Enabling poor rural people
to overcome poverty



El Presidente del FIDA visitará la próxima semana Argentina, Paraguay y Uruguay

Roma, 17 de mayo de 2007. El Presidente del FIDA, Lennart Båge, viajará a Argentina (21 y 22 de mayo), Paraguay (23 y 24 de mayo) y Uruguay (25 de mayo) para mantener encuentros con funcionarios gubernamentales y participar en la Séptima Reunión Especializada de Agricultura Familiar que el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) va a celebrar en Asunción.

Durante su visita a esos tres países, Båge reiterará el apoyo del FIDA a la institucionalización de las políticas de desarrollo rural como parte integrante de la agenda del MERCOSUR, y alentará a sus miembros a que cooperen con las organizaciones de desarrollo como el FIDA.

“El FIDA —ha declarado Båge— es el único organismo de las Naciones Unidas consagrado exclusivamente a la erradicación de la pobreza rural y está firmemente decidido a asegurar que la población rural pobre pueda participar plenamente en el MERCOSUR y beneficiarse política, económica y socialmente de él.”

Båge también visitará dos proyectos financiados por el FIDA, uno en Argentina y el otro en Paraguay. En Argentina, celebrará un encuentro con pequeños productores de la provincia de Tucumán, en el noroeste del país. En Paraguay, se reunirá con los miembros de una cooperativa de productores de fruta y verdura cercana a Asunción.

A pesar de que las economías de varios países del MERCOSUR se cuentan entre las más pujantes de América Latina, la pobreza sigue estando generalizada en la región. Las personas más pobres y más vulnerables son los campesinos sin tierra y los pequeños agricultores, las mujeres del medio rural, los jóvenes y los pueblos indígenas.

“La pobreza persiste en la región —ha manifestado Båge— porque los agricultores rurales pobres a menudo no tienen acceso a la tecnología, los conocimientos y los activos productivos que precisan para aprovechar las oportunidades que ofrecen los mercados nacionales y mundial.”

“En las zonas rurales, los pobres tampoco pueden hacer valer sus opiniones en la elaboración de políticas, lo que empeora su situación de exclusión social y económica” —ha explicado Båge—. “Colaborando con el MERCOSUR, los gobiernos nacionales y las organizaciones de pequeños agricultores, estamos intentando cambiar ese estado de cosas.”

El FIDA ha concedido dos donaciones al MERCOSUR por un monto total de fondos comprometidos de 1,9 millones de dólares. El objetivo de la primera de esas donaciones era ayudar a los países miembros a armonizar sus agendas relativas a la pobreza rural y el de la segunda, afianzar el diálogo entre los gobiernos y las asociaciones de pequeños agricultores acerca de la elaboración de políticas.

28 años de trabajo conjunto para reducir la pobreza rural

El FIDA lleva trabajando en la región desde 1979 con el fin de dar la oportunidad a los pobres de las zonas rurales de salir de la pobreza. Para ello, colabora con los gobiernos en la financiación y prestación de asistencia técnica a programas de desarrollo rural; a nivel subregional, el objetivo es consolidar la estrategia de desarrollo rural en el marco del MERCOSUR y, cuando trabaja directamente con los campesinos pobres, su meta es apoyar la agricultura familiar y ayudarlos a construir sus propias organizaciones para que, colectivamente, adquieran un mayor protagonismo en los asuntos económicos y políticos.

Hasta la fecha, el FIDA ha financiado 19 proyectos en Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay por un volumen total comprometido de 291,5 millones de dólares. Si a esa cantidad se añade la cofinanciación aportada por los asociados, el total invertido se eleva a 786,1 millones. El FIDA también ha concedido donaciones a esos cuatro países por valor de 14,9 millones.

En Argentina, hay dos proyectos en curso en el nordeste y noroeste del país. Otra operación está dando sus primeros pasos en la Patagonia y en 10 provincias del centro y el este del país se va a llevar a cabo un programa nacional de desarrollo rural.

En Brasil, el FIDA presta su apoyo a tres proyectos en la región semiárida del nordeste, donde se registra la mayor concentración de población rural pobre del país. Gracias a esos proyectos se proporcionan servicios técnicos y financieros a los pequeños agricultores y las personas sin tierra y se promueven actividades generadoras de ingresos alternativas.

En Paraguay, el FIDA brinda su apoyo a un programa en la región oriental destinado a aumentar la capacidad de los pequeños productores y sus organizaciones para participar en las actividades de desarrollo y en los procesos de elaboración de políticas.

En Uruguay, el FIDA apoya los esfuerzos de los pequeños agricultores y sus organizaciones por ser más competitivos en los mercados locales y nacional. Ese proyecto, conocido como Uruguay Rural, es la principal herramienta de que dispone el Gobierno para combatir la pobreza rural.


El FIDA es una institución financiera internacional y un organismo especializado de las Naciones Unidas consagrado a erradicar la pobreza y el hambre en las zonas rurales de los países en desarrollo. Por medio de préstamos a bajo interés y donaciones, elabora y financia programas y proyectos que dan a los pobres de las zonas rurales la oportunidad de salir de la pobreza por sí mismos. En la actualidad están en marcha 195 programas y proyectos de erradicación de la pobreza rural financiados por el FIDA, por un valor total de 6 700 millones de dólares. El FIDA ha invertido unos 3 100 millones de dólares en iniciativas de este tipo, que han recibido además cofinanciación de los gobiernos, los participantes en los proyectos, los donantes multilaterales y bilaterales y otros asociados. Esas iniciativas ayudarán a cerca de 86 millones de mujeres y hombres pobres de las zonas rurales a forjarse una vida mejor para ellos mismos y sus familias. Desde que empezó sus operaciones en 1978, el FIDA ha invertido 9 600 millones de dólares en 738 programas y proyectos que han ayudado a cerca de 307 millones de hombres y mujeres pobres de las zonas rurales. Los gobiernos y otras fuentes de financiación en los países receptores, entre ellos los participantes en los proyectos, han aportado 9 100 millones de dólares, y los organismos multilaterales, bilaterales y otros donantes han proporcionado otros 7 100 millones de dólares a título de cofinanciación.