El italiano Monti exige un compromiso global para aumentar la seguridad alimentariaRoma, 22 de febrero de 2012 –
Líderes del desarrollo y jefes de estado o gobierno se reuniero durante la 35a sesión del Consejo de Gobernadores del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) para discutir el problema mundial más urgente: cómo alimentar al mundo y al mismo tiempo proteger el planeta.
El tema del encuentro es la sostenibilidad de la agricultura a pequeña escala. Esta agricultura mantiene a dos billones de personas, y proveen hasta 80 por ciento del alimento disponible en África subsahariana y parte de Asia.
Proyectos apoyados por el FIDA ayudan a los campesinos a enfrentar los efectos del cambio climático y el ya degradado medioambiente. También transfieren conocimientos sobre técnicas agrícolas ecointeligentes que apoyan una mejor productividad y al mismo tiempo protegen el ambiente.
Durante su discurso de apertura, Paul Kagame, presidente de la República de Ruanda, dijo que su país está esforzándose para reconstruir su economía con la producción de té y café, los cuales son importantes fuentes de ingreso de divisas.
Aproximadamente dos tercios de la población de su país vive por debajo de la línea de pobreza. Pero en los últimos cinco años se han hecho progresos, indicó Kagame, y se ha registrado un crecimiento del producto bruto interno del ocho por ciento.
Kagame urgió a la comunidad internacional a “a ser osados e intentar lo que nunca se ha realizado antes. Debemos aprender de lo que ha funcionado y adaptar estos modelos para beneficio de los pequeños agricultores. La realidad en la mayoría de los países en desarrollo es que la agricultura a pequeña escala continua siendo fuente del sustento y alimento. Cada campesino cuenta”.
Por su parte, Kanayo F. Nwanze, presidente del FIDA, se comprometió a sacar de la pobreza a 90 millones de personas, indicando que el desarrollo rural a largo plazo es la clave para su reducción. Él señaló el compromiso de los estados miembros participantes a alcanzar el objetivo de dar 1,5 billones de dólares en nuevas contribuciones para el noveno reabastecimiento del FIDA – lo cual representa un aumento del 25 por ciento respecto al octavo reabastecimiento del Fondo. Nwanze prometió además que el FIDA continuará siendo “de los pequeños agricultores, pescadores, pastores, campesinos sin tierras y de las mujeres y jóvenes”.
En su primer discurso a una agencia de las Naciones Unidas desde que asumiera su cargo, Mario Monti, el primer ministro de Italia, felicito al FIDA por su enfoque en la mujer y reafirmó el apoyo de Italia al FIDA y a las otras agencias de las Naciones Unidas con sede en Roma dedicadas a la seguridad alimentaria: la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos.
Monti subrayó la naturaleza interdisciplinaria de los esfuerzos para el desarrollo, que comprenden una variedad de factores como el empoderamiento. “Dar a las mujeres el mismo acceso que tienen los hombres a los recursos y materiales agrícolas es uno de los más fuertes medios para reducir la pobreza y el hambre”, dijo a un auditorio repleto de líderes internacionales y periodistas. “Yo animo fuertemente al FIDA a seguir enfocándose en esta importante dimensión en todas sus actividades”.
Hablando en nombre del presidente de Liberia, el vicepresidente Joseph Nyuma Boakai indicó que terminar con el hambre en su país es la prioridad, y que reforzar los lazos con el FIDA hará la diferencia. “No podemos seguir dependiendo de los alimentos de emergencia. Debemos comprometernos a emplear una agricultura sostenible”, añadió.
A pesar de poseer gran cantidad de recursos naturales y el potencial para la autosuficiencia alimentar, esta nación del oeste de África sufre un alto índice de desempleo, baja alfabetización y la ausencia de una infraestructura básica, como servicios de rutas, agua y electricidad adecuados.
Hablando en una sesión plenaria de delegados, Lindiwe Majela Sibanda, director ejecutivo de la Red de Análisis de Políticas de Recursos Naturales, Alimentación y Agricultura (FARPAN en inglés), una red regional de políticas y apoyo para el sur de África, deliberó sobre la promesa que la Conferencia Río+20 significa para la agricultura. “Los últimos cinco años han sido frustrantes, pues la agricultura quedaba fuera de la discusión sobre el cambio climático”, dijo Sibanda. “Ahora, por primera vez en la historia, la agricultura es parte de las discusiones”.
La cumbre Río+20 que se realizará en junio se enfocará en dos temas: desarrollar la economía verde en el contexto de un desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza, así como la creación de parámetros institucionales para implementar dichos objetivos.
Entre los otros eventos organizados en la sede central del FIDA en Roma, figuró un panel de discusión con ministros de gobierno sobre cómo la agricultura de conservación puede mejorar la vida de los pequeños agricultores en África subsahariana.
Aproximadamente 1,2 billones de personas depende de los bosques para su subsistencia. Esto es particularmente importante en América Latina donde cubren el 40 por ciento de la región. Un panel de expertos haciendo amplio uso de sus experiencias con los pueblos indígenas y comunidades forestales de Mesoamérica, debatieron sobre cuál es el mejor modo para apoyar la gestión sostenible de los bosques en América Latina.
“Cosechas para el futuro” fue el título del debate centrado en cómo el aumento en la variedad de cultivos puede mejorar la resistencia de los pequeños agricultores al cambio climático.
Y el panel sobre la Inversión en Agricultura de la Diáspora estudió el tremendo potencial de inversión que tienen los inmigrantes en el desarrollo rural. Sudán del sur, por ejemplo, ha dado la bienvenida a más de 360 mil personas que regresaron desde octubre de 2010, lo que puede ser una excelente oportunidad para desarrollar el sector agrícola.
La cumbre del Consejo de Gobernadores del FIDA concluye el jueves 23 de febrero con un discurso de Andrea Riccardi, ministro italiano de Cooperación Internacional y Políticas de Integración, y con una presentación de Bill Gates, copresidente de la Fundación Bill y Melinda Gates.
Aviso para los medios de comunicación n.º: IFAD/15/2012
El Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) trabaja junto con las personas pobres de zonas rurales a fin de darles la oportunidad de cultivar y vender más alimentos, aumentar sus ingresos y determinar la orientación de sus propias vidas. Desde 1978, el FIDA ha invertido aproximadamente 13.700 millones de dólares estadounidenses en donaciones y préstamos a bajo interés dirigidos a países en desarrollo, lo cual ha permitido que unos 405 millones de personas salieran de la pobreza, y con ello ha contribuido a crear unas comunidades rurales pujantes. El FIDA es una institución financiera internacional y una organización especializada de las Naciones Unidas con sede en Roma, donde se encuentra el mecanismo central de las Naciones Unidas para el sector de la alimentación y la agricultura. Se trata de una asociación de 168 miembros, única en su género, integrada por países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), otros países en desarrollo y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).