Enabling poor rural people
to overcome poverty



Señora Presidenta del Consejo,
Excelentísimas señoras y señores,
Distinguidos Gobernadores,
Invitados,
Señoras y señores,

 

En nombre de todos los que trabajamos en el FIDA —tanto en la Sede como sobre el terreno— me complace darles la más calurosa bienvenida al 36º período de sesiones del Consejo de Gobernadores.

Me gustaría especialmente dar una cordial bienvenida a los representantes de los pueblos indígenas que están aquí para observar nuestras deliberaciones, después de haber asistido al primer Foro de los Pueblos Indígenas jamás celebrado. Ha sido un honor para el FIDA acoger este acontecimiento histórico.

El tema de este Consejo de Gobernadores, “El poder de las asociaciones”, toca la fibra sensible de la identidad misma del FIDA.

El FIDA está orgulloso de ser una asociación única en su género entre miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), otros países en desarrollo y miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Y nuestros asociados también abarcan a otros organismos de las Naciones Unidas, en especial las organizaciones dedicadas a la alimentación con sede aquí en Roma, así como instituciones financieras internacionales, organizaciones de la población rural pobre, el sector privado, instituciones de investigación y muchos otros.

A todos y cada uno de nosotros nos une la determinación de liberar al mundo de la pobreza y el hambre. Unidos en nuestra creencia de que hay algo equivocado en un mundo en el que 1 290 millones de personas ganan menos de 1,25 dólares estadounidense al día; un mundo en el que 870 millones de hombres, mujeres y niños se acuestan con hambre cada noche.

Y unidos en nuestro entendimiento de que la seguridad alimentaria, la nutrición y el bienestar solo se pueden lograr mediante un desarrollo rural sostenible e integrador.

Hoy en día, el FIDA se ha embarcado en la Novena Reposición de los Recursos del FIDA (FIDA9), la fase sucesiva en su misión de crear economías rurales pujantes. Me gustaría informarles de todo lo que se ha logrado en el curso de la Octava Reposición (FIDA8), que concluyó en diciembre de 2012.

Nos confiaron una cuantía récord de USD 1 200 millones para la Octava Reposición. Como consecuencia de su generosidad y confianza, nuestro programa de trabajo total registró un aumento del 50 por ciento entre las reposiciones del FIDA séptima y octava, lo que nos permitió llegar a unos 40 millones de personas, aproximadamente, el 45 por ciento de las cuales eran mujeres.

Durante este período, hemos ampliado nuestra presencia sobre el terreno y mejorado el apoyo que prestamos a los países en la ejecución de sus proyectos.

En 2009, el FIDA tenía 25 oficinas en los países. A finales de 2012, había 38, lo que representa un incremento del 36 por ciento solo en el último año. El porcentaje del personal del FIDA sobre el terreno ha aumentado de forma


constante desde el 1,4 por ciento hasta cerca del 15 por ciento hoy en día, lo que nos permite actuar más directamente en el diálogo sobre políticas y respaldar mejor a nuestros asociados.

Y desde 2007, el porcentaje de proyectos supervisados directamente por el FIDA ha pasado del 18 por ciento al 93 por ciento.

El empeño reforzado puesto en nuestra labor se ha hecho eco en la confianza que nuestros asociados han depositado en nosotros. Se puede observar en el aumento de la cofinanciación. Desde 2009 solamente, la cofinanciación de los proyectos en curso financiados por el FIDA ha aumentado en un 61 por ciento. Y esto ha ocurrido pese a la recesión económica de esos años.

Los números también nos dicen algo más. En cada uno de los últimos cuatro años, las contribuciones nacionales a los programas y proyectos han sido superiores de manera consistente a la cantidad generada por la cofinanciación externa. Esto pone de manifiesto que los propios países cada vez están más comprometidos con el desarrollo rural.

¿Por qué es tan importante este aspecto? Porque, según revela la experiencia, el desarrollo es más eficaz cuando está impulsado desde dentro.

