Comunicado de prensa IFAD GC/03
Roma, 20 febrero 2001. El Presidente del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), Fawzi H. Al-Sultan, afirmó hoy que es urgente y necesario que la comunidad internacional le otorgue la prioridad absoluta a la ayuda a la agricultura, a la cual debe garantizar nuevos e importantes recursos para garantizar la subsistencia a las poblaciones rurales.
Al Sultan, quien ha sido presidente de esta agencia de Naciones Unidas durante los últimos ocho años, calificó al FIDA un instrumento ''experimentado y confiable'' para combatir la pobreza en el mundo.
Al Sultan intervino en la inauguración de la vigésimo cuarta sesión del Consejo de Gobernadores de esta agencia, que tiene su sede en Roma, que se clausurará mañana, durante la cual será elegido el nuevo presidente, se fijará el presupuesto anual de la institución y su línea de acción.
El presidente del FIDA subrayó los elementos más importantes del Informe sobre la pobreza en el mundo rural 2001, lamentando que la agricultura haya recibido apoyos financieros insuficientes, que se redujeron del 40 por ciento entre 1988 y 1998, a pesar que existía el compromiso a nivel internacional de intensificar los esfuerzos para combatir la pobreza.
Denunció el peligro que también en el nuevo siglo no se resuelvan los graves problemas ligados a la pobreza en las áreas rurales.
De acuerdo a la tendencias actual, la reducción de la pobreza será solo de un tercio, en lugar de la mitad, como se había fijado la comunidad internacional para el 2015, mientras que en Africa será aún menor, de solo un sexto, afirmó.
Destacó la capacidad del FIDA para crear y definir proyectos para reducir la pobreza, un empeño, manifestó, que ha dado a esta organización un indiscutible prestigio en el mundo.
El FIDA es un organismo especializado de las Naciones Unidas con el mandato específico de luchar contra el hambre y la pobreza en las regiones de menos recursos del mundo. Desde 1978, el FIDA ha financiado 584 proyectos en 114 países y en la Ribera Occidental y Gaza, para los que ha proporcionado 7200 millones de dólares en forma de préstamos y donaciones. Mediante esos proyectos, alrededor de 250 millones de campesinos han tenido la oportunidad de salir de la pobreza. El FIDA facilita la mayor parte de sus recursos a países de bajos ingresos en condiciones muy favorables, con plazos de reembolso de hasta 40 años, incluido un período de gracia de hasta 10 años, y un cargo por servicios del 0,75% anual.