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ناشر الأصول

Intervención del Perú en el 33 Consejo de Gobernadores del FIDA

Señora Clementine Ananga, Presidenta del Trigésimo Tercer Consejo de Gobernadores del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola,
Señor Kanayo F. Nwanze, Presidente del FIDA,
Estimados Gobernadores:

Felicitamos a nuestra Presidenta y a los demás miembros de la Mesa por su designación. La delegación del Perú es consciente de la calidad profesional y personal que los destacan, lo cual ha garantizado el éxito de este período de sesiones del Consejo de Gobernadores.

El Perú le otorga una especial importancia a la labor del FIDA en su objetivo principal: la lucha contra la pobreza rural. Nuestro país tiene un firme compromiso en este empeño. El Gobierno del Presidente Alan García viene implementando políticas efectivas para aliviar y disminuir sustancialmente la extrema pobreza en regiones deprimidas de nuestro país. De ahí nuestro apoyo al marco estratégico del FIDA y a otorgarle prioridad a la erradicación de la pobreza extrema y el hambre en las zonas más pobres del planeta.

Con el desarrollo de la agricultura en las zonas rurales, estamos iniciando el camino a la inclusión social y económica de poblaciones que antes estuvieron marginadas, lo que conllevará, en el futuro, a la reducción de los actuales índices de pobreza.

Desde que en diciembre del 2003 la Junta Ejecutiva del FIDA aprobó el "Sistema de Asignación de Recursos Basado en los Resultados (PBAS)", el que se empezó a utilizar en el período 2005-2007, la asignación de recursos a los países basada en criterios útiles como el de la política de desarrollo rural, el impacto y resultados de los proyectos, los indicadores de población, la renta per capita, entre otros, ha permitido que nuestros países reciban recursos de acuerdo a sus particulares necesidades.

No obstante, creemos que este sistema debe perfeccionarse en el tiempo, ajustándolo a las nuevas realidades. Por ello, apoyamos la labor que seguirá desarrollando el Grupo de Trabajo en el análisis de nuevos indicadores, que debe ser permanente, a efectos de corregir cualquier distorsión que pueda sobrevenir en su aplicación, pues es necesario tener en cuenta que existe el caso de las poblaciones migrantes del campo a las ciudades y que desarrollan su actividad agrícola en la periferia de éstas, en lo que podría entenderse como un tipo de agricultura urbana. La definición del carácter rural debe, por ello, abarcar a estos campesinos que, si bien no se encuentran establecidos en áreas tradicionalmente consideradas rurales, tampoco pertenecen a sectores agrícolas urbanos.

El FIDA opera en el Perú desde 1980, fundamentalmente en la Sierra sur y norte del país y ha concedido préstamos para la ejecución de proyectos por un monto de US$ 115 millones de dólares. Actualmente se encuentran en ejecución un proyecto sobre el fortalecimiento de los mercados, la diversificación de los ingresos y el mejoramiento de las condiciones de vida en la Sierra sur del Perú, destinado a apoyar a 120,000 familias en pobreza extrema de dicha región, y otro, orientado a promover el desarrollo rural en la Sierra norte del Perú, teniendo como grupo objetivo a comunidades y organizaciones rurales, tales como asociaciones de productores, comités de riego, microempresas y asociaciones de jóvenes y de mujeres.

En ambos casos, al igual que en programas anteriores, el Perú ha sido considerado como ejemplo de país receptor por el FIDA, por el impacto de sus resultados en las poblaciones beneficiarias, la eficiencia en su gestión, la idoneidad de los mismos y el aprovechamiento de los recursos disponibles, lo cual nos enorgullece.

En esta breve intervención, queremos terminar expresando la más profunda solidaridad del gobierno y el pueblo del Perú con Haití, nación a la que continuaremos apoyando en estos difíciles momentos. Confiamos en que el FIDA participará en la reconstrucción del hermano país afectado y extenderá la cooperación financiera que necesita.

Muchas gracias,

18 de febrero 2010