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Documento presentado por el FIDA a la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible> Johannesburgo, Sudáfrica, 26 de agosto a 4 de septiembre de 2002 > English (HTML - PDF) | French (HTML -PDF) | Spanish (PDF)>
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EN ESTE DOCUMENTO SE EXPONEN A GRANDES RASGOS LAS RAZONES DE ÍNDOLE SOCIAL Y MEDIOAMBIENTAL POR LAS QUE LA COMUNIDAD INTERNACIONAL DEL DESARROLLO DEBERÍA CONCEDER UNA PRIORIDAD MÁS ALTA A AYUDAR A LOS POBRES, SOBRE TODO A LOS QUE VIVEN EN ZONAS MARGINALES DESDE EL PUNTO DE VISTA BIOFÍSICO O MARGINADAS SOCIOECONÓMICAMENTE. EL DESARROLLO RURAL SOSTENIBLE DEPENDE DE QUE SE HAGA FRENTE CON ÉXITO A LOS PROBLEMAS GEMELOS DE LA POBREZA Y DE LA DEGRADACIÓN DEL MEDIO NATURAL. HAY 1 200 MILLONES DE PERSONAS QUE VIVEN EN EXTREMA POBREZA, Y DE ELLAS 900 MILLONES VIVEN EN ZONAS RURALES EN LAS QUE DEPENDEN DIRECTA O INDIRECTAMENTE DE LA AGRICULTURA PARA SOBREVIVIR. EN ESTE DOCUMENTO SE OFRECE UNA BREVE PANORÁMICA DEL DESARROLLO RURAL DESDE LA PERSPECTIVA DE LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO DEL MILENIO (ODM) Y DEL PROGRAMA 21, QUE INSTAN A UNA ACCIÓN CONCERTADA PARA RESOLVER LOS PROBLEMAS DE LOS CAMPESINOS POBRES Y LAS LIMITACIONES DE SU BASE DE RECURSOS NATURALES. > La degradación ambiental de las zonas rurales de muchos países en desarrollo guarda escasa relación con los sistemas agropecuarios y agrícolas intensivos modernos. La agricultura que practican los pobres se basa a menudo en sistemas de baja intensidad en zonas marginales. En muchas partes del mundo en desarrollo se constata un círculo vicioso de disminución de los ingresos agrícolas y agotamiento de los recursos. El ritmo de degradación de las tierras y agotamiento de las aguas supone una amenaza cada día más grave para el futuro. De modo similar, se está perdiendo la diversidad biológica a gran velocidad. Se ha de perseguir la adecuada intensificación de las actividades agrícolas con el doble objetivo de mejorar los medios de subsistencia y la gestión sostenible de los recursos naturales, lo cual quiere decir que se ha de conseguir una mayor productividad de la tierra, la mano de obra, el agua y los recursos genéticos -a fin de aumentar los ingresos- con las correspondientes mejoras del apoyo social, institucional e infraestructural y del desarrollo de los mercados. El mandato del FIDA consiste en dar a los campesinos pobres la oportunidad de salir de la pobreza, y un programa de reducción duradera de la pobreza rural debe tener por objetivo el aprovechamiento y la ordenación sostenibles de los recursos naturales. El mandato se funda en tres objetivos estratégicos: reforzar la capacidad de los campesinos pobres y sus organizaciones, fomentar un acceso más equitativo a los recursos naturales productivos y la tecnología y, por último, aumentar el acceso a los servicios y mercados financieros. Una preocupación capital es prestar la debida atención a las diferentes oportunidades y limitaciones de las mujeres y los hombres, así como a las fuentes de vulnerabilidad y los medios para incrementar la resistencia. Las intervenciones del FIDA apoyan a las comunidades locales para que desempeñen un papel esencial en el aprovechamiento óptimo de los recursos naturales y aumenten su acceso a activos, especialmente tierras y agua. En lo tocante al acceso a las tecnologías y los conocimientos, la tarea consiste en concebir metodologías que den un gran impulso a la productividad de la mano de obra y de las tierras. La focalización en el aumento del acceso a los mercados y los vínculos comerciales es aún más esencial tratándose de entornos aislados y propensos a riesgos. La debilidad de los mercados rurales es reflejo de problemas de deficiencia de la infraestructura y los sistemas de comunicaciones, normas de calidad, información sobre el mercado y suministro fiable y puntual. Los sistemas de financiación rural eficaces tienen por objeto alcanzar la sostenibilidad institucional y atender a los pobres. Estas metodologías pueden constituir el camino adecuado para dar a los campesinos pobres la oportunidad de salir de la pobreza en un mundo vulnerable desde el punto de vista ambiental. Dependerá de que, en asociación con la población rural, se hallen soluciones efectivas a los problemas mundiales de la pobreza y el medio ambiente, haciendo que el aprovechamiento sostenible de los recursos sea un elemento crítico de sus estrategias de subsistencia.
I. Introducción: los campesinos pobres y la supervivencia
OCUPADOS EN SOBREVIVIR DÍA A DÍA, LOS POBRES NO TIENEN LIBERTAD PARA OCUPARSE DE SU FUTURO. SU PREOCUPACIÓN PRIMORDIAL ES CONSEGUIR COMIDA DE INMEDIATO, NO EL FUTURO AGOTAMIENTO DE LOS RECURSOS. HAY 1 200 MILLONES DE PERSONAS QUE VIVEN EN EXTREMA POBREZA, 900 MILLONES DE LAS CUALES VIVEN EN ZONAS RURALES Y DEPENDEN DIRECTA O INDIRECTAMENTE DE LA AGRICULTURA PARA SOBREVIVIR. ASÍ PUES, PARA ALCANZAR LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO DEL MILENIO (ODM), DEBE DARSE PRIORIDAD A LA POBREZA RURAL. EL DESARROLLO RURAL SOSTENIBLE EXIGE PONER REMEDIO A LOS DOS PROBLEMAS GEMELOS DE LA POBREZA Y DE LA DEGRADACIÓN DEL MEDIO AMBIENTE. > Esta pobreza es consecuencia de los bajos ingresos y la falta de activos, mas asimismo de la vulnerabilidad, la exclusión y la impotencia. La reducción de la pobreza consiste en habilitar a las campesinas y a los campesinos pobres para que transformen sus vidas y sus medios de sustento, y en respaldar a los gobiernos y a la sociedad civil para que creen las condiciones necesarias para que aquéllos puedan lograrlo. El mandato del FIDA consiste en dar a los campesinos pobres la oportunidad de salir de la pobreza mediante su habilitación y el aprovechamiento sostenible de los recursos. Por ese camino se abren perspectivas más prometedoras para las personas y su medio natural, y por consiguiente para las generaciones futuras. En este documento esbozaremos el rumbo que hay que seguir. Comenzaremos por una breve introducción en la que situaremos el desarrollo rural en el contexto de los objetivos de desarrollo del Milenio y del Programa 211; a continuación, expondremos la estrategia del FIDA con miras a una reducción sostenible de la pobreza y una panorámica de los elementos comunes y los rasgos específicos de las regiones del mundo en desarrollo. En las últimas secciones examinaremos los problemas propios del desarrollo rural en las zonas ecológicas marginales y propensas al riesgo, ya que muchos pobres tienen que luchar por obtener medios de vida en esos entornos difíciles. La alternativa seguida habitualmente es emigrar y unirse al número cada día mayor de pobres que viven en las ciudades.
