Enabling poor rural people
to overcome poverty



Comunicado de prensa n.: IFAD/29/08

Roma, 21 de mayo de 2008. Según lo expresado por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), si se aspira a aumentar la seguridad alimentaria en los países pobres a largo plazo, las medidas mundiales que se adopten para hacer frente a los elevados precios de los alimentos deben prever entre sus elementos clave políticas de ayuda a las pequeñas explotaciones familiares de los países en desarrollo.

“La siembra está tomando un nuevo y enorme auge en los países miembros de la OCDE y en otros países adelantados que son productores agrícolas”, afirmó Lennart Båge, Presidente del FIDA.

“Tarde o temprano, la respuesta de la oferta a nivel mundial aliviará la crisis actual. Sin embargo, no podemos hacer caso omiso de los dos mil millones de personas cuyos medios de vida dependen de las 450 millones de pequeñas explotaciones esparcidas por el mundo. Junto con sus familias, representan un tercio de la población mundial”, señaló.

“Si nos olvidamos de ellos, la realidad es que podríamos llegar a una situación en que si bien conseguiríamos los objetivos inmediatos de suministro en el mundo, el resultado sería un desequilibrio incluso mayor en el sistema mundial de la oferta y una inseguridad alimentaria más acentuada.”

Båge dijo que aunque hace falta prestar asistencia alimentaria de urgencia, al igual que suministrar semillas e insumos de fertilizantes, con objeto de asegurar el incremento de la producción en las próximas cosechas, “no debemos olvidarnos de invertir a medio y largo plazo en políticas, instituciones, productividad, riego y fertilidad del suelo”.

“Si pensamos sólo en la emergencia a medio plazo, dificultamos una solución a largo plazo, además de provocar una mayor dependencia de la ayuda alimentaria”, observó.

Gran parte de los pequeños agricultores de África, Asia y América Latina que poseen sólo unas cuantas hectáreas de tierra no han podido aprovechar ninguno de los beneficios generados por el alza de los precios debido al rápido aumento de los costos de las semillas, los fertilizantes y el transporte.

“Hasta hace poco se relacionaba a los pequeños agricultores con el problema de la pobreza, pero en realidad son un activo de importancia vital para el mundo, un factor clave para el incremento de la producción alimentaria, el crecimiento y el desarrollo económicos y el cambio climático”, señaló Båge durante una entrevista con la Plataforma Mundial de Donantes para el Desarrollo Rural.

En el mundo, tres cuartas partes de las personas más pobres que subsisten con menos de un dólar al día viven en las zonas rurales de los países en desarrollo, y el 85 por ciento de las fincas tiene una superficie inferior a dos hectáreas.

Del 3 al 5 de junio se congregarán en Roma jefes de Estado o de Gobierno, así como ministros que se ocupan de agricultura, ganadería, silvicultura, pesca, agua, energía y medio ambiente, en ocasión de la Conferencia de Alto Nivel sobre la Seguridad Alimentaria Mundial, organizada por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.

El FIDA anunció recientemente que destinaría 200 millones de dólares estadounidenses para la adquisición de semillas y fertilizantes en favor de los agricultores de las regiones y los países más afectados por los elevados precios de los alimentos a fin de que pudieran aumentar la producción para la próxima cosecha.


El FIDA se instituyó hace 30 años con la finalidad de combatir la pobreza rural, una de las consecuencias fundamentales de los episodios de sequía y hambruna que se sucedieron a principios de los años setenta. Desde 1978, el FIDA ha invertido más de 10 000 millones de dólares estadounidenses en préstamos a bajo interés y donaciones que han ayudado a más de 300 millones de mujeres y hombres muy pobres de las zonas rurales a incrementar sus ingresos y sustentar a sus familias. El FIDA es una institución financiera internacional y un organismo especializado de las Naciones Unidas, que representa una asociación mundial entre los países miembros de la OCDE, la OPEP y otros países en desarrollo. En la actualidad el FIDA presta apoyo a más de 200 programas y proyectos en 81 países en desarrollo y un territorio.