Ayudando a los agricultores bolivianos a ganar terreno al cambio climático

In much of the Andes, soil erosion is thought to be one of the most limiting factors in crop production. Soil is vulnerable to erosion where it is exposed to moving water or wind and where conditions of topography or human use decrease the cohesion of the soil. ©IFAD/ Juan I. Cortés
En la región andina, la erosión del suelo es uno de los factores que más limita la producción agrícola. El suelo es muy vulnerable a la erosión allí donde está expuesto a corrientes de agua y viento y allí donde las condiciones topográficas o el uso humano disminuyen la cohesión del terreno. ©IFAD/ Juan I. Cortés

7 de noviembre. En el corazón de la cordillera de los Andes, el río Arque discurre rodeado de grandes montañas. Al comienzo de la estación seca, ruge con furia gracias a la ingente cantidad de agua procedente del deshielo. La corriente también arrastra toneladas de suelo fértil. Cuando el ruido y la furia se detienen, el Arque se convierte en un riachuelo diminuto, cuyo cauce apenas se distingue en medio de lo que parece una avenida de escombros.

Hasta hace un par de décadas, nadie pensó que estos “escombros” pudieran mejorar la vida de los pequeños agricultores.

En Sicaya, un municipio a unos 80 kilómetros de Cochabamba, el programa Plan Vida, financiado por el FIDA, está ayudando a los pequeños agricultores a mejorar sus vidas, permitiéndoles recoger parte de la tierra fértil que arrastra el río Arque y usarla para cultivar.

Todo comenzó cuando un agricultor de la cercana Capinota, frustrado por la falta de tierra para cultivar, tuvo la idea de construir un muro abierto en un lado que le permitiría recoger una porción del suelo arrastrado por el río.

Posteriormente, el muro se cerraba y servía de dique de contención contra la fuerza del río, impidiendo que la tierra recogida fuese arrastrada de nuevo y creando una parcela de tierra extremadamente fértil para cultivar.

La idea tomó fuerza y ejerció un efecto llamada sobre comunidades que vivían en las montañas, donde dependían de la lluvia para sobrevivir gracias a sus cultivos de papa y cereales. Era una vida dura que, debido a los patrones de lluvia cambiantes y la aparición de fenómenos meteorológicos extremos causados por el cambio climático, se estaba volviendo inviable.
 

Francisco Aranga – a community leader and small farmer in Bolivia – has seen the impact the changing climate has had on the environment around him. Now he is learning how to analyse the soil and conduct crop rotations so he can increase his yields. ©IFAD/ Juan I. Cortés
Francisco Aranga, líder comunitario y pequeño agricultor, ha visto el impacto del cambio climático en el medio andino. Ahora está aprendiendo a analizar el suelo y rotar los cultivos para poder incrementar sus cosechas. ©IFAD/ Juan I. Cortés

Francisco Aranga es uno de los líderes de la comunidad Palermo, a unos 20 kilómetros de la sede del municipio de Sicaya. En su español entreverado de quechua, explica cómo llegaron aquí hace 20 años.

“Vinimos de diversas comunidades de las lomas. En las alturas ya no quedaba casi vida. Cuando había lluvia, se producía. Cuando no, no teníamos nada. Aquí siempre hay producción”, dice sin dejar de mascar coca, la planta energizante que es la seña de identidad cultural de los Andes.

No fue fácil: “Tuvimos que construir los muros para recoger suelo y defenderlo del río. No teníamos experiencia en combatir el agua, ni recursos. Lo teníamos que hacer todo con nuestras propias manos”.
 

Farmers from the Palermo and Thaqo Pampa communities have built a wall that is allowing them to regenerate soil for farming that a river had been washing away. ©IFAD/ Juan I. Cortés
Pequeños agricultores de las comunidades de Palermo y Thaqo Pampa han construido un muro que les permite aprovechar el suelo fértil que el río Arque arrastra en la época del deshielo para cultivar. ©IFAD/ Juan I. Cortés

Plan Vida entró en la vida de Palermo y la vecina Thaqo Pampa hace dos años. Los fondos del FIDA permitieron a estas comunidades contratar el uso de maquinaria pesada para construir o reacondicionar 480 metros de muro a lo largo de lecho del río. El nuevo muro es mucho más resistente y permite la “recolección” de una mayor cantidad de tierra fértil, garantizando la protección de 50 hectáreas de terreno cultivable, de las cuales ocho son nuevos terrenos ganados al río Arque.
 

