Señora Presidenta del Consejo de Gobernadores,
Excelentísimos señores y señoras,
Distinguidos delegados e invitados,
Señoras y señores:
En nombre de la dirección y el personal del FIDA, tengo el honor y el gran placer de darles la bienvenida a nuestra Sede en Roma con ocasión del 33º período de sesiones del Consejo de Gobernadores.
Ante todo permítanme reiterar mi más profundo agradecimiento al Excelentísimo Señor Giorgio Napolitano, Presidente de la República Italiana, y al Honorable Señor Mizengo Peter Pinda, Primer Ministro de la República Unida de Tanzanía, por honrarnos con su presencia en el día de hoy. Para el FIDA, se trata de una demostración clara de apoyo y confianza en nuestra labor, y nos sentimos sumamente agradecidos por ello.
Asimismo, me llena de alegría contar con la presencia de nuestros queridos amigos y asociados de los organismos de las Naciones Unidas con sede en Roma —la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA)—. El Doctor Jacques Diouf, Director General de la FAO, se dirigirá al Consejo, y el Señor Amir Mahmoud Abdulla, Director Ejecutivo Adjunto y Oficial Principal de Operaciones del PMA, transmitirá un mensaje de la Directora Ejecutiva, la Señora Josette Sheeran. Su presencia hoy aquí simboliza los fuertes vínculos que unen a nuestras organizaciones.
Nos complace también tener entre nosotros a varios invitados especiales, quienes tomarán parte en el debate de expertos en sesión plenaria de esta tarde. Además del Honorable Señor Mizengo Peter Pinda, quisiera dar la bienvenida a la Señora Haydee Castillo, el Profesor Sir Gordon Conway, el Doctor Nahed Mohammed Taher, el Señor Ajay Vashee y el Señor Jim Clancy de la CNN, quien actuará de moderador durante el debate. Les damos las gracias por haber encontrado tiempo entre sus múltiples compromisos para reunirse con nosotros en esta sede y aguardamos con interés sus intervenciones y contribuciones.
Como saben, es la primera vez que el Consejo de Gobernadores celebra su período de sesiones en la Sede del FIDA. Estamos encantados de compartir este lugar con ustedes, aunque solamente sea por unos días.
Señora Presidenta del Consejo,
Distinguidos delegados:
Antes de ofrecerles un informe sobre los logros conseguidos en 2009, los planes para 2010 y nuestra visión sobre el rumbo a seguir en el FIDA, permítanme que me detenga por unos instantes en la situación que vive Haití.
El golpe que ha sufrido el pueblo haitiano nos ha dejado consternados a todos. Según los cálculos actuales, han perdido sus vidas más de 250 000 seres humanos, un cuarto de millón de personas. El alcance de los estragos causados a la infraestructura y la capacidad de producción de esta pobre nación es simplemente increíble.
La comunidad internacional tiene la obligación de respaldar al unísono al pueblo de Haití y darle el apoyo que necesita tan desesperadamente para volver a levantarse después de esta terrible catástrofe. Aquí en Roma, justo el viernes pasado, las tres organizaciones con sede en esta capital formaron un equipo de tareas con la finalidad de prestar asistencia coordinada al país. Encomiamos los esfuerzos realizados por los gobiernos de Haití, el Brasil y los Estados Unidos de América para convocar la reunión que nos dio la oportunidad de poner en marcha esta iniciativa.
Por nuestra parte, estamos adoptando una serie de medidas urgentes con objeto de proporcionar a Haití el máximo apoyo posible. Tras realizar una misión de investigación, hemos definido cuatro ámbitos de acción:
En nuestras distintas intervenciones en favor de la población haitiana, estamos procurando centrar la asistencia en los grupos más vulnerables, es decir las mujeres, los hogares encabezados únicamente por mujeres y los jóvenes. También estamos colaborando con los asociados para asegurar que nuestros esfuerzos conjuntos estén coordinados y sean coherentes y, por ende, surtan el mayor efecto posible.