II. El desarrollo rural sostenible, factor esencial para alcanzar los objetivos de desarrollo del Milenio
Para reducir la pobreza es preciso facultar a la población pobre para que tenga mayor acceso a activos. Estos activos adoptan muchas formas; pueden ser humanos y sociales (educación, conocimientos, salud, organizaciones), naturales (tierras, agua, bosques y diversidad biológica), tecnológicos (información, producción agropecuaria, métodos de elaboración y comercialización), infraestructurales (vías de comunicación, comunicaciones, servicios de salud y de educación, vivienda) y financieros (ventas de las cosechas e ingresos no agrícolas, inversiones y capital de explotación, ahorros consistentes en cabezas de ganado y productos almacenados). Existe una complementariedad y una interacción muy grandes entre estas categorías de activos, consecuencia de factores históricos y de contextos culturales. Las mujeres del medio rural son las responsables de la mitad de la producción mundial de alimentos y producen entre el 60% y el 80% de los alimentos de la mayoría de los países en desarrollo. Pese a ello, en estos países las mujeres poseen menos del 2% de las tierras y reciben solamente el 5% de los servicios de extensión agraria mundiales. Un sector agrícola productivo contribuye a fomentar oportunidades económicas para las mujeres al permitirles acumular activos y mejorar el bienestar de sus familias, etapas éstas esenciales para el ODM 3: Promover la igualdad entre los sexos y la autonomía de la mujer. A la inversa, la igualdad entre hombres y mujeres es importante para la agricultura y el desarrollo rural. Este ODM y la erradicación de la pobreza (ODM 1) constituyen las bases necesarias para universalizar la enseñanza primaria (ODM 2), disminuir la mortalidad infantil y mejorar la salud de las madres (ODM 4 y 5). La pandemia del VIH/SIDA y otras enfermedades (ODM 6) se cobran un enorme tributo entre los campesinos pobres. Volviendo al nexo entre la pobreza y la degradación del medio natural y al ODM 7: Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente, la agricultura, la silvicultura y la pesca son los principales sectores de interacción entre la gente y el medio ambiente, sobre todo en lo que se refiere al aprovechamiento de las tierras, el agua y la diversidad biológica. Hay, claro está, dos tipos muy diferentes de problemas medioambientales: los que se refieren a las zonas del mundo donde se aplican sistemas agrícolas intensivos, y los relacionados con los sistemas agrícolas de baja intensidad aplicados en los países en desarrollo y, especialmente, en las zonas marginales2. Los problemas medioambientales relacionados con los sistemas agrícolas intensivos las franjas de tierras cultivadas intensivamente en los países industrializados y las de las regiones en desarrollo en que la revolución verde de los años setenta ha tenido mayores repercusiones son, por lo general, muy diferentes de los que guardan relación con las zonas habitadas por pobres, a menudo marginales y con escaso potencial agropecuario, donde se suelen centrar la mayoría de los proyectos del FIDA. En ocasiones, la agricultura intensiva comporta el empleo excesivo e inadecuado de plaguicidas y abonos, que contaminan el suelo, las aguas freáticas y las vías de agua y perturban los ecosistemas. Muchas zonas cultivadas de manera intensiva además recurren al riego, lo cual puede provocar otros problemas medioambientales, por ejemplo, el anegamiento y la salificación o sodificación de los suelos, y son caldo de cultivo para la propagación de enfermedades humanas y animales a través del agua. Ahora bien, las zonas con sistemas de cultivo menos intensivos se enfrentan a un abanico de problemas medioambientales muy diferentes, muchos de los cuales han aparecido a resultas de la pobreza de las personas que las cultivan. La degradación del medio natural de las zonas rurales de muchos países en desarrollo apenas guarda relación con los métodos de cultivo modernos, basados en la utilización de gran cantidad de insumos. Se ha producido una deforestación y una degradación de las tierras (comprendidas la erosión de los suelos y su pérdida de fertilidad) de proporciones gigantescas. Esta degradación no se debe a una intensificación excesiva, sino a la marginación y al cultivo conexo a ella de tierras que a menudo no se prestan a ese tipo de aprovechamiento. A medida que aumenta el número de personas que tratan de ganarse la vida en estas zonas, la superficie que cultivan va adentrándose en los bosques y las laderas escarpadas de los montes, se aplican técnicas insostenibles y erosivas y no se recupera la fertilidad del suelo que cada vez se agota más. Esta situación es muy corriente en África porque los campesinos son demasiado pobres para comprar los abonos necesarios para mantener los rendimientos y sustentar la fertilidad del suelo o no tienen acceso a ellos. El ritmo de degradación de las tierras y de agotamiento del agua es una amenaza cada vez más grave para el futuro. De igual modo, se está perdiendo la diversidad biológica a gran velocidad. En muchas partes del mundo en desarrollo, se constata un círculo vicioso de disminución de los ingresos agrícolas y agotamiento de los recursos. Se debe buscar la intensificación agrícola sostenible mediante actividades de investigación y desarrollo permanentes, con el doble objetivo de mejorar los medios de subsistencia y la ordenación de los recursos naturales, lo cual significa una mayor productividad de las tierras, del agua y de los recursos genéticos a fin de aumentar los ingresos con las correspondientes mejoras del apoyo institucional e infraestructural y de desarrollo del mercado. Por ejemplo, se considera que la obtención de variedades de cereales de alto rendimiento a finales del decenio de 1960 ha preservado el equivalente en bosques y pastizales a una superficie superior a las tierras agrícolas del Brasil, el Canadá y los Estado Unidos. El ODM 8: Fomentar una asociación mundial para el desarrollo, es esencial para hacer frente a la complejidad de estos problemas. Las asociaciones son esenciales para reforzar las políticas nacionales e internacionales, movilizar la ciencia y la tecnología adecuadas, optimizar la sinergia entre los sectores y servicios productivos y sociales; fortalecer las instituciones y hacer surgir un sistema de comercio más abierto y justo. En el Programa 21 se reconoce claramente la importancia de la agricultura sostenible y del desarrollo rural, y el Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, ha determinado cinco áreas prioritarias "WEHAB", por las iniciales de las palabras inglesas correspondientes a agua, energía, salud, agricultura y diversidad biológica que constituyen otros tantos problemas críticos del siglo XXI. A continuación, se exponen a grandes rasgos los