La publicación insignia del FIDA analiza la situación actual de la pobreza rural, al tiempo que presenta una serie de visiones de futuro muy dispares, con el fin de hallar soluciones que, en un mundo en rápida evolución, ayuden a los pobres de las zonas rurales a salir de la pobreza. La finalidad del informe es servir de fuente de inspiración a los responsables de la formulación y ejecución de políticas, en particular a los de los países en desarrollo, mejorando su comprensión sobre el modo de crear las condiciones necesarias para reducir la pobreza rural en nuestros días mediante la aportación de nuevas ideas sobre las opciones para avanzar hacia adelante. Se confía en que constituirá en los años venideros un valioso instrumento tanto para el FIDA y sus asociados como para la comunidad más amplia de actores en la esfera del desarrollo rural.
El punto de partida del nuevo Informe sobre la pobreza rural es la cuestión de la seguridad alimentaria mundial en la actualidad y en los dos próximos decenios, en un contexto en el que imperan condiciones cada vez más impredecibles. Las crisis alimentaria, energética y financiera de 2008-2009, que han agudizado el problema de la pobreza y el hambre para muchos millones de personas, hace que nos planteemos nuevos interrogantes sobre cómo garantizar la seguridad alimentaria en el futuro. Aunque la mayoría de las proyecciones sugieren que la producción de alimentos puede adecuarse al ritmo del crecimiento demográfico y someterse a una serie de cambios, lo cierto es que asegurar la accesibilidad —e incluso la demanda— de los nuevos productos alimentarios representa un desafío enorme.
La población rural ocupa un lugar destacado en la historia de la seguridad alimentaria mundial, por lo que será la gran protagonista del informe. Por un lado, los habitantes del medio rural representan el grueso de la población pobre y de las personas aquejadas por la inseguridad alimentaria, pero por otro, el modo de lograr el mayor impacto posible a través de los esfuerzos de mejora de la seguridad alimentaria mundial consiste en darles los medios para aumentar su producción agrícola y adentrarse más en el mercado, incrementar sus ingresos y crear oportunidades de empleo para los más pobres.
Con todo, somos conscientes de que los habitantes de las zonas rurales no conforman un grupo único y homogéneo. Los problemas y las oportunidades con que se encuentra la población rural en las diferentes partes del mundo varían considerablemente: el Brasil es diferente de Bhután o Botswana, y China tiene poco en común con el Chad o Chile. Sabemos que los habitantes de las zonas rurales tienen diferentes medios de vida, relacionados con la producción de alimentos y otros productos agrícolas, el pastoreo, la pesca, la caza-recolección y, —cada vez más frecuentemente— el sector jornalero y microempresarial. Tampoco se nos escapa que los problemas que padecen los hombres a menudo difieren de los de las mujeres, y que los jóvenes, las poblaciones indígenas y las minorías étnicas tienen dificultades específicas. Todas esas diferencias quedarán reflejadas en el informe.
¿Cuáles son las perspectivas de futuro de estas personas? ¿Provocarán la variabilidad del clima, el acceso cada vez más limitado a la tierra y el agua, la exclusión de los mercados mundiales y los bajos salarios imperantes en el sector rural un aumento de la pobreza y el hambre? ¿O presenciaremos un incremento de las inversiones en las zonas rurales y la implantación de políticas que propicien la mejora de la productividad agrícola, el fortalecimiento de las organizaciones rurales y el crecimiento de una economía rural que reporte beneficios para los pobres? ¿Qué factores marcarán la diferencia entre esos dos resultados?
