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La Prensa, Nicaragua 1 November 2004 El Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA) aprobó satisfactoriamente la más reciente supervisión realizada por los organismos donantes que brindan apoyo al sector agropecuario del país, lo que podría garantizarles la ayuda financiera para los próximos cuatro años. En tiempos difíciles hay que saber dónde se gasta el dinero y este primer período que va del 2000 al 2004 nos permite dar una opinión muy positiva de la trayectoria del INTA, dijo Ernest Schaltegger, director de Tulum, la oficina designada para realizar la consultoría por encargo de la Agencia Suiza Para el Desarrollo y la Cooperación (Cosude). Donantes como el Banco Mundial, el Fondo Internación de Desarrollo Agropecuario (FIDA), el gobierno de Holanda y especialmente el Cosude, están definitivamente satisfechos con el trabajo del INTA, dice Schaltegger. A grandes rasgos podemos decir que el INTA es efectivamente la institución de excelencia en Nicaragua para la generación, innovación y transferencia de tecnología agropecuaria, siempre a disposición de los productores, señaló el consultor, quien ha seguido de cerca el trabajo de esa entidad desde su fundación en 1993. Hemos seguido el abanico de tecnologías generadas por el INTA a lo largo de los últimos ocho años y podemos confirmar que cumplen con las exigencias. Siempre han sido fuertes con tecnología que brinda seguridad alimentaria en granos básicos, tubérculos, raíces y cultivos de patio, agregó. Ganando terreno Schaltegger dijo que en los últimos años dicha institución ha ganado mucho terreno en la generación y validación de tecnologías que tienen vocación exportadora, que se insertan en cadenas productivas y sobre todo poniendo énfasis en la post cosecha. Lo más alentador, agregó el consultor, es que en la actualidad el INTA desarrolla y valida tecnologías que son respetuosas con el medio ambiente, con un manejo integral de las plagas, lo cual se traduce en un manejo integrado de los cultivos y de la conservación tanto agroforestal, como de aguas y suelos. A nivel de tecnologías agrícolas nos encontramos muy bien comparativamente con otros países del istmo centroamericano, aseveró. |
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Opciones estratégicas Según Schaltegger, estos cuatro años de financiamiento, de un total de 16 que tienen contemplados los donantes, han permitido al INTA tomar opciones estratégicas y además dejar en claro que su función primordial será la asistencia técnica pública, dirigida sobre todo a pobres en situaciones difíciles tanto ecológicas como económicas, sin olvidar a otros sectores agrícolas. El gran problema de Nicaragua es que en los últimos diez años se ha invertido mucho en el sector sin que la respuesta sea sumamente buena, pero hay razones estructurales ajenas al INTA, debido a que la adopción de tecnología está estrechamente vinculada con los niveles de educación y acceso al crédito y al mercado, explicó. En los últimos cuatro años el INTA ha recibido un financiamiento del Banco Mundial de 35 millones de dólares y aunque de momento se desconoce el monto para los próximos cuatro años, la idea es ampliar el número de donantes y dirigir este esfuerzo de apoyo con fondos y mecanismos administrativos comunes que disminuyan los costos de transacciones, concluyó Schaltegger. Más apoyo Hay un consenso muy fuerte entre los donantes, de que el Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA) merece un ulterior apoyo, pues ha hecho mucho camino en los últimos cuatro años, expresó Ernest Schaltegger, consultor de la Agencia Suiza Para el Desarrollo y la Cooperación (Cosude). |
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