vínculos de la agricultura con las prioridades WEHAB del agua y la diversidad biológica: La agricultura y el agua. La agricultura domina el consumo de agua. El elevado consumo de agua en la agricultura de regadío se debe en parte a que no se emplean tecnologías óptimas, a prácticas incorrectas de administración del agua y al estado deficiente de la infraestructura de regadío. Uno de los principales problemas de la agricultura en lo que se refiere al agua es que se trata de un recurso cada vez más fundamental y escaso en muchos países, situación que suscita posibilidades de conflictos. Está aumentando la demanda de agua de otros sectores y para satisfacerla habrá que desviar a ellos agua de la agricultura. Además, los problemas medioambientales inducidos por la agricultura son cada día más agudos en muchos países, sobre todo los asiáticos. Es, pues, imperativo que los países que se enfrentan a escasez de agua conciban y pongan en funcionamiento mecanismos que mejoren la productividad de la agricultura de regadío y una gestión mejorada general de los recursos hídricos. La agricultura y la diversidad biológica. La destrucción de la diversidad biológica y del hábitat es consecuencia de la deforestación, la pérdida de cuencas hídricas, la pesca excesiva y la mala gestión general de los ecosistemas. Las causas reflejan el cambio político y social provocado por la necesidad de un desarrollo económico gracias al cual disminuir la pobreza. Pues bien, la variación de las especies vegetales y animales es esencial para proporcionar a los agricultores una subsistencia que comporte diversas opciones para hacer frente a sus distintos y arriesgados entornos. Y la variación dentro de las especies es crucial para la agricultura, en lo tocante a programas tradicionales de cultivo y cría de ganado. En conclusión, es imposible alcanzar los objetivos de desarrollo del Milenio sin antes convertir la cuestión del desarrollo agrícola y rural en uno de los puntos centrales del programa mundial de desarrollo. La agricultura es esencial para fomentar el crecimiento rural duradero, reducir la pobreza y realizar una ordenación de los recursos naturales sostenible. Tanto las cinco áreas prioritarias como los objetivos de desarrollo del Milenio ofrecen una oportunidad inigualable de coordinar esfuerzos y combinar los recursos de una amplia gama de interesados en el desarrollo para lograr el desarrollo sostenible y reducir la pobreza en los países en desarrollo. Todo el sistema de las Naciones Unidas, y el FIDA como parte integrante de éste, tienen la obligación de apoyar este proceso y ayudar a que los objetivos se alcancen lo antes posible. III. Los objetivos estratégicos y las prioridades del FIDA LA MISIÓN DEL FIDA CONSISTE EN DAR A LOS CAMPESINOS POBRES LA OPORTUNIDAD DE SALIR DE LA POBREZA, TAL COMO LA PERCIBEN LOS PROPIOS POBRES. ESTE MANDATO APARECE DESCRITO EN EL MARCO ESTRATÉGICO DEL FIDA 2002-2006. EL FIDA CONCENTRARÁ SUS INVERSIONES, INVESTIGACIONES Y ACTIVIDADES DE GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO, DIÁLOGO SOBRE POLÍTICAS Y PROMOCIÓN EN EL LOGRO DE TRES OBJETIVOS ESTRATÉGICOS: REFORZAR LA CAPACIDAD DE LOS CAMPESINOS POBRES Y SUS ORGANIZACIONES, FOMENTAR UN ACCESO MÁS EQUITATIVO A LOS RECURSOS NATURALES PRODUCTIVOS Y LA TECNOLOGÍA, Y AUMENTAR EL ACCESO A LOS SERVICIOS Y MERCADOS FINANCIEROS. A ESTE RESPECTO, SERÁ UNA PREOCUPACIÓN CAPITAL PRESTAR LA DEBIDA ATENCIÓN A LAS DIFERENTES OPORTUNIDADES Y LIMITACIONES DE LAS MUJERES Y LOS HOMBRES, ASÍ COMO A LAS FUENTES DE VULNERABILIDAD Y LOS MEDIOS PARA INCREMENTAR LA RESISTENCIA. PARA LOGRAR ESTOS OBJETIVOS ESTRATÉGICOS ES FUNDAMENTAL AYUDAR A LAS PERSONAS POBRES A UTILIZAR SUS LIMITADOS BIENES DE LA MEJOR MANERA POSIBLE Y A HACER REALIDAD LAS OPORTUNIDADES QUE NO HAN PODIDO APROVECHAR, SIN OLVIDAR LA IMPORTANCIA DE QUE LOS BENEFICIOS SE REPARTAN EQUITATIVAMENTE Y DE FAVORECER LA SOSTENIBILIDAD AMBIENTAL.> >Reforzar la capacidad de los campesinos pobres y sus organizaciones
Uno de los factores más importantes que contribuyen a la perpetuación de la pobreza es el acceso a los recursos naturales como la tierra, el agua y los bosques. Su distribución desigual es a menudo resultado de prácticas históricas y culturales muy antiguas. Los pobres desempeñan una función esencial en la gestión y la conservación de los recursos naturales del planeta, comprendida su diversidad biológica. Allí donde hay una gran presión sobre la tierra y el agua, el deterioro de los recursos naturales ha alcanzado proporciones alarmantes. Éste es un grave problema para los campesinos pobres, que con frecuencia viven en zonas frágiles desde el punto de vista ambiental. Es esencial contar con tecnologías apropiadas y efectuar investigaciones a fin de aumentar la productividad agrícola mejorando el rendimiento de la tierra, el agua y la mano de obra. En todo el mundo en desarrollo, las campesinas pobres desempeñan una función primordial en la producción de cultivos y el cuidado del ganado. Llevan a cabo múltiples actividades económicas esenciales para el sustento de los hogares rurales pobres y se encargan de atender las necesidades de alimentos, agua y combustible de sus familias. Por todo ello los esfuerzos y los recursos consagrados a eliminar las desigualdades entre hombres y mujeres, aumentando la capacidad de resistencia de las campesinas pobres, son fundamentales para los objetivos de desarrollo. Aumentar el acceso a los servicios y mercados financieros Los esfuerzos encaminados a incrementar la productividad agrícola pueden ser eficaces tan sólo si están vinculados a una comprensión de las posibilidades comerciales y si pueden atraer inversiones y capital de explotación en cantidades suficientes. Son precisos enfoques integrados que abarquen toda la cadena de producción, elaboración y comercialización. Asimismo, es necesario diversificar las fuentes de ingresos, bien sea por medio de la producción y comercialización de cultivos no tradicionales o por medio de un mejor aprovechamiento de las oportunidades no agrícolas. Un factor que dificulta gravemente la mejora de las oportunidades de mercado son las políticas de apoyo a la agricultura de los países de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE). Reducir los aranceles de los productos agrícolas y eliminar las subvenciones de la OCDE a la agricultura y los obstáculos al comercio de productos agropecuarios y textiles son finalidades importantes de las negociaciones en el marco de la Organización Mundial de Comercio (OMC). La asistencia a los servicios de financiación rural tiene que focalizarse en fomentar instituciones financieras rurales dinámicas que pongan el acento no sólo en facilitar créditos, sino también en fomentar el ahorro. La financiación rural es a menudo esencial para tener acceso a activos y adoptar tecnologías.