Contenido
La elaboración del informe aún no ha concluido, pero en principio constará de tres partes. La primera parte empezará con un panorama general de la pobreza rural actual. Seguidamente, se tratará de establecer en qué condiciones podrían vivir los habitantes de las zonas rurales en 2030 si las circunstancias se vuelven terriblemente nefastas, y cómo de nefastas podrían llegar a ser. En la segunda parte, se examinarán los principales problemas, así como las medidas que es necesario adoptar para evitar que el mundo se vea sumido en 2030 en el peor de los marcos hipotéticos posibles y crear un futuro mejor para la población rural. Los tres capítulos del informe se centrarán en hallar posibles opciones para que los habitantes de las zonas rurales puedan afrontar los riesgos y reducir su vulnerabilidad ante las situaciones de crisis, cada vez más frecuentemente relacionadas con el clima; adoptar prácticas sostenibles de gestión de la tierra e introducir tecnologías que potencien la productividad, y ampliar su acceso a las cadenas de valor agrícola, incluidas las relacionadas con la captura de carbono en el suelo. En la tercera parte se vuelven a estudiar las perspectivas para 2030, pero esta vez tratando de establecer cómo podría ser el futuro de los habitantes de las zonas rurales si se actúa de un modo adecuado; por último, se hará un llamamiento para que los responsables de políticas, los donantes, las ONG y el sector privado ayuden al mundo a convertir esa hipótesis en realidad.
A lo largo de todo el informe, las cuestiones objeto de estudio se analizarán desde la perspectiva de la población rural pobre. En ese sentido, se realizarán estudios de casos que mostrarán cómo las personas pueden solventar sus problemas y avanzar hacia un futuro mejor. Asimismo, se recalcará en todo el texto la importancia de ayudar a las personas del medio rural a reforzar sus capacidades individuales, sus organizaciones y, en última instancia, su capacidad para encontrar soluciones nuevas y eficaces a sus problemas. De forma análoga, se pondrá en todos los capítulos especial énfasis en prestar oído a los interesados directos —esto es, los propios habitantes del medio rural— de modo que puedan dar a conocer sus opiniones e ideas sobre los distintos temas abarcados en el informe.
PROCESO DE DEFINICIÓN DE LOS MENSAJES CLAVE (EN CURSO)
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Un amplio proceso consultivo
El Informe sobre la pobreza rural será el resultado de un amplio proceso consultivo, dentro y fuera del FIDA. La elaboración de esta publicación incluye las tareas siguientes:
- Preparación de documentos de antecedentes para los distintos capítulos, y elaboración del marco conceptual, la estructura y el mensaje fundamental que se desea transmitir, en colaboración con expertos de instituciones de desarrollo y de investigación.
- Celebración de un amplio proceso de consultas que contribuya a asegurar que la publicación responda a las preocupaciones y prioridades de los responsables de la formulación de políticas y los encargados de su ejecución práctica en los países en desarrollo y desarrollados, las organizaciones de la población rural pobre y las ONG.
- Tareas de reconocimiento y examen de la situación sobre el terreno para la identificación de iniciativas exitosas, con miras a documentar respuestas eficaces y sostenibles, en particular actuaciones ideadas para la población rural pobre, a fin de estar a la altura de los nuevos desafíos.
- Exámenes externos de los borradores de textos, a cargo de hombres y mujeres cuidadosamente seleccionados, con experiencia y conocimientos especializados en materia de desarrollo agrícola, reducción de la pobreza agrícola y promoción de un crecimiento económico de amplia base.
Se pretende que el Informe sobre la pobreza rural represente un valioso instrumento de referencia para una gran variedad de interesados en las cuestiones relacionadas con el desarrollo rural y la reducción de la pobreza, como los responsables de la formulación de políticas, los donantes, las organizaciones de desarrollo, las fundaciones y empresas del sector privado y las organizaciones rurales, en todas las regiones en las que opera el FIDA. La publicación ofrecerá información pertinente en materia de políticas para elaborar programas favorables a los pobres a nivel mundial, regional y nacional que contribuyan a que la población rural pobre pueda solventar de forma sostenible las dificultades, tanto nuevas como viejas, que padece.
El Informe sobre la pobreza ruralse publicará en 2010.
