Comunicado de prensa IFAD 03/05
Roma, 25 de enero de 2005 - La producción de alimentos biológicos podría sacar de la pobreza a muchos pequeños agricultores en los países en desarrollo, según una evaluación presentada hoy en Roma por el Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA).
Una investigación llevada a cabo en seis países de América Latina, India y China revela que muchos pequeños agricultores que adoptaron técnicas orgánicas de producción aumentaron su renta y sus condiciones de vida mejoraron considerablemente. El estudio, financiado por el Gobierno italiano, tenía como objetivo analizar el papel de la agricultura orgánica en la reducción de la pobreza rural y estudiar la conveniencia de incorporar la producción orgánica a los programas de cooperación al desarrollo.
Los resultados de dicho informe se presentaron hoy en el Ayuntamiento de Roma por el Presidente Adjunto del FIDA, Phrang Roy, el Presidente de la Associazione Italiana per l'Agricultura Biologica (AIAB), Vincenzo Vizioli, el Director General para la Cooperación al Desarrollo italiana, Giuseppe Deodato y la Subdirectora de la Oficina de Evaluación del FIDA, Caroline Heider. Participaron también en el encuentro representantes de productores orgánicos, instituciones de investigación, agentes de desarrollo y de la sociedad civil.
En América Latina, la principal razón que animó a los pequeños agricultores a inclinarse por la cultivación orgánica fueron los mejores precios de mercado de estos productos respecto a los de cultivo tradicional. En Costa Rica, por ejemplo, los productores de cacao biológico consiguieron vender sus productos a precios superiores - hasta de un 150 por ciento más - a los del cacao convencional.
Pero esta no fue la única razón, señala el informe. La producción orgánica reduce los riesgos de salud derivados del uso de pesticidas químicos, y el alto precio que deben pagar por ellos. Enteras comunidades se benefician de un sector que requiere un uso elevado de mano de obra, reduciendo así las migraciones hacia las ciudades, y el medio ambiente se beneficia también de unos suelos mejor conservados y menos contaminados.
Sin embargo, para que la agricultura biológica pueda ser una opción promisoria para muchos otros pequeños agricultores en el mundo, es necesario que el sector se desarrolle armónicamente y no pierda su valor añadido. Asimismo, señala el informe, son necesarias políticas específicas de apoyo al sector en los países productores que potencien los mercados naciones y faciliten el acceso a los mercados internacionales.
La producción biológica en China y en India es un sector en crecimiento. El valor de las exportaciones orgánicas de China ha pasado de un millón de dólares a mediados de los 90 a unos 142 millones de dólares en 2003 y las perspectivas para el 2004 se acercan a los 200 millones de dólares con más de mil marcas registradas en todo el país. En India, el crecimiento en los últimos años también ha sido espectacular aunque más lento. Las cifras apuntan a unas 332 marcas certificadas y unos dos millones y medio de hectáreas para producción orgánica.
Pero estas cifras revelan, sobre todo, el panorama del sector dedicado a la exportación que recibe apoyo del estado y ya ha abierto canales de mercado para la venta al exterior. Sin embargo, los agricultores más pobres parecen no haberse beneficiado del boom de este sector. El informe del FIDA revela que los mercados nacionales para la venta de producción orgánica son limitados en China y prácticamente inexistentes en India. Su producción se vende de manera informal al margen de los procesos de certificación.
Las razones de ello son varias explica el informe. Los agricultores más pobres no tienen acceso a la información adecuada sobre métodos de producción sobre acceso a los mercados y, sobre todo, no cuentan con los recursos necesarios para llevar a cabo procesos costosos como el de la certificación de sus productos.
Las conclusiones de este informe ponen de manifiesto la necesidad de llevar a cabo políticas de desarrollo del sector que faciliten la inserción de los pequeños productores, para que también ellos puedan beneficiarse de un sector promisorio como el de la producción biológica.
EL FIDA es una agencia especializada de Naciones Unidas que tiene como objetivo erradicar la pobreza rural en los países en desarrollo. El setenta y cinco por ciento de las personas más pobres del mundo - unos 900 millones de mujeres, hombres y niños- viven en zonas rurales y dependen de la agricultura y otras actividades afines para su supervivencia. Mediante préstamos a bajo interés y donaciones, el FIDA trabaja con los gobiernos nacionales financiando y llevando a cabo programas y proyectos que ayudan a las poblaciones rurales a superar la pobreza.
En la actualidad, el FIDA apoya cerca de 200 proyectos y programas para la erradicación de la pobreza rural, por un valor de 6 500 millones de dólares. El FIDA ha proporcionado cerca de 3 000 millones de dólares para que dichos proyectos pudieran llevarse a cabo. El resto ha sido financiado por los propios gobiernos, los beneficiarios de los proyectos, donantes bilaterales y multilaterales y otras instituciones. Estos programas ayudan a más de 100 millones de personas a construir una vida mejor para ellos y para sus familias. Desde que el FIDA comenzó sus actividades en 1978 ha invertido alrededor de 8 500 millones de dólares en 677 proyectos y programas beneficiando a más de 250 millones de hombres y mujeres rurales pobres de todo el mundo.