Es para mí un honor y un placer transmitirles los saludos del Gobierno Paraguayo a todos los representantes de los países miembros del FIDA.
El 15 de agosto de 2008 asumió un nuevo Gobierno en el Paraguay. Con éste advino un histórico cambio político que significó la alternancia pacífica después de 61 años de gobierno de un sólo partido, no siempre democrático. La ciudadanía ha depositado en este cambio una gran esperanza, apostando por un país con mayor justicia social y bienestar.
Hemos recibido la pesada herencia de una estructura económica con altos niveles de pobreza y desigualdad, y de degradación del medio ambiente, con baja competitividad de la economía, un gran déficit en infraestructura vial, bajo nivel de desarrollo tecnológico y de calificación de recursos humanos y el débil desarrollo institucional del Estado.
Hemos tenido que enfrentar, además, el impacto de la crisis económica internacional y la sequía prolongada y severa de 2009. Siendo el nuestro un país agrícola, la falta de lluvia tuvo un intenso efecto negativo sobre varios rubros agrícolas, provocando una caída sectorial del orden del 23,8% y como consecuencia una retracción estimada del PIB de 3,8% para el 2009.
Pese a estos factores adversos, el Paraguay se encuentra en una situación macroeconómica equilibrada y tiene un sistema financiero sólido. Durante el período 2003 - 2008, el país había experimentado un crecimiento económico promedio anual en torno al 4,6%, con baja inflación y con superávit fiscal. En relación al PIB, el coeficiente de endeudamiento externo actual es moderado: está en el orden del 14,5% y las reservas internacionales representan el 26%.
Paraguay tiene una población joven, es productor de alimentos y gran productor de energía limpia, tiene recursos hídricos abundantes y un gran potencial para el desarrollo agroindustrial. Sin embargo, el rápido crecimiento de la población y la expansión casi exclusiva de los sectores económicos con poca diversificación e intensivos en el uso de tierra y capital, hicieron que la generación de empleo haya sido baja. De ahí que adquiera una importancia tan decisiva una estrategia compensatoria, que se proponga disminuir la pobreza y la pobreza extrema.
La contrapartida negativa al crecimiento de los sectores dinámicos y con uso intensivo de tierra y capital ha sido la exclusión de la economía familiar campesina. Según datos del 2008, las fincas menores de 20 hectáreas que representan al 84% del total de unidades productivas sólo poseen el 4% de las tierras1/. Estos niveles de desigualdad y esa tendencia al empobrecimiento de la población, genera un alto nivel de conflictividad rural.
El sector campesino y la agricultura familiar -históricamente importantes por su número, por su identidad y por su cultura propia- son los colectivos de la producción que más han sufrido y sufren la exclusión de los beneficios de la expansión de la economía por la falta de acceso a la tierra para trabajar, la insuficiencia de crédito y de transferencia de tecnología, de tal manera de permitir a las familias campesinas, la permanencia en el medio rural con calidad de vida.
El proceso de crecimiento con inclusión social, que propone el gobierno, requiere que la economía sea capaz de generar empleos en aquellos sectores que ofrecen mayores posibilidades para el desarrollo de las capacidades individuales; así como mayores oportunidades para la reducción de las brechas que afectan a la población excluida de los resultados del crecimiento económico en Paraguay.
En esta perspectiva, adquiere especial relieve el estímulo a la Agricultura Familiar y también a las Micro y Pequeñas Empresas. Ambos sectores concentran más del 80% de la fuerza laboral y, al mismo tiempo, son los grupos sociales más vulnerables ante la incertidumbre climática que afecta a la producción y la volatilidad de los precios internacionales de los rubros agrícolas.
Con el objetivo de crear un sistema que sirva para coordinar las distintas políticas públicas e implementar la estrategia de crecimiento económico inclusivo en el mediano plazo, el Gobierno paraguayo elaboró un Plan Estratégico Económico y Social 2008-2013. Uno de los pilares fundamentales de la estrategia de desarrollo es realizar una reforma agraria integral que logre la reactivación de la agricultura familiar.
El objetivo central de la Reforma Agraria Integral consiste en avanzar hacia una estructura de la producción agropecuaria más equilibrada que:
La Reforma Agraria debe, además, ser un instrumento para promover la capacidad de competir en los mercados internacionales y para diversificar la estructura productiva del sector agropecuario.
Queremos reconocer lo mucho que han contribuido las acciones del FIDA en el desarrollo del sector agrícola del Paraguay, mediante la asistencia técnica en acompañamiento de los Programas del sector y la concesión de créditos en condiciones ventajosas. Estamos seguros de que en esta etapa crucial también contaremos con la cooperación y el apoyo del FIDA para acelerar las acciones del Gobierno en el área del desarrollo rural y en la lucha contra las causas de la pobreza extrema en el campo.
Para avanzar en el logro de nuestros ambiciosos objetivos de Reforma Agraria Integral necesitamos sumar el esfuerzo de todos los posibles actores sectoriales. En particular, la cooperación internacional y el apoyo del FIDA constituyen para nosotros una instancia fundamental.
Por ello, el Gobierno del Paraguay ha comprometido su participación en la Octava Reposición de Recursos, cuyo período se inició en enero de 2010. En ese sentido, valoramos el esfuerzo y alentamos a los países a seguir acompañando los objetivos y los desafíos que el Organismo se propone para el presente ejercicio y los próximos años.
Muchas gracias.
17 de febrero 2010
Según el Censo Agropecuario Nacional 2008 (Resultados preliminares)