Esta nota ofrece una orientación general sobre determinados aspectos del diseño
Versión 2007
Cuestiones esenciales
La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CLD) en los países afectados por sequía grave o desertificación, en particular en África, en la que el FIDA es un asociado activo, es una Convención en la que se da gran importancia a la participación, la equidad de género, las asociaciones, el desarrollo sostenible integrado, el empoderamiento de la comunidad, los conocimientos especializados locales y los conocimientos tradicionales en la lucha contra la desertificación. En su condición de organismo de ejecución del FMAM y anfitrión del Mecanismo Mundial, el FIDA desempeña un papel importante en la ejecución del programa de la CLD. Con arreglo al artículo 1 de la CLD, “por lucha contra la desertificación se entiende las actividades que forman parte de un aprovechamiento integrado de la tierra de las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas1 para el desarrollo sostenible”. La Convención subraya que: i) los seres humanos en las zonas afectadas o amenazadas constituyen el centro de las preocupaciones en los esfuerzos de lucha contra la desertificación; ii) la desertificación tiene su origen en interacciones complejas de factores físicos, biológicos, políticos, sociales, culturales y económicos, y iii) la desertificación afecta al desarrollo sostenible por la relación que guarda con importantes problemas sociales, tales como la pobreza, la salud y la nutrición deficientes, la falta de seguridad alimentaria, etc. A menudo, los objetivos del FIDA en los países coinciden con los que se mencionan en la Convención.
La desertificación es hoy en día uno de los más graves problemas a los que se enfrentan los países en desarrollo, particularmente en África, Oriente Medio y algunas partes de Asia, y tiene un gran impacto a nivel local y mundial, especialmente en las zonas afectadas por la sequía, la deforestación y la variabilidad climática. La lucha contra la desertificación es una prioridad en los esfuerzos encaminados a conseguir la seguridad alimentaria y mejorar los medios de vida de más de 2 000 millones de personas. Con frecuencia, ocasiona dificultades económicas, ambientales y sociales a la población rural pobre, que en ocasiones es al mismo tiempo causa y víctima de la desertificación. Para combatirla es necesario:
- Reconocer que las causas de la desertificación son numerosas y complejas y dependen en gran medida del contexto. Suelen clasificarse en: i) directas (es decir, causas próximas), tales como las prácticas agrícolas inadecuadas; el pastoreo excesivo; la deforestación; y la extensión de la infraestructura, y ii) indirectas (es decir, factores subyacentes), como las políticas, leyes e instituciones económicas y ambientales inadecuadas; las limitaciones o desigualdades en la disponibilidad de tierras, recursos institucionales, tecnologías, mercados, insumos, agua, etc. y en su accesibilidad; la presión y el desplazamiento de la población; las prácticas y costumbres inapropiadas; y la falta de estrategias u oportunidades alternativas de subsistencia. En última instancia, lo que le interesa abordar al FIDA es cómo interactúan estas causas con la pobreza y la sostenibilidad ambiental y cómo influyen en ellas.
- Tomar conciencia de que muchas actividades pueden ser adecuadas para luchar contra la desertificación. Dado que las percepciones, intensidad, amplitud, consecuencias y causas de la desertificación son múltiples y variables en el tiempo y el espacio, también lo son las actividades que pueden contribuir a luchar contra la desertificación. Los programas nacionales de acción (PNA) son uno de los instrumentos para la aplicación de la CLD y pueden comprender un amplio abanico de actividades, políticas y estrategias orientadas, directa e indirectamente, a: a) la prevención, b) la rehabilitación, y/o c) la recuperación de la degradación de la tierra. Los PNA exitosos establecen estrategias a largo plazo y se formulan con la participación activa de las comunidades locales, elementos éstos esenciales para asegurar la sostenibilidad, el sentido de apropiación y la continuidad para una programación a largo plazo.
- Incorporar las prioridades de los PNA y buscar sinergias. La lucha contra la desertificación es necesaria para conseguir los Objetivos de Desarrollo del Milenio en las tierras secas y la ejecución de los PNA debe tener lugar en el contexto de los procesos estratégicos y de planificación más generales del gobierno (por ejemplo, los DELP) y de las estrategias nacionales (por ejemplo, los COSOP basados en los resultados). Además, las iterativas y complejas interacciones entre la desertificación, el cambio climático y la biodiversidad subrayan la importancia de buscar sinergias entre las convenciones adoptadas en el proceso de Río (CLD, Convenio sobre la Diversidad Biológica [CDB] y Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático [CMNUCC]). Es necesario incorporar las prioridades de la CLD y buscar sinergias para no duplicar esfuerzos, intensificar las iniciativas de colaboración y utilizar con mayor eficiencia unos recursos escasos. El artículo 8.1 de la CLD alienta de forma explícita esta coordinación de las actividades. También la actual reforma de las Naciones Unidas se orienta en esa dirección.
