Marco Estratégico del FIDA (2011-2015)
Dar a la población rural pobre la oportunidad de mejorar su seguridad alimentaria y su nutrición, aumentar sus ingresos y reforzar su capacidad de resistencia
El cuarto Marco Estratégico del FIDA abarca el período 2011-2015. En él se presentan la meta general, los objetivos y las esferas de orientación temática del Fondo, y se enuncian los principios de actuación por los que se regirán las operaciones y el modo en que se aplicará el marco mismo.
El mandato singular del FIDA consiste en mejorar la seguridad alimentaria y el estado nutricional, y dar a las mujeres y los hombres de las zonas rurales la oportunidad de salir de la pobreza. En el contexto mundial en constante evolución de nuestros días, donde los pobres rurales tienen nuevas oportunidades y enfrentan nuevos desafíos, este mandato requiere que se perfeccionen las estrategias e instrumentos del FIDA para lograr un impacto mayor y más sostenible. Esto no implica que el Fondo deba cambiar radicalmente lo que hace, pero sí requiere la aplicación de lo que se ha aprendido sobre la agricultura en pequeña escala y la reducción de la pobreza rural en casi 30 años de labor y un mejor aprovechamiento de las ventajas comparativas en colaboración con diversos asociados.
Este Marco Estratégico se preparó en función de un contexto mundial que se
caracteriza por problemas persistentes y grandes cambios. Entre los primeros se
encuentra la pobreza rural a escala masiva —casi 1 000 millones de personas de las
zonas rurales viven con menos de 1,25 dólares estadounidenses al día— y una
elevada prevalencia de la seguridad alimentaria y el hambre en algunas regiones.
Entre los segundos se cuentan la creciente diversidad de los medios de vida
rurales; la degradación cada vez más rápida de los recursos naturales y los
problemas que plantea el cambio climático; la importancia económica que está
cobrando la agricultura1 y la mayor demanda de alimentos, biocombustibles y otros
bienes y servicios agrícolas; el aumento y la volatilidad cada vez mayor de los
precios de los alimentos; y el incremento de la inversión del sector privado en la
agricultura.
En este contexto en constante cambio, hay muchos factores (algunos históricos y otros relativamente nuevos) que mantienen a los hogares rurales sumergidos en la pobreza y sin medios para hacer frente a los nuevos riesgos o para aprovechar las nuevas oportunidades, y que influyen en la seguridad alimentaria y el estado nutricional. Entre esos factores cabe destacar: el acceso inadecuado e inseguro a los recursos naturales, en particular en el caso de las mujeres del medio rural; la degradación de los recursos naturales; unas competencias y un capital humano limitados; unas capacidades colectivas y una organización deficientes; el acceso inadecuado a la tecnología y los servicios financieros; una integración insuficiente en los mercados y las cadenas de valor agrícolas;2 la falta de buenas oportunidades de empleo; unas políticas ineficaces; y una escasa representación de la población rural en los procesos normativos.
Desde el alza de los precios de los alimentos que tuvo lugar en 2007-2008, la comunidad internacional ha puesto en marcha una serie de iniciativas orientadas a promover la seguridad alimentaria y el estado nutricional, muchas de las cuales han supuesto un mayor apoyo a la agricultura en pequeña escala. Al mismo tiempo, ha surgido una mayor preocupación mundial en torno al cambio climático y sus consecuencias para la agricultura y los medios de vida rurales. Muchos países en desarrollo han comenzado a otorgar mayor prioridad a la seguridad alimentaria y el estado nutricional, y en algunos casos están asignando un mayor volumen de recursos presupuestarios a la agricultura. También han mejorado las perspectivas de intensificar la cooperación Sur-Sur. Además, se está reconociendo cada vez más la importancia del papel que desempeñan las mujeres en relación con la agricultura y la seguridad alimentaria y el estado nutricional de los hogares, y la necesidad de respaldar este papel mediante inversiones específicas. Estos hechos son un buen presagio para los avances futuros en la reducción de la pobreza rural y el fomento de la agricultura en pequeña escala. Y también son un buen presagio para la mejora de la seguridad alimentaria y la nutrición en las zonas rurales y en otros lugares.
