Enabling poor rural people
to overcome poverty



Comunicado N.º: IFAD/12/07

Roma, 16 de febrero de 2007 – El Consejo de Gobernadores del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) concluyó ayer su 30° Periodo de sesiones, celebrado entre el 14 y 15 de febrero en Roma.

En su discurso de clausura, el Representante del Reino Unido y actual Presidente del Consejo, James Harvey, resaltó la importancia de la coordinación entre los actores de la cooperación internacional, una petición que se escuchó reiteradamente en los discursos de los delegados.

“El hilo conductor de los discursos escuchados durante este Consejo es claro —dijo Harvey— y es el de que el éxito de cualquier iniciativa se basa en el esfuerzo colectivo y en las alianzas sólidas y auténticas”.

Harvey recordó las palabras del Ministro de Economía y Finanzas de Italia, Tommaso Padoa Schioppa, pronunciadas durante su discurso de inauguración del Consejo, respecto a la importancia de un enfoque integrado y armónico, tal y como ha solicitado el Grupo de Alto Nivel sobre la coherencia en todo el sistema de las Naciones Unidas.

 “El FIDA —añadió Harvey—  se ha beneficiado de manera constante del apoyo generoso de su país anfitrión, un apoyo que sigue siendo firme como demuestra la confirmación del ministro Padoa Schioppa de la contribución italiana de 41,5 millones de euros para la Séptima Reposición de los Recursos del FIDA”.

El tema central de la presente edición del Consejo de Gobernadores fue el empleo y las condiciones de vida en las zonas rurales. Ochocientos millones de los 1.100 millones de personas que viven en condiciones de extrema pobreza en todo el mundo residen en áreas rurales con escasa oportunidades de empleo.

Tres mesas redondas abordaron la cuestión desde puntos de vista diferentes: la migración y el empleo rural; la promoción del empleo rural en los varios eslabones de la cadena de producción, y la creación de oportunidades de empleo y renta para los jóvenes rurales.

Kevin Cleaver, Presidente Adjunto del FIDA para el Departamento de Administración de Programas, hizo una observación sobre las muestras de apoyo recibidas por el FIDA en los discursos de los delegados y la paradoja de ver cómo la ayuda oficial a la agricultura y al desarrollo rural sigue sin aumentar.

El apoyo de los Gobernadores del FIDA, dijo Cleaver “nos permite aportar apoyo financiero y técnico a un vasto número de proyectos en países en desarrollo y legitima el enfoque aplicado por el Fondo en dichas iniciativas”.

En su discurso de apertura, el Presidente del FIDA, Lennart Båge, informó a los delegados sobre los resultados del programa de trabajo de 2006 y sobre los planes del Fondo para seguir mejorando su desempeño.

“Desde su creación, el FIDA ha dado apoyo a millones de personas pobres en todo el mundo. Pero esto no es suficiente. El impacto de los proyectos y programas del FIDA puede y debe ser aun mayor”, dijo Båge.

Para conseguirlo, el FIDA ha acelerado su propio proceso de reforma y está trabajando en la aplicación de un Plan de Acción para la eficacia de las acciones de desarrollo.

“Estamos fortaleciendo el FIDA para que sea capaz de afrontar los desafíos que tenemos por delante. Nuestro objetivo es volver a poner la agricultura y la lucha contra la pobreza rural entre las prioridades de la comunidad internacional”, dijo Båge.

En su primer mensaje al Consejo de Gobernadores del FIDA, el nuevo Secretario de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, alertó de que los progresos alcanzados en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio han sido desiguales, y recordó el papel fundamental que el FIDA debe jugar para revertir esta tendencia.

“Los proyectos apoyados por el FIDA —continuó Ki-moon— no sólo contribuyen a reducir la pobreza en las áreas rurales sino que aportan enseñazas esenciales para todos los que trabajamos por reducir el hambre y la pobreza en el mundo”.

La Primera Ministra de la República de Mozambique, Luisa Dias Diogo, fue la encargada de pronunciar el discurso de apertura del Consejo, en el que llamó la atención sobre las condiciones atroces en las que viven millones de personas en los países en desarrollo.

Como copresidenta del Grupo de Alto Nivel sobre la Coherencia en todo el sistema de las Naciones Unidas, Diogo también se refirió a la importancia de mejorar la integración entre las acciones de los diversos organismos del sistema porque “la ONU juega un importante papel en nuestros esfuerzos por alcanzar el desarrollo sostenible”.

El Consejo de Gobernadores examinó el informe sobre la Séptima Reposición de los Recursos del FIDA y aprobó el balance financiero del Fondo relativo al año 2005. Aprobó también el presupuesto administrativo para 2007 —por un valor de 67,49 millones de dólares— con la única abstención de los Estados Unidos. El Consejo aprobó también el presupuesto para la Oficina de Evaluación, por un valor de 5,69 millones de dólares.

El Consejo de Gobernadores es el máximo órgano de decisión del FIDA. Su reunión anual sirve para discutir el presupuesto y las políticas de lucha global para la erradicación de la pobreza rural. Delegados de los 165 países miembros del FIDA, incluidos ministros de hacienda, de la agricultura y del desarrollo rural, participan en este encuentro.


El FIDA es un organismo especializado de las Naciones Unidas consagrado a erradicar la pobreza y el hambre en las zonas rurales de los países en desarrollo. Por medio de préstamos a bajo interés y donaciones, elabora y financia proyectos que dan a los pobres de las zonas rurales la oportunidad de salir de la pobreza por sí mismos. En la actualidad están en marcha 185 programas y proyectos de erradicación de la pobreza rural financiados por el FIDA, por un valor total de 6 600 millones de dólares. El FIDA ha invertido unos 3 100 millones de dólares en iniciativas de este tipo, que han recibido además cofinanciación de los gobiernos, los beneficiarios, los donantes bilaterales y multilaterales y otros asociados. A pleno rendimiento, esos programas habrán ayudado a cerca de 89 millones de mujeres y hombres pobres de las zonas rurales a forjarse una vida mejor para ellos mismos y sus familias. Desde que inició sus actividades en 1978, el FIDA ha invertido casi 9 500 millones de dólares en 732 proyectos y programas que han contribuido a que cerca de 300 millones de personas pobres del medio rural alcancen mejores vidas para sí mismos y sus familias.Los gobiernos y otras fuentes de financiación en los países receptores, entre ellos los beneficiarios de los proyectos, han aportado casi 9 000 millones de dólares, y los organismos bilaterales, multilaterales y otros donantes han proporcionado otros 7 100 millones de dólares a título de cofinanciación.