Desde Guatemala a la India, al sol y de vuelta: mujeres indígenas garantizan un futuro mejor gracias a la energía solar

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Desde Guatemala a la India, al sol y de vuelta: mujeres indígenas garantizan un futuro mejor gracias a la energía solar

Marta aprende a montar sistemas de energía solar con otros estudiantes de Barefoot.

El Valle de Polochic, en el norte de Guatemala, disfruta de sol durante todo el año. Sin embargo, tan pronto como el sol se pone cada tarde, la mayoría de la gente se queda a oscuras. Sin acceso a la electricidad, su productividad y conectividad y, en consecuencia, los ingresos de su población son limitados. Algo más de la mitad de la gente de la zona (53,6 %, uno de los porcentajes más altos de toda Guatemala) vive en la pobreza extrema. Los miembros de los pueblos indígenas que viven en la región tienen tres veces más probabilidades de vivir en pobreza extrema que las personas no indígenas.

Para contrarrestar la falta de electricidad, la población predominantemente indígena del departamento de Alta Verapaz utiliza el fuego para calentarse y alumbrarse, lo que resulta perjudicial para su salud y para el medio ambiente. En 2014 se creó el JP RWEE, un programa conjunto para desarrollar de forma sostenible los medios de vida y los derechos de las mujeres rurales, poniéndolas en el centro de los procesos de desarrollo rural. Como parte de las actividades del programa en la zona, y en alianza con el Gobierno de la India y el Barefoot College International, dos mujeres del municipio Tucurú fueron seleccionadas para un curso de ingeniería solar de seis meses en India.

De Tucurú a Tilonia

Marta Benavente nunca había salido de su comunidad y la perspectiva de un viaje tan largo le ponía nerviosa. Mucha gente le dijo a Carmelina Botzoc que no fuera, que la India estaba demasiado lejos y que seis meses era demasiado tiempo para estar fuera de casa. A pesar de sus dudas, Marta y Carmelina emprendieron viaje a Tilonia, en el norte de la India, con el apoyo de sus familias y decididas a aprovechar esta oportunidad única. Su objetivo: convertirse en las primeras ingenieras solares de Tucurú y poder llevar la energía a cientos de familias en sus comunidades.

En Tilonia aprendieron a montar, reparar y mantener paneles solares, así como a gestionar los gastos que todo ello implica. Aunque la barrera del lenguaje fue una dificultad al principio, sus profesores la superaron usando el lenguaje de gestos.

“Aprendí a soldar, montar y hacer funcionar lámparas”, dice Marta. “Aunque mucha gente me dijo que no podría hacerlo, porque la tecnología es cosa de hombres y no de mujeres, yo sabía que sí sería capaz. El JP RWEE me enseñó que las mujeres pueden hacer mucho más que las labores de su casa. Ahora, mi comunidad sabe eso, y también lo saben mis hijas”.

El regreso de Carmelina a su comunidad.

A su regreso, Marta y Carmelina instalaron paneles solares en tres comunidades, proporcionando energía a cientos de familias que ahora pueden cargar sus teléfonos móviles en casa, evitando costosos viajes a la ciudad. Sin necesidad de recurrir al keroseno, la leña o las velas para calentarse o alumbrarse, también disponen de más dinero para gastar en cosas —como comida, por ejemplo—.

En el curso ellas también aprendieron cómo formar a otras mujeres de sus comunidades, asegurando así el crecimiento y la sostenibilidad del proyecto. Como dice Carmelina, “aunque eché de menos a mi familia, mi gente y mi comida, sabía que estaba haciendo este sacrificio por mí, por mi familia, por esas mujeres de la comunidad a las que a mi regreso iba a enseñar todo lo que había aprendido y, sobre todo, por hacer realidad el sueño de que tengamos luz en todas nuestras casas”.

El JP RWEE es una iniciativa global para asegurar los medios de vida y los derechos de las mujeres rurales en el contexto del desarrollo sostenible. Hasta la fecha, 80 000 mujeres en Etiopía, Guatemala, Kirguistán, Liberia, Nepal, Níger y Rwanda han participado del programa. En mayo de 2022 comenzará una nueva fase de esta iniciativa que operará en Nepal, Níger, las islas del Pacífico, Tanzania y Túnez. El programa es implementado conjuntamente por el FIDA, la FAO, ONU Mujeres y el WFP.