Enabling poor rural people
to overcome poverty



Comunicado N.º: IFAD/44/07

El Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola y el Banco Interamericano de Desarrollo presentan el primer mapa mundial de flujos de remesas hacia los países en desarrollo

Roma, 17 de octubre. Los migrantes que trabajan en países industrializados enviaron más de 300 000 millones de dólares a las naciones en desarrollo en 2006, de conformidad con un estudio publicado hoy en Washington D.C. por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

“Dicha cifra, que es una estimación moderada, muestra que si se suman las cantidades aparentemente pequeñas enviadas a los hogares por los trabajadores migrantes, éstas eclipsan la asistencia oficial para el desarrollo", afirmó Kevin Cleaver, Presidente Adjunto del FIDA.

Según la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos, el año pasado los países donantes proporcionaron casi 104 000 millones de dólares en concepto de ayuda a los países en desarrollo. Las remesas provienen de unos 150 millones de migrantes que envían periódicamente dinero a los hogares, por lo general entre 100 y 300 dólares cada vez.

Donald T. Ferry, Gerente General del Fondo Multilateral de Inversiones del BID, señaló que las remesas de los migrantes superaron también la inversión extranjera directa en los países en desarrollo, que el año pasado ascendió a un total de USD 167 000 millones, de conformidad con el Instituto Internacional de Finanzas.

“Generar información acerca de la escala de las remesas es el primer paso para reducir los costos y mejorar nuestra capacidad de aprovechar tales flujos para lograr un mayor impacto en el desarrollo”, afirmó Terry, cuyo Fondo lleva analizando las remesas hacia América Latina y el Caribe desde el año 2000.

Cleaver y Ferry presentaron el estudio “Enviar dinero a los hogares: remesas mundiales hacia los países en desarrollo y un mapa preparado por el FIDA, el primero que muestra las remesas a nivel mundial, en el que se pone de manifiesto la proporción de tales flujos dirigida a las zonas rurales.

Según los resultados del estudio, en 2006 Asia fue el primer destino de las remesas al recibir más de 114 000 millones de dólares, seguido de América Latina y el Caribe (68 000 millones), Europa Oriental (51 000 millones), África (39 000 millones) y el Cercano Oriente (29 000 millones).

Si consideramos cada país por separado, la India recibió la mayor cantidad (24 500 millones de dólares), seguido de México (24 200 millones), China (21 000 millones), Filipinas (14 600 millones) y Rusia (13 700 millones).

Los resultados del estudio del FIDA, que se llevó a cabo en colaboración con el BID, se basaron en los datos oficiales facilitados por gobiernos, bancos, agencias de transferencia de dinero, así como en cálculos de los flujos informales, como por ejemplo, el dinero que se lleva a casa.

El FIDA, organismo especializado de las Naciones Unidas consagrado a erradicar la pobreza y el hambre de las zonas rurales en los países en desarrollo, puso de relieve que más de una tercera parte de tales remesas se envía a familias de las zonas rurales, donde la pobreza suele estar más arraigada que en las ciudades.

“Para el FIDA lo más importante es examinar cómo se puede canalizar este dinero para contribuir a la prosperidad de las zonas rurales”, afirmó Cleaver. “Una de nuestras prioridades es aumentar las posibilidades de la población pobre encontrando el modo de reducir los costos de transacción y vincular las remesas a otros servicios financieros como los ahorros, las inversiones y los préstamos.”

Si bien las remesas se destinan sobre todo a necesidades básicas, como alimentos, ropa y medicinas, entre el 10 y el 20 por ciento se ahorra. Sin embargo, tales ahorros se suelen esconder en los hogares, en ollas o debajo de los colchones, y rara vez se llevan a instituciones financieras para que renten, desaprovechando así una gran oportunidad para el desarrollo de la economía local.

En los últimos años, el Fondo Multilateral de Inversiones del BID ha promovido instituciones de microfinanciación, cooperativas de crédito y bancos concebidos para clientes de bajos ingresos que ofrecen servicios relacionados con las remesas en América Latina y el Caribe. A consecuencia del aumento de la competencia, el costo de transacción de las transferencias de dinero a las principales zonas de esta región ha disminuido de forma vertiginosa.

“Siempre ha sido difícil ampliar los servicios financieros fuera de las ciudades. Los gastos de funcionamiento son mayores, las comunicaciones más difíciles, y los clientes, pocos, más espaciados y más pobres. Sin embargo, las remesas pueden ser la clave para que las cooperativas de crédito y las instituciones de microfinananciación ofrezcan más servicios a los clientes del medio rural. Éste es el tipo de solución que la asociación entre el BID y el FIDA intenta promover”, añadió Terry.

El estudio y el mapa se publicaron la víspera del Foro Internacional sobre Remesas 2007, que se celebró los días 18 y 19 de octubre en el Centro de Conferencias del BID (situado en 1330 New York Ave, NW, Washington D.C.).

El evento, copatrocinado por el FIDA y el BID, reunirá a asociaciones de migrantes, instituciones financieras y organizaciones no gubernamentales con objeto de examinar el impacto de tales flujos en el desarrollo y en las economías rurales, así como explorar los vínculos entre las remesas y el sector bancario, la tecnología y la microfinanciación.


El FIDA es una institución financiera internacional de las Naciones Unidas consagrada a erradicar la pobreza y el hambre de las zonas rurales de los países en desarrollo. Por medio de préstamos a bajo interés y donaciones, en la actualidad presta apoyo a 191 programas y proyectos de erradicación de la pobreza rural, cuyo valor total asciende a 6 600 millones de dólares.


El BID es el banco regional de desarrollo más antiguo y de mayor tamaño, y la principal fuente de financiación multilateral para América Latina y el Caribe. Por medio de su Fondo Multilateral de Inversiones promueve el desarrollo del sector privado en la región, prestando especial atención a las microempresas.