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Seguimiento de las inversiones en Túnez mediante teledetección

23 febrero 2021

Muchos de los elementos que intervienen en los proyectos financiados por el FIDA, desde estructuras construidas por el hombre, como carreteras y edificios, hasta elementos naturales, como zonas boscosas, son visibles desde el espacio. Siempre que se conozcan las coordenadas geográficas exactas de un elemento, pueden utilizarse imágenes satelitales para observar cualquier cambio que se haya producido.

Así, por ejemplo, en el marco del proyecto PRODEFIL que se está ejecutando en Túnez, se han construido más de 140 km de carreteras. Comprobar presencialmente la longitud total de esas carreteras habría llevado dos días. Sin embargo, la comprobación a través de Google Earth solo requirió unas horas.

Otras obras en las que ha invertido el proyecto, como presas e invernaderos, también son visibles por satélite. Las imágenes de alta resolución permiten seguir el desarrollo de este tipo de inversiones y de otro tipo, como los sistemas de riego y los trabajos de reforestación.

El uso de la tecnología de observación de la Tierra para detectar los cambios de este modo es una opción rentable y que ahorra tiempo a la hora de hacer un seguimiento de grandes áreas y de múltiples lugares. Aunque no puede sustituir a las visitas sobre el terreno ni a la interacción con los participantes en los proyectos, resulta especialmente útil para seguir y evaluar los efectos de las actividades de los proyectos en zonas remotas o inaccesibles, por ejemplo, debido a conflictos o restricciones a los desplazamientos. 

Izquierda: Un invernadero construido en el marco del proyecto PRODEFIL en el municipio de Beni Khedache, tomada sobre el terreno (© PRODEFIL). Derecha: La misma estructura vista por satélite (© Maxar Technologies).

La importancia fundamental de cartografiar los lugares de inversión  

Para poder realizar este tipo de observación a distancia, primero hay que recopilar datos geoespaciales (también denominados datos SIG) de los emplazamientos de la inversión. Sin conocer la ubicación exacta, los analistas no pueden saber dónde buscar las modificaciones o detectar cambios que no se deban a las actividades del proyecto.

En lo que respecta a la cartografía de las inversiones del FIDA, los datos SIG adoptan tres formas diferentes: polígonos, que representan áreas (por ejemplo, las tierras de cultivo de regadío); polilíneas, que muestran transectos (por ejemplo, carreteras), y puntos, que indican ubicaciones independientes con coordenadas (por ejemplo, un almacén). Aunque este tipo de datos pueden recogerse mediante un teléfono inteligente o una tableta, siempre que sea posible deben utilizarse dispositivos GPS especializados por ser más precisos. Para facilitar el análisis, también deben registrarse el tipo de inversión y otras variables (por ejemplo, las fechas en que se han iniciado o finalizado diversas actividades, o si un proyecto es nuevo o si se trata de una rehabilitación).

Hay más de 60 proyectos financiados por el FIDA en los que ya se recogen, en mayor o menor medida, datos SIG sobre sus actividades. Los ingenieros contratistas, por ejemplo, suelen realizar mediciones SIG cuando diseñan elementos de infraestructura. No obstante, el FIDA debería empezar a recabar estos datos de forma más sistemática para facilitar el seguimiento y la evaluación a distancia.

Una presa para la recarga de aguas subterráneas construida en el marco del proyecto PRODEFIL en el municipio de Beni Khedache, tal como se ve en las fotos tomadas sobre el terreno (izquierda, © PRODEFIL) y por satélite (derecha, © Maxar Technologies).

Comparación de los lugares de inversión con las imágenes de satélite

Una vez que se han medido las dimensiones espaciales de un emplazamiento, se pueden utilizar sus coordenadas para localizarlo en las imágenes satelitales. Puede hacerse un análisis rápido y sencillo (como el realizado con las carreteras construidas en el marco del proyecto PRODEFIL) con herramientas gratuitas y fáciles de usar como Google Earth o Global Forest Watch, que permiten a los usuarios acceder a un pequeño conjunto de imágenes de alta resolución. 

Los análisis más avanzados requieren conocimientos especializados del sistema de información geográfica y de observación de la Tierra para saber dónde pueden encontrarse las imágenes adecuadas y cómo procesarlas. Los analistas utilizan diversos programas informáticos especializados, desde plataformas de procesamiento como Google Earth Engine, pasando por programas de cartografía como QGIS, hasta programas de estadística como R, para obtener resultados detallados.

Los proveedores de imágenes satelitales suelen disponer de uno o varios portales en los que se pueden descargar los datos o acceder a ellos a través de la nube. Los grandes archivos de datos de media y alta resolución disponibles de forma gratuita, como MODISLandsat y Sentinel (parte del programa Copérnico de la Agencia Espacial Europea), ofrecen imágenes en una amplia gama de resoluciones. Muchos de ellos disponen de bancos de datos que se remontan a años o incluso decenios (en el caso de Landsat, al decenio de 1970).

No obstante, para llevar a cabo un análisis más exhaustivo, se necesitan imágenes de mayor resolución. Proveedores como AIRBUSDigital Globe y Planet ofrecen imágenes de muy alta resolución (de hasta 20 centímetros). El precio de estas imágenes dependerá de la escala, la resolución y el intervalo de tiempo que se necesite. Algunos de estos proveedores de servicios también están especializados en la detección de cambios a lo largo del tiempo.

Una cisterna de agua en construcción en el municipio de Beni Khedache, tal como se ve en las fotos tomadas sobre el terreno (izquierda, © PRODEFIL) y por satélite (derecha, © Maxar Technologies).

Al equipo del proyecto PRODEFIL le ha resultado muy valioso cartografiar los emplazamientos exactos de las inversiones para poder llevar a cabo sus actividades, y al FIDA para supervisar el proyecto. Actualmente, en otros proyectos financiados por el FIDA en Túnez también se están cartografiando sus actividades. El FIDA está utilizando esos datos no solo para detectar cambios, sino también como componente de las evaluaciones del impacto del proyecto para ayudar a determinar sus resultados.

Otros organismos de las Naciones Unidas también están utilizando estas tecnologías. El sistema de seguimiento del impacto de los activos del PMA, por ejemplo, utiliza imágenes satelitales y técnicas de seguimiento del paisaje para evaluar algunas de las actividades de sus proyectos, incluidas las que suponen el desarrollo de infraestructuras y la restauración del paisaje.

La observación de la Tierra tiene sus limitaciones. Los datos de imágenes satelitales son limitados en zonas donde la nubosidad es persistente. Los efectos de algunas actividades (por ejemplo, la rehabilitación de un pequeño puente o de una alcantarilla) pueden ser demasiado pequeños o sutiles para ser detectados. Además, las imágenes de muy alta resolución pueden resultar muy caras. No obstante, la combinación de información de localización por GPS e imágenes satelitales ofrece a los planificadores, gestores y evaluadores de proyectos un instrumento cada vez más potente para mejorar la eficacia de las inversiones para el desarrollo.

Puede encontrar más detalles sobre nuestras actividades de teledetección en Túnez en el estudio de caso completo.

Agradecimientos: Gracias a Mounir Ben Ameur y al resto del equipo del proyecto PRODEFIL por facilitar los datos SIG y las fotografías.