Enabling poor rural people
to overcome poverty




Entre los asistentes también estarán el Director General del Fondo OPEP para el Desarrollo Internacional y el Secretario General del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo

Roma, 12 de febrero de 2007. La Primera Ministra de la República de Mozambique, Luisa Dias Diogo, pronunciará el discurso de apertura del 30º período de sesiones del Consejo de Gobernadores del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), que tendrá lugar los días 14 y 15 de febrero en el Palazzo dei Congressi. Asistirán igualmente el Ministro de Economía y Finanzas de Italia, Tommasso Padoa-Schioppa; el Secretario General del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo, Abdul Rahman Bin Hamad Al Attiyah, y el Director General del Fondo OPEP para el Desarrollo Internacional, Suleiman J. Al-Herbish.

El tema de la reunión girará en torno al empleo y los medios de vida en las zonas rurales. Muchos de los países más pobres del mundo padecen tasas elevadas de desempleo y subempleo. El aumento de los ingresos y la mejora de los niveles de vida en algunas zonas urbanas han empujado a un gran número de habitantes de las zonas rurales a emigrar a ciudades cercanas o a otros países en busca de trabajo. Quienes permanecen en las zonas rurales se enfrentan a nuevos problemas que exigen un empeño renovado en el desarrollo rural.

“La comunidad internacional debe aumentar los esfuerzos encaminados a crear oportunidades económicas en las zonas rurales pobres”, explica el Presidente del FIDA, Lennart Båge. “La concesión del premio Nobel de la Paz al profesor Mohammed Yunus atestigua la voluntad de la comunidad internacional de abordar la reducción de la pobreza mediante una gama más amplia de actividades innovadoras generadoras de ingresos.”

El Consejo de Gobernadores del FIDA es la máxima autoridad decisoria de la institución, y su reunión anual es un foro en el que se analizan problemas de política y presupuesto relacionados con la lucha mundial contra la pobreza rural. Asistirán delegados de los 165 Estados Miembros del FIDA, entre ellos ministros de hacienda, agricultura y desarrollo rural.

El empleo y la pobreza rural
De los 1 100 millones de personas extremadamente pobres que hay en el mundo, 800 viven en zonas rurales en las que escasean las oportunidades de empleo. Como consecuencia, muchos países en desarrollo han experimentado una migración masiva de habitantes de las comunidades rurales a los centros urbanos y países vecinos. Las remesas de esos trabajadores migrantes se han convertido en una fuente primordial de financiación externa de algunos países en desarrollo. Se calcula que, en 2005, el dinero enviado a sus hogares por los trabajadores expatriados ascendió a 232 000 millones de dólares estadounidenses. Un porcentaje importante de ese flujo de fondos internacionales va a parar a zonas rurales.

Al mismo tiempo, la rápida migración ha privado a muchas zonas rurales de sus trabajadores calificados. Otro aspecto de la migración que está cambiando el rostro social y demográfico de la vida rural es que cada vez son más las mujeres que se suman a las oleadas migratorias.

El desempleo y el subempleo son especialmente elevados entre los habitantes de las zonas rurales de 15 a 24 años de edad. Si se les da la oportunidad, esos jóvenes pueden convertirse en miembros productivos de la sociedad, pero, sin empleo, pueden ser caldo de cultivo de malestar social.

La capacidad de la comunidad internacional para aprovechar la fuerza de los aspectos constructivos de la migración y mitigar sus aspectos negativos es un factor importante para alcanzar el objetivo de desarrollo del Milenio de reducir a la mitad el porcentaje de las personas extremadamente pobres y que pasan hambre en 2015.

