Señora
Presidenta del Consejo de Gobernadores,
Señor
Presidente del Fondo,
Señores
Gobernadores,
Señoras
y Señores,
Este año el Consejo de Gobernadores tiene un significado especial que supera al de simple rito anual ya que, por un lado, habrá servido para dar el impulso final a la tan necesitada Quinta Reposición y, por otro, de él saldrá elegida la persona que guiará esta institución en los primeros años del milenio.
En primer lugar, querría hacer referencia a la Quinta Reposición cuya entrada en vigor ha demostrado ser especialmente laboriosa y que resulta imprescindible para asegurar que el FIDA pueda seguir llevando a cabo el nivel de las actividades que se esperan de él en los próximos años. España ha aumentado ligeramente su contribución en esta Quinta Reposición en relación con las anteriores, lo que se corresponde con su interés en jugar un papel cada vez más activo en esta institución y como lo demuestra también su presencia por primera vez en la Junta Ejecutiva desde el año pasado. Estamos también considerando nuevas fórmulas de colaboración, como la cofinanciación de proyectos a través del Programa de Microcréditos de la Agencia Española de Cooperación Internacional, donde el FIDA podría suministrar asistencia técnica o la utilización de parte de la reconversión de la deuda con algunos países más pobres para proyectos de desarrollo rural. Nuestro país puede compartir, así mismo, su experiencia en desertificación y erosión del suelo, aportando asistencias técnicas para iniciativas en América Latina, Norte de África y Oriente Medio. España espera que en futuras reposiciones, a la vista de la evolución del mercado internacional del crudo y la situación económica mundial, todos los países del Fondo, pero en especial los países de la Lista B, asuman su cuota parte contribuyendo si cabe aún más generosamente a este Fondo.
Permítanme ahora hacer referencia a aquellos aspectos que mi país querría ver tratados con especial atención en los próximos años y que espero sean tenidos en cuenta, en la medida de lo posible, también por el nuevo Presidente.
En primer lugar, querría señalar que España concede una atención prioritaria al objetivo marcado por las Naciones Unidas de reducir el número de personas afectadas por la pobreza en el mundo de aquí al año 2015. Los esfuerzos del FIDA por erradicar la pobreza y el hambre deben de converger con este objetivo. Para ello, favorecemos no solamente la cooperación con otros organismos internacionales dedicados a la cooperación al desarrollo, sino a la búsqueda de sinergías entre el FIDA y los planes de cooperación internacional de los Estados Miembros.
España ha pasado en los últimos veinte años de ser un país receptor de ayudas al desarrollo a ser un donante. En este sentido, donó el pasado año 219 mil millones de pesetas (cerca de USD 1 250 millones) en ayuda oficial al desarrollo, incluidos ayuda multilateral, créditos FAD y ayuda no reembolsable, convirtiéndonos en el duodécimo contribuyente en el mundo. El Ministro de Asuntos Exteriores de mi país ha declarado que desea aumentar esta cifra en los próximos años en prueba de la solidaridad con los países más desfavorecidos. En este contexto, la cooperación con el FIDA debe dar mayores frutos en el futuro.
España concede una especial importancia, por los lazos históricos y culturales que unos unen a Iberoamérica, a las actividades del FIDA en el continente americano y por ello seguiremos promoviendo todos aquellos esfuerzos y proyectos que beneficien a esta región en el futuro. Mencionaría también aquí a los países del Magreb y Oriente Medio a los que España, como miembro de la Unión Europea pero también como país con vocación mediterránea, son y deberían ser también objeto de atención prioritaria.
Hay otras dos áreas geográficas, Asia y África Subsahariana, en las que mi Gobierno desea estar cada vez más presente. En ambas, España ha tenido hasta ahora una presencia limitada pero desea incrementarla en los próximos años, tanto por la importancia estratégica de Asia como por la imperiosa necesidad de remediar los niveles de subdesarrollo que asfixian a los países del África Subsahariana. En este sentido, quiero subrayar que el primer Plan Director de la Cooperación Española para el período 2001-2004 incluye determinados países de ambas regiones.
En cuando a las actividades del FIDA y en lo que se refiere a áreas funcionales, España continuará promoviendo aquéllas que favorezcan la concesión de microcréditos a agricultores en zonas de desarrollo, en línea con el fondo que ha creado mi Gobierno para la concesión de los mismos y que cuenta con la cantidad de 10 mil millones de pesetas (cerca de USD 58 millones) para el año 2001. La lucha contra la desertificación prevista en el mecanismo global también debe seguir siendo un área de interés prioritario en la que España quiere retomar el papel activo que le corresponde.
Para terminar, desearía hacer referencia a cuatro áreas en las que España querría ver cambios en el FIDA:
Permítanme terminar agradeciendo al Presidente Fawzi Al-Sultan, y con él a todo el personal del Fondo, por su dedicación al Fondo durante su mandato y transmitirle también los mejores deseos de mi Gobierno para el futuro.
Muchas gracias.