EL MEDIO PRINCIPAL DEL FIDA PARA MEJORAR LAS VIDAS DE LOS POBRES Y EXTRAER ENSEÑANZAS ACERCA DE LO QUE DA BUENOS RESULTADOS Y LO QUE NO SIRVE PARA COMBATIR LA POBREZA SON LOS PROGRAMAS EN LOS PAÍSES. PARA LOGRAR UNA AMPLIA IDENTIFICACIÓN DE LAS GENTES DEL LUGAR CON LOS PROGRAMAS QUE PATROCINA, EL FIDA TRABAJA EN ASOCIACIÓN CON LOS GOBIERNOS DE LOS PAÍSES PRESTATARIOS, LOS CAMPESINOS POBRES Y SUS ORGANIZACIONES Y OTROS ORGANISMOS DONANTES. SU FOCALIZACIÓN EN EL DESARROLLO LOCAL LE HA CONFERIDO LA FUNCIÓN DE COLMAR LA DISTANCIA EXISTENTE ENTRE LOS DONANTES MULTILATERALES Y BILATERALES Y LA SOCIEDAD CIVIL, REPRESENTADA POR ORGANIZACIONES NO GUBERNAMENTALES (ONG) Y ORGANIZACIONES DE BASE COMUNITARIA . CADA DÍA MÁS, LOS PROYECTOS DEBEN ESTABLECER NEXOS EFICACES EN EL PLANO POLÍTICO, APLICANDO DE FORMA MÁS CATALIZADORA LOS CONOCIMIENTOS GENERADOS. CORRESPONDE CLARAMENTE AL FIDA DESEMPEÑAR EL PAPEL DE DEFENSOR DE LOS INTERESES DE LOS CAMPESINOS POBRES EN LOS FOROS POLÍTICOS NACIONALES HASTA QUE LLEGUE EL MOMENTO EN QUE SU CAPACIDAD HAYA AUMENTADO LO BASTANTE COMO PARA QUE ELLOS MISMOS PUEDAN HACERLO. LA PREPARACIÓN Y LA PUESTA EN PRÁCTICA DE LOS DOCUMENTOS DE ESTRATEGIA DE LUCHA CONTRA LA POBREZA (DELP) Y EL MARCO DE ASISTENCIA DE LAS NACIONES UNIDAS PARA EL DESARROLLO (MANUD) SON CONTEXTOS PROMETEDORES EN LOS QUE EL FIDA PUEDE COLABORAR CON ASOCIADOS NACIONALES Y DONANTES PROMOVIENDO POLÍTICAS E INVERSIONES FAVORABLES A LOS POBRES.> El FIDA y la reducción de la pobreza por regiones
El cuadro del anexo I indica que hay muchos rasgos comunes, incluso entre las regiones, en las actividades que tienen por finalidad reducir la pobreza rural entre los segmentos más pobres de las poblaciones de las regiones más pobres. Ahora bien, eso no obsta para que haya una diversidad considerable en cuanto a los métodos más eficaces. En Asia, donde todavía viven dos terceras partes de los pobres del mundo (pese a los impresionantes progresos alcanzados, sobre todo en China y la India), un porcentaje considerable de las personas en situación crónica de pobreza vive en zonas agroecológicas marginales: tierras altas y montañas remotas, zonas costeras marginales y tierras de secano con lluvias muy esporádicas. Los campesinos pobres son personas sin tierras, agricultores marginales, indígenas, pastores y pescadores de ribera. Las mujeres son especialmente propensas a padecer privaciones y carecer de acceso a activos. La estrategia regional del FIDA pone el acento en modificar las relaciones desiguales entre hombres y mujeres para aumentar la propiedad y el control de activos por las mujeres y su participación en la gestión de los asuntos de su comunidad. Igualmente importante es buscar una solución a la marginación política y económica de los pueblos indígenas y, de hecho, fomentar la puesta en práctica de intervenciones diversificadas como por ejemplo recompensar a esos grupos por los servicios ambientales viables que prestan. En zonas agroecológicas complejas y propensas a riesgos debe prestarse gran atención a la aplicación de tecnologías agrícolas sostenibles, basadas en enfoques participativos descentralizados para acceder a tierras y aguas, y a mejorar la productividad de los alimentos esenciales en las zonas menos favorecidas. Para poner en práctica esta estrategia no habrá que perder de vista la función del Estado en cuanto a la prestación de servicios y la promoción de un crecimiento favorable a los pobres; la importancia de la cooperación Sur-Sur y la necesidad de aprender de los países desarrollados y de otras regiones; asimismo será preciso acrecer las capacidades de los pobres y las personas vulnerables facilitándoles la autogestión y promoviendo los conocimientos locales. La experiencia del África oriental y meridional es totalmente distinta: en ella, hasta el 80% de la población rural vive en zonas de potencial medio a elevado, pero los rendimientos y la productividad se encuentran entre los más bajos del mundo (por los motivos expuestos en la sección anterior). Como la mayoría de los campesinos pobres vive en zonas que rinden mucho menos de lo que permitiría su productividad posible, hay un gran potencial para reducir la pobreza. Las características predominantes de la región son la dependencia cada día mayor de los pobres respecto de los mercados para obtener bienes y servicios y la mayor competencia en esos mercados. Esta situación nos indica que, para reducir la pobreza, será necesaria una mayor orientación al mercado, o comercialización, del sector de la pequeña agricultura. La estrategia regional del FIDA consiste en trabajar con los campesinos pobres para aumentar su productividad y competitividad mejorando su acceso a los mercados (transportes rurales y organización de los mercados e información acerca de ellos) y sus relaciones con el sector privado; organizando los servicios financieros necesarios para ahorrar, invertir y hacer frente a los riesgos; reforzando su acceso a la tierra y al agua y su control de ellas (organizaciones de usuarios con miras al uso sostenible de las tierras, decisiones en materia de tenencia, acceso a opciones adecuadas de regadío y aprovechamiento del agua con miras a la intensificación); y, finalmente, desarrollando la tecnología y la información necesarias para producir y comercializar la producción (diversificación e intensificación de la producción y de la comercialización). La región de África occidental y central ofrece una situación agroecológica más equilibrada para los campesinos pobres que las dos regiones anteriores. Además, varios hechos positivos de índole política y económica están suscitando oportunidades de reducir la pobreza. Gracias a ello, han aparecido tendencias asimismo positivas hacia climas sociales y políticos más abiertos que permitan a la sociedad civil aumentar su participación y una mayor descentralización de la adopción de decisiones. Ahora bien, persisten limitaciones e imperativos de gran peso, entre ellos la escasa capacidad humana e institucional y la deficiente infraestructura. La pandemia del VIH/SIDA y los conflictos armados también constituyen graves amenazas. Por todo lo dicho, la estrategia tiene cuatro ejes: invertir en capital humano y social; aumentar la productividad de la agricultura y de los recursos naturales y mejorar el acceso a la tecnología; mejorar los ingresos rurales gracias a la mejora del acceso a los capitales financieros y a los mercados; y disminuir la vulnerabilidad frente a las principales amenazas que penden sobre los medios de subsistencia rurales. Ejemplos de esto son los programas relativos a las raíces y los tubérculos que en varios países promueven