Mesas redondas
El primer día de la reunión del Consejo de Gobernadores, el FIDA acogerá tres mesas redondas sobre los siguientes temas, relacionados con el empleo y los medios de vida en las zonas rurales:

  • En la mesa redonda 1, “La migración y el empleo rural”, se analizarán las consecuencias de la migración rural a las zonas urbanas y a otros países. El debate abarcará las políticas e intervenciones que pueden respaldar a los migrantes, especialmente a las mujeres, habida cuenta de su participación cada vez mayor en la migración y en la fuerza de trabajo.
  • En la mesa redonda 2, “Promoción del empleo rural utilizando el enfoque de la cadena de valor”, se estudiará la manera en que un mayor acceso a los mercados y el intercambio de bienes y servicios en condiciones justas puede ayudar a los pequeños agricultores a aumentar sus ingresos. Durante el debate se analizarán las estrategias tecnológicas, financieras y comerciales necesarias para aumentar los beneficios que los pobres de las zonas rurales extraen de cada actividad necesaria para llevar un producto al mercado.
  • En la mesa redonda 3, “Creación de oportunidades lucrativas de subsistencia para los jóvenes de las zonas rurales”, se analizará la manera más eficaz en que las políticas de desarrollo pueden ayudar a los jóvenes de las zonas rurales en su búsqueda de trabajo remunerado. Los ponentes examinarán los distintos problemas que se plantean al buscar nuevas maneras de participación y fortalecimiento de las capacidades de los jóvenes rurales, en particular mediante servicios de educación y apoyo.

En 2006, el programa de trabajo del FIDA alcanza un nivel sin precedentes de 557 millones de dólares

En 2006, el FIDA concluyó el mayor programa de trabajo de su historia. La Junta Ejecutiva aprobó nuevos préstamos y donaciones por un total de 557,0 millones de dólares, lo que corresponde a un aumento de casi el 10 por ciento con respecto al año anterior. La Junta aprobó 27 nuevos programas y proyectos en otros tantos países.

A finales de 2006, el FIDA tenía 185 programas y proyectos en curso en 82 países y un territorio. Las inversiones del FIDA en esas actividades ascendían a casi 3 000 millones de dólares. También los desembolsos registraron un nivel sin precedentes en 2006, ascendiendo a 386,9 millones de dólares.

ÁFRICA OCCIDENTAL Y CENTRAL

Aunque la región de África occidental y central está experimentando un proceso de urbanización rápida, la mayoría de sus habitantes vive aún en las zonas rurales. En varios países existe la posibilidad de capitalizar el fuerte crecimiento económico y del sector agrícola, lo que puede considerarse una tendencia positiva.

En la región, el FIDA sigue centrando sus actividades en reforzar la capacidad de los pobres de las zonas rurales y sus organizaciones; fomentar el acceso equitativo a los recursos naturales productivos y las tecnologías; aumentar el acceso de la población rural pobre a los servicios financieros y los mercados, y reducir la vulnerabilidad ante las principales amenazas que pesan sobre los medios de vida rurales.

A finales de año, la cartera de actividades del FIDA en curso en la región constaba de 42 programas y proyectos en 18 países, con una inversión total del FIDA de 538,6 millones de dólares.

ÁFRICA ORIENTAL Y MERIDIONAL

Aunque en una tercera parte de los países de la región de África oriental y meridional se prevén tasas de crecimiento económico superiores al 5 por ciento, sólo Mozambique y la República Unida de Tanzanía es probable que alcancen los objetivos de desarrollo del Milenio. Aunque el porcentaje de personas que viven con menos de 1 dólar al día sólo está disminuyendo ligeramente en la región, su número absoluto sigue aumentando.

El último año, las actividades del FIDA en África oriental y meridional se centraron en mejorar el acceso de los pobres de las zonas rurales a la tierra y el agua, los mercados y las cadenas de valor agrícolas; los servicios financieros, y las tecnologías y los sistemas de información agrícolas, así como en mejorar la gestión de esos recursos.

A finales de año, la cartera de actividades del FIDA en curso en la región constaba de 36 programas y proyectos en 15 países, con una inversión total del FIDA de 546,7 millones de dólares.

ASIA Y EL PACÍFICO

La tasa de crecimiento económico de la región de Asia y el Pacífico ascendió a más del 7 por ciento en 2006, es decir, más que en cualquier otra región del mundo. Ahora bien, los malos resultados en materia de mortalidad infantil, prevalencia del VIH y acceso a saneamiento básico en las zonas urbanas resultan preocupantes.

En 2006, en la región de Asia y el Pacífico el FIDA siguió centrándose en desarrollar las zonas más desfavorecidas; fortalecer las capacidades de las mujeres; fomentar las capacidades de los pueblos indígenas y otras minorías marginadas, y establecer coaliciones de poblaciones rurales pobres.