Tareas fundamentales relacionadas con el diseño y examen
- Reconocer y abordar el nexo entre pobreza y desertificación y promover el desarrollo sostenible en las tierras secas (véase la Nota de aprendizaje 5.1 - Gestión del medio ambiente y de los recursos naturales).
- Considerar la relación entre la sostenibilidad ambiental y la pobreza, la salud, las políticas sociales y económicas, las subvenciones, la dinámica de la migración, la sequía, las deficiencias institucionales, etc. (véase la Nota de aprendizaje 2.3 - Focalización de los proyectos).
- Considerar el grado (y riesgo) de desertificación al que está sometido una comunidad. La prevención es mucho más eficaz en función del costo que la rehabilitación.
- Reconocer que varias actividades, relacionadas con la agricultura, el riego, la silvicultura, la ganadería, la reforma agraria, el turismo, la energía, el desarrollo de infraestructura, etc., pueden tener consecuencias positivas y negativas en la desertificación.. Reducir al mínimo el impacto ambiental y social negativo de las actividades y aprovechar los vínculos positivos entre la reducción de la pobreza, la eficiencia económica y la sostenibilidad ambiental. Promover una diversidad de enfoques beneficiosos para todos y tecnologías apropiadas que traten de fomentar la integridad ecológica de las tierras secas amenazadas o afectadas, como los sistemas agroforestales, la gestión sostenible de la tierra y el ganado, la construcción de bancales, la preservación de las variedades tradicionales, etc. Asimismo, ofrecer la posibilidad de adoptar otros medios de vida que reduzcan la presión sobre los recursos naturales, con inclusión de la sustitución de la energía, los servicios financieros rurales para promover actividades de generación de ingresos no agrícolas y las microempresas, etc. (véase la Nota de aprendizaje 3.1 - Cambio de tecnología para el desarrollo de los medios de vida).
- Asegurarse de que se incorporen adecuadamente los objetivos de la CLD y los PNA y de que el alineamiento con los objetivos de la CLD y con los PNA sea explícito.
- En las intervenciones también se deben tener en cuenta los PNA/informes nacionales.
- Involucrar a los ministerios e instituciones competentes, asociados (incluidos los equipos de las Naciones Unidas en los países) y el centro nacional de coordinación de la CLD.
iii. Indicar, en la NSDA si en la zona del proyecto existen tierras secas afectadas o amenazadas.
- En las intervenciones también se deben tener en cuenta los PNA/informes nacionales.
- El enfoque debe tener en cuenta las condiciones locales que afectan a la población rural pobre y tiene que ser integrado, dinámico, programático, flexible, con una perspectiva de género, participativo y receptivo a los conocimientos locales o tradicionales. Se ha de prestar atención a los procesos de planificación existentes y cómo inciden en la pobreza, la degradación de la tierra y el desarrollo sostenible en las tierras secas. A menudo es necesario promover la creación de capacidad y el compromiso en diferentes niveles (véase la Nota de aprendizaje 1.1 - Justificación y pertinencia de los proyectos).
- Incluir a la población rural/partes interesadas que influyen en la desertificación o se ven afectadas por ella y que son quienes mejor comprenden el entorno frágil que habitan, dado que tienen que ser el punto de partida de los esfuerzos para luchar contra la degradación de la tierra y la pobreza provocada por la desertificación. Los problemas y soluciones relacionados con la desertificación deben definirse con su participación y deben quedar claros para ellos. Poner en marcha procesos participativos que pueden empoderar a la población rural pobre para utilizar los conocimientos sobre ecología y gestión que poseen; superar las dificultades a las que se enfrentan; crear un sentido de apropiación, y asegurar el apoyo a la ejecución y sostenibilidad del proyecto. Reconocer y afrontar las desigualdades existentes en lo que respecta al poder de negociación (véase la Nota de aprendizaje 4.1 - Transformación institucional en favor de la población pobre).
- Es necesario comprender con toda claridad las causas próximas y las fuerzas motrices subyacentes. En los proyectos se ha de adoptar un enfoque multidisciplinar, flexible y multiinstitucional que integre los aspectos ambientales en los marcos socioeconómicos más generales.