su producción, elaboración y comercialización para mejorar los medios de subsistencia, y otros proyectos consagrados al desarrollo de las comunidades y la descentralización o al fomento de los servicios financieros rurales. La región de América Latina y el Caribe se caracteriza por su alto grado de desigualdad, la existencia de zonas rurales que son vulnerables a situaciones exteriores, con agudos problemas de acceso a las tierras, y una enorme debilidad de las políticas y las instituciones. Los indígenas son el mayor grupo de los campesinos pobres y el 32% de éstos vive en zonas subtropicales áridas o semiáridas. Un elemento primordial de la potenciación de la capacidad de los campesinos pobres es respaldar a las comunidades nativas y étnicas minoritarias y disminuir las desigualdades entre hombres y mujeres. El aumento del acceso a los recursos y la tecnología está ligado a los derechos de propiedad y la utilización de tecnología adecuada por parte de los pequeños campesinos (por ejemplo, variedades de semillas, barreras de piedra o vegetales que demarquen las fincas, planes de regadío en pequeña escala -basándose en gran medida en las técnicas tradicionales para limitar los riesgos para el medio natural en diferentes zonas ecológicas). En las subregiones de la región del Cercano Oriente y África del Norte (COAN) -la subregión del COAN tradicional y la subregión de Europa central y oriental y los Estados de reciente independencia (ECO/ERI)3- caracterizadas por su gran diversidad, se registran resultados económicos muy dispares y cada día es mayor la dependencia de las importaciones de alimentos. En lo referente a los activos humanos y sociales, se pone el acento ante todo en el desarrollo de las comunidades con miras a la administración de los recursos colectivos ( especialmente, los grupos de desarrollo de aldea y las asociaciones de regantes y de ganaderos en el COAN, y los grupos de comercialización y de servicios de financiación rural en toda la región). Volviendo al acceso a los recursos naturales y la tecnología, es preciso efectuar inversiones para mejorar el acceso de los pobres a la tierra y el agua y promover la aplicación de tecnologías sostenibles, sobre todo en las tierras marginales y secas (sistemas de riego en pequeña escala gestionados por los beneficiarios, acceso de pequeños campesinos a insumos y servicios institucionales). En las zonas montañosas de ECO/ERI, la desatención generalizada por el medio ambiente durante los años de planificación centralizada hace que sea preciso incentivar a las comunidades locales para que ayuden a proteger el entorno local y llevar a cabo medidas correctivas para impedir que siga degradándose el medio natural. Se ha prestado gran atención al fomento de la generación de ingresos no agrícolas en los terrenos de los servicios, el comercio, la elaboración y la comercialización. En toda la región se está prestando atención al desarrollo de la infraestructura rural y a los servicios financieros rurales, en su condición de ingredientes importantes del entorno propiciador general con miras a que las actividades de disminución de la pobreza arrojen buenos resultados. POR LO GENERAL, EL FIDA DIRIGE LAS ACTIVIDADES DE SUS PROYECTOS A LOS POBRES QUE VIVEN EN ZONAS DE PRODUCTIVIDAD AGRÍCOLA REDUCIDA, A CAUSA DE SU ESCASO POTENCIAL AGRÍCOLA O DEL LIMITADO ACCESO A LOS MERCADOS, O DE AMBOS FACTORES. SE CALCULA QUE APROXIMADAMENTE EL 40% DE LA POBLACIÓN RURAL DEL MUNDO VIVE EN ZONAS DE ESAS CARACTERÍSTICAS. NO CABE DUDA DE QUE LA POBREZA RURAL TAMBIÉN ESTÁ PRESENTE EN ZONAS CON MAYOR POTENCIAL AGRÍCOLA, PERO PARA CONSEGUIR EL MAYOR IMPACTO POSIBLE, EN VARIAS DE LAS ESTRATEGIAS REGIONALES DEL FIDA RESUMIDAS MÁS ARRIBA SE DA PREFERENCIA A LAS ZONAS MARGINALES DE ESCASO POTENCIAL. > ¿Por qué invertir en zonas de escaso potencial agroecológico?4
La percepción común sobre la que se apoya este razonamiento es la siguiente. La inversión en zonas potencialmente muy productivas genera una producción agrícola mayor y un elevado crecimiento económico por un costo inferior al necesario en las zonas de menor potencial. Como el crecimiento económico da lugar a mayor empleo y mayores salarios en el país, y como una mayor producción agrícola hace que bajen los precios de los alimentos, los pobres saldrían beneficiados en ambos aspectos. Los pobres que viven en zonas marginales dispondrían de alimentos más baratos y se les abrirían nuevas posibilidades de empleo, en su mayoría en las zonas potencialmente muy productivas. Esta situación atraería a personas de las zonas marginales, cuya marcha contribuiría a disminuir la degradación del medio natural. Las remesas de fondos de los emigrantes aumentarían los ingresos de las zonas pobres y marginales, sobre todo los de sus habitantes pobres. Las investigaciones empíricas han confirmado muchos de los beneficios esperados de un crecimiento rápido de la agricultura en las zonas potencialmente muy productivas. Ahora bien, cada vez se cuestionan más las motivaciones que se aducen para descuidar las inversiones en las zonas de menor potencial agrícola, dado que en muchas de las zonas potencialmente muy productivas se están dando los siguientes fenómenos:
A decir verdad, se está empezando a constatar que los tipos adecuados de inversiones en zonas marginales pueden aumentar la productividad agrícola hasta niveles muy superiores a los que hasta hace poco se consideraban posibles. Parece ahora plausible que un aumento de las inversiones en esas zonas da lugar a un crecimiento de la agricultura equiparable, si no incluso mayor, al producido por inversiones semejantes en zonas potencialmente muy productivas. Y esas inversiones podrían tener un mayor impacto en la pobreza y los problemas ambientales de esas zonas. Es más, las inversiones en las zonas marginales pueden dar lugar a un conjunto de beneficios sociales nacionales superiores a los que podrían esperarse de nuevas inversiones en zonas potencialmente muy productivas. Estudios efectuados recientemente en China y la India respaldan estos argumentos e incluso ponen de manifiesto que el impacto en la pobreza es mayor. Así pues, las inversiones focalizadas a las vías de comunicación, los servicios agrícolas (especialmente, las investigaciones) y la educación ofrecen buenas perspectivas de aumentar la productividad y de disminuir la pobreza en las zonas marginales. Con todo, uno de los motivos que explican estos resultados
favorables es que China y la India ya han efectuado grandes inversiones
en las zonas de regadío y de secano muy productivas y que en
muchas de esas regiones ha disminuido el ritmo de aumento de la productividad.
