Roma/Durban, 5 de diciembre de 2011 – El Presidente del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), Kanayo F. Nwanze, ha instado a los negociadores de la conferencia mundial sobre el cambio climático a reconocer que “no hay una solución de compromiso posible entre alimentar a la población y salvar nuestro planeta.”
“Es evidente que la seguridad alimentaria y el cambio climático, los dos principales retos a que se enfrenta la humanidad en el siglo XXI, están indisolublemente vinculados”, declaró Nwanze.
Nwanze pronunció un discurso de apertura en el evento del Día de la Agricultura y el Desarrollo Rural que tuvo lugar el 3 de diciembre, al tiempo que se celebraba la 17ª Conferencia de las Partes (COP17) en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.
“Los negociadores han de reconocer la importancia decisiva que tiene dar a los pequeños agricultores los medios para aumentar su capacidad de resistencia ante el cambio climático y producir más alimentos siguiendo métodos más adaptados al clima y más sostenibles desde el punto de vista medioambiental”, añadió.
Según el FIDA, los 500 millones de pequeñas explotaciones agrícolas que existen en el mundo habrán de aumentar considerablemente su producción a lo largo de los cuatro decenios próximos para ir de la mano del crecimiento demográfico mundial. Además, tendrán que hacerlo en un entorno de fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes y de alteración de las condiciones provocada por el cambio climático.
Antes de su partida a Durban, Nwanze subrayó que a pesar de la lentitud de las negociaciones sobre el clima, el FIDA está observando ahora “cambios apreciables y tangibles” en los países en desarrollo en relación con la agricultura sostenible.
“En sus campos, los agricultores ya se están adaptando a la evolución del clima y están observando que deben respetar y preservar el medio ambiente para poder seguir alimentando a sus familias y producir excedentes para el mercado”, afirmó Nwanze. “Y las instancias normativas en los países están refiriéndose a las repercusiones de los fenómenos meteorológicos extremos en su producción agrícola y pidiendo que en los proyectos de desarrollo rural se aborde el cambio climático.”
Observando que las inversiones mundiales en la agricultura han caído a la mitad a lo largo de los últimos 30 años, Nwanze declaró que la acción debía orientarse hacia la ampliación de la inversión pública en investigaciones encaminadas a aumentar la capacidad de resistencia de los agricultores al cambio climático y a apoyar su adopción de prácticas agrícolas sostenibles.
Las iniciativas que reciben apoyo del FIDA en Burkina Faso, China, Etiopía, el Perú y otros lugares están consiguiendo ayudar a los agricultores pobres a aumentar su productividad y sus ingresos. Esos agricultores aprovechan al máximo los procesos naturales y con ello reducen la necesidad de recurrir a insumos externos nocivos para el medio ambiente.
“Ya estamos observando un aumento de escala en las prácticas agrícolas sostenibles en muchas partes del mundo”, añadió Nwanze. “Lo que necesitamos ahora es acelerar rápidamente esos cambios de modo que los pequeños agricultores puedan alimentar satisfactoriamente a sus familias, conectar con los mercados y contribuir más a la producción mundial de alimentos.”
Comunicado de prensa IFAD/87/2011
El Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) trabaja con la población rural pobre para que pueda cultivar y vender más alimentos, aumentar sus ingresos y determinar la orientación de sus propias vidas. Desde 1978, el FIDA ha invertido alrededor de 13 200 millones de dólares estadounidenses en donaciones y préstamos a bajo interés en los países en desarrollo mediante proyectos con los cuales se ha empoderado a unos 400 millones de personas para que salgan de la pobreza y, por tanto, se ha contribuido a construir comunidades rurales dinámicas. El FIDA es una institución financiera internacional y un organismo especializado de las Naciones Unidas con sede en Roma, donde se encuentra el mecanismo central de las Naciones Unidas para el sector de la alimentación y la agricultura. Se trata de una asociación de 167 miembros, única en su género, integrada por países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), otros países en desarrollo y la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE).