Comunicado de prensa IFAD: 20/02
Monterrey,
México, 18 de marzo de 2002.- La Conferencia Internacional sobre
la Financiación para el Desarrollo (FpD) no puede fomentar un desarrollo
económico de amplia base a menos que no lleve a aumentar la financiación
para luchar contra el hambre y la pobreza rural, han advertido hoy durante
una conferencia de prensa tres organizaciones de las Naciones Unidas.
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) han subrayado que ''si no se aumentan los fondos destinados a combatir el hambre y la pobreza en el mundo, seguirán en pie los obstáculos capitales para el desarrollo humano y económico. Es más, el hambre y la pobreza no se reducirán a la mitad para el año 2015, como establecieron los líderes de todo el mundo en la Cumbre del Milenio de 2000. Los avances realizados en este sentido han estado muy por debajo del promedio necesario''.
En un informe conjunto elaborado para la conferencia de Monterrey, la FAO, el FIDA y el PMA han identificado una doble estrategia para conseguir una reducción substancial del hambre y la pobreza:
La difusión del hambre y la malnutrición en un mundo donde los alimentos abundan presupone que la pobreza extrema es el motivo principal de la subnutrición. Al mismo tiempo, el hambre y la malnutrición son las causas fundamentales de la pobreza.
De los 1.200 millones de personas que viven en condiciones de extrema pobreza - es decir, con una renta menor de un dólar por día - el 75 por ciento vive en zonas rurales y se ganan la vida principalmente a través de la agricultura. Y 780 millones de personas en el mundo en vías de desarrollo pasan hambre todavía. Además en los últimos quince años la ayuda a la agricultura y al desarrollo rural ha disminuido de casi la mitad.
Las tres organizaciones de las Naciones Unidas han invitado a la FpD a invertir su tendencia descendente en la financiación al desarrollo. Así, los limitados recursos financieros servirían para fomentar de forma más eficaz una economía mundial más abierta y equitativa, el objetivo final de la FpD.
La FAO, el FIDA y el PMA han recordado: ''Los que sufren por el hambre y la malnutrición están atrapados en un círculo vicioso: el escaso consumo de alimentos y el mal estado nutricional provocan vulnerabilidad a las enfermedades, baja productividad y pobreza constante. Los datos muestran claramente que en las sociedades en las que el hambre está muy difundido, el crecimiento global, un elemento clave para la reducción sostenible de la pobreza, se ve gravemente comprometido''.
El Director General de la FAO, Jacques Diouf ha subrayado en su discurso que ''una persona hambrienta no puede trabajar a pleno rendimiento. Si alrededor del 40 por ciento de la población de un país está subnutrida, la economía, en conjunto, carece de la energía necesaria para crecer'' .
''Todavía más alarmante - ha continuado - es que una persona hambrienta es una persona furiosa, fácilmente influenciable por las afirmaciones de que el sistema económico mundial no funciona y debe ser destrozado en favor de algo radicalmente diferente''.
Las tres agencias han hecho notas que ''entre 1975 y 1999, los países que consiguieron reducir las cifras del hambre fueron aquellos que invirtieron de forma substancial mucho más en la agricultura que aquellos donde la subnutrición sigue siendo muy difusa. Es preocupante que la formación de capital para los trabajadores agrícolas se haya estancado o haya disminuido en los países donde más del 20 por ciento de la población está subnutrida y donde la agricultura es esencial para la reducción de la pobreza y la seguridad alimentaria''.
''Hay una incongruencia entre el destino de las ayudas y la constatación de que la pobreza se encuentra de forma abrumadora en las zonas rurales'', ha dicho Lennart Bage, Presidente del FIDA. ''El objetivo de las ayudas debe ser el de capacitar a los campesinos pobres para conseguir una mejor calidad de vida, para ellos mismos y sus familias, con una mejor integración entre los factores de producción, los mercados y las instituciones. El acceso a la tecnología también es muy importante para aumentar su productividad''.
Aunque haya oportunidades para el desarrollo, a menudo las familias pobres no pueden beneficiarse de ellas. El acceso directo a los alimentos, incluyendo la ayuda alimentaria cuando sea necesaria, juega aquí un papel fundamental. Por eso, las tres agencias de las Naciones Unidas han solicitado el establecimiento de programas de ayuda alimentaria y de redes de inocuidad de los alimentos cuyo objetivo sea la mejora del estado nutricional de las familias campesinas pobres y el prestarles ayuda para afianzar su seguridad alimentaria a largo plazo.
La Directora Ejecutiva del PMA, Catherine Bertini, ha dicho: ''Tenemos que recordar que las personas hambrientas necesitan hoy nuestra ayuda. Esperamos que el desarrollo económico a largo plazo les ayudará a salir de la pobreza en el futuro, pero hay decenas de millones de padres y madres que todas las mañanas se despiertan con la misma pregunta: ¿Qué voy a dar hoy de comer a mis hijos? Tenemos que ayudarles. Si esas familias están malnutridas se quedarán cada vez más atrás. La ayuda alimentaria puede hacer frente hoy a sus necesidades alimentarias y darles nuevas oportunidades para mañana. Los programas de alimentación escolar, por ejemplo, han aumentado las matrículas, sobre todo de niñas, en un 300 por ciento en los países en vías de desarrollo. ¿Qué manera mejor para promover el desarrollo que invertir en salud y educación del mundo infantil?''.
Las tres agencias de las Naciones Unidas han recordado que la responsabilidad para salir del hambre y la pobreza compete en primer lugar a las personas, a sus familias, a las comunidades y gobiernos, y advierte que el porcentaje de inversión pública que los países en desarrollo dedican a la agricultura y al desarrollo rural está muy lejos de ser adecuada ''sobre todo, en los países donde la escasez alimentaria es muy elevada''.
La FAO, el FIDA y el PMA han concluido diciendo: ''Estamos firmemente convencidos de que es un error considerar la ayuda al desarrollo una obra de caridad. Erradicar la pobreza extremada y el hambre es más que un imperativo moral, va en interés de la comunidad internacional y ello se traduce en paz, estabilidad política, desarrollo global y prosperidad''.