Al disminuir los rendimientos en las zonas favorecidas y ser relativamente
escasas las inversiones públicas en muchas zonas de bajo potencial,
no debe sorprender el que éstas rindan ahora más con algunas
inversiones de escasa monta. Pero conviene ser cautos y no extrapolar
indebidamente estos resultados a otros países que han invertido
mucho menos en sus zonas más favorecidas, por ejemplo, buena
parte de los del África subsahariana. Los vínculos causales entre la pobreza y la degradación medioambiental en los entornos frágiles
Se ha demostrado taxativamente que la pobreza es un importante factor de la degradación del medio ambiente de las zonas marginales (aunque, desde luego, no es la única causa) y los pobres suelen sufrir más las consecuencias que otros grupos sociales. Las vinculaciones entre la pobreza y la degradación se producen porque es más probable que los pobres "canjeen" su producción futura por su subsistencia en el momento actual. El agravamiento de la degradación medioambiental contribuye a disminuir los ingresos y aumentar la pobreza y, con el paso del tiempo, los pobres pueden verse atrapados en una espiral descendente, sumiéndose cada vez en mayor pobreza y en una degradación cada vez más acusada de los recursos naturales. El crecimiento demográfico puede agravar todavía más la situación , a medida que cantidades mayores de personas dependan de una base de recursos en proceso de deterioro. Los pobres suelen tener grandes familias, carecer de capital para invertir, sus derechos de propiedad no son firmes, suelen tener acceso limitado a las tecnologías apropiadas y estar menos informados acerca de las consecuencias de sus acciones. Entre los pobres, las mujeres y los hogares encabezados por mujeres son quienes más afectados resultan por las cargas de trabajo cada vez mayores y la discriminación en los mercados de tierras y de trabajo. Los pobres definen a menudo la pobreza por la inseguridad que acarrea, antes que por los bajos ingresos, y por lo general disponen de medios muy reducidos para proteger sus ingresos frente a fluctuaciones inesperadas de la producción o los precios agrícolas. Son, asimismo, los más vulnerables. Normalmente, es a ellos a quienes más afectan las catástrofes naturales y son víctimas frecuentemente de insurrecciones y de guerras. Una fuente habitual de conflictos son los derechos de propiedad o de uso de tierras, bosques y aguas poco claros o coincidentes, sobre todo en situaciones de presión demográfica en aumento y cuando los indígenas tropiezan con la competencia de nuevos colonos. Agrava a menudo estos problemas la falta de acceso a recursos y a tecnologías apropiadas para mejorar la productividad. La inexistencia de vías de acceso reduce las posibilidades de diversificar las actividades agrarias, dedicarse a actividades de otro tipo y disponer de insumos materiales y de servicios. La escasez de servicios sociales (escuelas, dispensarios, agua potable) influye negativamente en la salud y reduce la productividad de la mano de obra. Los bajos precios de los productos agrícolas y las distorsiones del mercado subvaloran unos recursos escasos y reducen el beneficio de los campesinos, haciendo que les sea imposible invertir en abonos y obras de conservación de los suelos. La inseguridad de los derechos de propiedad, sobre todo si se conjuga con la migración, inhibe aún más las inversiones a largo plazo en medidas de conservación de los recursos. Aunque hay ejemplos de "innovación inducida" por las comunidades (por ejemplo, construir terrazas y efectuar obras de regadío para intensificar la agricultura), que ha invertido esta tendencia (tal es el caso del distrito de los Machakos en Kenya), parece probable que las vinculaciones negativas entre la pobreza y la degradación del medio natural se agraven en el futuro. Además, los cambios que se prevén en las condiciones climáticas mundiales y regionales es probable que modifiquen las pautas de las precipitaciones y que aumenten la frecuencia y la gravedad de las sequías, las inundaciones y las tormentas. En resumen, hay importantes motivos sociales y medioambientales
para que la comunidad internacional de desarrollo otorgue una prioridad
mucho más elevada a ayudar a los pobres, especialmente a los
que viven en las zonas de escaso potencial agrícola. Mas otra
razón para invertir en esas zonas es que muchas inversiones pueden
realmente producir rendimientos económicos favorables (como ya
se ha dicho). En la siguiente sección analizaremos los problemas
propios de las zonas marginales. Las limitaciones medioambientales de la agricultura en las zonas marginales Las zonas de potencial agrícola limitado se enfrentan a múltiples problemas medioambientales, muchos de los cuales son consecuencia de la pobreza de la gente que las cultiva. A continuación se resumen las principales limitaciones.
El agotamiento de la fertilidad de los suelos Grandes porciones de esas tierras marginales tienen suelos
poco profundos y yermos. Los sistemas tradicionales basados en el barbecho
de matorrales (esto es, en desplazar los cultivos para que la fertilidad
del suelo se restablezca por sí sola), permitían antaño
a los campos recuperar la fertilidad tras uno o dos años de cultivo.
Mas ahora, en muchos lugares, los períodos de barbecho, que antes
eran de 20 a 30 años, se reducen a interrupciones de 2 ó
3 años por la presión demográfica sobre las tierras,
lo cual disminuye la fertilidad del suelo. Las laderas y la erosión Muchos terrenos de potencial agrícola limitado se encuentran en zonas accidentadas y montañosas, y para cultivarlos se ha despejado los bosques. De hecho, muchos agricultores que antaño cultivaban las ricas tierras bajas se vieron obligados a mudarse a las laderas por fuerzas políticas, sociales y económicas que escapaban a su control. Si se despejan los bosques para cultivar las tierras, se expone a los suelos a los efectos conjugados de las lluvias y la gravedad, y en el caso de las laderas de los montes, con el resultado inevitable de la erosión del suelo. Cada año se pierden o degradan en los países en desarrollo entre 14 y 15 millones más de hectáreas de bosque, y más del 60 % de la deforestación se debe a actividades de cultivo de subsistencia efectuadas en las laderas de los montes. Los delgados, y a menudo pedregosos, suelos de las laderas son barridos fácilmente por las lluvias si se les deja sin proteger. La construcción de terrazas puede detener la erosión del suelo, pero es cara y requiere mucha mano de obra. Las consecuencias de la erosión de los suelos de las laderas repercuten en todos los habitantes de la cuenca hídrica. El campesino pierde la fertilidad (lixiviación del suelo) y el mantillo (arrastrado cuesta abajo cada vez que llueve fuertemente). El 'limo' resultante de este proceso puede tener pros y contras para quienes viven más abajo: para unos, será una capa de suelo fértil depositada; para otros, barro que atorará las redes de riego y drenaje. Con demasiada frecuencia se producen corrimientos de tierras grandes y letales, que sepultan aldeas y se llevan por delante caminos rurales y puentes. Como se ve, pues, en las zonas de potencial agrícola limitado, las actividades agrícolas repercuten negativamente en el medio natural. Los bosques y la diversidad biológica Despejar la vegetación, normalmente bosque de uno u otro tipo, de las laderas de los montes tiene graves consecuencias no sólo para los campesinos y la población rural, sino también para la diversidad biológica. Los agricultores de las laderas, en sus desbroces de los campos para cultivarlos, destruyen ecosistemas enteros. Los habitantes del campo en las proximidades de bosques explotan muchas veces el potencial de éstos extrayendo madera (para construcción y leña) y recogiendo frutas, miel, hierbas y medicamentos y demás productos forestales, muchas veces de maneras sostenibles, ya que tienen conciencia del valor a largo plazo de estos recursos. De modo similar, la gente protege la diversidad biológica de las plantas y los animales al tiempo que cultiva y cría ganado en los terrenos de bosque despejados. La deforestación provocada por la necesidad de más terrenos agrícolas y por la explotación no sostenible de los bosques está modificando este aprovechamiento equilibrado de los bosques. Los pastizales El empleo de plaguicidas Las plagas5 son problemas
comunes a las zonas de potencial elevado o limitado, pero tienen más
gravedad para los pobres que cultivan las segundas. Así como
la agricultura intensiva consigue por lo general resolver los problemas
de plagas sembrando variedades de cultivos resistentes, aplicando una
panoplia de productos agroquímicos y tratando con medicinas y
vacunas al ganado; los beneficios, normalmente pequeños, de los
agricultores de las zonas marginales son muchas veces insuficientes
para que puedan adquirir esos insumos tan caros. Hay, pues, escasa contaminación
por plaguicidas en esas zonas y, de hecho, muchos campesinos de zonas
marginales afirman que sus productos son "orgánicos"
porque no utilizan plaguicidas ni abonos. Muchas veces, no son 'orgánicos
por libre elección', sino 'orgánicos porque no pueden
ser otra cosa', y lo preocupante es que muchos podrían pasar
a ser 'orgánicos por negligencia' y adoptar prácticas
insostenibles a medio o largo plazo. La calidad y cantidad del agua Como ya se ha señalado, la degradación de la calidad del agua debido a la salinización o contaminación por productos agroquímicos es un grave problema medioambiental en las zonas cultivadas intensivamente, sobre todo las que se hallan en régimen de regadío. Ahora bien, la cantidad de agua es un problema que cada vez afecta más a las zonas cultivadas intensivamente y a las zonas marginales de limitado potencial agrícola. Cuando se extrae agua para riego de pozos en cantidades superiores a su recarga natural, las reservas de agua freática se encuentran amenazadas, y en las zonas costeras las intrusiones salinas pueden degradar la calidad del agua y empeorar las cosechas y los medios de subsistencia de los campesinos. A causa de la disminución de las superficies de agua freática, se degradan ecologías de humedales importantes para la diversidad biológica de las plantas y los animales. Para los campesinos de las zonas accidentadas, donde pueden
abundar las lluvias, el abastecimiento de agua puede ser un grave problema.
