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Declaración pronunciada por el señor Lennart Båge Presidente del FIDA ante el 29º período de sesiones del Consejo de Gobernadores

Sr. Presidente del Consejo,
Sr. Primer Ministro,
Sr. Subsecretario de Estado,
Distinguidos Gobernadores,
Señoras y señores:


Permítanme darles una calurosa bienvenida a Roma y al 29º período de sesiones del Consejo de Gobernadores.
Es para mí motivo de especial satisfacción dar la bienvenida al Excelentísimo Primer Ministro del Reino de Bhután. Como Gobernador del FIDA por Buthán nos conoce bien. Excelencia, aporta usted una gran experiencia en la esfera del desarrollo y la reducción de la pobreza en su propio país, y su alocución nos ha resultado muy provechosa.

También estamos muy agradecidos por el mensaje de Italia, el país anfitrión, que nos ha transmitido el Excelentísimo Señor Michele Vietti, Subsecretario de Estado del Ministerio de Economía y Finanzas. Italia ha sido para todos nosotros un anfitrión cálido y generoso, y el mensaje que acabamos de escuchar demuestra el apoyo que presta al FIDA desde hace mucho tiempo.

Señor Presidente del Consejo,

Durante el último año, la atención mundial se ha centrado como nunca en las cuestiones de desarrollo, en el hecho de que no estamos alcanzando los objetivos de desarrollo del Milenio, en particular en el África subsahariana, y en que se necesitan más recursos. En los meses inmediatamente anteriores a la Cumbre Mundial de las Naciones Unidas celebrada en septiembre, se prometieron un alivio de la deuda considerable y un aumento de la asistencia oficial para el desarrollo (AOD). Según el Comité de Asistencia para el Desarrollo de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (CAD/OCDE), la AOD aumentará de USD 80 000 millones a USD 130 000 millones de 2004 a 2010. Para que se materialicen todas las posibilidades de alivio de la deuda y de aumento de la AOD es imprescindible que la Ronda de Desarrollo de Doha tenga éxito y, a este respecto, la agricultura es un aspecto fundamental de las negociaciones.

¿Por qué es importante la agricultura? Sabemos que unos 800 millones de los 1 100 millones de personas que viven con menos de 1 dólar al día residen en zonas rurales y dependen de la agricultura para su sustento. Sabemos que cada noche hay 850 millones de personas que se acuestan con hambre. También sabemos que en la mayoría de los países pobres la agricultura representa del 50% al 80% del empleo. Sin desarrollo rural es imposible reducir la pobreza. Como se puede apreciar en muchos países de Asia, el crecimiento económico general no traerá la prosperidad si el sector agrícola no desempeña una importante función en él.

Por ello, no debe extrañar que en la Cumbre Mundial de las Naciones Unidas de septiembre se insistiera en que, para lograr los objetivos de desarrollo del Milenio, es crucial un desarrollo agrícola y rural más rápido. Los líderes mundiales recalcaron, y cito lo dicho en el Documento Final de la Cumbre Mundial: "Juzgamos necesario intensificar la inversión productiva en el desarrollo agrícola y rural [...] Nos comprometemos a aumentar el apoyo destinado al desarrollo agrícola y el fomento de la capacidad comercial del sector agrícola de los países en desarrollo."

Señor Presidente del Consejo,

Ante estas circunstancias, al sistema de las Naciones Unidas se le plantea una importante tarea: la financiación para el desarrollo va en aumento y las organizaciones de las Naciones Unidas deben demostrar que son cauces eficaces para la utilización de esos recursos.

 

Como parte del sistema de las Naciones Unidas, el FIDA tiene ante sí una doble tarea. Debemos esforzarnos por aumentar la escala, el impacto y la sostenibilidad de los proyectos y programas que financiamos. También debemos armonizar y alinear esos esfuerzos y hacer que complementen plenamente los de nuestros asociados, otras organizaciones del sistema de las Naciones Unidas, las instituciones financieras internacionales y los organismos bilaterales de desarrollo, de manera que, en tanto que sistema, podamos mejorar —y aún más, multiplicar— nuestro respectivo impacto en una auténtica asociación con los países en desarrollo. Lo que hace el FIDA es importante. Pero, en última instancia, lo que hagamos todos nosotros, como sistema coherente y bien coordinado, será lo decisivo.