Señora Presidenta del Consejo,
Distinguidos delegados:
Hace un año, me honraron con su confianza cuando al elegirme quinto Presidente del FIDA. Al aceptar este nombramiento, les prometí que sería un defensor infatigable de la población rural pobre y que haría todo lo que estuviese en mis manos para conseguir que la agricultura y la seguridad alimentaria se convirtieran en temas de interés primordial para los gobiernos de todo el mundo.
Les prometí asimismo que consolidaría el programa de reforma del FIDA a fin de lograr una institución más eficiente, eficaz y dinámica.
Hoy me complace poder comunicarles que nuestros progresos son notables en todos estos aspectos. Permítanme destacar los más importantes.
El año pasado nos esforzamos especialmente por garantizar que el desarrollo rural ocupara un lugar destacado entre los temas de la agenda internacional. Tengo la satisfacción de que, en el marco de estos esfuerzos, también pudimos realzar el perfil del FIDA como agente decisivo en las cuestiones relacionadas con la seguridad alimentaria mundial.
Intensificamos nuestras iniciativas de comunicación y logramos atraer la atención de los medios de prensa, radio y televisión nacionales e internacionales. Al día de hoy, el FIDA es mucho más conocido, en Roma y en el resto del mundo.
Pero no nos hemos detenido ahí:
En relación con nuestras operaciones globales de préstamos y donaciones, tengo el agrado de informarles de que tras la aprobación de varios préstamos y donaciones por valor de USD 717,2 millones acordada por la Junta Ejecutiva en 2009, hemos concluido exitosamente los compromisos asumidos en el marco de la Séptima Reposición de los Recursos del FIDA.
Aprovecho esta oportunidad para expresar mi agradecimiento a la Junta Ejecutiva, la dirección y el personal por haber trabajado tan arduamente con objeto de ejecutar el ambicioso programa de trabajo fijado para 2009, que creció considerablemente, un 19 por ciento, respecto del año anterior.
Además de ampliar nuestro programa de trabajo, también hicimos especial hincapié en los siguientes aspectos:
Señora Presidenta del Consejo,
Distinguidos delegados:
Si bien es cierto que hemos asignado la máxima prioridad a las operaciones que sostenemos en los Estados Miembros, no por ello hemos desatendido nuestro propio programa de reforma interna, cuya aplicación es de importancia fundamental.
Con este fin, hemos adoptado las medidas siguientes:
Señora Presidenta del Consejo,
Distinguidos delegados:
Permítanme referirme ahora a nuestros planes para 2010. Como todos ustedes saben, 2010 es el primer año de aplicación de la Octava Reposición del FIDA. A este respecto, me complace anunciar que la Octava Reposición entró en vigor el 1º de diciembre de 2009. También me gustaría aprovechar esta oportunidad para expresar mi agradecimiento a los Estados Miembros por sus promesas e instar a los países que aún no han anunciado su contribución a que lo hagan lo antes posible.
En los próximos tres años —es decir, durante el período de la Octava Reposición de los Recursos del FIDA— esperamos llevar a la práctica un programa de trabajo por valor de unos USD 3 000 millones, es decir, un volumen un 50 por ciento superior al de la Séptima Reposición. Durante 2010, debemos sentar unas bases organizacionales sólidas para apoyar la ejecución de este programa de trabajo considerablemente más amplio. Estoy seguro de que seremos capaces de hacerlo.
Resulta fundamental garantizar que los recursos humanos y financieros del FIDA se utilicen estratégicamente en apoyo de los objetivos de la Octava Reposición. El plan a medio plazo que estamos preparando, el plan estratégico de la fuerza de trabajo, el presupuesto de base cero para 2011 y las reformas de los recursos humanos son instrumentos decisivos que permitirán al FIDA lograr un mayor nivel de eficiencia y eficacia, y garantizar la plena puesta en práctica de la Octava Reposición.
Además de ocuparnos de nuestro propio programa ampliado de trabajo, también estamos trabajando estrechamente con nuestros asociados para llevar a la práctica la Iniciativa de L’Aquila sobre la Seguridad Alimentaria. En este sentido, esperamos con interés trabajar con el Banco Mundial y la FAO para conseguir que el Programa Mundial de Seguridad Alimentaria y Agricultura (GAFSP) sea totalmente operativo. Un aspecto importante de nuestra labor será la asistencia técnica que proporcionemos a nuestros Estados Miembros en desarrollo a fin de que puedan aprovechar plenamente el potencial del desarrollo rural, según planifican y ejecutan sus programas nacionales de seguridad alimentaria.