Los suelos delgados no pueden almacenar mucha humedad tras las lluvias
y las raíces no llegan hasta las reservas subterráneas
como en los suelos de los valles. A pesar de las elevadas precipitaciones
anuales, los cultivos y el ganado padecen a menudo sequías, muchas
veces de breve duración. Ahora bien, si la sequía se produce
en un momento crítico de la vida de la planta (por ejemplo, el
florecimiento del maíz), puede significar una catástrofe
y que la cosecha se eche a perder total o parcialmente. La escasez de
agua se está convirtiendo en un problema tanto para las zonas
de cultivo intensivo como para las zonas marginales de potencial agrícola
limitado, pero los campesinos pobres de las segundas tienen menos medios
para hacerle frente. El problema afecta no sólo a la agricultura,
sino también al abastecimiento de agua a los hogares. LA SIGUIENTE SECCIÓN INTERPRETA TRES OBJETIVOS ESTRATÉGICOS DEL FIDA (SECCIÓN III) EN EL CONTEXTO ESPECÍFICO DE LAS ZONAS DE BAJO POTENCIAL.> Reforzar la capacidad de los campesinos pobres y sus organizaciones
Fomentar un acceso más equitativo a los recursos naturales productivos y la tecnología Una característica primordial de las intervenciones del FIDA es aumentar el acceso de los campesinos pobres a los activos, fundamentalmente a la tierra, y por lo tanto mejorar sus perspectivas de una salud y una educación mejores. El Fondo apoya un amplio abanico de intervenciones para mejorar los activos, tanto directamente por conducto de sus proyectos como por el apoyo que presta a la Coalición Popular para Erradicar el Hambre y la Pobreza. Ante los mayores riesgos existentes en estos frágiles entornos se pone aún más el acento en la necesidad de que los campesinos tengan un acceso garantizado a largo plazo a la tierra y el agua para llevar a cabo prácticas agrícolas sostenibles y efectuar inversiones a largo plazo en la mejora y la conservación de los recursos. Para conservar los recursos naturales, muchas veces es menester una acción colectiva de sus usuarios, incluso aunque los recursos no sean de propiedad colectiva. La experiencia del FIDA ha demostrado que es probable que la base institucional que mejores resultados dé en cuanto a administrar bienes colectivos sea la constituida por organizaciones locales a cargo de los propios usuarios de los recursos. Este hecho subraya el enfoque básico del Fondo de buscar soluciones locales a problemas medioambientales más generales. En cuanto al acceso a las tecnologías, algunos tipos de investigación fitogenética son vitales (por ejemplo, la respuesta en cuanto a rendimiento cuando escasean los nutrientes vegetales, las plagas y la resistencia a las enfermedades, la tolerancia de la sequía, etc.), pero esto es más aplicable a más largo plazo. A un plazo más inmediato, la mejora radical de la productividad en muchas zonas de bajo potencial dependerá de que se mejoren las prácticas de gestión de los recursos naturales. Los elevados riesgos climáticos, la incertidumbre de los mercados y la deficiente infraestructura que caracterizan a muchas de estas zonas de bajo potencial y aisladas también ponen en tela de juicio la sensatez económica de unos niveles elevados de insumos externos, lo cual acrecienta la importancia de las tecnologías que requieren relativamente pocos insumos externos. Ahora bien, de lo que se trata es de desarrollar esas tecnologías -que den un gran impulso a la productividad de la mano de obra y de la tierra. Algunas ya han sido mencionadas en la sección IV, relativa a las estrategias regionales (barreras vegetales, métodos de labranza no esquilmadores, agrosilvicultura, etc.). Aunque las tecnologías mejoradas aplicables a los cultivos alimentarios son a menudo altamente prioritarias, los aumentos de los ingresos dependen fundamentalmente de la diversificación en productos agropecuarios de mayor valor y en actividades no agrícolas. Por ejemplo, a diferencia de muchos cultivos alimentarios, la ganadería, la agrosilvicultura y algunas actividades de horticultura pueden ser rentables en zonas de suelos y clima malos. De modo similar, algunos entornos menos favorecidos y difíciles pueden prestarse al ecoturismo. Muchas de estas prácticas agrícolas sostenibles están en curso de aplicación en proyectos de préstamos y donaciones del FIDA. Además, se benefician de los conocimientos compartidos con otras organizaciones y asociados. Muchas de estas prácticas son muy específicas de determinados lugares y dependen de la disponibilidad de mano de obra, las lluvias y la orientación del mercado. Entre los ejemplos que cabe citar están la gestión integrada de los nutrientes (por ejemplo, mediante la labranza orientada a la conservación, el recubrimiento con mantillo de los cultivos, el empleo de fosforita, los cultivos entreverados, etc.), la gestión del agua (desarrollo de las cuencas hídricas, pequeñas redes de regadío controladas por los campesinos); gestión del ganado y de los pastos y actividades integradas de cultivo y ganadería para diversificar los ingresos, crear activos, controlar la fertilidad del suelo y disminuir los costos de la alimentación. Se aplican habitualmente distintos enfoques de la agrosilvicultura para generar ingresos de los alimentos, leña y forraje, materiales de construcción y productos forestales no madereros, y para mejorar la fertilidad del suelo, aumentar su capacidad de retención de agua y disminuir la erosión. Aumentar el acceso a los servicios y mercados financieros La debilidad de los mercados rurales se debe en parte a las deficiencias de la infraestructura y las redes de comunicación, pero los problemas que se plantean a propósito de las normas de calidad, el momento de las cosechas, la información sobre los mercados y el suministro fiable también penalizan a los productos locales en los mercados nacionales, regionales e internacionales. Muchos países están llevando a cabo reformas del mercado que tienen por objeto mejorar parcialmente los resultados generales de sus sectores agrícolas. Mas estas reformas han dado resultados disparejos en zonas menos favorecidas y más aisladas porque en ellas la infraestructura es todavía más deficiente y los costos de transporte son elevados. Por ejemplo, las reformas del mercado han disminuido la disponibilidad de abonos inorgánicos y aumentado su costo en muchas de las regiones más pobres de África. En el COAN, los agricultores han tenido que ajustar los sistemas de alimentación del ganado para depender menos de insumos que antes estaban subvencionados. Por todo lo anterior, la focalización del FIDA en aumentar el acceso a los mercados y en los vínculos con los mercados es muy importante para esos entornos arriesgados, más aislados. De manera similar, la necesidad de una manipulación eficaz posterior a la cosecha y de apoyo al desarrollo de nuevos productos para el mercado tiene aún más prioridad. Las tecnologías de la información innovadoras (por ejemplo, la radio rural vinculada a redes modernas de información y comunicaciones) también son necesidades esenciales que habrá que satisfacer