Este nivel de compromiso respecto de los proyectos financiados por el FIDA por parte de los países en desarrollo pone de relieve el impacto de nuestro nuevo modelo operativo mediante la presencia en los países, el diálogo sobre políticas y la promoción.

Señoras y señores:

Permítanme que les brinde una rápida actualización sobre las contribuciones a la FIDA9.

Las reformas estructuradas han transformado al FIDA en una organización más ágil, eficiente y capaz de responder mejor a un entorno que cambia rápidamente. Este hecho ha sido fundamental para mejorar la eficacia del FIDA en un momento en que se plantean nuevos desafíos que están remodelando constantemente el paisaje físico y geopolítico en el que trabajamos.

Con el firme apoyo de la Junta, hemos establecido nuevos instrumentos y procesos, y hemos conseguido alinear mejor los recursos humanos y financieros del FIDA con sus objetivos estratégicos.

En consonancia con el compromiso que hemos asumido de mejorar la eficiencia, el FIDA ha previsto un presupuesto de crecimiento nominal nulo para 2013. Hemos reducido la dotación de personal en un 4 por ciento mediante una mejor gestión de vacantes y la eliminación natural de puestos.

Y, por primera vez, también hemos realizado una auditoría integral de las funciones y una planificación estratégica de la fuerza de trabajo. Esta labor ha supuesto una revisión a nivel institucional de todos los puestos para asegurarnos de que cada puesto de trabajo esté vinculado a objetivos estratégicos y esté clasificado al nivel adecuado.

Asimismo, con un departamento dedicado exclusivamente a la gestión financiera estamos sacando el máximo provecho de nuestros recursos. Nuestro sistema de presupuestación basado en los resultados se ha visto reforzado con la introducción de exámenes del presupuesto a mitad de año y un plan a medio plazo más sólido para mejorar aun más nuestra capacidad de rendir cuentas.

Al mismo tiempo, el Departamento de Estrategia y de Gestión de los Conocimientos, que se creó durante la FIDA8, ayudará al FIDA a participar más activamente en el diálogo sobre políticas en los planos nacional y mundial.

Estos cambios, unidos a la dedicación y el arduo trabajo del personal del FIDA, han dado sus frutos.

La transformación interna del FIDA, y su sólido historial que se remonta a más de 35 años, han situado al Fondo como un asociado importante en los esfuerzos dirigidos a lograr la seguridad alimentaria mundial y el desarrollo rural.

El aumento y la mayor volatilidad de los precios de los alimentos, junto con unas sequías, inundaciones y hambrunas de dimensiones dramáticas, han concentrado la atención del mundo en la cuestión de cómo alimentar a una población mundial que se sitúa ya en más de 7 millones de personas y que sigue creciendo.

Hoy en día, la agricultura ocupa el centro del debate, y el FIDA está ahí para asegurarse de que se tenga en cuenta la participación de los pequeños agricultores. A esto fue a lo que me comprometí ante ustedes hace cuatro años.

Desde 2009, el FIDA ha participado más intensamente en tareas de promoción de alto nivel, y ha hecho presión para lograr un desarrollo rural sostenible e integrador en reuniones como el G8 y el G20, el Foro Económico Mundial, la Conferencia Mundial sobre Investigación Agrícola para el Desarrollo y Río+20.

Estamos viendo los resultados tangibles. Por ejemplo, el concepto de la agricultura en pequeña escala como actividad comercial se ha empezado a plasmar en los documentos del G8 y el G20. En la declaración de Camp David, que puso en marcha la Nueva Alianza para la Seguridad Alimentaria y la Nutrición, se especificaron como asociados del sector privado a los pequeños agricultores, en particular las mujeres.

La manera en que resolvamos los problemas que se plantean hoy en día determinará no solo la forma que adoptarán los sistemas alimentarios en un futuro próximo, sino también la salud de los ecosistemas y la distribución de la población mundial.

Debido a nuestro mandato, el FIDA trabaja en zonas remotas donde solo se aventuran unos pocos organismos. Las poblaciones con las que trabajamos son algunas de las más marginadas y desfavorecidas del mundo.

