El acceso equitativo y seguro a la tierra es fundamental para los millones de personas que viven en las zonas rurales de los países en desarrollo y cuyos medios de vida dependen de la agricultura. La tierra es un recurso económico de vital importancia y de inmenso valor político, que define las relaciones de poder entre los individuos y los grupos sociales. Es además un factor decisivo para la formación de la identidad individual y colectiva y la organización de la vida social, cultural y religiosa.
Cada vez más, el crecimiento demográfico, la urbanización y el debilitamiento de las instituciones y los sistemas tradicionales de tenencia de la tierra ponen en peligro el acceso de la población pobre a la tierra y la seguridad de la tenencia, y agravan los conflictos a nivel local y nacional e incluso entre un país y otro. Además, las dinámicas locales y nacionales que configuran el acceso de la población pobre a la tierra no están desvinculadas de procesos de mayor amplitud y de factores de alcance mundial. Los regímenes comerciales, los sistemas alimentarios mundiales impulsados por los consumidores y las empresas, la demanda creciente de biocombustibles y las crisis, como las causadas por el cambio climático, están acentuando la competencia por la tierra y la consiguiente presión sobre los sistemas de tenencia. Por todas estas razones, en el mundo hay una fuerte demanda de tierras a medida que aumentan las oportunidades de extraer valor de ellas. Las poblaciones rurales pobres políticamente marginadas son las primeras en sufrir una mayor vulnerabilidad y precariedad, al tener que afrontar intereses mucho más poderosos.
Debido a las actuales tendencias y los nuevos desafíos que podrían provocar cambios sin precedentes en las zonas rurales y, a menos que se traten con prudencia, poner aún más en peligro los activos de tierras y los medios de vida de la población rural pobre, el apremio por abordar las cuestiones de la población rural pobre relacionadas con la tierra es cada vez mayor.
Esta necesidad apremiante ha quedado de manifiesto en iniciativas mundiales y regionales como la Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural (CIRADR) y el marco panafricano para la política de tierras y la reforma agraria destinado a ayudar a los gobiernos africanos a tratar las cuestiones relacionadas con la tierra que sustentan los objetivos de crecimiento y de reducción de la pobreza. Sin embargo, para que estos esfuerzos favorezcan a la población pobre es indispensable fundamentar las políticas, las inversiones y los programas en las perspectivas y necesidades de esas personas.
Se ha compartido con los participantes el borrador de política del FIDA titulada “Promover el acceso equitativo a la tierra y la seguridad de la tenencia a fin de reducir la pobreza rural”, que se centra específicamente en las tierras —sean agrícolas, humedales, pastizales o bosques—. El FIDA tiene interés en recibir las opiniones de los participantes en el Foro acerca de esta política, así como en saber cuáles son las cuestiones que según otras organizaciones de productores rurales, especialmente las de pescadores, interesan específicamente a los pescadores y comunidades costeras y deben incluirse en actividades de políticas futuras sobre los recursos naturales y en el informe sobre la pobreza rural que el Fondo está elaborando.
La presentación de las deliberaciones del grupo de trabajo estará a cargo de los representantes de las organizaciones que participarán en el Foro. A fin de centrar el debate y establecer las repercusiones programáticas y de políticas que las asociaciones con las organizaciones campesinas pueden tener para el FIDA, se han definido los siguientes subtemas: