Press release No.: IFAD/09/09
Roma 18 Febrero 2009 – El Presidente del FIDA, Lennart Båge, formuló un llamamiento a los líderes del mundo a dar los pasos esenciales a favor de la seguridad alimentaria y para poner término a la pobreza y el hambre.
“Estamos viviendo la más significativa crisis económica global de esta generación”, observó. “Incluso antes de la crisis, casi un sexto de la población sufría el hambre y la pobreza. Este número está ahora aumentado en alrededor de 100 millones de personas en el último año. Las remesas han disminuido”, expresó Båge a los delegados de los 165 estados miembros de esta agencia de la ONU en su 32 sesión del Consejo de Gobernadores.
Båge, al dirigirse al último Consejo de Gobernadores de sus ocho años de presidencia, dijo: “La demanda global de alimentos se incrementará en un 50% en el 2030 y se duplicará en el 2050. Al mismo tiempo, la producción agrícola, que creció entre un 4 y un 5 por ciento en los años setenta y ochenta, bajó hoy en día entre un 1 y un 2 por ciento”.
El incremento de la producción global es esencial, pero el aumento de las tierras cultivables será del 10 al 15 por ciento, sin la destrucción de los boques. Por este motivo, el aumento de la producción deberá ser producto de una mayor productividad por hectáreas. Para ello, agregó, se requerirá una atención política mayor y un aumento de las inversiones”.
Los pequeños agricultores deberán ser involucrados en las políticas alimentarias globales. Hay cerca de 500 millones de pequeños agricultores, que representan a más de dos mil millones de personas, un tercio de la humanidad”, señaló Båge.
“Nosotros debemos escuchar y trabajar muy cerca a los pobres rurales. Ellos conocen sus necesidades y prioridades mejor que nadie. Cuando ellos están bien organizados, pueden plantear con mayor fuerza sus aspiraciones”, expresó.
Båge rindió un homenaje al personal y a los dirigentes del FIDA, en que incluyó también al de FAO, del Programa Mundial de Alimentos (PMA), del sistema de la ONU, del Banco Mundial y de los bancos regionales, de la OPEP, EL Fondo Global para el Ambiente (GEF), el Consejo Internacional para la Investigación Agrícola (CGIAR).
Recordó sus numerosas visitas en terreno durante sus ocho años frente al FIDA. “Tuve encuentros individuales, con las familias, las comunidades, las organizaciones campesinas”.
“Nuestra misión ha sido ayudarlos a realizar el sueño de vivir como seres humanos”, afirmó.
Nota a los periodistas
En su discuso, Båge estableció las cinco cuestiones relevantes para la seguridad alimentaría global
El FIDA se instituyó hace 30 años con la finalidad de combatir la pobreza rural, una de las consecuencias fundamentales de los episodios de sequía y hambruna que se sucedieron a principios de los años setenta. Desde 1978, el FIDA ha invertido más de 10 600 millones de dólares estadounidenses en préstamos a bajo interés y donaciones que han ayudado a unos 350 millones de mujeres y hombres muy pobres de las zonas rurales a incrementar sus ingresos y sustentar a sus familias. El FIDA es una institución financiera internacional y un organismo especializado de las Naciones Unidas, que representa una asociación mundial entre los países miembros de la OCDE, la OPEP y otros países en desarrollo. En la actualidad el FIDA presta apoyo a cerca de 250 programas y proyectos en 87 países en desarrollo y un territorio.