Comunicado N.º: IFAD/11/07
Roma, 16 de febrero de 2007- Para poder competir con las grandes cadenas de distribución, los pequeños productores rurales tienen que ofrecer productos diferentes, con alto valor añadido. Sólo así podrán beneficiarse también de las nuevas oportunidades de mercado.
Esta es la principal recomendación de un grupo de especialistas en cadenas productivas reunidos en Roma en el marco del Consejo de Gobernadores del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), que tuvo lugar en Roma, entre el 14 y el 15 de febrero.
Apoyar a los productores rurales pobres a ingresar en la denominada ‘cadena de valor’ —que abarca los varios eslabones de la cadena productiva que vinculan al productor y al consumidor, pasando por los procesos de procesado y comercialización— puede ayudar a los agricultores a promocionar mejor sus productos.
Los ponentes en la mesa redonda sobre ‘Promoción del empleo rural a través de la cadena de valor’ pidieron a los agentes de desarrollo que analicen estas cadenas de valor para que entiendan mejor los problemas y los desafíos a los que se tienen que enfrentar los productores, que identifiquen los diferentes actores presentes en esta cadena, y sus interacciones, para conocer mejor quién toma las decisiones que afectan al conjunto de la cadena productiva.
Maria Oliva Lizarazo, Directora del Proyecto de Apoyo al Desarrollo de la Microempresa rural en Colombia, apoyado por el FIDA, ilustró la experiencia de su proyecto, un “verdadero laboratorio de ideas”, cuyos resultados y metodología están sirviendo de referente para futuras intervenciones en el sector de la microempresa rural.
“Ser competitivos en el mercado no estaba entre las demandas iniciales de los pequeños productores que participaban en el proyecto —explicó Lizarazo— pero pronto se dieron cuenta ellos mismos de que ésta era la principal garantía de supervivencia de sus empresas”. Entonces comenzó una verdadera explosión de ideas para renovar y mejorar sus productos y adaptarlos a las demandas del mercado.
“Fue emocionante asistir al proceso de aprendizaje y madurez empresarial que vivieron estos hombres y mujeres productores”, relata Lizarazu. “Fue un crecimiento del que nos beneficiamos todos: los productores, los agentes de desarrollo y todos los actores de la cadena productiva, incluidos los consumidores, que ahora tienen acceso a productos de excelente calidad”.
Hans Posthumus, un consultor en desarrollo de empresas, abordó la cuestión del crecimiento de las grandes cadenas de supermercados y de cómo este crecimiento está dando mayor poder de decisión a las grandes empresas de distribución, en detrimento de los pequeños productores. Posthumus alertó de que este traspaso de poderes puede tener consecuencias negativas sobre los esfuerzos de reducción de la pobreza.
Hay 40 países que dependen de un único producto básico para más del 20 por ciento de sus exportaciones, lo que les hace muy vulnerables a las oscilaciones en los precios de mercado y a los cambios en la demanda, recordó Posthumus.
“Hace falta estudiar mejor todos estos cambios y tendencias –dijo- porque, en algunos casos, la búsqueda de una mayor competitividad puede tener consecuencias negativas sobre las condiciones laborales de los trabajadores rurales”.
Goran Damovski, responsable de la integración de las cadenas productivas del Proyecto de Servicios Financieros para la agricultura que el FIDA apoya en Macedonia, describió el trabajo que se está llevando a cabo en una región en la que actualmente se apoyan nueve cadenas de valor. Esta experiencia ha demostrado que los donantes necesitan invertir mucho tiempo y dinero para hacer rentables estas iniciativas. En su opinión, todos los integrantes de la cadena productiva deben participar en las iniciativas de apoyo al sector, y una mayor colaboración entre todos es fundamental.
Por su parte, Christian Borgemeister del International Centre of Insect Physiology and Ecology (ICIPE) en Kenya, ilustró la experiencia del sector apícola en África oriental, que ha conseguido buenos resultados en la apertura de nuevos mercados para los pequeños productores de miel.
El ICIPE es una institución que tiene como objetivo capacitar a los pequeños productores para que cumplan los requisitos necesarios para la exportación, y para que consigan encontrar nichos de mercado para sus productos.
El FIDA es un organismo especializado de las Naciones Unidas consagrado a erradicar la pobreza y el hambre en las zonas rurales de los países en desarrollo. Por medio de préstamos a bajo interés y donaciones, elabora y financia proyectos que dan a los pobres de las zonas rurales la oportunidad de salir de la pobreza por sí mismos. En la actualidad están en marcha 185 programas y proyectos de erradicación de la pobreza rural financiados por el FIDA, por un valor total de 6 600 millones de dólares. El FIDA ha invertido unos 3 100 millones de dólares en iniciativas de este tipo, que han recibido además cofinanciación de los gobiernos, los beneficiarios, los donantes bilaterales y multilaterales y otros asociados. A pleno rendimiento, esos programas habrán ayudado a cerca de 89 millones de mujeres y hombres pobres de las zonas rurales a forjarse una vida mejor para ellos mismos y sus familias. Desde que inició sus actividades en 1978, el FIDA ha invertido casi 9 500 millones de dólares en 732 proyectos y programas que han contribuido a que cerca de 300 millones de personas pobres del medio rural alcancen mejores vidas para sí mismos y sus familias.Los gobiernos y otras fuentes de financiación en los países receptores, entre ellos los beneficiarios de los proyectos, han aportado casi 9 000 millones de dólares, y los organismos bilaterales, multilaterales y otros donantes han proporcionado otros 7 100 millones de dólares a título de cofinanciación.