Con ese telón de fondo, la labor del FIDA sigue centrándose firmemente en la población rural pobre, sus medios de vida y la seguridad alimentaria, así como en la agricultura en pequeña escala como fuente primordial de ingresos y garantía de nutrición para muchos hogares rurales pobres, y como motor del crecimiento de la economía rural. Con los años, el Fondo ha ido acumulando un caudal importante de experiencia que le confiere una ventaja comparativa en estos ámbitos. Por ejemplo: colabora con sus asociados para elaborar proyectos innovadores y sólidos que tengan en cuenta las limitaciones y prioridades determinadas por la población rural pobre; fomenta el empoderamiento de las mujeres y los hombres pobres del medio rural, sus organizaciones y sus comunidades; y participa en el diálogo sobre las políticas basándose en la experiencia adquirida sobre el terreno. En una coyuntura mundial que evoluciona continuamente, el FIDA hará uso de su ventaja comparativa para desempeñarse como protagonista destacado y asociado eficaz en las nuevas iniciativas relacionadas con la reducción de la pobreza rural, la agricultura en pequeña escala y la seguridad alimentaria. Y hará esto de un modo que permita incrementar al máximo los beneficios para los pobres rurales y que contribuya a que se los tenga más en cuenta en la formulación de políticas, la asignación de recursos y la prestación de servicios.
Con objeto de usar su ventaja comparativa para lograr un mayor impacto, el FIDA
aplicará una visión dinámica en la cual se considera que la agricultura en pequeña
escala puede responder a una mayor demanda de alimentos y otros bienes y
servicios agrícolas, y así generar ingresos y una gama de otros beneficios para la
población rural pobre. Para muchos pequeños agricultores y productores
ganaderos, la agricultura puede ofrecer un camino viable para salir de la pobreza
hoy y en el futuro. Pero para que esto sea posible, la agricultura en pequeña escala
tiene que orientarse al mercado y aprovechar las oportunidades generadas por el
aumento de la demanda de los productos agrícolas. Debe ser más productiva y más
sostenible para prosperar en un entorno donde los recursos y la energía son
escasos, y debe lograr una mayor capacidad de resistencia ante los cambios
climáticos. Y por último, tiene que estar integrada en espacios rurales dinámicos
done los vínculos entre las zonas rurales y urbanas desempeñen un papel cada vez
más importante, y donde las actividades no agrícolas que integran las cadenas de
valor agrícolas o giran en torno a ellas ofrezcan a muchos pobres rurales cada vez
más oportunidades de empleo y empresariales.3
En este contexto, la meta general del FIDA es: dar a la población rural pobre la
oportunidad de mejorar su seguridad alimentaria y su nutrición4
, aumentar sus
ingresos y reforzar su capacidad de resistencia. El logro de esta meta se basa en
cinco objetivos estratégicos, a saber:
- fomentar una base de recursos naturales y activos económicos para las mujeres y los hombres pobres de las zonas rurales, que sea más resistente al cambio climático, la degradación ambiental y la transformación del mercado;
- facilitar el acceso de las mujeres y los hombres pobres de las zonas rurales a los servicios que contribuyen a reducir la pobreza, mejorar la nutrición, aumentar los ingresos y reforzar la resistencia en un entorno en evolución;
- lograr que las mujeres y los hombres pobres de las zonas rurales y sus organizaciones sean capaces de gestionar empresas agrícolas y no agrícolas rentables, sostenibles y resistentes o que puedan sacar provecho de las oportunidades de empleo digno que se presenten;
- promover que las mujeres y los hombres pobres de las zonas rurales y sus organizaciones sean capaces de influir en las políticas y las instituciones que afectan a sus medios de vida, y
- propiciar entornos institucionales y normativos favorables a fin de fomentar la producción agrícola y las diversas actividades no agrícolas conexas.
En procura de lograr su meta y sus objetivos, el FIDA reorientará sus iniciativas en los distintos niveles. A nivel general, se propone:
- actuar como impulsor de las iniciativas de reducción de la pobreza basadas en la agricultura en pequeña escala;
- ayudar a los países a ampliar la escala de las iniciativas eficaces a través de las operaciones financiadas por el FIDA;
- intensificar su labor en la esfera de las políticas;
- fortalecer sus asociaciones en favor de los pobres con diversos agentes, como pueden ser otros organismos de las Naciones Unidas, los donantes de los sectores público y privado y las empresas comerciales que pueden llevar a las zonas rurales inversiones, activos y servicios favorables a los pobres, y
- reforzar su función de promotor e intermediario de conocimientos.
En el ámbito de los programas y proyectos, se redoblarán los esfuerzos por:
- promover la sostenibilidad ambiental y la capacidad de resistencia de la agricultura en pequeña escala;
- fomentar la realización de acuerdos contractuales favorables para todos a fin de ayudar a los pequeños productores agrícolas a aprovechar las oportunidades que ofrecen las cadenas de valor del sector, pero corriendo menos riesgos;
- respaldar el desarrollo de tecnologías orientadas a la intensificación sostenible de la agricultura en pequeña escala;
- aumentar la capacidad de las instituciones financieras para ofrecer una amplia gama de servicios inclusivos a la población rural pobre;
- fomentar las capacidades de las mujeres y los hombres de las zonas rurales, incluidos los jóvenes, y
- aprovechar las oportunidades de utilizar fuentes de energía renovables en las explotaciones y las comunidades, y promover el uso de tecnologías de bajo costo que utilicen los recursos locales para generar energía en las comunidades.
