Beating back climate impacts in Bhutan

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La lucha contra el impacto climático en Bhután

Enclavado entre las escarpadas cumbres de la cordillera del Himalaya, Bhután ha servido de hogar a generaciones de pequeños agricultores. La base de la economía de esta pequeña nación continental es la agricultura, sector en el que trabaja más del 70 % de la población. En los últimos años, Bhután ha logrado una importante mejora en el nivel de vida de su población, aunque las tasas de pobreza siguen siendo elevadas en la parte oriental del país.

Las regiones orientales también son especialmente vulnerables a los efectos del cambio climático. Las lluvias erráticas, las tormentas de granizo y las crecidas repentinas son más intensas y frecuentes que antes. También han cambiado las estaciones, y donde antes el clima era moderado ahora presenta períodos de lluvias intensas interrumpidos por prolongadas estaciones secas. Estos cambios ya están afectando a la producción agrícola.

Desde 2016, mediante el Programa de Fomento de la Agricultura Comercial y los Medios de Vida Resilientes del FIDA, se ha estado trabajando en seis distritos de la zona oriental del país para contrarrestar esos efectos. El programa se basa en un conjunto de estrategias, en las que los agricultores ocupan un lugar prioritario.

“Trabajamos con los agricultores para adaptarnos a los efectos del cambio climático”, afirma Ugyen Wangchi, Gerente de Producción Agrícola del programa. “Las intensas lluvias provocan la erosión del suelo, por lo que estamos construyendo terraplenes de hierba para detener los deslizamientos de tierra. Además, al tener una estación seca más larga, estamos introduciendo variedades de cultivos básicos tolerantes a la sequía”.

Otra manera de mitigar los efectos de los deslizamientos en el marco del programa ha sido la reintroducción de una variedad autóctona de arroz rojo que crece a mayor altitud.

Una de las zonas en las que se están desarrollando las actividades del programa para preservar la agricultura local es la comunidad de Bumdeling, situada en la provincia oriental de Trashi Yangtze. Las guindillas que se cultivan en este distrito son muy apreciadas en todo Bhután y constituyen un importante cultivo comercial para los agricultores locales, pero las fuertes lluvias están poniendo en peligro la producción.

A través del programa se está alentando a los productores de guindillas a que utilicen secadores solares, que les permiten secar las guindillas de manera rápida y sin emisiones de carbono, y enviarlas al mercado en menos tiempo.

Yeshi Dema, una agricultora de Bumdeling, se instaló aquí en 1980 cuando tenía 25 años. Durante los últimos 40 años, ha sido testigo de primera mano de los drásticos efectos del cambio climático.

“Antes, teníamos una temperatura uniforme durante el verano; ahora, hace más calor y más frío”, explica Yeshi. “Alrededor de octubre solíamos recoger hojas de roble para el forraje del ganado, pero ahora las hojas han dejado de caer. Además, la época de cosecha ya no es la misma que hace 20 años. Ahora cosechamos y trasplantamos antes, ya que los cultivos maduran más rápido”.

También ha observado un aumento en el número de insectos que sobreviven al invierno.

“Antes, a esta altitud, había nevadas que mataban a los insectos y las plagas, pero ahora ya no nieva y los insectos sobreviven, lo que afecta a la producción”.

A través del Programa de Fomento de la Agricultura Comercial y los Medios de Vida Resilientes, los agricultores de Bumdeling ahora tienen acceso a nuevas variedades de semillas resistentes a la sequía y a las plagas. Las semillas se revisan regularmente para asegurarse de que pueden resistir las nuevas plagas que sobreviven a los inviernos más suaves.

En respuesta a estos cambios, Yeshi decidió diversificar su producción y sus fuentes de ingresos. En lugar de depender del arroz como alimento básico, ahora produce nueve cultivos de cereales diferentes, diversas hortalizas, leche y queso. En los últimos años, también ha abierto su casa como albergue de turismo rural.

En esta comunidad, y en Bhután en su conjunto, las mujeres realizan el 70 % de las labores agrícolas, mientras que los hombres trabajan principalmente fuera de las explotaciones familiares. Con el apoyo del programa, el grupo de mujeres de la comunidad desempeña un papel importante en la introducción de nuevas técnicas para hacer frente al cambio climático.

“Formar parte del grupo nos permite aprender sobre el abastecimiento de semillas y nos ayuda a llegar al mercado. Para nosotras es bueno pertenecer al grupo ya que tenemos mejor acceso a los recursos y a los precios”, comenta Yeshi.

El programa también ayuda a los agricultores locales a encontrar nuevas oportunidades para vender sus cosechas. Mediante un nuevo plan, se prevé que los agricultores locales suministren hortalizas y productos lácteos a las escuelas y hospitales de la región. Con este programa se ha conseguido en gran medida reducir la dependencia de las importaciones de alimentos y aumentar los ingresos de los agricultores.

El Sr. Yeshey Penjor, nuevo Ministro de Agricultura y Bosques de Bhután, ha elogiado los primeros resultados del programa.

“El plan para las escuelas y hospitales está funcionando muy bien en cuanto a la mejora de la nutrición de nuestros niños y enfermos, a la vez que ofrece un mercado garantizado para los agricultores familiares de la parte oriental de Bhután”, afirma.

Se prevé que el cambio climático seguirá teniendo graves efectos en las comunidades agrícolas de Bhután, pero a pesar de esta amenaza constante, la vida está mejorando en la región oriental del país. Gracias al Programa de Fomento de la Agricultura Comercial y los Medios de Vida Resilientes los agricultores están mejor preparados para adaptarse al cambio climático, aumentar la producción de manera sostenible y desarrollar nuevos mercados mediante una estrecha cooperación con los grupos de mujeres y de jóvenes.