atención a la región.
Y ello no implica sólo revisar de una buena vez el sistema de asignación de recursos basado en los resultados, sino también reconocer la diversidad de países que hay en la región. Darse y darnos una política para los países de ingresos medios y, como parte de esa política, fomentar la cooperación Sur-Sur. Implica también desplegar una política más agresiva en el terreno y tener en cuenta los excelentes recursos humanos con que cuenta la región a la hora de renovar la plantilla del FIDA.
Urge actualizar los fines de nuestra entidad: la pobreza urbano-marginal también es un fenómeno provocado por la pobreza rural. Enormes masas carenciadas por las circunstancias de explotación, del cambio climático, de enfermedades, han venido desplazándose, y siguen haciéndolo, del campo a las ciudades en busca de supuestas mejores condiciones de vida. Todos sabemos que la sociedad industrial no ha podido cumplir su promesa de progreso indefinido y esas multitudes de antiguos campesinos, trabajadores rurales devenidos en marginados urbanos, han perdido no sólo su identidad simbólica, su arraigo al lugar de sus ancestros, sino también, toda posibilidad de constituirse en seres libres y creadores de su propio destino.
En tanto los movimientos de migración del campo a las ciudades continúen, el FIDA como otros organismos de promoción social y humana, deben darse programas específicos que contengan y posibiliten el retorno al lugar original con oportunidades equitativas de desarrollo personal y social.
Sra. Presidenta,
Es muy reconfortante que se haya realizado por tercera vez el Foro Campesino y también que los miembros de la Junta Ejecutiva hayamos participado en la presentación de las conclusiones. Como lo dije en esa oportunidad solicito que dichas conclusiones y los documentos de los distintos grupos temáticos se conviertan en documentos de trabajo de la Junta Ejecutiva para que las aspiraciones, sentires y trabajos del Foro se vean reflejados en los programas y acciones del FIDA.
Sra. Presidenta,
Estimo que debemos saber leer con inteligencia y una mirada siempre renovada la historia institucional. En ese sentido, la reforma del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial, de la que el FIDA participó activamente, debe continuar el proceso de implementación con transparencia y participación. Su éxito es un gran desafío para los Estados miembros, para la sociedad civil y para las agencias de Roma, especialmente el FIDA, la FAO y el PMA.
Posiblemente, lo que ha dado sus frutos deba seguir siendo central en la actividad del FIDA, pero tenemos, asimismo, la responsabilidad de encarar nuevos modos de trabajo, nuevas formas e instrumentos que nos permitan llegar más y mejor a una realidad acuciante para buena parte de la población de nuestro mundo. Mundo cuya única estabilidad, paradojalmente, parecería ser el cambio permanente.
A esos cambios constantes debemos dar respuestas nuevas, efectivas y eficientes.
Muchas Gracias
18 de febrero 2010