A fin de atender las necesidades de la creciente población mundial, la producción agrícola deberá duplicarse de aquí a 2050. Este desafío se hace aún más difícil debido al efecto combinado del cambio climático y la creciente competencia por la tierra, el agua y las fuentes de energía. Existe un nuevo consenso mundial sobre la necesidad de un enfoque más sistémico para la intensificación agrícola sostenible que permita conservar o restaurar mejor la base de los recursos naturales y aumentar la capacidad de resistencia de los sistemas agrícolas ante las variaciones meteorológicas y el cambio climático. Los agricultores están promoviendo y adoptando cada vez más sistemas que abarcan una serie de prácticas de intensificación sostenible que a menudo están basadas en técnicas tradicionales. Sin embargo, la sostenibilidad ambiental, con frecuencia, queda comprometida para atender la necesidad urgente de reducir el hambre y la pobreza rural, así como para responder a mercados cada vez más exigentes, competitivos y homogéneos.
Sobre la base del intercambio de experiencias de los agricultores de diferentes partes del mundo, este grupo de trabajo del Foro Campesino de 2012 tendrá como objetivo:
Hacer un balance de las prácticas sobre el terreno o las decisiones de política que podrían ser inapropiadas en relación con la agricultura sostenible y las posibles esferas de intervención para corregir la situación.
Indicar los ámbitos en los que la asociación entre el FIDA y las organizaciones campesinas podría mejorar el diseño y la ejecución de los proyectos y el apoyo al diálogo sobre políticas nacionales y regionales para promover la agricultura sostenible al tiempo que se reduce la pobreza rural.
Señalar tres o cuatro recomendaciones prácticas a partir de las cuestiones planteadas durante los debates presentados al Consejo de Gobernadores del FIDA.
Se sugiere que se lleve a cabo un debate centrado en las cuestiones siguientes (la secuencia de las cuestiones puede cambiar):
Cuestión 1: Políticas
Para hacer frente a la urgencia de reducir el hambre y la pobreza a nivel nacional, los encargados de la elaboración de políticas —y, en cierta medida, los pequeños agricultores— pueden poner en peligro las buenas prácticas agrícolas sostenibles que ayudan a conservar los recursos naturales, la diversidad biológica y los servicios de los ecosistemas, y que aprovechan al máximo los conocimientos autóctonos locales y la experiencia de los agricultores. Se promueven políticas y prácticas que ofrecen un efecto inmediato en cuanto al aumento de la productividad y responden a un mercado cada vez más exigente, competitivo y homogéneo. Sin embargo, descuidan algunos de los posibles efectos negativos, especialmente a largo plazo, así como el aumento conexo de los riesgos y la reducción de la capacidad de resistencia de los pequeños agricultores.
Temas para el debate: Si bien puede ser necesario llegar a una solución intermedia, ¿cuáles medidas preventivas o correctivas se podrían adoptar para reducir el nivel de este compromiso? ¿Qué se necesitaría para respaldar el diálogo sobre políticas con los encargados de adoptar las decisiones a nivel político, de investigación o incluso de las organizaciones donantes? ¿Existen ejemplos exitosos de diálogo sobre políticas que podrían reproducirse? ¿Cuáles instrumentos o procedimientos podrían apoyar las organizaciones campesinas y el FIDA en su diálogo sobre políticas a fin de mejorar las prácticas agrícolas sostenibles?
Cuestión 2: Servicios de asesoramiento
En la mayoría de los países en desarrollo, los servicios de asesoramiento para los pequeños agricultores son muy deficientes. La comunicación entre investigadores, extensionistas y agricultores suele ser inexistente, lo que da por resultado el desarrollo de tecnologías que a menudo son inadecuadas a nivel local o no están adaptadas a las condiciones locales de los agricultores. Además, los agricultores no siempre tienen acceso a estas tecnologías, lo que se traduce en bajas tasas de adopción. Algunos enfoques participativos, como las escuelas de campo para agricultores, han sido sumamente útiles para aumentar la eficacia de combinar los conocimientos autóctonos locales con la investigación y las tecnologías adaptativas, apoyar las aptitudes y los conocimientos técnicos y de gestión de los agricultores, y aumentar la productividad y mejorar los activos sociales de los agricultores al tiempo que se tienen en cuenta las cuestiones de género y la cultura. Las escuelas de campo para agricultores crean un espacio para que los agricultores, los investigadores y los extensionistas interactúen sobre el terreno y ayudan a aumentar la autoestima de los agricultores al darles la oportunidad de convertirse en expertos y científicos en su propio campo.
Temas para el debate: ¿Existen otros enfoques igualmente exitosos? ¿Podríamos promover algunos de estos buenos ejemplos en más proyectos del FIDA? ¿Hasta qué nivel se podrían ampliar dichos enfoques participativos?
Cuestión 3: Proyectos de desarrollo
En muchos proyectos de desarrollo rural, entre ellos los proyectos del FIDA, se abarcan las cadenas de valor y se procura vincular los pequeños agricultores a los mercados. Para ello, se facilitan acuerdos contractuales con los compradores en los cuales la gestión de los servicios de asesoramiento y los proveedores de insumos suele estar a cargo de la parte contratante. En otros casos, los agricultores se organizan en grupos (de varios tipos y niveles), lo que les facilita un mejor acceso a los mercados. Sin embargo, a pesar de que los logros de los proyectos se cuantifican desde el punto de vista del aumento de la productividad a nivel de las explotaciones, las ganancias o el acceso de los agricultores a los mercados, se reúne muy poca información sobre las prácticas agrícolas que se han adoptado efectivamente y su sostenibilidad ambiental.
Temas para el debate: ¿Cuánto sabemos acerca de estas prácticas agrícolas que se están promoviendo para satisfacer las necesidades del mercado? ¿Se comprometen algunas de estas buenas prácticas que propician la sostenibilidad ambiental y económica y la capacidad de resistencia de los agricultores? ¿Hay buenos/malos ejemplos de las actividades sobre el terreno? ¿Qué pueden hacer las organizaciones campesinas y el FIDA para mejorar la situación?