El caso de Egipto: oportunidades, desafíos y limitaciones de la agricultura climáticamente inteligente

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El caso de Egipto: oportunidades, desafíos y limitaciones de la agricultura climáticamente inteligente

© IFAD/Marco Salustro

La agricultura climáticamente inteligente busca propiciar la evolución de los sistemas agrícolas en un contexto en donde el cambio climático avanza rápidamente. El enfoque del FIDA para promover este tipo de agricultura entre los pequeños agricultores se focalizan en tres objetivos básicos: aumentar la producción y los ingresos de una manera sostenible; potenciar la capacidad de adaptación y la resiliencia, y mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero.

La necesidad de intervenciones climáticamente inteligentes en Egipto

Las intervenciones climáticamente inteligentes pueden mitigar los devastadores efectos que el cambio climático podría tener sobre el sector agrícola en Egipto. Se prevé que para 2030, el país registrará aumentos en la temperatura anual media que irán de 1,2 ºC a 2,0 °C por encima de los niveles preindustriales, en tanto que el incremento estará entre 1,6 ºC y 2,9 ºC hacia 2050, y entre 1,8 ºC y 5,2 °C hacia 2085. Los modelos indican que el nivel del mar en el Mediterráneo oriental habrá aumentado entre 0,38 m y 0,82 m. hacia 2090, con lo que una parte importante del delta del Nilo (el granero de Egipto) dejará de ser apta para la agricultura. El aumento de la temperatura incrementa los niveles de evotranspiración, lo que ejerce presión en los recursos hídricos, que ya son limitados. El aumento en los episodios de precipitaciones torrenciales podría provocar inundaciones, con la consecuente pérdida de la fertilidad del suelo. Además, las investigaciones indican que el cambio climático aumentará la imprevisibilidad del flujo del Nilo, un aspecto fundamental para la prosperidad de la agricultura de Egipto. Como resultado, las proyecciones sugieren que los rendimientos de los cultivos básicos podrían estancarse o incluso reducirse. Hacia 2040, se prevé que el rendimiento del trigo haya disminuido un 12 %, el de las hortalizas un 28 %, el del maíz un 47 % y el del arroz entre un 26 % y un 47 %.

El FIDA y Egipto

Desde 1980, el FIDA ha financiado 13 proyectos en Egipto por un total de USD 842 millones, de los cuales la financiación del Fondo representa USD 456 millones. Actualmente, la cartera en Egipto consta de cuatro proyectos en curso por un valor total de USD 380 millones. Recientemente, y en consonancia con las prioridades de desarrollo del Gobierno y la cartografía de la pobreza y la vulnerabilidad, el FIDA ha comenzado a centrarse en el Alto Egipto y en Marsa Matrouh.

Transformación Sostenible para la Resiliencia Agrícola en el Alto Egipto (STAR)

El nuevo proyecto del FIDA, que se encuentra en la fase de diseño, se centrará en tres gobernaciones en el Alto Egipto donde la pobreza acusa elevados niveles. El proyecto, que hará hincapié en la rehabilitación de tierras viejas, buscará beneficiar a 50 000 hogares rurales y aumentar los ingresos y la eficiencia en el uso del agua en al menos la mitad de ellos. Otra de las metas del proyecto es lograr que se cultiven 25 000 hectáreas de tierra usando sistemas de abastecimiento de agua resistentes al clima. Mediante el proyecto se fomentará la financiación a través de donaciones o préstamos en condiciones muy favorables para promover el uso de equipos de riego, invernaderos, cinturones de protección, cercas de protección y otras numerosas intervenciones climáticamente inteligentes, e impulsar el despliegue de las tecnologías agrícolas digitales para propiciar la sostenibilidad y la eficiencia en función de los costos.

¿Es suficiente una agricultura climáticamente inteligente?

A pesar de los diversos beneficios que las intervenciones del FIDA y la agricultura climáticamente inteligente aportan a los agricultores en general, los proyectos como el STAR no son la solución y enfrentan una serie de retos y limitaciones inherentes que dificultan ampliar su escala.

Un ejemplo de esos obstáculos es la situación del agua, un recurso escaso en Egipto pero prácticamente gratuito para los agricultores del valle del Nilo, y que en la práctica cuesta lo mismo que el combustible que se necesita para bombearla desde los canales de riego. Dicha circunstancia, aunada a las importantes subvenciones destinadas al combustible, es uno de los principales factores que disuade a los agricultores de usar con eficiencia el agua y la energía. No obstante, modificar esta situación aplicando tarifas al agua y reduciendo las subvenciones a los combustibles, entre otras medidas, sin desarrollar al mismo tiempo una red de protección social confiable, podría empujar a millones de personas a la pobreza y afectar drásticamente la estabilidad del país. Por lo tanto, los proyectos como el STAR están limitados a funcionar mayormente a través de recompensas, un enfoque extremadamente costoso.

Más allá de los desafíos específicos, que varían en función del contexto, no puede pasarse por alto una limitación fundamental de las estrategias de agricultura climáticamente inteligente: es un enfoque basado en la oferta. Actualmente, el sistema alimentario emite alrededor de un tercio del total mundial de gases de efecto invernadero, y solo la producción de carne representa la mitad de ese impacto climático. Los mercados de productos básicos alimenticios están cada vez más globalizados e integrados. A nivel mundial, gran parte del crecimiento del mercado se relaciona con el mayor consumo de carne, de productos lácteos y de productos manufacturados con un alto contenido de aceite de palma, sal, azúcar y proteína animal que viajan miles de kilómetros entre los puntos de producción, transformación y consumo, lo que aumenta aún más la huella de carbono del sistema alimentario. Esa transición nutricional se asocia con mayores índices de obesidad y diabetes, lo que contribuye a crear una suerte de “doble carga” para numerosos países emergentes, como Egipto, donde la desnutrición coexiste con hábitos alimenticios nocivos que promueven los excesos.  

La agricultura climáticamente inteligente es la piedra angular de las iniciativas del FIDA dirigidas a potenciar la resiliencia y la capacidad de adaptación de los pequeños agricultores. Con todo, tanto en Egipto como en otros lugares, esta piedra necesita un fundamento sólido. El fundamento de un sistema alimentario resiliente es una dieta sostenible y saludable. Sin importar cuán climáticamente inteligente sea un sistema agrícola, no será suficiente para alimentar al mundo si no cambian los hábitos de alimentación.

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