En cuanto a las esferas temáticas, el FIDA seguirá haciendo hincapié en las siguientes:
- recursos naturales: tierras, agua, energía y biodiversidad;
- mitigación del cambio climático y adaptación a este;
- tecnologías agrícolas mejoradas y servicios de producción eficaces;
- una amplia variedad de servicios financieros inclusivos;
- integración de la población rural pobre en las cadenas de valor;
- fomento de empresas rurales y oportunidades de empleo no agrícola;
- formación y capacitación técnica y profesional, y
- apoyo a las organizaciones de productores rurales.
La igualdad de género y la inclusión social se abordarán como temas intersectoriales en cada una de estas esferas, al igual que las estrategias de los hogares para mejorar la seguridad alimentaria y la nutrición.
En su labor, el FIDA observará ocho principios de actuación, a saber:
- un enfoque diferenciado en función del contexto del país;
- focalización;
- apoyo al empoderamiento de la población rural pobre;
- promoción de la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer;
- creación de oportunidades viables para la juventud rural;
- innovación, aprendizaje y ampliación de escala;
- asociaciones eficaces y movilización de recursos, y
- • sostenibilidad.
Al aplicar este Marco Estratégico, el FIDA intensificará su empeño por incorporar la gestión orientada a los resultados de desarrollo. Seguirá gestionando sus actividades teniendo presente la calidad, sobre todo mediante el fortalecimiento de los sistemas internos de mejora de la calidad y garantía de la calidad, y continuará procurando aumentar su eficiencia y lograr más y mejores resultados a menores costos. Además desarrollará nuevos proyectos y programas en asociación con diversos agentes del sector privado a fin de ofrecer mayores beneficios a los pequeños productores agrícolas. También pondrá mayor empeño en las actividades de promoción y comunicación relacionadas con la agricultura en pequeña escala, el desarrollo rural y la seguridad alimentaria y la nutrición. Seguirá contribuyendo a hacer oír las opiniones de las mujeres y los hombres pobres del medio rural en los debates pertinentes. Y, por último, continuará fomentando la agricultura en pequeña escala rentable, sostenible y resistente como parte fundamental de la respuesta ante la creciente demanda de alimentos y otros bienes y servicios agrícolas, tanto a nivel local como en los países en desarrollo y mundialmente.
1/ De conformidad con la práctica estándar en el FIDA, en este Marco Estratégico el término “agricultura” comprende la producción agrícola, la producción ganadera, la pesca artesanal y la acuicultura, y la silvicultura.
2/ En este documento, la expresión “cadena de valor agrícola” significa la cadena de actividades por medio de las cuales se producen, distribuyen y consumen los bienes y servicios agrícolas. Cada cadena de valor comprende diversas actividades y agentes en la fase avanzada y la fase inicial del proceso productivo, entre ellos: proveedores de insumos, proveedores de servicios financieros y de otro tipo, agricultores y productores ganaderos, trabajadores agrícolas, elaboradores, transportistas, comerciantes, consumidores, etc. Si bien se puede producir valor en cada uno de los segmentos de la cadena, por diversos motivos, algunos productores y trabajadores agrícolas generalmente obtienen una parte menor del valor que se produce a lo largo de cada cadena.
3/ En este documento, los términos “empresa” y “empresarial” a menudo se usan para hacer referencia a las actividades comerciales realizadas por los pobres rurales, como pequeños “empresarios” y microempresarios. Dichos términos se emplean para reconocer el hecho de que millones de mujeres y hombres rurales pobres generan ingresos mediante la producción de bienes y servicios agrícolas o de otro tipo para el mercado, y que las condiciones de los mercados y los precios determinan en gran medida sus decisiones respecto a estas actividades. Los programas de desarrollo solo podrán ayudar a estos hombres y mujeres a salir de la pobreza mediante mecanismos sostenibles si se reconocen y abordan sus necesidades y limitaciones como pequeños y microempresarios.
4/ La nutrición como objeto de atención en el FIDA se origina en el Convenio Constitutivo del FIDA de junio de 1976, en el cuyo artículo 7.1 d) ii) “Operaciones” se enuncia lo siguiente: “…se insistirá en la mejora del nivel nutricional de las poblaciones más pobres de esos países y de sus condiciones de vida”. En ese contexto, el FIDA contribuye a la nutrición gracias al apoyo que presta a la agricultura, lo cual permite mejorar el acceso a alimentos nutritivos y a dietas de alta calidad y proporcionar micronutrientes esenciales basados en los alimentos a los grupos pobres y marginados.
