Comunicado N.º: IFAD/10/07
Roma, 16 de febrero de 2007. Para atajar la crisis que viven los jóvenes en las áreas rurales pobres, las políticas de desarrollo necesitan centrar su atención en la juventud, concluyeron los ponentes de una mesa redonda realizada en el marco del Consejo de Gobernadores del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), que se celebró en Roma entre el 14 y 15 de febrero.
Los panelistas destacaron que los responsables políticos y los agentes de desarrollo no han tenido suficientemente en cuenta a los jóvenes, como categoría social, en sus programas para la reducción de la pobreza.
Asha Juma, Ministro de Trabajo, Desarrollo Juvenil, Mujer e Infancia en Zanzíbar, señaló los esfuerzos que realiza el Gobierno de Tanzania para incrementar las oportunidades de empleo en las zonas rurales.
“Hemos logrado importantes progresos, pero tenemos aún muchos desafíos”, como la prostitución, el consumo de drogas y el HIV/SIDA, dijo Juma.
Paul Bennell, de la organización Conocimiento y Actitudes para el Desarrollo (Knowledge and Skills for Development), subrayó que para los jóvenes de las áreas rurales pobres, la transición de la niñez a la edad adulta se ha acelerado, ante lo cual es importante adoptar medidas específicas, al nivel de la educación, la salud y capacitación, para la gente de 15 a 24 años.
Bennell apuntó a la baja calidad de la enseñaza, la falta de acceso a la educación, y la necesidad de capacitación específica aplicada a la agricultura como los principales desafíos y concluyó señalando que la educación debe llegar también a los jóvenes rurales.
Samir Radwan, especialista en las regiones de Medio Oriente y Norte de África, señaló que las políticas de desarrollo de los últimos 30 años se han orientado principalmente hacia las zonas urbanas. Señaló, además, que las áreas rurales no se están beneficiando del crecimiento generado por la economía de mercado, debido a la falta de infraestructuras e inversiones en el sector agrícola de las zonas rurales. Radwan concluyó agradeciendo al FIDA por prestar atención a las oportunidades de empleo de la juventud rural.
Marcela Villarreal, de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), manifestó que el incremento del desempleo y del subempleo está agravando la crisis de las áreas rurales.
En varios de los países más pobres, la gente joven representa cerca del 50% de la población, sobre todo en África. Por lo tanto, para el FIDA, como para otras agencias, gobiernos y organizaciones que trabajan en el desarrollo, constituyen un grupo de trabajo prioritario.
La sesión también sirvió para compartir información sobre experiencias positivas en este ámbito, como el caso de un proyecto del FIDA de irrigación de gran alcance en el estado de Maharashtra, en India, cofinanciado por el Banco Mundial, que incrementó la producción agrícola y generó oportunidades de empleo juvenil. Otro ejemplo, que ha recibido el apoyo del FIDA, fue el establecimiento de un banco rural en Benín, que ha ayudado a financiar proyectos de desarrollo entre los jóvenes.
El FIDA es un organismo especializado de las Naciones Unidas consagrado a erradicar la pobreza y el hambre en las zonas rurales de los países en desarrollo. Por medio de préstamos a bajo interés y donaciones, elabora y financia proyectos que dan a los pobres de las zonas rurales la oportunidad de salir de la pobreza por sí mismos. En la actualidad están en marcha 185 programas y proyectos de erradicación de la pobreza rural financiados por el FIDA, por un valor total de 6 600 millones de dólares. El FIDA ha invertido unos 3 100 millones de dólares en iniciativas de este tipo, que han recibido además cofinanciación de los gobiernos, los beneficiarios, los donantes bilaterales y multilaterales y otros asociados. A pleno rendimiento, esos programas habrán ayudado a cerca de 89 millones de mujeres y hombres pobres de las zonas rurales a forjarse una vida mejor para ellos mismos y sus familias. Desde que inició sus actividades en 1978, el FIDA ha invertido casi 9 500 millones de dólares en 732 proyectos y programas que han contribuido a que cerca de 300 millones de personas pobres del medio rural alcancen mejores vidas para sí mismos y sus familias.Los gobiernos y otras fuentes de financiación en los países receptores, entre ellos los beneficiarios de los proyectos, han aportado casi 9 000 millones de dólares, y los organismos bilaterales, multilaterales y otros donantes han proporcionado otros 7 100 millones de dólares a título de cofinanciación.