Señor Presidente;
Excelentísimo Señor Presidente del FIDA, Kanayo Nwanze,
Excelentísimos Gobernadores, Ministros y Jefes de las Delegaciones;
Distinguidos Representantes Permanentes;
Invitados Especiales;
Señoras y Señores:
Los efectos del aumento vertiginoso de los precios internacionales de los alimentos ocurrido en los años recientes repercutieron en todo el mundo, golpeando principalmente a los países en desarrollo, de bajos ingresos y con déficit en la producción de alimentos.
Unos 100 millones de personas pobres del medio rural y urbano pasaron a engrosar las filas de quienes padecen hambre en el mundo. Ante la actual crisis financiera que experimentan los mercados internacionales, es previsible que continúe el refugio de los grandes capitales en la adquisición de productos básicos agrícolas, lo cual generará mayor escasez e incremento de los precios de alimentos.
La República Bolivariana de Venezuela, ha implementado programas de orden económico y social que han permitido resguardar nuestra economía y mantener el apoyo a los sectores más desfavorecidos de nuestra población. Hoy Venezuela es el país con menor índice de desigualdad en América Latina y con una de las tasas de desempleo más baja en la región, con una reducción de la pobreza extrema de 21% en 1999 a 7% en el 2011.
Señor Presidente,
El Gobierno Bolivariano liderado por el Comandante Presidente Hugo Chávez Frías, ha redoblado esfuerzos para rehabilitar y recuperar los sistemas agrícolas, así como asistir a los pequeños productores, a través de la implementación de la Gran Misión Agro-Venezuela que ha beneficiado más de 500 mil agricultores, entre pequeños, medianos y grandes productores, quienes reciben financiamiento de la banca.
Un eje transversal de esta política, lo constituye la regularización de la tenencia de la tierra, así como la implementación de mecanismos novedosos de financiamiento que promueven la colocación de al menos el 12% de la cartera de crédito de la Banca Privada en financiamiento a pequeños y medianos productores, así como la amortización de créditos otorgados por la Banca Pública mediante la colocación de la producción en la cadena de comercialización del Estado rompiendo con los esquemas de intermediación que encarecen los productos; contribuyendo con la garantía de la Seguridad y Soberanía Alimentaria.
Estos programas de apoyo desarrollados por el Gobierno Bolivariano aunados a las políticas de crecimiento y estabilización macroeconómica han permitido la recuperación de la economía, destacando al cierre del año 2011 un crecimiento del 4% del PIB.
La República Bolivariana de Venezuela de manera bilateral y a través de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA-TCP) ha desarrollado con diferentes países, proyectos bajo un esquema de solidaridad, igualdad, reciprocidad y complementariedad económica productiva, para contribuir con el objetivo de erradicar la pobreza.
Señor Presidente,
La República Bolivariana de Venezuela felicita la labor desarrollada por el FIDA al incrementar los recursos destinados a la implementación de proyectos en los países en desarrollo, de bajos ingresos y con déficit de alimentos (PBIDA), y apoyamos la propuesta sobre el Programa de Acción de Estambul para atender las esferas de acción dedicadas a la agricultura, seguridad alimentaria y desarrollo rural, cuya sustentabilidad debe estar incorporada en la planificación presupuestaria del FIDA.
Asimismo, respaldamos el establecimiento de una reserva general de recursos del FIDA, a los fines de proteger al organismo de los posibles efectos derivados de la crisis global del capitalismo, manteniendo la operatividad del Fondo sin que ello implique el aporte de nuevos recursos.
Señor Presidente,
La República Bolivariana de Venezuela reconoce el valioso trabajo desarrollado por el FIDA en la erradicación de la pobreza rural, y destaca la necesidad de cumplir el mandato de la Institución en el desarrollo de las siguientes políticas:
En tal sentido, la República Bolivariana de Venezuela reitera su posición para que el financiamiento al Sector privado no sea dirigido a apoyar grandes empresas internacionales o transnacionales u otras que operen bajo prácticas monopólicas o monopsónicas.
Los agricultores rurales pobres, hombres y mujeres agrupados en pequeñas y medianas empresas u otras formas de asociación económica de cooperación solidaria deberán ser los principales beneficiarios de este mecanismo, a los fines de mantener el balance en el poder de negociación de nuestros campesinos frente a las grandes comercializadoras de alimentos.
Finalmente, consideramos que el FIDA conjuntamente con las agencias multilaterales de Roma, tienen el enorme desafío de transformar las acciones internacionales en sólidos pasos encaminados hacia un modelo de desarrollo económico equitativo, productivo y socializador, que ofrezca oportunidades a los pobres rurales, respetando el mandato de esta organización.
Muchas Gracias y éxitos.
22 de febrero 2012