En la Cumbre de septiembre se pidió "una administración más rigurosa de las entidades" en las esferas del desarrollo, el medio ambiente y los asuntos humanitarios. Ante ello, el Secretario General tiene intención de establecer un grupo de alto nivel que se encargue de examinar esas cuestiones. El FIDA desea firmemente contribuir a alcanzar el objetivo del informe sobre el papel de las Naciones Unidas como catalizador del progreso y el cambio.
Aquí en Roma, Jacques Diouf, Jim Morris y yo somos plenamente conscientes del valor de la colaboración y estamos decididos a intensificarla. En el documento "Trabajo en colaboración" preparado por nuestros organismos, se dan muchos ejemplos de esto.

Señor Presidente del Consejo,

Durante 2005 el programa de trabajo del FIDA aumentó en torno al 10%, conforme a la tendencia al alza observada en los últimos años. También respondimos a las necesidades excepcionales resultantes del tsunami y del terremoto que se produjeron en el Asia meridional, elaborando proyectos de tramitación acelerada para restablecer los medios de subsistencia.

Prevemos que durante el período de la Sexta Reposición (2004-2006), los préstamos y donaciones anuales del FIDA aumentarán de USD 466 millones en 2004 a unos USD 550 millones en 2006. Con la cofinanciación, el costo de la inversión total podría ser de más de 1 000 millones de dólares en 2006.

El año pasado dieron fruto varias iniciativas importantes que se iniciaron durante la Sexta Reposición, entre ellas el sistema de gestión de los resultados y el impacto (RIMS) y el sistema de asignación de recursos basado en los resultados (PBAS). Partiendo de la experiencia adquirida durante el primer año de aplicación del PBAS, estamos revisando algunos de sus parámetros para asegurarnos de que refleja cabalmente las orientaciones estratégicos, las prioridades y el mandato del Fondo. Igualmente importante fue la ultimación de la primera fase del Programa de Cambio Estratégico, en la que se abordaron los sistemas de gestión financiera, de recursos humanos y de información. Ahora contamos con una plataforma sólida para seguir mejorando el impacto de los proyectos, construir un sistema eficaz de gestión de los conocimientos e integrar las innovaciones.

En la evaluación externa independiente del FIDA, que se terminó en 2005 y fue quizás la primera evaluación de ese tipo de una organización de las Naciones Unidas, se reconocieron los puntos fuertes del Fondo y se proporcionaron valiosas orientaciones en lo relativo a las esferas en que era preciso efectuar cambios. Nosotros aceptamos esas recomendaciones y formulamos un Plan de Acción para mejorar la eficacia del FIDA en términos de desarrollo. El Plan, que fue aprobado por la Junta Ejecutiva en diciembre pasado, se centra en nuestras estrategias para llegar a los más pobres, promover la innovación y mejorar el impacto y la sostenibilidad de los proyectos del FIDA.

El año pasado los Estados Miembros del FIDA también terminaron las negociaciones relativas a la Séptima Reposición de los Recursos del FIDA para el período 2007-2009. Creo que el elemento fundamental del buen resultado de las negociaciones relativas a la Reposición es el firme apoyo de que goza el Fondo por parte de todos los miembros que lo integran, tanto de los países que son contribuyentes netos como de los que son prestatarios. Es especialmente alentador que varios países de la Lista C, que son grandes prestatarios, demuestren la importancia que atribuyen al FIDA con su intención de hacer sustanciales contribuciones a los recursos del Fondo. Y todo hace pensar que en la Séptima Reposición el porcentaje aportado por los países no pertenecientes a la OCDE aumentará hasta situarse en el 20%. Con esto, la base de financiación del FIDA será más amplia que la de otras instituciones financieras internacionales.

Las negociaciones relativas a la Séptima Reposición refuerzan los fundamentos del FIDA como asociación entre los países de la OPEP, otros países en desarrollo y los de la OCDE, mancomunados en su empeño por superar la pobreza y el hambre. Creo que esa asociación es más importante en el mundo de hoy de lo que era incluso cuando se creó el FIDA. Hago un llamamiento a todos los Miembros que todavía no han anunciado sus promesas de contribución para que lo hagan durante el período de sesiones del Consejo de Gobernadores o lo antes posible después de éste. Aunque todavía no se han anunciado todas las promesas, podemos ya afirmar que la Séptima Reposición será la más cuantiosa desde la Primera Reposición del FIDA, en 1980.

En el Informe sobre la Séptima Reposición se proporcionan orientaciones y expone la situación de los fondos con los que contará el FIDA hasta 2009. ¿Dónde estará el FIDA en 2009?

En 2009 el FIDA llegará a mucho más de cien millones de mujeres, hombres y niños muy pobres: pequeños campesinos, pastores, pequeños empresarios, pescadores, pequeños ganaderos y trabajadores agrícolas sin tierra. Estas personas serán mayoritariamente miembros de minorías étnicas y de grupos indígenas marginados y excluidos. A menudo se tratará de mujeres pobres o de hogares en que el cabeza de familia será una mujer. Una inmensa mayoría de ellos vivirá con menos de 1 dólar al día. Estarán amenazados por el hambre y la inseguridad alimentaria. Muchos vivirán en algunos de los entornos más remotos, inaccesibles y difíciles del mundo, y cerca de un tercio de ellos en zonas de crisis y conflicto. Se tratará de personas sin poder, ni capacidad de elegir; sin seguridad ni recursos materiales. Personas sin acceso a los activos más indispensables. Serán vulnerables a las sequías, las inundaciones, las hambrunas, los terremotos y las plagas de langostas (y también ahora a la gripe aviar en propagación), por mencionar sólo algunos de los peligros que les acechan.

Para 2009, gracias a los criterios de armonización especificados en la Declaración de París sobre la Eficacia de la Ayuda, se habrán aclarado las funciones institucionales y las ventajas comparativas correspondientes a los distintos elementos del edificio del desarrollo internacional general. Nuestra función en el sector agrícola como innovador de base comunitaria en favor de los pobres habrá salido reforzada. También se habrán reforzado las actividades focalizadas en mejorar la seguridad alimentaria y reducir la pobreza mediante un aumento de la productividad, la producción y los ingresos de los pobres de las zonas rurales. Cuando colaboramos con otros que tienen mandatos complementarios, ya sea en materia de infraestructura, asesoramiento técnico o respuestas de emergencia, aumenta la sinergia.

En 2009, también estaremos ayudando a catalizar el desarrollo al actuar de intermediario de conocimientos e intercambiar lecciones sobre lo que funciona y lo que no funciona. Nuestros programas en los países respaldarán las estrategias nacionales de reducción de la pobreza. Serán diferentes en cada país porque dependerán de las necesidades y circunstancias concretas de cada uno, pero en todas partes nuestro objetivo será el mismo: conseguir que funcionen verdaderamente para los pobres de las zonas rurales. Periódicamente mediremos los resultados e informaremos al respecto.

Nuestro papel variará considerablemente de un país a otro. En algunos países, como Uganda, se nos considerará uno de los principales donantes en materia de desarrollo rural y en el sector agrícola. En otros, como la India, ayudaremos a desarrollar enfoques innovadores que a continuación el Gobierno y otros interesados reproducirán y ampliarán. Independientemente de que se trate de empresas grandes o pequeñas, colaboraremos en todo momento en las iniciativas nacionales y en armonía con los dirigentes de los países para afianzar la capacidad local y nacional.