Through funding from IFAD, farmers were able to reinforce 480 meters of wall along the riverbed soil which was becoming eroded (left), allowing them to "harvest" a greater amount of fertile land (right). ©IFAD/ Juan I. Cortés
Gracias a la financiación del FIDA, las comunidades de Palermo y Thaqo Pampa reforzaron o construyeron 480 metros de muro a lo largo del lecho del río, lo que les permite recoger tierra suficiente para disponer de 50 hectáreas de suelo cultivable extremadamente fértil. ©IFAD/ Juan I. Cortés

A diferencia de proyectos previos, esta vez han sido las comunidades las que han gestionado los fondos recibidos, que han beneficiado a un total de 117 familias. Con el apoyo de Plan Vida, abrieron una cuenta corriente y formaron un comité de gestión.

“Se trata de que las comunidades sean los motores de su propio desarrollo, y no meros receptores de ayuda”, explica Jaime Clavijo, el coordinador de Plan Vida en el departamento de Cochabamba.

Fueron ellas las que decidieron invertir en asistencia técnica para mejorar sus técnicas de cultivo teniendo en cuenta las características del suelo o la necesaria rotación de cultivos.

“Ya ve el resultado”, dice Francisco Aranga, señalando a los campos a su alrededor. “El suelo que estamos pisando era río y ahora, mire”.

Lo que se ve alrededor es una comunidad próspera. A nuestro alrededor, en los campos bañados por la luz del atardecer, un par de decenas de personas se agachan sobre los campos, cosechando. Una vibración de satisfacción tras el esfuerzo flota en el aire.
 

Women from the community played an active role in managing all stages of the project. Assisted by Plan Vida, they opened a bank account and set up a management committee. ©IFAD/ Juan I. Cortés
Las mujeres de las comunidades tuvieron un papel muy activo en todos los momentos del proceso. ©IFAD/ Juan I. Cortés

“Arriba, cultivábamos sólo la papa. Ahora plantamos cebolla, ajo, remolacha, verduras. No conocíamos las verduras. Ahora sí las comemos. Nuestra alimentación ha mejorado mucho”, explica Aranga.

Y no sólo las comen, sino que venden los excedentes en los mercados del departamento de Cochabamba y más allá. El aumento de los ingresos les ha permitido mejorar sus vidas: “Ahora podemos mandar a nuestros hijos a estudiar y hasta dar empleo a compañeros que no forman parte de la comunidad, pero que trabajan para nosotros y se ganan su jornalito”.

Rufina Colque es otra de las líderes de la comunidad. “Aquí trabaja todo el mundo. Toda la familia. Hombres y mujeres nos complementamos, y los niños también ayudan. Ha sido duro y los pioneros ya nos estamos volviendo viejos. Pero estamos orgullosos de estar legando un futuro a nuestros hijos. Cuando tengan uso de razón, podrán hacer incluso más de lo que nosotros hemos hecho”.

Planes de futuro no faltan. Las comunidades quieren seguir ampliando el muro y ganar todavía más tierra al río, invirtiendo los recursos provenientes de la comercialización de sus productos.
 

Farmers in the community plan to invest the income they earn from selling their products to keep expanding the wall so they can reclaim more land from the river. ©IFAD/ Juan I. Cortés
Los agricultores de Palermo y Thaqo Pampa planean invertir las ganancias obtenidas por la comercialización de sus productos en ampliar el muro para ganar más tierra al río. ©IFAD/ Juan I. Cortés

También quieren construir un lavadero para evitar gastar tiempo y dinero en desplazarse hasta Capinota para lavar las verduras y tubérculos que cultivan antes de venderlos. Incluso quieren comenzar a criar ganado de forma sistemática. Tener vacas les permitiría mejorar todavía más la alimentación de la comunidad gracias a la leche y sus productos derivados y aprovechar el abono natural que generan para el cultivo.

Hablando acerca de todos los desafíos que enfrentan, Elías Solís, otro líder comunitario, asegura: “Queremos demostrar que somos capaces de seguir ganando tierras al río para alimentar a nuestras familiar y asegurar la seguridad alimentaria de nuestro país”.

Viendo su coraje y determinación, no cabe duda de que lo harán.