A finales de año, la cartera de actividades del FIDA en la región constó de 45 programas y proyectos en 16 países, con una inversión total del FIDA de 886,8 millones de dólares.

AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

En 2006, la región de América Latina y el Caribe registró resultados económicos positivos, a pesar de lo cual el 60 por ciento de la población rural vive por debajo de la línea de pobreza. En conjunto, la región es muy vulnerable a factores externos como la evolución de la economía mundial y las catástrofes naturales, y sigue teniendo una de las distribuciones de ingresos más desiguales del mundo.

Los objetivos fundamentales de la estrategia del FIDA en esta región consisten en empoderar a la población rural pobre y promover los enfoques participativos impulsados por la demanda; habilitar a los pobres de las zonas rurales para que aprovechen las oportunidades de mercado en los planos local, regional e internacional; promover el diálogo sobre políticas, con la participación de las partes interesadas, los gobiernos y la comunidad de donantes; establecer asociaciones y coaliciones, y aprovechar y difundir los conocimientos.

A finales de año, la cartera de actividades del FIDA en curso en la región comprendía 31 programas y proyectos en 16 países, con una inversión total del FIDA de 522,2 millones de dólares.

CERCANO ORIENTE Y ÁFRICA DEL NORTE, EUROPA CENTRAL Y ORIENTAL Y LOS ESTADOS DE RECIENTE INDEPENDENCIA

En 2006, la región del Cercano Oriente y África del Norte (COAN) siguió teniendo graves dificultades políticas y socioeconómicas, varias de ellas relacionadas con la descentralización y la gobernanza. Uno de los problemas más apremiantes es atajar el desempleo rural.

Los países de la subregión de Europa central y oriental (ECORI) están intentando ponerse a la altura de las economías de Europa occidental orientadas al mercado. En los países más avanzados, la perspectiva de la adhesión a la Unión Europea es el motor principal de las reformas.

Las estrategias actuales del FIDA para la región del COAN se centran en empoderar los pobres de las zonas rurales y sus organizaciones; promover la igualdad de género; habilitar a los pobres de las zonas rurales para que diversifiquen sus ingresos, y asegurar una gestión sostenible de los recursos naturales.

En la región de la ECORI las estrategias se centran en empoderar a los pobres de las zonas rurales y sus organizaciones; promover la igualdad de género; respaldar el proceso de transición y el avance hacia economías de mercado, y facilitar los vínculos con el mercado en el sector agrícola.p> A finales de año, la cartera de actividades del FIDA en curso en los países del COAN y la ECORI constaba de 31 programas y proyectos en 17 países y en Gaza y la Ribera Occidental, con una inversión total del FIDA de 431,3 millones de dólares.

El FIDA es un organismo especializado de las Naciones Unidas consagrado a erradicar la pobreza y el hambre en las zonas rurales de los países en desarrollo. Por medio de préstamos a bajo interés y donaciones, elabora y financia proyectos que dan a los pobres de las zonas rurales la oportunidad de salir de la pobreza por sí mismos. En la actualidad, hay en curso 185 programas y proyectos de erradicación de la pobreza rural apoyados por el FIDA, por un valor total de 6 100 millones de dólares. El FIDA ha invertido 2 900 millones de dólares en estas iniciativas. Han proporcionado cofinanciación gobiernos, beneficiarios, donantes multilaterales y bilaterales y otros asociados. A pleno rendimiento, estos programas ayudarán a cerca de 77 millones de mujeres y hombres pobres de las zonas rurales a forjarse una vida mejor para ellos mismos y sus familias. Desde que inició sus actividades en 1978, el FIDA ha invertido 9 500 millones de dólares en 732 programas y proyectos que han ayudado a más de 300 millones de hombres y mujeres pobres rurales a alcanzar mejores vidas para sí mismos y sus familias. Los gobiernos y otras fuentes de financiación de los países receptores, entre ellos los propios participantes en los proyectos y programas, han aportado 9 100 millones de dólares, y los donantes multilaterales, bilaterales y otros donantes han proporcionado 7 100 millones de dólares más a título de cofinanciación.