Señora Presidenta
La intervención que hoy formulo en nombre del grupo de Países de Latinoamérica y el Caribe tiene como propósito, en primer lugar, manifestarle nuestra disposición de respaldarle en todo lo que esté a nuestro alcance para que el período de sesiones del Consejo arroje resultados satisfactorios, tanto en los aspectos operacionales como de política financiera. En segundo lugar, para reafirmar nuestra percepción con respecto al Fondo, su papel como agencia especializada del sistema de las naciones unidas, y su gestión en apoyo al desarrollo rural y superación de la pobreza de los países en desarrollo.
Sin embargo, antes de referirme a estos aspectos, debo manifestar la preocupación que embarga a nuestra región por causa de los desastres naturales que de manera recurrente, afectan a países muy necesitados como El Salvador. No es necesario hacer un diagnostico de la situación en ese hermano país para corroborar que aún no se ha superado la etapa crítica de la emergencia. Los medios de comunicación audiovisual y escrita han venido presentando, a diario, la situación económica y social cada dia más agravada de El Salvador, donde una población se resiste a pasar de la incertidumbre a la desesperación.
La ayuda bilateral que muchos países prestamos al Pueblo y Gobierno salvadoreños se ha visto complementada por la intervención temprana de organismos como el PMA y la FAO. Recientemente, fuimos informados de la marcha de las operaciones de emergencia y socorro emprendidas por ambos organismos, en respuesta al llamado de América Latina y el Caribe para movilizar voluntades, y por consiguiente, recursos y esfuerzos. Estamos conscientes que el FIDA, por su naturaleza, objetivos y mecanismos de funcionamiento no esta dado a la tarea de apoyar la superación de emergencias, pero si a la atención de las necesidades propias de la rehabilitación y la reconstrucción, es decir, del desarrollo de las zonas desvastadas, de manera que puedan retornar a la productividad, en el menor tiempo posible.
América Latina y el Caribe solicita a esta organización, a sus órganos políticos, y a su Presidente que dispensen toda la atención que desde el punto de vista político y programático amerita la critica situación salvadoreña.
Señora Presidenta
El Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola fue establecido con el objetivo de movilizar recursos financieros que, puestos a disposición de los países en desarrollo en condiciones favorables, fomenten su agricultura y mejoren sus sistemas de producción de alimentos mediante proyectos y programas.
En mas de dos decadas de existencia, el fondo ha evolucionado hasta convertirse en una institución financiera, con definidas políticas y criterios en materia de prestamos y por supuesto, con condiciones generales para la financiación del desarrollo agrícola. El devenir institucional reciente del FIDA denota cambios sustanciales con respecto a la visión que muchos países sostuvimos al momento de su creación. De un Fondo orientado al desarrollo rural de las Naciones más necesitadas, el FIDA ha evolucionado hacia una particular institución financiera con capacidad para, entre aspectos, intervenir en los mercados de capitales con el propósito de reproducir su propia base de recursos. La llamada política de diversificación e inversiones puede convertirse en una útil herramienta para la movilización de recursos adicionales, sin embargo, han quedado demostrados los riesgos que entraña la intervención en un mercado tan versatil y voluble como el de capitales.
Para América Latina y el Caribe la dotación de recursos del Fondo por via de la reposición periódica de capitales es la más adecuada, a pesar que se sujeta a la disponibilidad financiera de nuestros países. No obstante nuestras propias necesidades económicas y sociales, los Gobiernos latinoamericanos y caribeños han reafirmado su compromiso con el FIDA en las diferentes reposiciones de capital, incluída la V, cuya resolución está por entrar en vigor.
Lamentablemente, la región no ha recibido la atención adecuada por parte de los programas y fondos internacionales del sistema de las Naciones Unidas, para coadyuvar a la erradicación del hambre y a la superación de la pobreza en nuestros países. En esta ocasión, reiteramos el llamado para que se canalice una mayor asistencia técnica y financiera que permita atender las necesidades por medio de un mayor número de proyectos en el ámbito latinoamericano.
Señora Presidenta
Deseo concluir esta intervención poniendo sobre el tapete una circunstancia que es evidente a todos. A pesar del compromiso de los países de América Latina y el Caribe con el FIDA, con sus reposiciones de capital y con la definición de sus políticas y programas, pocos latinoamericanos y caribeños han ocupado u ocupan posiciones de alto nivel en la administración del Fondo. Esta sesión del Consejo es propicia para reiterar nuestra legitima aspiración de manera que en un futuro próximo ciudadanos y ciudadanas de América Latina y el Caribe contribuyan, desde posiciones de alto nivel, en la formulación y ejecución de las políticas de desarrollo que son inherentes a esta institución.
Muchas gracias.