Enabling poor rural people
to overcome poverty



Comunicado N.º: IFAD/08/07

Roma, 15 de febrero de 2007. El Secretario General del Consejo de Cooperación de los Estados Árabes del Golfo (GCC), Abdul Rahman Bin Hamad Al-Attiyah, dijo ayer que la alta desocupación genera fenómenos de marginación, e incluso de descontento, que tienen un impacto negativo en la cohesión social, la estabilidad y el crecimiento de los países.

Al-Attiyah intervino en la 30ª sesión del Consejo de Gobernadores del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) que se celebra entre el 14 y 15 de febrero en Roma.

Al-Attiyah contribuyó decisivamente a la creación del FIDA en 1977, en su calidad de Embajador del Qatar ante las Naciones Unidas en Ginebra. “El papel que jugaron los Estados Miembros del GCC en la creación del FIDA refleja el compromiso histórico de la región con la ayuda al desarrollo y con las necesidades de los países más pobres”, recordó.

El tema central de la presente edición del Consejo de Gobernadores es el empleo y las condiciones de vida en las zonas rurales. Ochocientos millones de los 1.100 millones de personas que viven en condiciones de extrema pobreza en todo el mundo residen en áreas rurales con escasa oportunidades de empleo.

Para los países del GCC, el desempleo es un tema de gran importancia, que afecta sobre todo a la población más joven. “Se ha convertido en uno de los principales desafíos para los países del Norte de África y del Oriente Próximo”, reconoció Al-Attiyah.

En estas dos áreas geográficas, la pobreza se concentra en las áreas rurales, donde vive entre el 60 y el 70 por ciento del total de la población pobre. Los últimos datos disponibles estiman que aproximadamente 95 millones de habitantes rurales viven con menos de dos dólares diarios, y unos 65 millones viven en absoluta pobreza, sin las mínimas condiciones básicas de supervivencia.

Los Estados Miembros del GCC han invertido hasta hoy 116,8 mil millones de dólares en calidad de ayuda oficial al desarrollo. De ese total, el FIDA ha recibido 614 millones de dólares de contribuciones.

En agosto de 1989, IFAD y GCC firmaron un acuerdo de cooperación para alcanzar objetivos de desarrollo comunes y trabajar juntos en cuestiones relativas a la agricultura y el desarrollo rural, y a la nutrición.

Entre los Estados Miembros del FIDA en la región norteafricana y de Oriente Próximo hay 15 países o territorios beneficiarios: Argelia, Yibuti, Egipto, la franja de Gaza, Irak, Jordania, Líbano, Marruecos, Omán, Somalia, Sudán, Siria, Túnez, Turquía y Yemen; y cinco países no receptores de fondos: Kuwait, Libia, Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Hasta diciembre del 2006, el FIDA ha financiado 105 programas y proyectos en 15 países de la región con una inversión total de 1,3 mil millones de dólares.

El GCC fue fundado en mayo de 1981 para promover la cooperación y coordinación entre los 6 estados del Golfo: Bahrein, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos.

Todos los Estados Miembros del GCC, a excepción de Bahrein, son miembros fundadores del FIDA y contribuyen de manera generosa con la institución. Dos ex presidentes del FIDA provienen de los países del Golfo: El primer presidente del Fondo, Abdelmushsin M. Al-Sudeary (1977-1984) nació en Arabia Saudita y el tercero, Fawzi Al-Sultan (1993-2001), en Kuwait.


El FIDA es un organismo especializado de las Naciones Unidas consagrado a erradicar la pobreza y el hambre en las zonas rurales de los países en desarrollo. Por medio de préstamos a bajo interés y donaciones, elabora y financia proyectos que dan a los pobres de las zonas rurales la oportunidad de salir de la pobreza por sí mismos. En la actualidad están en marcha 185 programas y proyectos de erradicación de la pobreza rural financiados por el FIDA, por un valor total de 6 600 millones de dólares. El FIDA ha invertido unos 3 100 millones de dólares en iniciativas de este tipo, que han recibido además cofinanciación de los gobiernos, los beneficiarios, los donantes bilaterales y multilaterales y otros asociados. A pleno rendimiento, esos programas habrán ayudado a cerca de 89 millones de mujeres y hombres pobres de las zonas rurales a forjarse una vida mejor para ellos mismos y sus familias. Desde que inició sus actividades en 1978, el FIDA ha invertido casi 9 500 millones de dólares en 732 proyectos y programas que han contribuido a que cerca de 300 millones de personas pobres del medio rural alcancen mejores vidas para sí mismos y sus familias.Los gobiernos y otras fuentes de financiación en los países receptores, entre ellos los beneficiarios de los proyectos, han aportado casi 9 000 millones de dólares, y los organismos bilaterales, multilaterales y otros donantes han proporcionado otros 7 100 millones de dólares a título de cofinanciación.