en el futuro. Ya se ha expuesto anteriormente la necesidad que existe de unos sistemas financieros rurales eficaces, pero todavía mayor es la dificultad de alcanzar una sostenibilidad institucional y de llegar a los pobres. Los riesgos plantean la prioridad de disposiciones en materia de créditos y seguro que faciliten dinero en épocas de necesidad. Muchas de las actividades de los proyectos descritas más arriba han mejorado la ordenación de los recursos naturales de maneras sostenibles aumentando asimismo las posibilidades de obtener ingresos de los campesinos pobres. En el anexo II se exponen algunos estudios monográficos ilustrativos de proyectos del Fondo. En las publicaciones del FIDA se pueden hallar otros muchos. Ahora bien, en algunos entornos difíciles y frágiles, no bastarán para evitar el deterioro del medio. La solución tradicional a este problema ha consistido en que las autoridades regulen determinadas prácticas de gestión de los recursos (prohibiendo, por ejemplo, cortar árboles en zonas de laderas de montañas). El problema de este método basado en la autoridad y la coerción estatales es que va en contra de los intereses de los habitantes de los lugares, empeorando muchas veces la situación de los pobres, creando incentivos para que se actúe ilegalmente y aumentando el costo de la regulación. A continuación analizaremos una solución alternativa a ésta manera de actuar. El mercado potencial de los servicios ambientales Hay importantes factores externos positivos derivados de prácticas sostenibles de ordenación de los recursos naturales y actividades ecológicas en las que participan un número considerable de campesinos con escasos recursos, sobre todo en tierras altas y laderas de montes. Entre estas actividades está el mantenimiento de los recursos forestales, lo cual contribuye a la retención del carbono; a la conservación del suelo, con la consiguiente disminución de las escorrentías y el menor encenagamiento de las represas; y al aprovechamiento sostenible de una flora y una fauna variadas, denominadas en ocasiones especies subaprovechadas o descuidadas. Estas son aportaciones de gran importancia para la sociedad, que no se reconocen suficientemente, entre otros motivos porque es difícil cuantificarlas. Otro forma de disminuir las prácticas insostenibles podría basarse en el mercado potencial de esos servicios ambientales. Esos mercados podrían beneficiar a los pobres y la tarea consistiría en parte en integrar esos incentivos en los actuales sistemas de obtención de medios de subsistencia. El ejemplo que al respecto se cita con frecuencia es el de la retención de carbono, y en Costa Rica se ha iniciado un programa experimental. Mas los elevados costos de transacción y lo difícil que resulta supervisar los contratos habrán de limitar probablemente los beneficios resultantes para los pobres en zonas aisladas, a menos que se puedan organizar eficazmente a tal fin. También pesa sobre las innovaciones de este tipo la incierta demanda del mercado de servicios ambientales. El FIDA está llevando a cabo investigaciones sobre esta cuestión con el Centro Internacional de Investigaciones Agroforestales (ICRAF). Un método novedoso conexo es el empleo del etiquetado ecológico y conforme con el comercio justo para obtener mayores precios para los productores pobres, en parte por los beneficios medioambientales que generan. El Fondo ya ha iniciado intervenciones sobre productos no madereros de árboles y cultivos para bebidas. Apoyo activo y empeño político El desarrollo sostenible de los países en desarrollo sólo podrá alcanzarse si las diversas partes interesadas en el desarrollo coordinan sus esfuerzos y comparten los recursos disponibles. La aportación del FIDA puede consistir en participar en asociaciones estratégicas y coaliciones con gobiernos, organismo de desarrollo, el sector privado y la sociedad civil. Por ello sus proyectos están pensados para compaginarse con las políticas nacionales e internacionales e influir en ellas, aprovechando los conocimientos que han generado en su papel como catalizadores de esfuerzos. Algunas esferas conexas de acción en común son la colaboración del Fondo en iniciativas mundiales como la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CLD), el hecho de que el FIDA albergue al Mecanismo Mundial, su función de organismo de ejecución del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) y de copatrocinador -con el Banco mundial y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO)- del Grupo Consultivo sobre Investigación Agrícola Internacional (GCIAI). Los gobiernos africanos han determinado que la agricultura es uno de los sectores prioritarios en la Nueva Alianza para el Desarrollo de África (NEPAD). El FIDA sigue interviniendo en una serie de diálogos regionales para hacer progresar la causa de los campesinos pobres. Las nuevas iniciativas pueden mejorar la coordinación en torno a actividades sostenibles de investigación y desarrollo en las zonas de tierras altas, aprovechando las experiencias del GCIAI (por ejemplo, el Programa sobre las tierras altas del África oriental, el Programa sobre las laderas de montaña de América central; la Iniciativa sobre alternativas a la corta y quema, etc). Conclusión La misión del FIDA, que hemos expuesto a grandes
rasgos, marca el camino para dar a los campesinos pobres la oportunidad
de salir de la pobreza en un mundo vulnerable desde el punto de vista
ambiental. El éxito de esta empresa dependerá de que se
hallen, y se apliquen, soluciones locales a los problemas de la pobreza
y el medio ambiente, haciendo de las estrategias de obtención
de medios de subsistencia y de ingresos de los pobres el fundamento
de una gestión sostenible de los recursos. Sólo así
lograrán los hombres, las mujeres y los niños del medio
rural encontrar la puerta de salida de la pobreza siguiendo una vía
que sea ambiental y socialmente sostenible.
Anexo I: Las prioridades regionales del FIDA por temas de desarrollo, clasificadas conforme a los objetivos estratégicos del Fondo
Anexo II: Análisis monográficos de proyectos del FIDA
1/ El Programa 21 fue adoptado por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo celebrada en Río de Janeiro en junio de 1992.> 2/
Zonas marginales: tierras marginales y personas marginadas. La expresión
'zonas marginales' se refiere a zonas expuestas frecuentemente a uno
o varios tipos de tensión medioambiental. Ejemplos de ellas son
las zonas de potencial agrícola generalmente escaso expuestas
a temperaturas extremas que no sostienen el crecimiento de los cultivos;
padecen de precipitaciones escasas o muy poco previsibles; tienen suelos
pobres, poco profundos o yermos; y están muy inclinadas, por
lo que son propensas a la erosión y retienen muy poco la humedad. 4/ Esta sección se basa en un estudio encargado por el FIDA al Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias.> 5/ El término 'plaga' abarca los insectos, nemátodos, malas hierbas, enfermedades, etc..> > |
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