- Asimismo, evaluar, analizar e integrar una perspectiva de género y el papel de la juventud en la producción de alimentos y la gestión de los recursos naturales. Empoderar a la mujer y a otros grupos vulnerables (por ejemplo, poblaciones indígenas, pastores, nómadas, etc.) para que puedan gestionar su capital social y natural (véase la Nota de aprendizaje 2.1 - Cuestiones de género).
- Inducir a los particulares a mejorar la base de recursos naturales exige ofrecer incentivos a corto y a largo plazo y ello puede suponer compensar a los usuarios cuando es necesario que se asuman compromisos para garantizar los beneficios y la sostenibilidad a largo plazo. Para conseguir la sostenibilidad suele ser necesario mantener el esfuerzo durante largos períodos (véase la Nota de aprendizaje 5.2 - Sostenibilidad).
- La creación de capacidad en diferentes niveles, y particularmente una estrategia de información, educación y comunicación, puede reforzar significativamente el impacto. Habida cuenta de las facetas multiministeriales y multiinstitucionales de la integración de las consideraciones relacionadas con la CLD, es fundamental fortalecer las capacidades locales e institucionales y el compromiso. Las estrategias de comunicación deben orientarse a conseguir el apoyo de ministerios esenciales, como el de Finanzas y Planificación, articulando con claridad los costos y beneficios de la lucha contra la desertificación en términos claramente perceptibles para el grupo‑objetivo. Identificar las necesidades de investigación e innovación.
- Las cuestiones relacionadas con la desertificación deben reflejarse en el seguimiento y evaluación: identificar la necesidad de un sistema de alerta temprana, incorporando también conocimientos tradicionales e indígenas a nivel local. Elaborar y aplicar conjuntos de datos multidisciplinares e indicadores pertinentes, oportunos, específicos, mensurables y asequibles, que reflejan el nexo entre la pobreza y el medio ambiente y son útiles para atender las necesidades de los principales interesados para promover la integridad del ecosistema (véase la Nota de aprendizaje 6.1 - Seguimiento y evaluación).
- Incluir a la población rural/partes interesadas que influyen en la desertificación o se ven afectadas por ella y que son quienes mejor comprenden el entorno frágil que habitan, dado que tienen que ser el punto de partida de los esfuerzos para luchar contra la degradación de la tierra y la pobreza provocada por la desertificación. Los problemas y soluciones relacionados con la desertificación deben definirse con su participación y deben quedar claros para ellos. Poner en marcha procesos participativos que pueden empoderar a la población rural pobre para utilizar los conocimientos sobre ecología y gestión que poseen; superar las dificultades a las que se enfrentan; crear un sentido de apropiación, y asegurar el apoyo a la ejecución y sostenibilidad del proyecto. Reconocer y afrontar las desigualdades existentes en lo que respecta al poder de negociación (véase la Nota de aprendizaje 4.1 - Transformación institucional en favor de la población pobre).
- Identificar y alinear las prioridades entre las estrategias del FIDA y los PNA de la CLD; las estrategias y planes nacionales de acción sobre biodiversidad formulados en el marco del CDB, y los programas nacionales de acción para la adaptación de la CMNUCC para los países menos adelantados. Integrar las prioridades de los PNA de la CLD en los COSOP basados en los resultados. Formular intervenciones encaminadas a cumplir objetivos compartidos.
- La desertificación tiene múltiples causas y consecuencias y una única organización no puede hacerle frente. Se requiere una labor de promoción y una mayor coordinación e integración de los esfuerzos. Podrían establecerse asociaciones con un amplio conjunto de interesados de esferas gubernamentales y de otros ámbitos para distintas finalidades, como la financiación, la asistencia técnica y la investigación, el aprendizaje y el intercambio de conocimientos, la ejecución, el sistema de SyE, la formulación de estrategias, etc. Como posibles asociados que tienen una participación activa en la lucha contra la desertificación cabe mencionar los siguientes: el FMAM, el Mecanismo Mundial, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), las ONG, el Organismo Danés de Desarrollo Internacional (DANIDA), el GTZ, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Banco Mundial, la FAO, el BAfD, la Coalición Internacional para el Acceso a la Tierra, el CIDA, el GCIAI, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), la Comunidad Europea, el sector privado, etc. El FIDA también podría participar promoviendo la colaboración Sur-Sur y Norte-Sur. Analizar también los mecanismos existentes a nivel nacional.
1/ Por zonas áridas, semiáridas y subhúmeda secas se entiende “aquellas zonas en las que la proporción entre la precipitación anual y la evapotranspiración potencial está comprendida entre 0,05 y 0,65”, denominadas tierras secas.