En 2009, nuestra capacidad en los países estará más afianzada, pero, con todo, será variada y se ajustará a las características de cada país, aprovechando las lecciones aprendidas de nuestro programa piloto relativo a la presencia sobre el terreno. Con personal local altamente cualificado, habremos mejorado las condiciones para el apoyo a la ejecución de los proyectos, la supervisión, el aprendizaje y la gestión de los conocimientos, así como para el diálogo sobre políticas partiendo de nuestra experiencia práctica sobre el terreno. Nuestro personal estará colaborando estrechamente con las organizaciones de los pobres de las zonas rurales, tomando en cuenta sus perspectivas e inquietudes. También se mantendrá en estrecha coordinación con otros agentes del desarrollo.

En 2009, el nuevo modelo operacional habrá pasado a ser la práctica. La innovación se habrá generalizado y sus resultados se compartirán sistemáticamente con otros.

Una parte importante de nuestros programas tratará de responder a las inquietudes de los pueblos indígenas y las minorías étnicas. De hecho, es más que probable que el FIDA sea el principal financiador internacional del desarrollo de los pueblos indígenas y que además haya forjado una firme asociación con el Foro de los Pueblos Indígenas. El Foro Campesino estará institucionalizado, y se habrán afianzado la colaboración y las consultas con las organizaciones campesinas en los países.

Utilizaremos los conocimientos y la experiencia adquiridos con los proyectos y programas financiados por el FIDA para contribuir a los procesos normativos nacionales con aportaciones basadas en datos concretos. Colaboraremos con nuestros asociados para analizar, sintetizar e incluir estos conocimientos en determinados debates sobre políticas regionales y mundiales en cuestiones en las que tendremos experiencia práctica directa, como los mercados y el comercio, la financiación rural, la tenencia de tierras, la gestión de los recursos hídricos, los pueblos indígenas y las cuestiones de género. El Portal de la Pobreza Rural, que ya estamos desarrollando, será un nuevo medio de intercambiar conocimientos y lecciones. Se trata de una red electrónica a través de la cual los pobres de las zonas rurales, los encargados de adoptar las políticas, las organizaciones no gubernamentales y los profesionales del desarrollo pueden intercambiar conocimientos sobre la pobreza rural.

Para que lo anterior se haga realidad, la aplicación del Plan de Acción será nuestra mayor prioridad durante los próximos años.

Señor Presidente del Consejo,

A juicio de algunos, la esfera de acción del FIDA está superpoblada. Ojalá fuera cierto. De hecho, en las zonas rurales marginales en las que se centran los proyectos y programas del FIDA hay muy pocas instituciones de desarrollo, aparte de nosotros, que apoyen las actividades productivas de los pobres. Sin embargo, las necesidades de los pobres son tan grandes como sus posibilidades de contribuir al crecimiento y el desarrollo. Lejos de pensar que somos demasiados, nos complacería que otros organismos bilaterales y multilaterales de desarrollo aunaran sus esfuerzos con los nuestros para que los grupos más pobres de las zonas rurales pudieran aumentar su productividad y sus ingresos.

Señor Presidente del Consejo,

Tras un laborioso y fructífero año 2005, ahora tenemos la posibilidad y los medios de llevar el FIDA a un nivel más alto de rendimiento durante el período de la Séptima Reposición. El Fondo es y debe ser una organización en la que todos puedan participar, tanto en lo que se refiere a la asociación entre países en desarrollo y desarrollados, que constituye sus cimientos, como gracias a su determinación de atender las necesidades de los pobres de las zonas rurales de todas las regiones. La distribución geográfica justa de nuestros recursos para satisfacer las necesidades de los pobres, tal como se pide en el Convenio Constitutivo del FIDA, seguirá siendo un objetivo clave de la institución, al igual que la distribución geográfica equitativa de nuestro personal y su distribución en función del género.

En 2009 nuestro objetivo será que el impacto y la sostenibilidad de los proyectos del FIDA sean mucho mayores y que el Fondo llegue a muchos más pobres de las zonas rurales. Aparte de eso, confiamos en que el FIDA, gracias a su función estratégica por lo que hace a las ideas, los conocimientos, la innovación y los recursos, esté situado a la vanguardia de los esfuerzos internacionales por eliminar la pobreza y el hambre.

La creación de una institución así será una tarea ingente pero con su apoyo es factible y estamos decididos a acometerla.

Gracias.