Para cumplir su mandato de ayudar a los pobres de las zonas rurales a salir de la pobreza, el FIDA necesita cerciorarse de que los fondos para el desarrollo les llegan de la forma más eficiente, efectiva y transparente posible. No hay cabida para el fraude y la corrupción, que desvían recursos hacia otros fines.
En 2005, el FIDA adoptó una política de lucha contra la corrupción, cuyo objetivo es prevenir el fraude y la corrupción en los programas y proyectos que cuentan con ayuda del FIDA, y en los contratos a nivel local, nacional, regional e internacional. Conforme a dicha política:
“En las actividades financiadas con préstamos y donaciones:
El Fondo aplicará una política de tolerancia cero cuando haya determinado, mediante una investigación apropiada realizada por el Fondo, el prestatario u otra entidad competente, que se han cometido actos fraudulentos, corruptos, colusorios o coercitivos en proyectos financiados mediante sus préstamos y donaciones, e impondrá distintas sanciones de conformidad con las disposiciones de las normas, reglamentos e instrumentos jurídicos del Fondo aplicables. Por “tolerancia cero” se entiende que el FIDA investigará todas las denuncias efectuadas en el ámbito de la presente política y que se aplicarán las sanciones apropiadas en los casos en que las denuncias resulten confirmadas. Esta política se aplica a las actividades financiadas por el FIDA, tanto si son supervisadas directamente por el Fondo como por una institución cooperante. El Fondo seguirá perfeccionando sus controles internos, incluidos los controles inherentes o correspondientes a las actividades de sus proyectos, para asegurar la eficacia en la prevención, detección e investigación de las prácticas fraudulentas, corruptas, colusorias y coercitivas. El Fondo adoptará todas las medidas del caso para proteger frente a posibles represalias a las personas que contribuyan a revelar prácticas corruptas en las actividades realizadas en el marco de sus proyectos o donaciones y a las personas o entidades que sean objeto de acusaciones injustas o alevosas. Esta política está en consonancia con las adoptadas por otras instituciones financieras internacionales.
Personal del FIDA y personas que representan al Fondo:
El Fondo aplicará una política de tolerancia cero cuando haya determinado mediante una investigación apropiada que su personal, sus consultores o personas que actúen como representantes del Fondo han cometido prácticas fraudulentas, corruptas, colusorias o coercitivas. Por “tolerancia cero” se entiende que el FIDA investigará todas las denuncias efectuadas en el ámbito de la presente política y aplicará las sanciones apropiadas en los casos en que las denuncias resulten confirmadas. El Fondo aplicará distintas medidas disciplinarias y sanciones en todos esos casos, de conformidad con las normas y reglamentos del FIDA aplicables y con las disposiciones contractuales. Dichas medidas incluirán el traslado de los casos a las autoridades nacionales competentes cuando sea procedente. Cuando esos casos se refieran a personas empleadas por otra entidad, el Fondo hará cuanto esté a su alcance para que esa entidad adopte medidas adecuadas que estén en consonancia con la presente política. El FIDA seguirá perfeccionando sus controles internos para asegurar la eficacia en la prevención, detección e investigación de las prácticas fraudulentas, corruptas, colusorias y coercitivas en relación con su personal, sus consultores o sus representantes. Adoptará todas las medidas del caso para proteger frente a posibles represalias a las personas que contribuyan a revelar prácticas corruptas en sus actividades y operaciones o sean objeto de acusaciones injustas o alevosas”.
El fraude y la corrupción incluyen las siguientes prácticas, aunque no se limitan sólo a ellas: