Reseña del Marco Estratégico del FIDA (2007-2010)
El FIDA da a la población rural pobre la oportunidad de salir de la pobreza
El FIDA es una institución financiera internacional y un organismo especializado de las Naciones Unidas cuyo objetivo es erradicar la pobreza de las zonas rurales de los países en desarrollo, en las que vive la mayoría de las personas más pobres del mundo.
Nuestra labor se centra en la población rural pobre, marginada y vulnerable, integrada por pequeños agricultores, campesinos sin tierra, jornaleros, pastores, pescadores artesanales y empresarios en pequeña escala que dependen de la agricultura y las actividades conexas para sobrevivir. Prestamos especial atención a las diferencias de género y al empoderamiento de las mujeres, que constituyen un número desproporcionadamente grande de las personas que viven en situación de pobreza extrema en todo el mundo. Asimismo, reconocemos las necesidades particulares de los pueblos indígenas y las minorías étnicas, especialmente las de América Latina y Asia.
En el Marco Estratégico del FIDA se delinean nuestras nuevas orientaciones para el período 2007-2010
En el Marco Estratégico del FIDA se indica de qué manera la organización contribuirá a lograr los objetivos de desarrollo del Milenio durante el período comprendido entre 2007 y 2010. Se exponen nuestras metas y objetivos, los resultados que nos esforzamos por conseguir, los principios que rigen nuestras decisiones y acciones, y los puntos fuertes que impulsan nuestra labor en asociación con otros interlocutores, a fin de dar a la población rural pobre la oportunidad de salir de la pobreza. En él se delinean las nuevas orientaciones y métodos de trabajo previstos para dar respuesta a las necesidades de la población rural pobre en un mundo que evoluciona con rapidez, y se refleja nuestro modo de abordar un programa internacional de desarrollo en constante cambio y la necesidad de aumentar el volumen y la eficacia de las inversiones destinadas a reducir la pobreza y el hambre en las zonas rurales. El propósito es velar por que el FIDA produzca el mayor impacto posible en favor de las poblaciones rurales pobres. En esta reseña se exponen a grandes rasgos las características principales del Marco Estratégico del FIDA. Para saber más acerca de las orientaciones estratégicas del FIDA consultar la versión completa del documento.
Una alianza mundial exitosa de países desarrollados y en desarrollo consagrada a erradicar la pobreza rural
El FIDA se creó en 1976 como una asociación mundial entre los países miembros de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), los de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y otros países en desarrollo, y moviliza recursos de los 165 países que lo integran con el fin de conceder préstamos a bajo tipo de interés y donaciones a los Estados Miembros de ingresos medios y bajos para financiar programas y proyectos de reducción de la pobreza en las comunidades rurales más pobres del mundo. Es ese amplio abanico de miembros el que establece e impulsa nuestro programa de desarrollo.
También colaboramos con una gran gama de asociados de la comunidad internacional dedicada al desarrollo, en especial con otros organismos de las Naciones Unidas, para aumentar la eficacia de las actividades de desarrollo a nivel mundial. Entre nuestros numerosos y diversos asociados en los países y comunidades destacan los gobiernos, las organizaciones no gubernamentales, las organizaciones de base comunitaria y la propia población rural pobre.
El FIDA actúa asimismo en defensa de los intereses de la población rural pobre. Nuestra orientación multilateral nos proporciona una sólida base de alcance mundial para debatir cuestiones relacionadas con las políticas rurales y fomentar una mayor sensibilización acerca del porqué la agricultura y el desarrollo rural son esenciales para la consecución de los objetivos de desarrollo del Milenio.
Función y centro de interés del FIDA
El FIDA cuenta con 30 años de experiencia de trabajo con las comunidades más pobres y de más difícil acceso. Nuestro centro de interés constante ha sido la agricultura y el desarrollo rural, incluso en los períodos en los que se registró una disminución de la ayuda general destinada a esas esferas. En un mundo en el que la mayoría de las personas pobres vivirá en zonas rurales durante al menos otros 30 años, el FIDA colabora con los hombres y mujeres pobres del medio rural para crear oportunidades adaptadas a las condiciones locales que les permitan prosperar económicamente en sus propias comunidades.
La ventaja comparativa del FIDA radica en tres esferas generales.
Colaboramos con los asociados nacionales para diseñar y ejecutar programas y proyectos innovadores que encajen en los sistemas y políticas nacionales. Esas iniciativas responden a las necesidades, prioridades, oportunidades y limitaciones señaladas por la población rural pobre.
Damos la posibilidad a la población rural pobre de tener acceso a los bienes, servicios y oportunidades que necesita para salir de la pobreza. Además ayudamos a estas personas a ampliar sus conocimientos teóricos y prácticos y a fortalecer sus organizaciones para que puedan dirigir su propio desarrollo e influir en las decisiones y políticas que afectan a su vida.
Ponemos a prueba enfoques nuevos e innovadores para reducir la pobreza. Compartimos ampliamente nuestros conocimientos y colaboramos con los países miembros y otros asociados para reproducir y ampliar los enfoques exitosos.
Afrontar los desafíos del desarrollo rural en un mundo en rápida evolución
Tres cuartas partes de los 1 000 millones de personas que se hallan en situación de pobreza extrema en todo el mundo viven en zonas rurales. Se trata de personas que carecen de tierra, o bien de agricultores cuyas parcelas son demasiado pequeñas para suplir sus necesidades. No tienen acceso a la tierra, el agua, las tecnologías y servicios agrícolas, ni a los recursos financieros que necesitan para que sus actividades agrícolas resulten productivas. Tampoco tienen acceso a los mercados ni a oportunidades para emprender actividades empresariales que puedan ayudarlas a aumentar sus ingresos. Pero, por encima de todo, carecen del poder de organización y de la influencia que hacen falta para abogar por sus necesidades y sacar partido de las oportunidades que se les van presentando. A este respecto, las mujeres suelen ser las más desfavorecidas.
Si bien es cierto que los cambios que se están produciendo a nivel mundial en los sistemas de comercialización agrícola y en las tecnologías para la producción deparan nuevas oportunidades a algunos pequeños agricultores de los países en desarrollo, las personas más marginadas y más pobres rara vez se benefician de ellas. Al mismo tiempo, deben afrontar nuevos desafíos cada vez más acuciantes que agravan su vulnerabilidad a la pobreza, el hambre y los desplazamientos, y aumentan la incertidumbre acerca de su futuro. Por ejemplo, los más damnificados por el cambio climático serán las personas más pobres y vulnerables. En el FIDA colaboramos con la población rural pobre para ayudarla a gestionar las tierras y demás recursos naturales con métodos que hagan posible atenuar los efectos del cambio climático. También trabajamos con las Naciones Unidas y otros asociados internacionales para hacer frente a los retos más amplios que plantea el cambio climático.
Otros desafíos acuciantes con que se enfrentan los habitantes del medio rural son los conflictos, la degradación ambiental, los biocombustibles y el flagelo del VIH/SIDA.
Hoy día, los gobiernos, la sociedad civil y las organizaciones internacionales están unidos en su empeño por alcanzar los objetivos de desarrollo del Milenio. Con esta finalidad, países de todo el mundo aplican estrategias de reducción de la pobreza, y la comunidad internacional está coordinando mejor sus actividades de desarrollo y mejorando el modo en que se presta la ayuda con arreglo al compromiso enunciado en la Declaración de París. El proceso de reforma emprendido por las Naciones Unidas insta a los organismos a trabajar juntos como un único equipo en los países en desarrollo.
Pese a estos avances, hay que seguir esforzándose por mejorar la capacidad de los gobiernos nacionales y la comunidad internacional para atender las necesidades de la población rural pobre. En buena parte de las estrategias nacionales de reducción de la pobreza, los temas de la agricultura y el desarrollo rural no se tienen plenamente en cuenta. En muchos países en desarrollo, los ministerios de agricultura tienen una capacidad limitada para llevar a cabo reformas normativas decisivas. Además, aunque la población rural pobre empieza a hacer valer sus opiniones por conducto de organizaciones más sólidas, aún está muy lejos de actuar en pie de igualdad con otros interlocutores para elaborar las políticas que afectan a sus medios de vida. El FIDA es consciente de estos desafíos y mediante la puesta en práctica de su Marco Estratégico se propone responder más eficazmente a las necesidades de las personas pobres del medio rural ahora y en el futuro.
El FIDA aumenta la eficacia de sus actividades de desarrollo
El FIDA es signatario de la Declaración de París sobre la Eficacia de la Ayuda y tiene la firme determinación de contribuir a aplicarla. Además, participa plenamente en el proceso de reforma de las Naciones Unidas.
Estamos abordando con éxito el desafío de aumentar nuestra eficacia de desarrollo aplicando el enfoque de la gestión orientada a los resultados de desarrollo tanto en los proyectos y en los programas en los países que cuentan con nuestra ayuda como dentro del FIDA, con el fin de:
- velar por que nuestros programas sustenten plenamente las prioridades de desarrollo nacionales;
- reforzar la colaboración con los gobiernos de nuestros Estados Miembros y los asociados para crear entornos normativos propicios a la erradicación de la pobreza rural;
- aumentar el impacto sostenible de nuestras operaciones y garantizar que están a la vanguardia de las buenas prácticas;
- poner a prueba y aplicar enfoques nuevos e innovadores de reducción de la pobreza;
- ser más capaces de transformar la experiencia en conocimientos y de compartir esos conocimientos con nuestros asociados;
- alinear nuestros recursos humanos y financieros con las prioridades estratégicas que nos hemos fijado;
- implantar sistemas integrados de planificación, gestión, medición y rendición de cuentas sobre los resultados, y
- limitar los gastos administrativos y estudiar varias opciones para compartir servicios con otros organismos de las Naciones Unidas con sede en Roma.

Selectividad y orientación