En 2010 seguiremos aplicando nuestro nuevo modelo operativo y confiamos en asumir eficazmente la plena responsabilidad de la supervisión y los servicios de apoyo a la cartera de cerca del 90 por ciento de los proyectos que respaldamos. También seguiremos ampliando nuestra presencia en los países, y prevemos contar con un total de 30 oficinas en los países antes de finales de 2010. Además, 12 de nuestros gerentes de los programas en los países también estarán destacados sobre el terreno.
Bajo el liderazgo de la Vicepresidenta Yukiko Omura también elaboraremos una estrategia integral de movilización de recursos con objeto de determinar maneras creativas e innovadoras de abordar las necesidades del FIDA a largo plazo. La estrategia se compartirá con la Junta Ejecutiva en el momento de presentar la nueva estrategia de actuación del FIDA en los países de ingresos medios. Un aspecto importante de la estrategia de movilización de recursos será delinear una asociación más estratégica con las instituciones financieras de la OCDE y los países de la OPEP —de las mismas características del reciente acuerdo marco con el Banco Islámico de Desarrollo—, así como con otros organismos, tanto públicos como privados.
En 2010 también seguiremos fortaleciendo nuestra participación en debates internacionales y el diálogo sobre políticas en relación con la pobreza rural. Un hito importante en este sentido será la publicación del Informe sobre la pobreza rural. También empezaremos a difundir periódicamente información sobre la situación mundial y regional de la pobreza rural y los nuevos desafíos.
Y, por último, en 2010, desearía asegurarles que impulsaremos nuestro programa de reforma de los recursos humanos para garantizar que hacemos uso de nuestro recurso más importante —nuestro personal— de manera estratégica y óptima. También introduciremos cambios en la matriz de delegación de facultades con el fin de fomentar el empoderamiento de los funcionarios directivos y el personal y animarles a ser innovadores, flexibles y sensibles a las necesidades de nuestros clientes.
Señora Presidenta del Consejo,
Distinguidos delegados:
A finales de 2010, el personal directivo presentará un nuevo marco estratégico para el FIDA que orientará nuestro trabajo durante 2011-2013. Al iniciarse el período de la Octava Reposición en el año en curso, es un momento oportuno de examinar lo que ha funcionado y lo que no, y de determinar la mejor manera de abordar los muchos desafíos con los que los pequeños productores rurales y, por extensión, el FIDA se enfrentan a medida que nos adentramos en la segunda década del nuevo siglo.
También es un momento oportuno para reexaminar el enfoque que hemos adoptado en los últimos años en muchos de nuestros proyectos más recientes —por ejemplo, el de las cadenas de valor— para aprender lecciones clave y evaluar su posible papel en cuanto a al apoyo que prestemos en el futuro.
Como he expuesto en diversos foros, creo que nuestro nuevo marco estratégico debe basarse en una visión de la agricultura —con independencia de su tamaño y su dimensión— como una actividad empresarial que mantiene vínculos empresariales claros con toda la cadena de valor, desde la producción a la elaboración, pasando por la comercialización y, en última instancia, el consumo. Esta visión supone alentar a los empresarios —tanto en pequeña como en gran escala— para que inviertan en todos los ámbitos de la economía rural y forjen estrechas relaciones económicas entre las economías rurales y urbanas.
Por lo tanto, la creación de una economía rural pujante y la reducción de la pobreza dependen de la creación del entorno empresarial adecuado. Las políticas que hayan dado buenos resultados alentarán a los sectores tanto público como privado a promover la innovación tecnológica, reforzarán la inversión en infraestructura, por ejemplo en mercados competitivos, y fomentarán la producción de los bienes y servicios necesarios para la economía rural, así como los bienes producidos dentro de ella. Y con estas políticas se garantizará que la población rural pobre tenga acceso a los servicios financieros necesarios. Es la única manera en que podemos desarrollar economías rurales prósperas y sostenibles.
