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Declaración de Argentina Excelentísimo Señor Don Claudio Javier Rozencwaig, Embajador, Representante Permanente de la República Argentina ante la FAO, el FIDA y el PMA

Excelentísimo Sr. Kanayo Knwanze, Presiente del FIDA, distinguidos Gobernadores y Delegados de los Estados Miembros del FIDA, Señoras y Señores:
Hace justo un año atrás, en este mismo lugar, varios señalamos que 2015 constituía un punto de inflexión para la agenda internacional en materia de desarrollo sostenible. Hoy podemos decir con orgullo que el mundo ha llegado a un acuerdo histórico con el establecimiento de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Sin embargo, el camino recién comienza, pues tenemos por delante un desafío inmenso para implementar los acuerdos alcanzados.

Nos hemos fijado una meta ambiciosa: erradicar la pobreza y el hambre en el mundo antes de 2030. A este respecto, sabemos que el papel de las poblaciones rurales es central y crucial, pues según los informes del FIDA, tres cuartos de los pobres que padecen hambre viven en las zonas rurales de los países en desarrollo, y la mayoría de ellos intenta ganarse la vida mediante la agricultura.

Por ello, el desarrollo rural sostenible e inclusivo será la clave para avanzar hacia las metas de “hambre cero” y “pobreza cero”. Dichas metas se alcanzarán principalmente a través de inversiones que sean inclusivas y responsables, mediante el aumento del empleo, un mejor acceso a los mercados para los productos agrícolas y un más amplio acceso a los servicios financieros, en particular por parte de los pequeños productores y de las mujeres.

En esta misma línea, el Presidente argentino Mauricio Macri, en su discurso de asunción a la Presidencia en diciembre pasado, fijó claramente a nivel nacional las pautas de “hambre cero” y “pobreza cero” como ejes de su gestión y destacó la importancia de la apertura de nuestro país al mundo para generar relaciones virtuosas en pos de objetivos comunes.
En el siglo XXI, el estado moderno debe promover inversiones inteligentes y expansivas, que mejoren la infraestructura, sienten las bases para el crecimiento de la producción, traigan nuevas oportunidades y generen prosperidad para los más vulnerables. En este sentido, el foco deberá ponerse en el aumento del capital social, humano y financiero de las poblaciones, el fortalecimiento de las instituciones, la mejora de la productividad, la rentabilidad y la resiliencia, así como en la diversificación económica de las zonas rurales y una mejora de servicios y bienes relacionados con el medio ambiente.

Creemos que las inversiones inclusivas y responsables deberán promover la integración de los pequeños productores en las cadenas de valor.

Ahora bien, en este proceso de transformación y desarrollo, existen dos elementos prioritarios que nuestro país, en tanto importante productor de alimentos, desea destacar: la integración del campo y la ciudad y la promoción de la innovación tecnológica.

Campo y ciudad deben ser aliados, y las inversiones deben afianzar este vínculo virtuoso para el beneficio mutuo de zonas rurales y urbanas. Los tiempos modernos exigen la integración de los distintos sectores dentro de un mismo territorio y de cada país dentro de su región en el mundo.

Asimismo, la innovación tecnológica aplicada a la producción de alimentos es la herramienta crucial que tenemos para poder alimentar al mundo con las proyecciones futuras de crecimiento poblacional. En este sentido, debemos destacar el rol del sector privado, en particular las empresas, en el desarrollo rural, no solamente como inversoras, sino también como agentes de cambio, que pueden introducir innovación y conocimiento.

La Argentina considera que el FIDA tiene un rol fundamental dentro de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, en particular en relación con el desarrollo rural para la erradicación del hambre y la pobreza. En este sentido, toda una trayectoria de trabajo conjunto entre el FIDA y la Argentina y el FIDA y diversos países de América Latina dan cuenta de la importancia de que el FIDA siga fortaleciendo su presencia en nuestra región, fomentando el desarrollo de la agricultura familiar y la transformación rural.

La Argentina ha renovado su alianza y compromiso con el FIDA con su promesa de aporte de 7,5 millones de dólares a la Décima Reposición de los Recursos del FIDA, manteniendo el mismo nivel de compromiso que en la Novena Reposición.

Asimismo, se está avanzando con el FIDA en la negociación del Convenio de financiación del Programa de Inserción Económica de los Productores Familiares del Norte Argentino (PROCANOR), que apunta a la integración de productores familiares en el norte del país en cadenas de valor dinámicas y emergentes. De esta forma, el FIDA dará un apoyo crucial a sectores que son prioritarios para el Gobierno argentino. En este sentido, el Gobierno nacional ha puesto en marcha El Plan Belgrano, un plan de desarrollo social, productivo y de infraestructura que prevé inversiones en infraestructura de 16 000 millones de dólares estadounidenses en diez años, un fondo de reparación histórica de 50 000 millones de pesos en cuatro años, solución habitacional para 250 000 familias, atención inmediata a los afectados por la pobreza extrema, y subsidios para las economías regionales e incentivos laborales.

La voluntad del Gobierno argentino y del propio Presidente Macri, como señalé, es profundizar nuestra relación un el mundo e incrementar nuestros vínculos con los organismos internacionales y con las Naciones Unidas, incluido el FIDA, por lo cual esperamos otorgarle nuevo impulso a nuestras excelentes relaciones.

Muchas gracias.