Reduccion de la Pobreza Rural es uno de los Grandes Desafios, Coinciden Representantes de America Latina y el Caribe del FIDA en Mesa Redonda

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Reduccion de la Pobreza Rural es uno de los Grandes Desafios, Coinciden Representantes de America Latina y el Caribe del FIDA en Mesa Redonda

Comunicado de prensa IFAD 17/02

Roma, 20 febrero 2002 - La reducción de la pobreza en las zonas rurales es actualmente uno de los grandes desafíos que enfrenta América Latina y el Caribe, coincidieron los Gobernadores y participantes de la región en el 25 período de sesiones del Consejo de Gobernadores de esta agencia de las Naciones Unidas, en una mesa redonda realizada en el marco de esta reunión celebrada el martes y miércoles.

Casi el 64 por ciento de la población rural en América Latina y el Caribe vive bajo la línea de pobreza y a lo largo de las últimas dos décadas, el número de pobres en las zonas rurales ha aumentado, ya sea en términos absolutos que relativos, se señaló en la mesa redonda presidida por el ministro de Agricultura y Ganadería de El Salvador, Salvador Urrutia.

En 1999, había más de 77 millones de campesinos pobres en la región, de los cuales, 47 millones vivían en condiciones de extrema pobreza. Los logros alcanzados durante la década de los noventa fueron insuficientes para revertir el incremento de la pobreza que tuvo lugar en los años ochenta.

El ministro de Agricultura y Ganadería de El Salvador, Salvador Urrutia, sostuvo que ese gran desafío solo lo “podremos superar mediante un crecimiento sostenido en el sector agropecuario y las actividades generadoras de ingresos en el medio rural”.

Destacó que las innovaciones tecnológicas son condición imprescindible para alcanzar mayores rendimientos y calidad, así como desarrollo de nuevos productos, lo cual permitirá que los pobres rurales comercialicen no solamente en sus localidades, sino que puedan tener éxito en mercados más exigentes y mejor retribuidos.

Llamó la atención sobre la necesidad de proteger el ambiente “porque el futuro de la humanidad dependerá del cuidado con que nuestra actual generación se interrelacione con los recursos naturales mediante procesos productivos limpios y amigables con el medio ambiente”.

Este esfuerzo de los habitantes rurales, agregó, depositarios y administradores de gran parte de los recursos naturales, deberá ser acompañado de un reconocimiento en términos económicos de la sociedad en general.

La Directora de América Latina y el Caribe del Fondo, Raquel Peña-Montenegro manifestó que la estrategia del FIDA en la región incluye los siguientes elementos centrales: empoderamiento de los pobres rurales, captar las oportunidades que ofrece el mercado, entablar un diálogo político, establecer alianzas y promover un proceso de aprendizaje en y entre regiones. Dos temas transversales son los aspectos de género y el uso sostenible de los recursos naturales, agregó.

El FIDA tiene una cartera de 40 proyectos en 24 países de la región, por un valor total de 636 millones de dólares en préstamos y 510 millones financiados por otros donantes, gobiernos prestatarios y beneficiarios.

Sus actividades en la región incluyen también una red de programas regionales y subregionales que actualmente comprenden 14 donaciones de asistencia técnica financiada por el Fondo.

Estas donaciones juegan un papel clave en la estrategia del FIDA, apoyando a los proyectos, promoviendo sinergías y facilitando vínculos con la sociedad civil y en particular con los pobres.

Raquel Peña-Montenegro señaló que la población indígena y las mujeres constituyen la prioridad del FIDA en América Latina y el Caribe, por ser los grupos sociales más pobres.

Expresó que el Consejo de Gobernadores había hecho un análisis del papel del FIDA y llamado la atención de los gobiernos para que incluyan entre sus prioridades los programas para combatir la pobreza rural.


El FIDA, radicado en Roma, ha ayudado en general hasta la fecha a más de 250 millones de personas a librarse de la pobreza, aportando financiación directa por medio de préstamos a bajo costo y donaciones y movilizando recursos suplementarios a proyectos y programas.

Desde su creación en 1977, este organismo de Naciones Unidas ha financiado 603 proyectos en 115 países y ha facilitado más de 1.500 donaciones con fines de investigación y asistencia técnica.