Nuestra visión debe abarcar también un profundo conocimiento de la demografía de las poblaciones rurales en los países en desarrollo, donde más del 60 por ciento de la población tiene entre 15 y 25 años de edad, y la mitad de ella, obviamente, son mujeres jóvenes y niñas. Nuestra visión debe tener como objetivo conseguir que la agricultura sea rentable para que los hombres y las mujeres jóvenes de las zonas rurales no le den la espalda, y de ese modo las mujeres agricultoras, en particular, logren unas condiciones de vida dignas y provechosas para ellas y sus familias.
Teniendo en cuenta la previsión de que la población mundial alcance los 7 500 millones de personas en 2030 y los 9 100 millones en 2050, ¿quién va a alimentar al mundo si no respaldamos un cambio radical de paradigma para conseguir que la agricultura y la explotación agrícola se conviertan en negocios rentables y atractivos? Es evidente que ese cambio exige que centremos nuestra energía cada vez más en los jóvenes agricultores y empresarios y en las mujeres que trabajan en la agricultura, los mercados y los servicios. Debemos animarles a desarrollar su espíritu empresarial y ofrecerles el apoyo que necesitan para que puedan convertirse realmente en los líderes empresariales de mañana.
Señora Presidenta del Consejo,
Distinguidos delegados:
Al sentar las bases para la Octava Reposición de los Recursos del FIDA y tratar de conseguir que el FIDA desempeñe un papel más destacado en abordar las cuestiones relacionadas con la seguridad alimentaria, somos conscientes de que nos enfrentamos a una serie de retos.
Aunque la crisis alimentaria de 2008 y 2009 parece haberse aplacado relativamente en los últimos meses, no obstante nos sigue recordando la fragilidad de los fundamentos sobre los que se apoya la seguridad alimentaria mundial. De hecho, es posible que la crisis vuelva a aflorar una vez más.
El reto del cambio climático seguirá acompañándonos como un recordatorio constante de que debemos encontrar maneras nuevas y creativas tanto de mitigarlo como de ayudar a los pequeños agricultores a adaptarse a condiciones que van cambiando.
Como resultado de una población mundial en crecimiento, y del consiguiente aumento de la demanda de alimentos, no cabe duda de que se ejercerá una mayor presión sobre la tierra y los recursos hídricos. A medida que los países que disponen de pocas tierras aumenten sus inversiones en países con mayor disponibilidad de tierras, tendremos que crear y aplicar en cooperación con nuestros asociados —el Banco Mundial y la FAO— un marco para la inversión agrícola responsable. Esa inversión debe desembocar en un resultado ventajoso para todos.
Desde dentro del Fondo, seguiremos haciendo frente al desafío de reforzar el FIDA, profundizando nuestro programa de reforma para poder cumplir el mandato que nos hemos propuesto de manera completa, eficaz y eficiente.
No cabe duda de que los recursos serán una limitación, y tendremos que ponernos a prueba constantemente para concebir formas creativas de movilizar nuevos recursos de diversas fuentes. También será necesario desarrollar nuevos instrumentos financieros que satisfagan mejor las necesidades diversas y en evolución de nuestros Estados Miembros.
Y tendremos que establecer nuevas asociaciones para garantizar que los proyectos innovadores y eficaces que hemos llevado a cabo en muchos de nuestros Estados Miembros se retoman y amplían para abarcar a un grupo mucho más amplio de beneficiarios.
Tengo la certeza de que, con su apoyo, superaremos todos estos desafíos. Nos basaremos en lo que hemos conseguido para que el FIDA siga siendo una institución de las que todos ustedes —los Estados Miembros— puedan sentirse orgullosos, y con la que puedan contar para ayudar a construir economías rurales dinámicas que permitan a los hombres y mujeres pobres de las zonas rurales de todo el mundo quitarse los grilletes de la pobreza y convertirse en agentes activos de unas comunidades rurales pujantes.
Muchas gracias por su atención
17 de febrero 2010