Enabling poor rural people
to overcome poverty



Comunicado de prensa FIDA 11/06

Roma, 16 de febrero de 2006. Los participantes en el 29º período de sesiones del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) se reunieron hoy para sostener un debate en mesa redonda sobre la importancia del reforzamiento de las instituciones para los pobres de las zonas rurales.

''Las instituciones deben establecer coaliciones de pobres, reforzar el desarrollo impulsado por la comunidad y transferir responsabilidades y recursos a las comunidades'' dijo Darío Pulgar, asesor técnico principal del Organismo Canadiense de Desarrollo Internacional en el Ecuador.

Los participantes analizaron la cuestión de cómo crear un entorno normativo que responda a las necesidades de los pobres del medio rural. La descentralización y unas instituciones rurales fuertes pueden ayudar a esas personas a dar a conocer sus opiniones a propósito de las decisiones que influyen en sus vidas, comprendidas las políticas públicas. Reforzar la capacidad de los pobres de las zonas rurales y sus organizaciones es uno de los objetivos estratégicos del FIDA.

Según el experto John Harris, profesor de la London School of Economics, ''creando espacios para la participación, los Estados pueden facilitar la actuación de las organizaciones locales y las acciones desarrolladas por los pobres”. Participando en el debate público, los pobres de las zonas rurales ayudan a que los gobiernos se responsabilicen más de cómo atienden sus necesidades, explicó Harris.

Basándose en las enseñanzas que ha extraído de sus programas y proyectos, el FIDA ha elaborado instrumentos para mejorar la capacidad de adaptación de las organizaciones comunitarias y de las personas y respaldar la participación de los pequeños agricultores en la formulación de políticas y el cambio institucional.

Por ejemplo, el FIDA ha constatado que las instituciones rurales pueden crear la capacidad necesaria para gestionar recursos financieros y prestar servicios de ahorro y crédito a sus miembros a fin de que éstos puedan iniciar actividades generadoras de ingresos. La existencia de instituciones fuertes es especialmente importante en las situaciones posteriores a conflictos, donde acaso escaseen los
servicios oficiales, lo cual hace que a la gente le resulte todavía más difícil reconstruir sus vidas. En las comunidades indígenas, el FIDA ha ayudado a grupos tradicionales a supervisar el uso de las tierras y a mantener puntos de aguada.

Mediante estas actividades, el FIDA ha confirmado que los pobres del medio rural pueden organizarse eficazmente para determinar las prioridades de sus comunidades y abordar los problemas locales. Ahora bien, esto sólo es posible si se da a esas personas unas reglas del juego claras, acceso a la información y los recursos, una capacidad suficiente y apoyo financiero. Algo de suma importancia es que hace falta una modificación considerable del paradigma del desarrollo, que las intervenciones dejen de estar impulsadas por la oferta y pasen a estarlo por la demanda y que se cambien los enfoques de arriba abajo por otros de signo contrario, se dijo a los participantes en la mesa redonda.


El FIDA es un organismo especializado de las Naciones Unidas consagrado a erradicar la pobreza y el hambre de las zonas rurales de los países en desarrollo. Por medio de préstamos con tipos de interés bajos y donaciones, elabora y financia proyectos que dan a los pobres de las zonas rurales la oportunidad de salir de la pobreza por sí mismos. En la actualidad están en marcha 185 programas y proyectos de erradicación de la pobreza rural apoyados por el FIDA, con una inversión total de 6 100 millones de dólares. El FIDA ha invertido unos 2 900 millones de dólares en estas iniciativas, que han recibido además cofinanciación de los gobiernos, los beneficiarios, los donantes bilaterales y multilaterales y otros asociados. Cuando alcancen su pleno rendimiento, esos programas habrán ayudado a cerca de 80 millones de mujeres y hombres pobres de las zonas rurales a forjarse una vida mejor para ellos mismos y sus familias. Desde que inició sus actividades en 1978, el FIDA ha invertido casi 9 000 millones de dólares en 707 proyectos y programas que han contribuido a que cerca de 300 millones de hombres y mujeres pobres del medio rural alcancen mejores vidas para sí mismos y sus familias. Los gobiernos y otras fuentes de financiación en los países receptores, incluidos los beneficiarios de los proyectos, han aportado alrededor de 8 800 millones de dólares, y los organismos bilaterales, multilaterales y otros donantes han facilitado otros 7 000 millones de dólares a título de cofinanciación.