Comunicado de prensa IFAD 04/01
Roma, 5 Febrero 2001 Si cuentan con el apoyo necesario, los campesinos pobres ''pueden lograr escapar de la pobreza'', afirma el informe sobre la Pobreza Rural en el 2001: un desafío para acabar con la pobreza rural''.
El informe, publicado por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) ha sido dado a conocer hoy en la sede de las Naciones Unidas de Nueva York por su Secretario General, Sr. Kofi Annan. Este informe se centra en los pobres rurales que son las tres cuartas partes de los 1.2 mil millones de pobres del planeta. ''Cientos de personas viven en la pobreza en las zonas rurales, dice el informe.
Si bien durante las dos décadas que van desde 1970 a 1990, se presenciaron avances reales en la lucha contra la pobreza, el hambre, la muerte prematura y el analfabetismo, este progreso se ha estancado. Las economías rurales han sido ignoradas, la ayuda para la agricultura ha descendido del 20 por ciento de la ayuda total a finales de los años 80 a un 12 por ciento actual. La ''Revolución Verde'', que comprendía variedades de alto rendimiento, fertilizantes y riego, y que empezó en la década de los 60, también se ha estancado, dice el informe.
La mayoría de los pobres del campo viven de la agricultura o del trabajo agrícola y el compromiso internacional de disminuir la pobreza a la mitad en el 2015 ''debe centrarse en revivir la agricultura'', indica el informe.
Los pobres necesitan técnicas agrícolas para elevar la producción de los alimentos básicos, hacer mejor uso de los recursos hídricos y aumentar la demanda de mano de obra. Es necesario redistribuir los recursos en favor de los pobres esto no significa descuidar el crecimiento económico, sino que lo puede favorecer, afirma este informe.
Se señalan cuatro aspectos de singular importancia:
El papel crucial que juegan los alimentos básicos en las vidas de los campesinos pobres debe ser reconocido en las políticas de mercadeo y tecnológicas. Las personas que viven en condidiones de extrema pobreza obtienen alrededor del 70-80 por ciento de las calorías de los alimentos básicos.
La reducción de la pobreza rural requiere una mejor distribución y asignación de los recursos hídricos. Existe una fuerte restricción en el abastecimiento de agua potable, no sólo debida a la presión por canalizar el agua a las zonas urbanas sino también para dedicarla a usos industriales. Asegurarse mayor cantidad de agua para destinarla a aumentar la producción de alimentos básicos es un gran desafío.
En las zonas rurales, el crecimiento económico por sí solo no será suficiente para alcanzar la meta de reducir la pobreza a la mitad. La desigualdad puede ser demasiado grande y la pobreza demasiado profunda. Es necesario que los campesinos pobres obtengan mayor empoderamiento.
Ciertos grupos sociales merecen una atención especial, especialmente las mujeres, y es menester que se reconozca la importancia que tiene que los campesinos pobres participen en el proceso de toma de decisiones.
El informe analiza los medios más rápidos y efectivos de acabar con la pobreza y el hambre. Es necesario llevar a cabo cambios institucionales que permitan a los pobres participar de forma más importante en las decisiones y fuerzas que afectan sus vidas. Si se proporciona a los pobres acceso a la tierra, al agua, al crédito, a la información y tecnología, y también acceso a la educación y a la salud, se puede lograr reducir la pobreza. Cuando se han introducido cambios en los sistemas de tenencia de la tierra para dar mayor seguridad a los pobres, se han obtenido aumentos significativos en la producción de alimentos.
El mejoramiento de la tecnología agrícola es crucial para la reducción de la pobreza. La biotecnología debe ser intensiva en la generación de empleo y sostenible. Y los pobres han de tener el poder para participar en las decisiones que determinan qué tecnología se usa de otro modo, no es probable que se beneficien de ella, advierte el informe.
También es importante el acceso a los insumos agrícolas y a los mercados, ya sea a nivel local, nacional y global. Ello requiere mejores caminos, en particular en las zonas aisladas, y mejores instituciones de mercadeo. Las cooperativas de mercadeo pueden ser una solución; los controles sobre los comerciantes pueden ser un complemento necesario a las políticas de privatización y liberalización. El acceso a los insumos puede facilitarse con el microcrédito.
La respuesta a la pobreza rural no sólo radica en la agricultura, enfatiza el informe, ''a pesar de que es parte fundamental de ella''. Los cambios sociales, cuando están vinculados a cambios en la agrícultura, pueden conferir a los pobres mayor poder sobre los factores que conforman sus vidas.
A nivel internacional, la coordinación entre donantes puede aumentar la eficacia de la ayuda y reforzar el esfuerzo de reducir la pobreza. El informe indica que la reducción de la pobreza es una tarea compleja y multifacética, ''que requiere un compromiso constante donde no hay recetas ni soluciones fáciles''.
El Presidente del FIDA, Fawzi Hamad Al-Sultan, advierte que los aumentos en la producción de alimentos por parte de los agricultores comerciales son bienvenidos pero ''pueden significar poco en la reducción de la inseguridad alimentaria y la pobreza que afecta a millones de pequeños agricultores y ganaderos. Un aumento de la producción de los pequeños campesinos y ganaderos tendrá un impacto mucho mayor en la pobreza.''
El FIDA es un organismo especializado de las Naciones Unidas con el mandato específico de luchar contra el hambre y la pobreza en las regiones de menos recursos del mundo. Desde 1978, el FIDA ha financiado 584 proyectos en 114 países y en la Ribera Occidental y Gaza, para los que ha proporcionado 7200 millones de dólares en forma de préstamos y donaciones. Mediante esos proyectos, alrededor de 250 millones de campesinos han tenido la oportunidad de salir de la pobreza. El FIDA facilita la mayor parte de sus recursos a países de bajos ingresos en condiciones muy favorables, con plazos de reembolso de hasta 40 años, incluido un período de gracia de hasta 10 años, y un cargo por servicios del 0,75% anual.