A veces la labor del FIDA se ve desbordada por los conflictos. Por ejemplo, en Malí, un proyecto financiado por el FIDA en Tombuctú y Gao estaba teniendo cierto éxito en la creación de más opciones de empleo para los jóvenes y la reducción de la tasa de migración a las zonas urbanas.

En estos momentos, el personal del FIDA se ha visto obligado a retirarse a Bamako, donde ha sido capaz de continuar el trabajo y seguir prestando apoyo a la infraestructura existente, como los centros de salud y los sistemas de riego. Esta infraestructura es de vital importancia para tratar de mantener las actividades durante estos tiempos difíciles y será esencial para reconstruir las vidas y los medios de subsistencia de la población cuando termine el conflicto.

La situación que se vive actualmente en Malí pone de relieve la absoluta necesidad de crear empleos estables, sostenibles y con sueldos razonables para los jóvenes de las zonas rurales.

Los jóvenes que tienen perspectivas sentarán las bases de su futuro, mientras que aquellos sin perspectivas no tienen nada que perder, por lo que se dejan influir más fácilmente con una retórica extrema.

Necesitamos que nuestros jóvenes sean los agricultores y empresarios agrícolas del mañana.

Unas zonas rurales pujantes pueden asegurar un flujo dinámico de los beneficios económicos entre las zonas rurales y urbanas para que las naciones consigan un desarrollo equilibrado y sostenido.

Es fundamental tener en cuenta estos aspectos cuando la comunidad internacional empiece a examinar la agenda de desarrollo y los Objetivos de Desarrollo Sostenible posteriores a 2015.

Durante el período de la FIDA9, que también termina en 2015, el Fondo promoverá el tema de las economías rurales. Respaldaremos programas y proyectos de desarrollo rural más orientados a los jóvenes, y ampliaremos nuestro apoyo a la población rural pobre para que se adapte a los efectos del cambio climático. Además, nos aseguraremos de que se preste una mayor atención a los Estados frágiles.

Señoras y señores:

A pesar de la continua presión financiera, nuestros asociados han seguido apoyando nuestro trabajo con generosidad.

Hasta la fecha, gracias a las promesas de contribución de 79 Estados Miembros, la FIDA9 ya ha alcanzado USD 1 380 millones de un objetivo previsto de USD 1 500 millones.

Si a esto se suma la cofinanciación, el programa de trabajo del FIDA debería llegar a alcanzar los USD 7 900 millones en la FIDA9.

En pocas palabras, más asociaciones significan un mayor impacto. Por cada dólar que se ha aportado a la Novena Reposición, el FIDA prevé que movilizará otros cinco dólares de sus asociados para programas de desarrollo rural.

El FIDA está decidido a trabajar con sus asociados con el fin de sacar el máximo provecho del poder de la agricultura para luchar contra la pobreza. Por ese motivo, hemos creado la Oficina de Movilización de Recursos y Asociaciones (PMR). La PMR está plenamente dedicada a explorar nuevas asociaciones y nuevos instrumentos para financiar la agricultura y el desarrollo rural.

Basándose en la solidez de sus contribuciones y su apoyo, el FIDA ha anunciado el objetivo de sacar de la pobreza a 80 millones de mujeres, hombres y niños de aquí a 2015.

Para lograrlo, el FIDA necesitará contar con asociaciones dinámicas con los gobiernos y los donantes a fin de ampliar el alcance de los programas y proyectos más eficaces e innovadores que hemos ejecutado.

No cabe la menor duda de que el FIDA puede hacerlo. Conforme ha señalado el Instituto Brookings, la ampliación de escala está ahora inscrita en el ADN del FIDA.

A veces, la ampliación de escala se produce dentro de un país, como en Perú y Ghana, donde los proyectos financiados por el FIDA que empezaron a nivel local se han ido ampliando gradualmente hasta pasar a ser programas nacionales.

A veces, se extiende no solo dentro de los países, sino de un continente a otro. Hace unos once años, el FIDA aunó fuerzas con el Gobierno de China para utilizar de manera precursora la tecnología del biogás con miras a la reducción de la pobreza. El proyecto tuvo éxito y actualmente el FIDA está ensayando esta tecnología en diversos lugares de todo el mundo.

Hoy en día, en China, Gambia, Kenya, Pakistán, Rwanda y Viet Nam los digestores de biogás consiguen generar energía a partir del metano producido por los desechos humanos y animales.

El metano es un potente gas de efecto invernadero. La quema de biometano es menos perjudicial para la atmósfera y mucho menos dañina para la salud humana. Es posible atribuir directamente a la inhalación de humo de la quema de leña la muerte de 2,5 millones de personas al año. Y al tener una fuente confiable de energía renovable, las poblaciones queman menos combustible y madera.

Las personas pobres que no estaban conectadas a la red eléctrica, ahora tienen energía para iluminación, cocinar e incluso utilizar generadores. Las mujeres, que antes tenían que dedicar unas horas muy valiosas a recoger leña, ahora tienen más tiempo para sus familias y para generar ingresos.

En un mundo en constante cambio, no es solo la población rural pobre la que tiene que ser capaz de adaptarse. También las instituciones deben reaccionar ante el modo en que se desenvuelve la realidad.  

Por ejemplo, el cambio climático está transformando el contexto de la agricultura.

El FIDA ha reaccionado creando el Programa de Adaptación para la Agricultura en Pequeña Escala, conocido como ASAP. Por medio de este programa de donaciones en el que participan múltiples donantes se canalizará financiación relacionada con el clima a las comunidades pobres de pequeños agricultores, con lo que se les ayudará a ser más resistentes al cambio climático.

El ASAP es simplemente uno de los múltiples instrumentos nuevos que el FIDA está desarrollando para que podamos responder con mayor flexibilidad a las necesidades de la población rural pobre, y a nuestros miembros. Otro ejemplo, con la adopción de la modalidad de asistencia técnica reembolsable, el FIDA ahora puede proporcionar a los miembros no prestatarios servicios de conocimientos sobre la base de la recuperación de los costos.

 

Señoras y señores:

Los cambios que han transformado al FIDA en un asociado más ágil, eficiente y eficaz son el resultado directo de su leal apoyo en los últimos años.

Hoy y mañana, van a examinar los diversos temas del programa y a tomar decisiones sobre aspectos de importancia decisiva para el FIDA. También van a trazar el camino que tiene por delante la institución que he tenido el honor de dirigir como Presidente durante los últimos cuatro años. Les doy las gracias por la oportunidad que me han brindado de servirles a ustedes y al Fondo.

También deseo expresar mi reconocimiento y agradecimiento a mis colegas del personal directivo superior y al personal del FIDA, sin cuya dedicación y compromiso nunca hubiéramos llegado tan lejos.

Las transformaciones que esta institución ha experimentado en los últimos cuatro años y que orientarán su labor en los próximos años se cimientan en nuestra causa común: un mundo donde todas las actividades rurales —desde la agricultura en pequeña escala hasta la cría de cabras, pasando por la pesca— gocen de respeto y dignidad como actividades económicas.

Un mundo en el que cada agricultor gane lo suficiente para vivir una vida digna; un mundo en el que todos los hombres, mujeres y niños dispongan de los alimentos que necesitan para llevar una vida plena y productiva.

Cada vez que voy al terreno, me impresiona la determinación y la energía de las mujeres y los hombres con los que trabajamos. De Burundi a China, pasando por Guatemala, he visto resultados extraordinarios.

Estoy seguro de que las mujeres y los hombres de las zonas rurales de África, Asia y América tienen la predisposición y la capacidad de hacer la parte que les incumbe para garantizar la seguridad alimentaria mundial.

Nos corresponde a nosotros, trabajando juntos, en asociación, darles la oportunidad de hacerlo realidad.

Muchas gracias.

Roma, 13 de febrero de 2013